Análisis del Real Madrid 2014-2015 (sección baloncesto)

Aprovecho el partido de ayer, con una victoria ante los lituanos, en un partido que fue relativamente cómodo para el Real Madrid, para analizar como queda la plantilla y la temporada que tiene el Real Madrid por delante.

Comienza la cuarta temporada de Laso como entrenador y parece claro que será la última en caso de no conseguir grandes títulos. Con el equipo reforzado y con la inercia y experiencia de los años pasados el objetivo ya no es ser competitivo y volver a la élite, algo que el Madrid no tenía hacía años, sino ganar los títulos. Un bagaje de 2 Copas del Rey y una liga se antojan pocas para un equipo que parecía que lo iba a conquistar todo.

 Quizá por eso, este Real Madrid transmite la sensación de ser un equipo más rocoso, más práctico. Los títulos se ganan en el último mes y en las finales y ahí conviene tener a jugadores son sangre fría y experimentados. Se han fichado jugadores con ese perfil, bien por sus características o por su experiencia. A excepción del argentino Campazzo, que es con 23 años el más joven de la plantilla, el resto de fichajes son jugadores contrastados: Noccioni(34), Maciulis(29), Ayón(29) y Rivers(27), completan una plantilla con una media de edad de 28 años.

 Una plantilla larga para compensar la edad, y muy completa, con jugadores de todos los perfiles y capacidades. Laso  incorpora a un pivot con la capacidad defensiva de Ayón que es mucha y a dos jugadores como Maciulis y Noccioni también muy completos en ese aspecto. Por su parte, Rivers y Campazzo le dan al equipo la capacidad anotadora necesaria en caso de que los habituales tengan problemas de anotación.

 El equipo se presenta como aspirante a todo y hasta la fecha cuenta sus partidos por victorias, con un primer título, la Supercopa de España. Pero como se demostró en las dos últimas temporadas, los números no sirven de nada, ni tampoco los records sin los títulos que lo avalen.

 Quizá ese sea el gran aprendizaje de este equipo, el tener la capacidad de llegar a esos partidos con brillantez o sin ella, pero en plenas condiciones físicas y mentales. Recordemos que el Real Madrid perdió el título de liga, abatido por la derrota en la Euroliga, ante un Barsa al que había masacrado semanas antes.

 El principal responsable de la gestión de la plantilla será el técnico, Laso, que cuenta, con una plantilla más completa aún que la del año pasado.

Márquez, un campeón de record

Cada cierto tiempo aparecen en los distintos deportes grandes campeones que baten records y que imponen su superioridad al resto durante muchos años. Federer, Shumacher o Indurain. En motociclismo recientemente Rossi se convirtió en ese corredor legendario que lo ganaba prácticamente todo.

Han pasado algunos años y ha aparecido un nuevo fenómeno, que parece querer superar a Rossi y todo record que se le ponga por delante. Con solamente 21 años es el más joven en la historia de este deporte en lograr dos títulos consecutivos, en una temporada en la que se proclamó vencedor en las primeras 10 carreras.

Son cifras que asustan, al comprobar como un piloto domina con tanta facilidad un deporte con otros corredores que tienen también un gran talento.

Lo que habrá que comprobar durante el próximo lustro es si el piloto español además de un talento gigantesco tiene también una ambición sin límites. A veces es tan difícil llegar a la cima como mantenerse y más en los deportes de élite.

Para el bien del espectáculo siempre es mejor que exista cierta competitividad y disputa, porque de lo contrario el dominio absoluto de un equipo o un deportista le resta al deporte emoción.

De todas maneras, siempre es un privilegio contemplar la aparición de deportistas capaces de hacer historia y Márquez parece que la va a hacer.

La entrevista de Iker Casillas

Iker Casillas nos dejó para este parón de selecciones (maldito parón para el Real Madrid), una entrevista con Gabilondo, que no ha dejado indiferente a nadie. La entrevista no creo que convenza a los casillistas ni a los anticasillistas de lo contrario de lo que pensaban sobre el jugador al principio. Es más, es probable que les confirme en sus respectivas opiniones.

