¡Campeón de la Euroliga!

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El Real Madrid de Pablo Laso se proclamó ayer por segunda vez campeón de la Euroliga. Sí, el Real Madrid de Laso, máximo artífice de este triunfo, demostrando que su gestión de la sección ha sido modélica. Solo sería necesario hablar de sus  5/7 Final Fours o de sus dos títulos de 4 finales en una de las competiciones más duras que hay.

Pero en el cómo hay muchos matices que magnifican el logro de un equipo que a principios de año perdía por lesión a tres de sus titulares: Llul ,Ayon y Randholph (además de un nuevo fichaje Kuzmic). Tres jugadores que eran de los mejores de Europa en sus puestos.

A partir de ahí Laso consiguió darle protagonismo a otros jugadores para acabar creando una plantilla en la que todos se han sentido en mayor o menor medida protagonistas. Así, tanto en el partido de ayer como  en el de semifinales anotaron 11 de los 12 jugadores que jugaron el partido (7 en el CSKA y 8 en el Fernerbahce), y el reparto de minutos muestra, por ejemplo, ayer, como el que menos jugó fue Campazzo con 9 minutos y el que más Causeur con 24 minutos.

Ese reparto de minutos tan amplio es muy complicado en partidos como el de ayer, con jugadores que entran fríos desde el banquillo y requiere tener a todos absolutamente concentrados en el juego. Ese ha sido un común denominador en los dos equipos de Laso campeones de Europa.

Si nos centramos en el partido de ayer, Laso le empezó a ganar el partido a Obradovic en defensa, con el ajuste nuevamente de Causeur, defendiendo ayer a Sloukas (7 puntos), de manera tan consistente como antes de ayer a Hines (2 puntos con el francés de defensor). En el primer caso, el juego de Sloukas era clave para la circulación del Fernerbahce, mientras que el segundo, Hines estaba siendo la amenaza principal, dinamitando la defensa del Real Madrid.

Pero ese trabajo defensivo del francés habría sido insuficiente sin el complemento del resto del equipo. Y ha entrado en juego una magnífica rotación con jugadores como Taylor, Llul, Campazo, Rudy o los interiores. Todos ellos ajustando muy bien tanto los rebotes como las líneas  pase, obligando, primero al CSKA a jugadas individuales con De Colo (20 puntos) y después al Fenerbahce a recurrir a un magnífico Melli (28 puntos). Pero ambas soluciones fueron insuficientes en partidos donde necesitas que todos los jugadores aporten.

Y ha sido en ese aspecto donde el Real Madrid también ha destacado. Si en el primer partido fueron Ayon (12 puntos) o Llul (16 puntos), en el segundo aparecieron Caseur (17 puntos) o Tavares (8 puntos). Y en ambos la aportación fundamental con sus triples de Carrol (9 puntos) y de Thompkins, uno de los más destacados en ambos partidos (18 de valoración en ambos partidos).

El norteamericano demostró el año pasado su talento ofensivo pero se le vio siempre demasiado frío, flojo en tareas defensivas. Su actitud y mejora en este campo ha sido más que evidente. Empezó tarde la temporada por graves problemas familiares y parecía que su año sería malo, pero ha dado un paso adelante y ha demostrado en esta Final Four que además de una gran muñeca tiene también otras cualidades. Ayer logró un rebote tras los fallos en los libres de Casseur, que era medio partido. Y en ambos partidos tuvo varios robos y rebotes de nivel. Otro mérito de Laso.

Y luego está Don Luka Doncic. Por valoración, no ha sido el mejor en cada uno de los partidos, pero en el conjunto (18 y 17 de valoración) sí ha sido de los destacados.  Si en el primer partido ayudó defensivamente con sus rebotes (7), en el segundo tuvo un buen papel con las asistencias (4). Y en ambos aportó ofensivamente con 16 y 15 puntos. Si hablamos de otras estadísticas, en ambos partidos logró sacarle a sus defensores 7 faltas por partido. Y eso más allá de canastas relevantes en momentos críticos del partido, demostrando liderazgo y capacidad de asumir la responsabilidad.

