Luka Doncic Superstar

Luka Doncic se ha convertido en las últimas fechas en uno de los nombres más pronunciados dentro del mundo baloncestístico, y especialmente en la NBA. El viernes lideró a su equipo para ganar, con 29 puntos y 12 asistencias, pero sobre todo la actitud de un super líder y una estrella.

Faltaban menos de 5 minutos y el resultado tenía una diferencia de menos de 10 puntos, lo que se llama en inglés el ‘clutch time’, algo así como los momentos de la verdad. Los Wolves habían revertido una distancia de 9 puntos y Doncic cogió el balón. Primero falló un tiro en una entrada canasta y después, posteando contra Rose, este le puso un tapón. En las siguientes jugadas los Wolves lideraban el marcador.


Y ahí es cuando Doncic volvió a asumir el control del partido, a pesar de sus dos fallos previos e hizo lo que ya casi todo el mundo ha visto, 7 puntos consecutivos, con un tiro a media distancia, una entrada a canasta con mate y un triple final. Muchos jugadores de la NBA pueden hacer 7 puntos de manera consecutiva, pero muy pocos lo hacen en el clutch time. De hecho para ver repetida en el tiempo la hazaña de Doncic hay que remontarse hasta 1999, con Vince Carter.

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En esos minutos de la verdad (clutch time), Doncic ha encestado 17 de 26 incluyendo 6 de 11 en triples, en los  últimos 3 minutos de los partidos. Y eso es lo que diferencia a Doncic respecto al resto de jugadores, no solo sus estadísticas globales sino su liderazgo en los momentos críticos.

De hecho, cuando uno piensa en el mejor jugador de la historia, Michael Jordan, se acuerda de sus tiros ganadores en los momentos cruciales en finales de conferencia o de liga. Y lo mismo pasa con otras leyendas como Larry Bird o Kobe Bryant, todos ellos líderes en el clutch

Por eso, el ‘hype’ (otra anglicismo americano) con el esloveno no es creado artificialmente si no que es algo más que un hecho porque prácticamente en cualquier comparativa con otros rookies de la historia sale siempre junto a grandes leyendas de la historia de la NBA.

A día de hoy, por ejemplo, Luka Doncic promedia 20 puntos, 6.7 rebotes y 5 asistencias. Los únicos rookies en la historia en promediar números simulares con más de 20 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias fueron  Oscar Robertson  y Michael Jordan. Mientras que Doncic ha cumplido 19 años, ellos tenían 22 y 21 años respectivamente y además Doncic ha jugado 6 minutos menos por partido. Otra estadística que combine más de 19 puntos, más de 6 rebotes y más de 4 asistencias nos arrojan grandes nombres como Larry Bird, Michael Jordan o Elgin Baylor, entre otros.

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Este es el tipo de estadística muy propia de la NBA pero que demuestra que el techo de Doncic ni se ha visto, como en la comparativa con todos esos grandes jugadores. En la comparativa con Lebron James, por ejemplo, en varios apartados como rebotes o eficiencia en el tiro de dos y de tres, los números de Doncic son superiores, mientras que en otros apartados como puntos por partido o asistencias la diferencia es pequeña (20.9 frente a 20.0 y 5.9 frente a 5.0)

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Estadísticas de Luka Doncic

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Estadísticas de Lebron James

En la estela de Lebron James, ya uno de los mejores jugadores de la historia y un debutante precoz, Doncic se le acerca además de esas estadísticas, estableciendo otros records, como anotar 25 puntos y 10 asistencias, tener una estadística de  32 puntos, 5 asistencias y 4 rebotes siendo tan joven, batiendo el record de triples del propio King James, siendo el más joven en anotar 7 triples y con algunos posibles records por batir.