 Desde hace tiempo el jugador está inmerso en un debate, que bien podría haber acabado hace tiempo si hubiese dado esta entrevista hace tiempo. Mi primera conclusión es que la entrevista llega muy tarde y en un momento que no parece tampoco óptimo. Ahora que las aguas parecían volver a su cauce, rememorar capítulos con Mouriño, la polémica de los clásicos y otros asuntos que el propio Iker ha reavivado no parece lo más inteligente.

 Tras el análisis de la entrevista en ElRadio, algo que recomiendo escuchar a todos, me queda claro que el principal conflicto entre Iker Casillas y Mouriño, fue simplemente que el portugués puso a otro jugador. Ese fue el gran problema y no tanto cuestiones personales. A partir de ahí ha venido el resto, que no ha sido poco, con una fortísima campaña en contra de Mouriño y contra Diego López, al que no le hemos escuchado en todo este tiempo una palabra más alta que otra, pero sí una magnífica carta de despedida. Es la diferencia entre quien se considera “aislado” como dice Casillas, a pesar de haber sido durante 15 años el ojo derecho de toda la prensa nacional, y quién lleva toda su vida luchando por salir adelante.

 En todo caso, si Iker Casillas el primer día de su lesión hubiese salido a la palestra, como algunos reclamábamos y hubiese ejercido de compañero y capitán, con unas simples palabras se habría zanjado gran parte del debate. Era tan sencillo como decir “No hay polémica, juega quién cree el mister. Yo trabajo para recuperarme lo antes posible y volver a ponérselo difícil. Por el bien del equipo le deseo lo mejor a mi compañero Diego”. ¿Cuánto tiempo tardamos en escuchar estas palabras? ¿Dónde se origina el debate?¿Y quién lo origina?

 Pero volviendo a la entrevista,  Iker Casillas tuvo un par de expresiones desafortunadas, que pueden provocar que más que mejorar su imagen empeore. Como dice Richard Dees, en su ElRadio, es posible que el jugador sea torpe con el lenguaje o que dijese lo que realmente piensa… Hablo en concreto de dos afirmaciones que han tenido no poco revuelo en las redes.

 A la pregunta del entrevistador de que es el Real Madrid para ti, Iker responde:

“Para mi el Real Madrid es como mi casa, como una propiedad, sin querer ocuparla, sin querer captarla entera, entendiendo que el madridismo es universal, de todos los madridista, yo la tengo entendida como mi casa..”

 La otra cuestión que repite en dos ocasiones es el término “trampolín”. El Real Madrid como trampolín para selección y la intención de intentar llegar a Paris 2016, al mundial.

 La otra expresión, a mi juicio, tremendamente desafortunada, pero por desgracia verídica, como ya sabíamos, es la referida a su poca afición al gimnasio

“La gente que hemos tenido el talento innato, lo único que tienes que hacer es cuidarlo. Yo no necesito ir al gimnasio y hacer 40 abdominadas. No porque no me viene bien, no tengo un cuerpo estructural, pero sí piernas fuertes”

 No hace falta decir mucho más. Esto explica por sí solo porque Casillas, poseedor efectivamente con 15 años de ese talento innato, no ha mejorado aspectos en los que fallado al principio de su carrera, como el juego de pies, la potencia en el saque o los balones por alto. Resulta bastante paradigmático que un profesional del deporte diga que el gimnasio no le viene bien, que ya tiene piernas fuertes.

Las chicas de oro logran la plata

Aunque la actualidad deportiva llevan sus propios caminos y mi tiempo es limitado, no puedo menos que escribir aunque sean unas pocas líneas sobre la selección femenina de baloncesto.

 Y han de ser pocas porque por desgracia mis horarios no me han permitido ver ni un sólo partido ni seguir siquiera resúmenes ni resultados.

 Me basta para leer los titulares para comprobar que esta selección aúna calidad y coraje en línea con otras selecciones como la de balonmano y otras deportistas que empiezan a demostrar que el deporte femenino también es importante.

 Por desgracia, si apenas hay espacio para otros deportes que no sea el fútbol o la NBA (no ya el baloncesto español), difícilmente se podrá colar el baloncesto nacional, a pesar de los evidentes éxitos.

 Y es una auténtica lástima porque a través de triunfos como estos se incentiva el deporte. En este caso, el baloncesto, un deporte de equipo, sobre todo, de concentración, de compenetración con los compañeros… Como otros deportes, se enseñan valores fundamentales para la sociedad.