Hablamos, que nadie lo olvide de un chico de 19 años. Con esa edad, Luka Doncic ha logrado ya títulos individuales y colectivos que un 99% de los jugadores no lograrán en toda su carrera. Jugadores que salen cada 50 años. Como Petrovic o Sabonis. Teniéndoles a ellos de referencia, ambos fueron MVP de la Copa de Europa con 21 años. Otros grandes como Toni Kukoc o Radja lo hicieron con 22, y Ginobili con 23 años. Si vemos la repercusión de estos jugadores en Europa y su buen desempeño en la NBA, nos podemos hacer una idea de a donde llegará Doncic, dos años más precoz, y ya casi tres en la élite europea, liderando a todo un Real Madrid.

Esta segunda Euroliga confirma la apuesta del Real Madrid por un entrenador y un modelo. Repiten el título cinco jugadores: Rudy Fernández, Sergio Llul, Felipe Reyes, Ayon y Carrol. La columna vertebral de este equipo que ha integrado rápidamente a los nuevos, conformando un equipo campeón.

Le queda a este Real Madrid la liga ACB para redondear un gran año y 7 años de proyecto. Y luego tendrá que recomponerse con la pérdida de Doncic y seguir fichando para mantener la ambición. Pero lo logrado ya no se lo quita nadie a un equipo que ha devuelto al Real Madrid a lo más alto de Europa.

A un paso de la gloria en la Euroliga

“No hemos ganado”, repetían ante las cámaras primero Ayon y después Llul. Una frase que ya escuché antes, cuando el equipo logró clasificarse ante el Panathinaikos. Y una frase que se repetirá si el Real Madrid no gana mañana ante el durísimo Fenerbahce turco.

Para este Real Madrid de curtidos y veteranos jugadores solo vale la victoria. Aunque bien es cierto que para llegar a ella hay que tropezarse muchas veces antes por el camino. No hay victoria sin aprendizaje previo, y este Real Madrid de Laso es el mejor ejemplo de todo esto.

Afronta una nueva final, la cuarta en este periodo de Pablo Laso, y ante el rival que precisamente ha privado al Real Madrid de disputar la final en los últimos dos años. El Fenerbahce eliminó al equipo blanco el año pasado para convertirse en campeón. Y lo hizo el año anterior en cuartos de final en una contundente eliminatorio.

Es un equipo complicado, para el Real Madrid y para cualquier otro, sobre todo gracias al genio Obradovic, una auténtica leyenda de esto y el gran obstáculo para este Real Madrid. Un equipo contra el que este año el Real Madrid ha ganado un partido y perdido otro.

En todo caso, si el Real Madrid es capaz de repetir las constantes de ayer, gran parte del trabajo estará hecho. Ayer, tras un primer cuarto de avalancha del  CSKA de Moscú, con 30 puntos anotados, los blancos empezaron a defender como mejor saben. Esa fue la clave para parar al mejor equipo ofensivo de Europa.

A partir de ahí, el propio talento en ataque del Real Madrid apareció. Fue primero Carrol, con tres triples de los suyos, maravillosos, saliendo de bloqueo, con una ejecución perfecta. Y a partir de la ahí aumentó la producción ofensiva, con Doncic, Llul, activándose Ayon, aportación de Thompkins, Rudy o Felipe. Ese es el estilo de juego del equipo, el juego coral, la aportación múltiple de muchos jugadores y una gran competitividad, demostrada durante todos estos años.

Es un equipo que además este año ha sufrido especialmente con las lesiones y que ahora, en el momento más importante de la temporada se ha encontrado con el equipo sano. Y esa fortaleza mental se nota en muchos aspectos y ayer se demostró, neutralizando rápidamente una ventaja inicial en el primer cuarto de 10 puntos.

Va a ser más que necesaria esa fortaleza mental para derrotar al Fenerbahce. Los chicos de Laso deberán recordar la dura derrota del año pasado para recordar ese sentimiento de frustración y aprovecharla a su favor. Y también deberán recordar el éxito de hace varios años, con aquel año de la Euroliga y el triplete.

Para algunos de ellos podría ser la segunda Euroliga y para otros como Doncic la primera y una despedida perfecta. Sin duda este equipo está capacitado para hacerlo. Es solo un partido más, pero que será una auténtica batalla.

Sufrir para ganar: Kiev espera al Real Madrid

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Para ganar la Champion League hay que ganar solamente 7 partidos (mas los 6 de grupo),es el nuevo mantra para deslegitimar lo logrado por el Madrid y valorar así más una liga de 38 partidos. Y efectivamente, son “solo” 7 partidos, pero algunos como el disputado contra el Bayern de Munich ayer, equivalen a toda una vuelta de la liga, como mínimo.