Lo raro es que sorprenda el impacto de Doncic, un jugador que ya había batido records y masacrado estadísticas y venía de ganarlo todo en la segunda mejor liga del mundo, la Euroliga, jugando contra muchos jugadores de élite. Y ello, demostrando un dominio del juego, impropio en un niño de 18 años. Le vimos ganar la Eurocopa junto a Dragic,

Lo cierto es que la historia de Doncic siempre ha sido la de un jugador absolutamente dominador Desde infantiles, cuando jugaba con niños mucho mayores que él en edad, el esloveno siempre destacaba muy por encima de todos, con números espectaculares. Lo hizo en cadetes, en juveniles, en el Real Madrid frente a jugadores de más de 28 años y lo está empezando hacer ahora en la NBA, frente a los mejores jugadores del mundo.

El impacto de Doncic en su equipo es evidente estadísticamente, pero también a nivel de resultados. El año pasado, los Dallas Mavericks lograron 24 victorias y 58 derrotas mientras que en la anterior el equipo logró 33 victorias y 49 derrotas. Este año  el equipo comandado por Luka Doncic acumula ya 20 victorias y 22 derrotas. Con 40 partidos por disputar (un total de 82), los Dallas Mavericks con esta progresión podrían aspirar a entrar en los Playoffs. En las últimas 3 temporadas no lograron unos Play-offs para los que se han necesitado entre 41 y 47 victorias para alcanzar el 8º puesto, el último que da derecho.

Es difícil predecir el futuro de Doncic porque el deporte de élite es muy exigente y hay factores inesperados como las lesiones, que pueden cambiar una carrera. Pero atendiendo a la actualidad y a lo ya visto en un jugador como él, profesional desde los 16 en el Real Madrid, más que probable rookie del año con unos números espectaculares y actual líder y ya estrella de la NBA, su futuro está entre los más grandes.

Muchos de los rookies del año fueron grandes estrellas y posteriores MVP de la liga (imagen abajo) mientras que otros grandes necesitaron más años de maduración. Doncic ya en su primera temporada está destacando con números similares o superiores a alguna de estas leyendas, como hemos visto anteriormente.

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Desde el debut oficial de Doncic con el Real Madrid, con apenas 16 años  y viendo como había dominado todas las competiciones sub18, se intuía que el chico era especial. En el primer balón que tocó como profesional encestó un triple.

Ahora en la NBA, además de esa madurez, profesionalidad y ambición para mejorar y ganar, también se necesita ese carisma especial de las super estrellas, y Doncic también lo tiene. Sus números actuales ya le sitúan entre los 30-40 mejores jugadores de la NBA. Es el 30 en puntos anotados y el 35 en número de asistencias, pero uno de los primeros en popularidad como demuestran los votos para el All-Star.

Ya lo decía, Andrés Montes, ¿por qué todos los jugones sonríen igual?

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Análisis de la política de jóvenes del Real Madrid

Desde hace varias temporadas, el Real Madrid prácticamente solo ficha a jugadores jóvenes, la mayoría de ellos desconocidos para el aficionado, sin consagrar, con apenas unos pocos partidos en las máximas categorías del fútbol.

Esta política está alejada de la que impuso al principio de sus mandatos Florentino de fichar a los mejores, a costes elevadísimos. Jugadores que venían en la mayor parte de las veces con el balón de oro debajo del brazo.

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El giro no es casual ni caprichoso y en diversas ocasiones ha sido explicado por el presidente del Real Madrid como una necesidad ante la nueva realidad del mercado. Con clubes con capital infinito como el PSG o el City y con el incremento de derechos de la Premier, la política de fichajes y de salarios ha sido una obsesión del Real Madrid.

A continuación dejo un análisis de todos los fichajes de jugadores menores de 22 años, efectuados en las últimas 12 temporadas. Se han incluido solamente aquellos cuyo coste superó 1 millón de euros y se han tomado datos aproximados de coste de la prensa  y de su valor en  la web Transferdemarkt.