 También los enseña el fútbol, aunque el problema radica en que al priorizarlo tanto por encima del resto, muchos niños que no quieren jugar, pierden la oportunidad de hacer algún deporte. Y eso, existiendo tantísimas disciplinas deportivas interesantes, desde los colectivos como el baloncesto, balonmano, volleyball hasta los individuales como el atletismo, el badminton o el tenis, pasando por casi cualquier deporte.

 Todos ellos deberían tener mayor cabida en nuestro país. Si no a nivel profesional donde evidentemente priman los intereses comerciales, si a nivel de práctica de base. Y quizá a partir de ahí se podría lograr en el futuro que otros deportes tengan mayor demanda televisa, patrocinios, etc…

 Resulta complicado, pero debemos utilizar a países de nuestro entorno como modelo y porqué no a Estados Unidos, un país plurideportivo, donde tienen cabida multitud de deportes en todas sus etapas: profesional, universitaria y colegial.

No nos conformemos con los éxitos de estas jugadores profesionales y aspiremos a que toda la sociedad pueda practicar con regularidad la mayor cantidad de deportes con las mejores garantías posibles

Lluvia de valores

En el tercer año del post-guardiolismo, el Barcelona vive una de las crisis de imagen más fuerte que se le recuerda. Sus principales estrellas, Neymar y Messi se hallan en plenos procesos judiciales por falta de transparencia con Hacienda, el club ha sido suspendido sin fichar durante un año por la FIFA, máximo organismo deportivo, y su fichaje más caro del año y segundo en la historia, Luis Suárez, no puede jugar por la sanción impuesta tras su mordisco a un rival durante un mundial.

Este Barcelona parece que a medida que ha comenzado a perder títulos y a no ser el club dominante, ha olvidado con rapidez su discurso predominante de los valores y la humildad. Un discurso que motivó que el Barcelona no pareciese solamente superior a nivel deportivo sino también a nivel ético y moral. Con numerosos jugadores provenientes de la Masía, el patrocinio de UNICEF, la figura de Messi como máximo exponente de la humildad y el ascendente de Guardiola como gurú del fútbol y persona dotada de un áurea especial, como si su capacidad deportiva estuviese supeditada a sus valores personales, el Barcelona fue el equipo al que todos querían parecerse.

Tanto fue así, que desde la Ciudad Condal se daban constantes lecciones de cómo perder, cómo ganar, como comportarse. Aunque a veces no concordasen con la realidad, lo cierto es que la campaña propagandística fue excepcional. Incluso el año pasado, todavía jugadores como Piqué o el recién fichado Tata Martino, se atrevían a criticar el fichaje de Bale, por ser un gasto excesivo. Sin atender a aquello de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el ojo propio, esa actitud ha caracterizado a este Barcelona durante los últimos años.

 Ahora que el escándalo se cierne de manera inexorable sobre el club, de todas las maneras posibles, no parece no obstante tan grande el impacto como debería. Es como si el club hubiese logrado establecer un escudo defensivo por el cuál todos los escándalos que ocurren no están directamente relacionados con su gestión, y tuviese que ver con las acciones injustas o perversas de terceros, llámense Hacienda, Fifa o incluso hasta Florentino Pérez. Todo vale para justificar lo injustificable.

 Recuerda en cierta manera al caso de políticos corruptos, que se aferran a su cargo y a su imagen de inocentes hasta el último suspiro, aunque existen pruebas suficientes para demostrar lo contrario. En este caso, también hay ciudadanos dispuestos a jalear a sus ídolos, aunque estos hayan defraudado a la misma Hacienda a la que ellos tienen que pagar religiosamente año a año

 Tras confirmarse la imputación de Leo Messi, no tardará la prensa enemiga en cargar contra las estrellas del Real Madrid y contra el club. Se tratará de buscar una brecha a través de la cuál igualar las culpas, para poder meter en el mismo saco a “los dos grandes” y así mitigar las culpas o sino esparcir la mierda.