El Real Madrid sacó adelante una eliminatoria dificilísima, siempre con la sensación de que el Bayern de Munich se impondría de una u otra manera. Por el centro, por la izquierda, por la derecha, de córner. El gran mérito del Madrid ha sido salir vivo contra un equipo que puso absolutamente todo lo necesario para ganar.

Pero el Real Madrid puso también lo necesario para defender la eliminatoria, suerte incluida, necesaria pero insuficiente sin el partido en defensa de Ramos y Varane y sobre todo Keylor Navas. Tres jugadores hoy colosales que han solventado los muchos problemas defensivos ofrecidos por el equipo.

Empezaba el Real Madrid el partido con una apuesta de Zidane: sacrificar a Casemiro, que sufrió como el resto del equipo en Munich, especialmente en la salida de balón, y con Lucas en la derecha, una solución supongo que de emergencia, entendiendo que Nacho no debía estar al 100% ni Achraf preparado. Pues bien, el planteamiento no logró solventar los errores de la ida y más aún, se incrementaron.

A la espalda de Kovacic se colaron absolutamente todos los jugadores del equipo alemán. Mientras Modric trataba de ayudar en la derecha con las embestidas de dos jugadores de la talla de Alaba y Ribery. Con Kroos también especialmente perdido, el centro del campo del Real Madrid naufragó muchos minutos. James hizo estragos y Thiago también jugó a placer.

Ese naufragio afectó al control de la pelota, que no ha sido del Madrid en prácticamente ningún momento de la eliminatoria. Y sin el balón al Madrid solo le quedaban contras peligrosas o grandes destellos, como el de primer gol de Benzema, que viene de una jugada del Real Madrid con más de 20 toques. Fue el francés de los pocos que sostuvo el frente ofensivo del equipo. Un partido maravilloso, muy del francés, asociándose muy bien y rematando con dos goles, uno de gran remate y otro de oportunista. Eso es precisamente lo que se le ha pedido al galo, añadir goles a su rendimiento, y actitud, algo que sí ha tenido en este partido, con 7 recuperaciones.

Supongo que la presencia de Benzema va en el debe de Zidane, como el resto de la alineación va en el haber. Pero lo más sorprendente es que con todo, con un Bayern que parecía un rodillo, un Real Madrid que no ha tenido su mejor eliminatoria, se ha pasado a la final. Influyen en este tipo de partidos todos los detalles y los fallos se penalizan especialmente. El fallo del portero alemán pero también los fallos contra la portería de Keylor. Pero no hay ni pizca de deshonor en pasar a la final achicando agua hasta el minuto 96 como el Real Madrid, ayer. Al revés, que un equipo como el Real Madrid, diseñado para controlar el balón y atacar, defendiese con el cuchillo entre los dientes como ayer, le añade aún más mérito. Incorpora un registro más a este equipo capaz de jugar de distintas maneras, en función de los escenarios y circunstancias.

Hay una diferencia gigante entre este Real Madrid y el de Mourinho, que en el 2012 cayó precisamente en penaltis contra los bávaros. En aquella eliminatoria el equipo no supo defender el resultado y tanto en ese partido como en la eliminatoria contra el Borussia de Dormund el año siguiente, el equipo no supo materializar las oportunidades de gol, y cometió errores que le penalizaron. Lo mismo que al Bayern ayer.

A eso se le llama competir, y esa manera de defender y de aprovechar las oportunidades ha sido el sello de muchos equipos italianos durante años, y lo fue del Atlético de Madrid, que era un equipo letal en ataque, con un gran portero y un equipo defendiendo. El mismo mérito concedido a ellos debería concedérsele hoy al Real Madrid.

En todo caso, se le de o no el mérito por el partido de ayer, los hechos son que el club blanco disputará su tercera final consecutiva, la cuarta en cinco años, casi nada, algo para lo que habría que remontarse precisamente a la época de Di Stefano. Por eso no se puede hablar de nada más que de una generación legendaria y maravillosa de este Madrid. Con sus partidos difíciles, sus baches, pero su indudable superioridad demostrada en esta Champion, eliminando a los campeones de Francia, Italia y Alemania.

No hay más difícil todavía, no hay rivales más complicados que los eliminados, pero menospreciar a cualquier posible rival entre la Roma o el Liverpool sería un error colosal. Y supongo que los jugadores, tras el sufrimiento contra la Juventus y el Bayern lo sabrán.