 Lo cierto es que si esto hubiese sido al revés y Cristiano, ese odioso portugués, hubiese dejado de pagar a Hacienda 4 millones; Bale,en vez de costar los 96 que se dijeron, hubiese costado casi el doble, James no hubiese podido debutar por morder a un rival durante un mundial y el Real Madrid estuviese durante un año sin fichar por fichar de manera irregular a menores, el impacto habría sido no del doble sino del triple. Faltarían periodistas para pedir la dimisión de todos los directivos y pedir la expulsión del club de los jugadores faltos de los valores madridistas. También habría estado el club en permanente revisión y escrutinio por los aficionados de otros equipos, escandalizados con el robo a Hacienda de las estrellas del Real Madrid.

 Fíjense si sería así, que el Real Madrid actual recibe críticas de todos lados, por fichar a los jugadores con su dinero,acorde con la legalidad,  por la cantidad que le parece adecuada, pagando a Hacienda y con acuerdo con los clubes de origen.

 Así que imagínense por un instante a Cristiano Ronaldo y a Bale entrando a la vez en un juzgado, con Florentino Pérez imputado en el proceso también. Eso sería un escándalo gigantesco, el mismo que ahora vivimos con este Barcelona.

Campeón de la Supercopa de España y de vuelta a la liga

El fin de semana se ha saldado con dos buenas victorias del Real Madrid. La primera por orden de importancia tuvo lugar contra el Barcelona, en una nueva victoria de los blancos a un partido. Los de Laso están especializados en ganar a un solo partido pero sufren mucho contra los blaugranas en eliminatorias a 5.

 Lo cierto es que aunque el equipo de Laso ha incorporado caras nuevas, el estilo sigue siendo parecido: juego rápido, anotación alta y alta dependencia al tiro de tres. Defensivamente el equipo ha perdido a dos jugadores como Draper o  aunque ha ganado la contundencia de Ayón, la siempre competitividad de los argentinos Noccioni y Campazo y la aportación de Rivers. A priori el equipo está más compensado que el año pasado, con un juego interior más potente. El exnba Noccioni aunque tiene menos calidad de Mirotic, y sobre todo, menos fuerza, debería aportar su experiencia en momentos claves.

 Veremos en todo caso como se desarrolla la temporada, y las nuevas características del equipo y sobre todo, si es capaz por fin de aspirar a dos títulos o más en el cuarto año de Laso.

 Respecto al fútbol, el equipo de Carlo Ancelotti logró una meritoria victoria en el difícil campo del Villarreal. Tercera victoria consecutiva y ya parece que las piezas se están encajando. Lo que sigue siendo indudable es que el equipo tiene muchísima capacidad goleadora con Bale y Cr7 y con las aportaciones esporádicas del resto. También parece incontestable la calidad de James, demostrada en el segundo gol con un pase largo magistral. Y asimismo la siempre capacidad pasadora de Benzema, al que se le critica justamente porque no marca tantos goles como debería pero al que no se le alaba justamente cuando asiste como ayer a Cristiano. La realidad es que sus asistencias cuentan al final como goles para el equipo y eso debería ser lo importante finalmente.

 Paralelamente Barcelona y Atlético de Madrid ganaron sus partidos con facilidad. Conviene no perder de vista que la liga es muy larga para todos. Con la Champion League en juego habrá partidos difíciles y la liga a pesar de las victorias no será tan sencilla.

Ocho goles no son pocos…

No siempre se marcan 8 goles a domicilio. Concretamente toda su historia ha tardado el Real Madrid en lograr tal registro en liga. Y lo ha hecho a costa del Deportivo de la Coruña, otrora coco blanco, en cuyo estadio el Real Madrid se ha dejado una cantidad ingente de puntos. Y eso sin contar el terrible centenariazo.

 Por eso, es una victoria a celebrar. Un resultado inesperado a pesar del buen resultado del Real Madrid en la Champion League. No se trata de elevar la euforia de manera proporcional al pesimismo que cuando se pierde. Se trata simple y llanamente de disfrutar del resultado y de este Real Madrid, que es único cuando es capaz de jugar como ayer.

 Un equipo que fue capaz de meterle hace pocos meses 4 goles a domicilio a otro coco histórico, al Bayern de Munich, y que sin embargo, pierde y gana crédito en función de lo realizado en cada partido de liga, de una manera esquizofrénica.