Ahora toca esperar rival y desear que todos lleguen sanos. Solo quedan 90 minutos para la gloria eterna. Solamente 90 minutos de una final de Champion League que para los titulares del Real Madrid y algunos suplentes viene siendo lo habitual el último mes de mayo. También para los aficionados del Real Madrid. Que nadie olvide que después de ganar las 6 primeras copas de Europa, lo habitual fue ver caer al Real Madrid antes de final. Y durante 32 años lo habitual fue no ganar una Copa de Europa.

Y ese es el gran mérito de ese equipo que han hecho  de lo excepcional algo habitual, ganar la Champion League.

180 minutos para la gloria

El Real Madrid está a 180 minutos de la Gloria absoluta y eterna, siempre y cuando consideremos insuficiente las 12 Copas de Europa previas para tal consideración. En todo caso, sí serían 180 minutos para lograr una gesta que hace muchos años que no se produce, ganar 3 Copas de Europa seguidas. El último equipo en lograrlo fue precisamente el Bayern de Munich, hace 42 años, entre los años  73-76. Lograr semejante logro significa ni más ni menos que ser el mejor de Europa durante esos tres años sin género de duda.

Pero para eso hay que ganar dos partes de 90 minutos. La primera este martes contra un Bayern de Munich que ya demostró en la ida todo su potencial. No ha hecho falta invocar a Juanito aunque el temor a que se repita lo que sucedió contra la Juventus es suficiente para que todo el madridismo esté en guardia. No hay nada como la medicina del propio fútbol, que se vio muy claramente en la pasada ronda de Champions, como para recordar que esto es un juego y como tal muchas veces es impredecible.

Aún así, el 1-2 es un resultado que da mucho margen de maniobra en la vuelta. Bastaría con no perder, aunque basta con jugar a no perder para perder. Así que los de Zidane necesitan hacer como dijo el propio técnico francés, el mejor partido de la temporada. Con alguna baja, Zidane tendrá que recomponer al equipo. Aunque la motivación y la profundidad de plantilla debería bastar para encontrar un 11 de garantías.

A partir de ahí, se espera un partido grande, de esos pocos que ocurren en el Santiago Bernabéu cada año donde el estadio parece una caldera de verdad. El aficionado madridista necesita de grandes retos y motivaciones para animar como si fuese su primera vez en el fútbol. Y hoy será sin duda uno de esos días.

No espero un partido fácil y cuento con al menos un gol de los bávaros. Y es que el Real Madrid ha demostrado demasiadas veces su fragilidad defensiva, y mucho más, curiosamente, en el Bernabéu. Y donde se marca un gol no es difícil marcar dos. Pero también espero algún gol del Real Madrid, algo más que sencillo con Cristiano Ronaldo en el campo.

Las vueltas de Champion en semifinales son seguramente, junto con la final el partido que requiere de mayor capacidad emocional. Se juega como nunca con el marcador, con la vista puesta en la final siempre, y eso genera mucho nerviosismo. Si alguien tiene experiencia en estas lides es el Real Madrid de Modric, Ramos, Marcelo, Cristiano Ronaldo.

Db8_YokW0AAMwrzJugadores-leyenda que ya han jugado como estos decenas de partidos y que en los momentos más delicados habrán de dar un paso hacia adelante. Por supuesto el Bayern de Munich también cuenta con un puñado de estos jugadores y de hecho es el equipo con mayor presencia en semifinales en estos últimos años junto con el Real Madrid.

De hecho, si no hubiese sido el propio Real Madrid habría sido el Bayern de Munich el del ciclo victorioso en Europa. Ha sido este Real Madrid el gran coco de un Bayern que se enfrenta ante su penúltima oportunidad contra su bestia negra.

Difícil encontrar más argumentos para disfrutar de un partido entre dos grandes rivales. Un partido maravilloso que solo para uno de los dos equipos tendrá una segunda parte en Kiev. Pero Ucrania queda muy lejos en distancia y en el tiempo, y sobre todo en fútbol con 90 minutos, que en Bernabéu son molto longo, moltísimo.

 

 

Un RMB de superhéroes

El Real Madrid se clasificó para la Final Four por sexta vez en los últimos ocho años, algo que cualquiera que haya seguido la sección parecía imposible en años anteriores. En las últimas 6 ediciones, solo dejó de clasificarse en el 2016, cayendo ante el Fenerbahce. Del resto de ediciones, se logró un título europeo y se cayó en las otras ocasiones.