 Pues bien, démosle de nuevo el crédito necesario a Carlo Ancelotti. Al menos la oportunidad de reubicar las piezas tras la marcha de Xabi Alonso y Di María. No se trata,  de hablar de tripletes o sextetes ni de ser más indulgente de la cuenta con el equipo. Se trata de ser más pacientes. Se trata de intentar entender al entrenador.

 Los aficionados estamos muy acostumbrados a saber más que el entrenador. A jugar con la ventaja que nos da que el resultado sea bueno o malo y poder alabarlo o criticarlo a posteriori.

Los únicos hechos que sabemos es que Carlo tardo media temporada pasada en encontrar las piezas adecuadas. Que el equipo fue capaz de responder en momentos críticos, como semifinales de la Copa del Rey o la Champion League, pero también sufrió en la liga.

 Esa realidad seguramente no cambie este año. Como tampoco debe cambiar la tremenda calidad del equipo. La alucinante aportación de la BBC puede complementarse con la calidad de James e Isco y la capacidad rematadora de Chicharito. Se trata de encontrar las piezas y de buscar la armonía y el equilibrio.  Y de eso algo tiene que saber Ancelotti, que fue un medio de esos que saben leeer los partidos. Un medio de esos que son imprescindibles para los entrenadores.

 El partido de ayer no solamente deja esos 8 goles, sino la constatación definitiva de que James no es bluff, ni un jugadorcillo, sino un mediapunta muy talentoso que está intentando adaptar su juego al puesto de tercer mediocampista. Y lo mismo podríamos decir de Isco. Si además se logra confirmar a Illarramendi como centrocampista capaz de ordenar el equipo y de integrar en la lucha por la delantera a Chicharrito, entonces Carlo habrá dado con todas las teclas.

 Pero como digo, vayamos partido a partido, que esto es fútbol y todo puede ocurrir.

Después de la tempestad viene la calma: goleada del Real Madrid

Cuando la BBC golea todo es más plácido para el Real Madrid, y más si al trío de goleadores se le suma James. Con todo el potencial ofensivo del equipo, lo que sorprende es que no se hayan logrado más goles hasta ahora.

 La propuesta de este Real Madrid super ofensivo es simple, hacer muchos más goles que el rival. De otra manera no se entiende un sistema que prácticamente a los 30 minutos del partido se presenta como un 4-2-4, apenas con James apoyando en defensa, pero deseando en realidad no hacerlo.

 Esa es la realidad de un equipo que defiende mal en todas sus líneas. Los tres de arriba están prácticamente eximidos de tareas defensivas: Cristiano Ronaldo no corre hacia atrás ni hace ademán de hacerlo (mismas prerrogativas que Messi), Bale se hace el despistado y en Benzema no están los genes necesarios para tal acción, que ni siquiera Mourinho consiguió sacar.

 El cuarto atacanta, James, que no tiene ni tendrá el despliegue físico de Di María, muestra un compromiso mayor, sabiéndose el tercer centrocampista aunque sin las herramientas necesarias para tal desempeño: habilidades tácticas, lectura del juego defensivo y despliegue físico. Cuanto más escorado a la izquierda y más pendiente de desarrollar esas habilidades, más se pierde todo su potencial ofensivo, que a la vista de lo mostrado es mucho.

 Con ese panorama lo que queda para defender son 6 hombres. Los dos mediocampistas, que son acompañantes sufren a finales del partido para mantener el equilibrio. Si a eso se le suma que Ramos está más preocupado de meter gol que de defenderlo y que Marcelo se considera un atacante más, el resultado es un equipo con claras dificultades para mantener una defensa férrea, incluso ante el Basilea.

 Mientras el equipo sea capaz de generar juego y golear como ayer, todo serán palmaditas y sonrisas, pero cuando eso no ocurra, posiblemente volvamos a ver repetidos partidos los partidos contra la Real Sociedad o el Atlético de Madrid.

 La solución pasa, bien por involucrar más defensivamente a los tres de arriba, bien por incorporar otro medio defensivo, aunque Carlo aquí solo tiene la opción hoy en día de Illarramendi y no parece convencerle demasiado, o bien, cualquier otro ardid táctico como incorporar a Marcelo en el medio del campo, reubicar a James o Isco como falsos 9, presionar arriba, etc…

 Veremos si logra dar con la tecla como el año pasado o si lo de ayer es un mero espejismo. Sugiero esperar a un equipo que no deja de ser campeón de la Copa de Europa y de la Copa del Rey, y que en esencia tiene la misma plantilla que el año pasado.