Ese es el balance de Pablo Laso desde que tomó las riendas del Real Madrid. El viernes completó otra gesta, esta vez la de remontar el factor cancha ante el siempre duro y competitivo Panathinaikos. Se sabía que la tarea sería complicada, pero pareció mucho más difícil cuando el Real Madrid cayó por más de 20 puntos en un partido calamitoso.

El 1-0 a favor pero sobre las malas sensaciones cambiaron por completo tras un gran segundo partido. El vestuario blanco se conjuró para sacar la eliminatoria, sabiendo que ese partido era clave.

Tocaba la vuelta en el palacio, dos partidos para sentenciar la eliminatoria y evitar un regreso a Grecia que sería más que infernal para los blancos. Había que hacer los deberes y ganar primero el tercero y luego el cuarto.Y así ha sido.

El cuarto partido ha mostrado una de las grandes virtudes de este equipo, gran corazón y mucho carácter.Han sido casi los mismos protagonistas de hace varios años, sobre todo los veteranos, los encargados de liderar al equipo en estos momentos tan delicados.

El increíble Llul, el titán Ayon, el gladiador Reyes, el pistolero Carrol, y Doncic, el niño maravilla. Estos cinco magníficos, cinco superhéroes, lideraron al equipo en un gran partido, que si bien pudo haberse resuelto mucho antes, hubo que esperar hasta los minutos finales.

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Con esos argumentos y con la aportación del resto de la plantilla, se presenta el equipo contra el rival mas difícil, el Cska de Moscú, el monstruo final, al que sin embargo hay que ganar para presentarse en la final. Los moscovitas son el equipo más regular en Europa desde hace 15 años. Con 14 participaciones, su problema no es llegar a esta fase, sino culminarla, habiendo ganado solamente 3 ediciones.

Por trayectoria, plantilla y presupuesto este año también son los favoritos, pero eso no basta, y menos teniendo al Real Madrid enfrente. Los blancos se enfrentan también a sus propios fantasmas y parte de la afición exige otro título, sin valorar quizá, la enorme dificultad de conquistar una Euroliga.

El Real Madrid vuelve a ganar en el Allianz Arena

Decía Zidane en la rueda de prensa que el Real Madrid no se caga en los pantalones. Y así fue, aunque durante gran parte el partido el Bayern puso todo para que así fuese. La primera parte fue de claro dominio bávaro, sobre todo con el 1-0, que encontró al Real Madrid sufriendo, como por otra parte solía ser normal en Alemania.

El guión esperado con el Bayern volcado absolutamente en ataque. Tanto que Heynckes salió con todo. Prácticamente un plan inicial con 5 jugadores netamente ofensivos como Lewandoski, Robben, Ribery, Muller y James. Un plan que cambió con la lesión de Robben, y que creo que le dio más estabilidad a los alemanes con la presencia de Thiago. A partir de ahí el Bayern dominó por fuerza bruta y por las ganas acumuladas de este año y de años previos.

Y el Real Madrid aguantó también con todo, con la fuerza mental de este año y la de años previos, con la experiencia que te dan muchas eliminatorias de Champion. Fue así como el Real Madrid pudo empatar con un buen tiro de Marcelo, antes de acabar la primera parte. Un 1-1 que cambiaba absolutamente el guión.

La segunda parte fue un guión similar, pero esta vez con el Real Madrd golpeando con más fuerza al contragolpe. A falta de Cristiano Ronaldo, que si bien no apreció con un gol si destacó especialmente en labores defensivas y con un precioso gol anulado, apareció Asensio. Un chico nacido para las citas grandes. Costó 3,5 millones que solamente por eso justifica toda la política de fichajes del club. Suyo fue el 1-2 con una gran combinación con Lucas Vázquez. Otro meritorio.

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El partido acabó con el Bayern de Munich absolutamente volcado y con el Real Madrid achicando balones como los mejores equipos italianos. Un ejercicio de sufrimiento absolutamente indispensable si se quiere ganar la Champion.

El resultado no esconde cierta fragilidad defensiva, normal también ante un equipo de la potencia del Bayer. Con un Ribery estelar, el Bayer se marcha pensando que a pesar de haberlo merecido y haberlo puesto todo, se va con otra derrota. Son ya tres consecutivas en el Allianz Arena contra el Real Madrid. Casi nada. Una goleada en semifinales, 0-4, el 1-2 del año pasado y otra vez el mismo resultado.

Son tres victorias ante uno de los top 3 de Europa, por resultados en Champion y por dominio en su liga. Esta es la primera derrota de este Bayern de Munich en competiciones oficiales pero tampoco habían perdido previamente ni el PSG ni la Juventus en su casa

Habla muy bien del ciclo victorioso de este Real Madrid y también del ciclo del Real Madrid en estos últimos años. El PSG no perdía en casa desde el 20 de marzo de 2016. La Juve no perdía en casa desde el 10 de abril de 2013. El Bayern no perdía en casa desde el 12 de abril de 2017 Tres campeones de sus ligas, que han visto como el club blanco revienta sus récords.

El Real Madrid está a 90 minutos de su tercera final consecutiva y la cuarta en cinco años. Casi nada. 90 minutos en los que habrá que sufrir casi seguro. Pero si algo ha demostrado este equipo ja sido la capacidad de competir y por tanto de sufrir. Y eso más un gran talento es lo que hacen del Real Madrid un equipo de leyenda.

La olvidada bestia negra: Bayern de Munich

Hubo una época en la que hablar del Bayern de Múnich equivalía a hablar de la gran bestia negra europea del Real Madrid. La mera mención, si quiera de algo alemán, suponía para el Real Madrid malos recuerdos.

Pero aquel recuerdo tan negativo se fue desvaneciendo con victorias como la de la temporada 99-2000, que a la postre significaría además la conquista de la octava. Lo encuentros entre ambos equipos se intensificaron en el tiempo, con resultados parejos. Al Bayern de Múnich le dio tiempo incluso para arruinar la gran oportunidad del proyecto de Mourihno de pasar a la final. Fue con una prórroga y unos penaltys para el recuerdo.

Y a partir de ahí la relación se ha invertido y ahora el Real Madrid es la auténtica Bestia negra del Bayern de Múnich. Tanto es así, que dudo que los bávaros tengan un recuerdo más desagradable en Europa que el 0-4 endosado a Guardiola. Aquello acabó a la postre con la carrera muniquesa del técnica catalán, pero también con los mejores años de algunos jugadores del Bayern de Múnich. Un proyecto que acabó de hundir el año pasado el Real Madrid tras vencer nuevamente en cuartos de final, esta vez en una disputadísima prórroga.

Así pues, lo que hay en juego es mucho más que unas semifinales. Es toda una relación de dominancia actual del Real Madrid, cuyas últimas Copas de Europa están casi todas ligadas a victorias previas frente al equipo bávaro. Por su parte, los alemanes necesitan recuperarse de las últimas derrotas, porque corren el riesgo de convertirse en un equipo incapaz de competir en Europa pero si en su liga doméstica.

Para algunos jugadores como Robben o Ribery es el último tren, mientras que para el Real Madrid es la oportunidad para volver a mostrar su hegemonía.

Se trata por tanto de un duelo apasionante entre dos rivales que se respetan tanto como se odian.

 

El Real Madrid recupera el factor cancha

El Real Madrid salió vivo del infierno griego y ahora tiene la oportunidad de sentenciar la eliminatoria en Madrid, en dos partidos. No va a ser sencillo y aunque el factor cancha debería ser una ventaja, con el nivel de la Euroliga no se aprecia tanto.

Algo de eso hemos percibido en estos dos primeros partidos. En el primero los de Laso salieron dormidos y ya en el minuto 5 habían perdido el partido. Recordó mucho a la final de la Copa del rey contra el Real Madrid. Una ‘pájara’ que luego es imposible de remontar, aunque contra el Barcelona casi se lograse.

Y ayer, con un Real Madrid muchísimo más combativo y centrado, mostrando su mejor versión, esa vena competitiva que ha demostrado Laso durante todos estos años. Y eso es algo que no se puede olvidar, que este Real Madrid lleva compitiendo contra los mejores y ganándolos en ocasiones. Y esa regularidad no es fácil.

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Ayer lo hizo de la mano de Felipe Reyes, absolutamente colosal con 18 puntos y 25 de valoración, pero también dieron un pasito adelante otros veteranos como Carrol y Rudy. La baja de Campazzo se está notando mucho y Doncic tampoco pasa por su mejor momento. Por eso conviene tener una plantilla equilibrada, donde en cualquier momento un jugador pueda asumir la responsabilidad.