Real Madrid, la convulsión eterna

Hay una vieja leyenda entre el madridismo “underground” que relata la existencia de una fecha en la que el Real Madrid se sumirá en el ostracismo para convertirse en un nuevo Benfica, mirando constantemente las Copas de Europa llenas de polvo que yacen en las vitrinas.

 Y hay otra creencia que reza que el Real Madrid será un día un equipo capaz de salir a jugar todos los partidos de una temporada con la máxima intensidad para lograr de una vez por todas un triplete que jamás ha conseguido en toda su historia.

 Lo cierto es que el Real Madrid  dejó de lado lo primero tras la séptima y lo segundo tras la segunda temporada de Mourinho que fue el único capaz de exprimir al equipo al máximo, logrando un récord de puntos y victorias para el equipo blanco, que nunca antes se había visto.

 La décima y el verano de compras y ventas, ha acabado de confirmar la tercera de las opciones, por la que ha navegado en realidad el Real Madrid desde hace décadas y que nos trae un club eternamente convulsionado, pero siempre capaz de ganar títulos en mayor o menos medida.

 Lejos parecen los días en los que el club estaba en quiebra, y también parece una quimera aspirar a tener un club perfectamente planificado, con veintidós jugadores profesionales que se partan el alma en cada partido y además tengan talento y calidad.

 La realidad es la actual, con un equipo descompensado en muchas de sus líneas, repleto de estrellas internacionales, con un entrenador en constante estado de calma, y con presidente tan pagado de sí mismo, que tras ganar un doblete histórico, es capaz de modificar lo suficiente la plantilla como para que el equipo tenga que volver a empezar de cero.

 Esa realidad y la existencia de una afición esquizofrénica, que critica lo que tiene y echa de menos lo que no tiene, que pide una cosa para luego rechazarla, es la que rodea y rodeará al madridismo.

 Un equipo que solamente tres meses después  de marcar un hito histórico ganando su décima Copa de Europa, es capaz de autosumirse en una crisis lo suficientemente grande para que todo sea cuestionado.

 Sí, el Atlético de Madrid volvió a ganar al Real Madrid, y sí, Ancelotti parece empeñado en alinear a los jugadores que más le gustan a Florentino y a la prensa. Y sí, Di Maria y Xabi Alonso daban una estabilidad que ahora no parece encontrar el Real Madrid.

 Pero así es el Real Madrid, seguramente desde el día que Bernabeu abandonó el club. E incluso antes. En algún momento el equipo utilizó sus éxitos pasados como símbolo de su grandeza, para al mismo tiempo aspirar a ganarlo todo, y a la vez, instalar a sus jugadores en un estado de confortabilidad que les permitía no correr al máximo en todos los partidos. Esta es la verdadera contradicción de un club que para seguir construyéndose se autodestruye cada temporada.

 Una autodestrucción que parece más evidente que nunca este año, pero que no hace tanto vivió episodios similares. Hablamos de un club que echó a un entrenador que iba primero en liga. Un club que malvendió a dos jugadores como Sneijder y Robben, que despidió a su entrenador tras ganar una Copa de Europa que había esperado durante 32 años. El caso de Raúl, la venta de Makelele o Redondo o el actual debate de Casillas han servido para avivar el fuego constante. Hay tantas situaciones polémicas alrededor del club como periodistas dispuestos profundizar y polemizar sobre ellas. Y aquí entra en juega una prensa que es juez y parte, amplificadora de los éxitos y fracasos hasta el absurdo. Una prensa que un día dice una cosa y al siguiente la contraria para avivar los bajos instintos de una afición que hace más caso a los periódicos que a lo que ve en el campo.

 Todo forma parte de un círculo vicioso, o virtuoso, según se mire, que hace más grande al Real Madrid pero también más inestable. Pareciera que a mayor grandeza mayor inestabilidad, sin solución de continuidad, en una paradoja imposible, que por momentos parece agigantarse hasta construir un gigante de pies de barro que pareciera que en cualquier momento va a caer desplomado.