El próximo miércoles el equipo tendrá la oportunidad de dejar al Panathinaikos contra las cuerdas y llevar la eliminatoria al 2-1 para luego sentenciarla el viernes. Pero para eso hay que disputar esos minutos sin fallos, con plena concentración, dejándose llevar lo justo por la euforia de jugar en casa y controlando siempre el partido.

Creo sinceramente que el Real Madrid tiene jugadores y equipo para ello. De ser se conseguiría llegar a la Final Four. Ese debería ser el objetivo. Ojalá se consiga

Un partido de sufrimiento bien vale una Champion

Ayer sobrevolaron por el Santiago Bernabeu palabras como debacle, fracaso histórico, ridículo, vergüenza. Hasta el minuto 92, cuando se produjo el claro penalti a Lucas Vázquez, daba la sensación de que la prórroga sería la prolongación justa y necesaria de una agonía y un miedo que habría de terminar con el cuarto gol de la Juventus.

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La auto expulsión de Buffon, y sobretodo el gol de Cristiano Ronaldo, tras una magnífica ejecución, aliviaron de golpe todos esos sentimientos y produjeron los contrarios de euforia, alivio y descanso. El Real Madrid alcanza su 8ª semifinal consecutiva, un récord histórico, con Cristiano Ronaldo como líder deportivo y espiritual de equipo, como demostró ayer con su 11º partido consecutivo marcando en Europa, pero también con su actitud ganadora.

El resultado (ese gran impostor, como diría Xavi) y las sensaciones durante el partido fueron malas. A medida que caían los goles de la Juventus, que empezaron demasiado pronto(antes del minuto 2),y con el marcador de la eliminatoria empatado antes del minuto 70, todo se veía de color de negro. Los 3 goles de la Juventus, provocados por estrepitosos fallos defensivos, no fueron consecuencia de un dominio abrumador de la Juventus, pero si dio esa sensación.

Lo cierto, es que analizando el partido y las ocasiones de gol con más calma, el Real Madrid pudo haber marcado, eliminado la ilusión juventina, en varias ocasiones claras. Además de un larguero de Varanne al final de la primera parte, el Real Madrid tuvo alguna ocasión en las botas de Isco, con un mano a mano contra Buffon, un muy dudoso gol anulado en fuera de juego y algún remate más ligero de Cristiano.

En todo caso, la Juventus hizo su partido, y lo hizo muy bien, acortando la distancia poco a poco, jugando al límite de fuerzas y manteniendo el control de las emociones. Hasta el minuto 92. Antes, el Real Madrid echó de menos a Sergio Ramos. Se notó la inexperiencia de Vallejo a quien los compañeros apenas pasaron el balón.

El partido de ayer, que no deja de ser una derrota por 1-3, casi ni se nota sabiéndose en semifinales, recordando el partido de ida y sobre todo, mirando al vecino, el F.C.Barcelona, que en circunstancias muy similares no fue capaz de resolver finalmente el partido. Y es que para ganar una Champion hay que sufrir, mucho. Siempre suele haber un partido malo, que es necesario resolver con éxito si se quiere ser campeón. El madridismo recuerda el momento del 2-0 el año pasado en el Calderón, o la vuelta contra el Borusia de Dormund, a un gol de la eliminación, o antes contra el Wolsfburgo o en Turquía.

Son momentos de debilidad extrema del equipo, que como ayer, parecen abocados al fracaso, pero que en última instancia se superan y hacen al equipo mucho más fuerte. Esa es la situación actual del Real Madrid.

Por otra parte, el partido de ayer y estas eliminatorias de Champion, confirman que el fútbol es un deporte maravilloso. Nos hemos acostumbrado a dar demasiadas cosas por hecho, a infravalorar al propio fútbol, impredecible e increíble al mismo tiempo.

Disfrutemos del fútbol, de la CHampion League, y de este Real Madrid, capaz de salir vivo ayer de un partido, que fácil en otras circunstancias habría acabado con un

Cristiano Ronaldo, rey de Europa

Cristiano Ronaldo voló sobre el cielo de Turín y su pierna contactó con el balón a una altura de 2,23, casi un salto de altura, para a continuación dirigir la pelota a la portería y convertir ese remate en la chilena perfecta, la chilena soñada por cualquier niño y por el mismo. Tras numerosos intentos en los últimos años, Cristiano Ronaldo conseguía su gol soñado, en el escenario ideal, muestra de su perseverancia y trabajo, cualidades no suficientemente ponderadas en el portugués.