 Aunque tan lejos está el día que este equipo se quiebre definitivamente y deje de ganar como de lejos está el día en el que este club sea capaz de tener 3 años completos de estabilidad y triunfos. Como alejados estamos los aficionados de dejar de sufrir sin dejar disfrutar. En el pecado está la penitencia. En el disfrute de soñar con un Real Madrid que aplaste a todos sus adversarios una y otra vez está la realidad de sufrir con un equipo capaz de ganar 0-2 y ver como le remontan y marcan 4 goles. La realidad de saber que el vestuario blanco vive una eternidad autogestión que le impide disputar todos los encuentros a la máxima intensidad.

 La realidad de un equipo que solo con el escudo es capaz a la vez de ganar los partidos y de perderlos.

Derby: el equipo del pueblo contra el Real Madrid

Se enfrenta mañana en en el Santiago Bernabeu el equipo del pueblo, según ha autodenominado Simenone a su equipo, contra el equipo de los millones, según denominan habitualmente al Real Madrid.

 Evidentemente ambas denominaciones tienen el objetivo de acercar la causa atlética a los aficionados, algo que sufrimos en sobradas ocasiones el año pasado, cuando se hablaba de la humildad de los del ‘Cholo’, su trabajo, su épica, y un largo etcétera. Mientras que lo contrario tiene el objetivo claro de desprestigiar los triunfos del Real Madrid, disminuyendo sus méritos por tener a los jugadores más caros y por ingresar más dinero que ningún otro club.

 Lo curioso es que esta aplicación de los términos no se utiliza cuando juega el Barcelona, uno de los equipos que más gastado en los últimos años, ni se aplicará durante este año a pesar de que el club blaugrana se ha gastado 143 millones. O incluso con el Atlético de Madrid que ha gastado en fichajes 95 millones de euros, 20 millones menos que el Real Madrid.

 Aún es más llamativo que no se utilice este argumento cuando el equipo del ‘Cholo’, el equipo del pueblo, juega contra el Elche, el Rayo Vallecano o el Valladolid, equipos con un presupuesto muy inferior.

 Supongo que todo será cuestión de aceptaciones. Pero lo que está claro es que el Real Madrid seguirá suscitando envidias y muchas más de su vecino pobre, y más si se repiten victorias como la de la Champion.

El hecho de haber perdido en la Supercopa de España o el año pasado en liga, solamente acrecienta la sensación atlética de que se perdió una oportunidad histórica. Pero por eso el Real Madrid es el club más laureado de Europa.

 Analizando ya el partido en su vertiente deportiva, el Real Madrid a buen seguro no saldrá con la poca intensidad habitual. La derrota contra la Real Sociedad ha removido (aunque sea un poco) los cimientos de un vestuario que parece afrontar este año con pasividad, saciado en parte con la conquista de la Champion League.

 Es responsabilidad del equipo y de los capitanes lograr que el equipo salga motivado e intenso ante un rival que aplicará las mismas armas que siempre: intensidad en todo el campo, defensa dura y férrea y aprovechar los errores del rival.

 El equipo de Ancelotti todavía no ha encontrado este año el sistema óptimo y está por definir la alineación. Lo lógico parecería alinear al único mediocentro real del equipo, Illarramendi, el joven al que se fichó para reemplazar a Xabi Alonso. Ahora que el tolosarra ya no está, ni Di María para hacer las funciones de centrocampista, ni Khedira, que parece que se va a pasar otro curso lesionado, es el momento del jugador vasco.

Si no juega mañana, el equipo debería traspasarlo en el mercado de invierno porque significaría que no tiene la confianza del entrenador. Y hablamos de un entrenador que fue uno de los mediocentros de uno de los mejores equipos que se recuerdan, el Milán de Sachi. Si Carlo no confía en él es porque el propio Illarra tampoco tiene confianza en sí mismo. Y sinceramente, un jugador con 24 años, fichado por el Real Madrid por más de 30 millones tiene que tener ganas de comerse el mundo, de salir al campo y demostrar su calidad, y no de asustarse al primer contratiempo.

 Mañana sabremos si el Real Madrid cae en los mismo errores de partidos pasados (incluida la alineación de Iker Casillas) y vuelve a vencer el equipo del  pueblo o si nuevamente prevalece la injusticia divina, y gana el equipo de los millones.