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Ese gol suponía el 0-2 y sobre todo el cierre de la eliminatoria y la sensación en todo el estadio y en el equipo rival de que el Real Madrid era invencible. Y eso, a pesar de que durante buena parte de los minutos anteriores el equipo de Allegri había apretado y creado algunas ocasiones de peligro. Pero el segundo gol de Cristiano, como el primero, constataba que ante el mejor jugador del mundo ni siquiera la mejor defensa del planeta puede trazar un plan previo.

Porque esta Juventus, como la del año pasado y como la de los últimos años, tiene un sello propio que es el rigor defensivo. Y mucho más en su casa. La Juventus es el equipo capaz de minimizar el ataque rival y de ganar los partidos. Un equipo que en los últimos 25 partidos había encajado solamente 5 goles, distribuidos en 3 partidos. Curiosamente varios de ellos marcados por el Tottenham, de los pocos equipos que en los últimos años le han hecho daño al Real Madrid.

Pero si miramos más atrás, la Juventus llevaba cinco años sin perder en su estadio y en competición europeo solo ha perdido 5 de los últimos 178 encuentros. Y desde el 19 de noviembre de 2017, solo había encajado 5 goles en 25 partidos oficiales, dejando la portería a 0 en 21 partidos. Sin ninguna derrota en contra, no parecía el rival más sencillo. Cifras que ponen de relieve la gesta del Real Madrid, que venció por 0 a 3 pero que pudo haberse marchado del partido con una goleada el doble de abultada.

El responsable principal, Cristiano Ronaldo, con unas cifras tan abrumadoras que asustan, imposibles de encontrar en el fútbol actual, y en esta competición. Cristiano Ronaldo es por sus números y su incidencia en la Champion League el mejor jugador de esta competición, como el propio Real Madrid. Es curioso como el equipo blanco demuestra cuando llega su competición fetiche su verdadero nivel.

La Champion League sería el equivalente a la fase final de la NBA. La fase regular es disputada y las Olimpiadas son muy atractivas, pero el mejor baloncesto se ve en esos últimos partidos finales de cada temporada.

Y en los últimos 5 años el Real Madrid, que solo había perdido precisamente contra la Juventus, en las semifinales de hace tres años, ha demostrado su superioridad de la mano del portugués y por supuesto, también gracias a una constelación de estrellas que han sido capaces de ganar a los mejores equipos de Europa.

Este Madrid de Zidane y el de Ancelotti, que tiene algunos rasgos similares, ha goleado a domicilio al Bayern de Munic (0-4 y 1-2) y Juventus (0-3), al Atlético de Madrid en casa (3-0), Borussia de Dormund (3-0) al PSG con un 3-1 y un 1-2 en París, ha vencido también en el Calderón y en el Camp Nou en liga, y ha ganado en campos como el del Nápoles (1-3), la Roma(0-2), Liverpool (0-3) y ha logrado también victorias varias en Alemania, un país históricamente complicado para el equipo blanco y que sin embargo ha vivido goleadas como al Shalke (1-6 y 0-2).

Semejante dominio no puede ser casual ni accidental y solamente ha sido interrumpido en esta competición en los últimos años por un par de partidos en los que el Real Madrid ha encontrado dificultad.

Pero ningún rival grande ha sido capaz de vencer al Real Madrid en Europa y mucha culpa de ello la tiene Cristiano Ronaldo. el luso ha marcado en los últimos tres años en Champions League casi el doble de goles que Messi(42 frente a 23), casi el doble de asistencias (19 frente a 10), lleva en Champions casi tantos goles como algunos clubes (119) y con un promedio en los últimos partidos de más de 1 gol por partido.

Un jugador monstruoso, insaciable, capaz de llevar a su equipo en volandas justo en los momentos más complicados, contra los mejores rivales. En estos años ha marcado goles en prácticamente todas las eliminatorias y partidos, a rivales tan duros como Juventus, Atlético de Madrid, Bayern de Munich o PSG. Ninguno se ha librado, y con distintas facturas Cristiano ha perforado una y otras vez las redes rivales.

Cristiano Ronaldo es por méritos propios el santo y seña de este Real Madrid campeón y ya va siendo hora de que se le reconozca como tal, como el futbolista que no solo con sus goles, sino con su actitud ganadora, lideró a su equipo a una época dorada con 3 Champions logradas en 4 años, camino, quien sabe si de la siguiente.