Captura de pantalla 2018-12-29 a las 20.20.24Están marcado en azul jugadores que se ficharon en su día y que hoy siguen en la plantilla. Todos ellos menos Asensio, han sido pilares de los éxitos del Real Madrid de las 4 Champions en 5 años. Jugadores como Marcelo, Varane o Casemiro eran jóvenes semidesconocidos en su día, apuestas del Real Madrid, fichados a coste bajo comparado con el rendimiento tan extraordinario que han dado. Otros como Benzema o Isco si tenían mayor cartel y de ahí su coste en torno a 35 millones de euros. Y luego está el caso de Asensio, cuyo valor se ha multiplicado con respecto a su coste de apenas 3 millones.

A excepción de Asensio, ninguno de estos fichajes estaba enmarcado en la política de fichar a los mejores jóvenes, pero ponen de manifiesto que en estas ocasiones el Real Madrid acertó y compensó con creces el coste del fichaje. A estos casos habría que añadir jugadores como  Sergio Ramos o Robihno, fichados en la temporada anterior. El sevillano tuvo un coste  de 27 millones de euros y comparado con el rendimiento que ha dado en estas  temporadas parecería ridículo. Y por el brasileño se pagaron 24 millones de euros y se vendió al Manchester City casi por el doble.

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En el gráfico están marcado en verde y en rojo los fichajes de jóvenes que ya no están en el club. Los primeros son jugadores que se vendieron a mayor precio del que costaron. Algunos como Ozil o Higuain dieron además de un buen rendimiento económico, rendimineto deportivo.  

El gráfico recoge el total de beneficios (precio de venta menos precio de compra) y las pérdidas o ganancias de todas esas operaciones, con dos cantidades: +62 y -55 respectivamente. Dentro de los fichajes que no resultaron, operaciones como la de Gago o Drenthe, jugadores que habían ya destacado en sus clubes pero que no cuajaron en el Real Madrid. Otros como Sergio Díaz, un joven delantero paraguayano tuvieron mala suerte con las lesiones y otros como Lucas Silva simplemente no eran para un club como el Real Madrid. En la mayoría de esos casos, el coste de venta incluido no es el total puesto que habría que incluir costes de cesión o de derechos futuros como con Garay.

He incluido en este campo el fichaje de Markannen, un delantero que se fichó para el Castilla por algo menos de 3 millones, y que además no cumple el requisito de menos de 21 años. Su fichaje contrasta con la política actual, de fichar talento claro, jugadores que sobresalgan claramente en sus categorías.

Por último, están los jugadores fichados  en las últimas tres temporadas. He señalado con el color naranja aquellos jugadores que ya no son promesas, con edades superiores a los 22 años, como son Ceballos, Odriozola y Kovacic. En estos tres casos, son jugadores que ya han demostrado su nivel para jugar con el Real Madrid.

Probablemente todos ellos irán incrementado paulatinamente su valor de mercado. Teniendo en cuenta que el tope suele ser a una edad comprendida entre los 28 y los 29 años, a los tres les queda mucho por crecer. Como en el resto de casos pueden ser jugadores que aporten un valor deportivo al club, o económico, a través de una venta. Pero en este caso, ya sabemos que con ellos el Real Madrid lejos de perder dinero, lo va a ganar.

Y por último están los jugadores en color amarillo; jugadores fichados jovencísimos y todavía hoy por debajo de los 21 años. Muchos de ellos muy destacados en su categoría pero a día de hoy por descubrir su rendimiento en un equipo de superélite como el Real Madrid.

Dentro de este grupo de jugadores fichados en edad juvenil hay tres jugadores cuyo coste no superó los 5 millones: Vallejo, Odergard y Valverde. En el caso del central aragonés las lesiones han impedido que pueda demostrar si tiene nivel o no para el club. Posiblemente tendrá que salir cedido y lo tendrá complicado para volver. Y en el caso del noruego y de Valverde son dos jugadores que ya han demostrado su talento y que aunque necesitan muchos minutos, probablemente se revaluarán mucho en los próximos años.

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Respecto a los dos brasileños, Rodrygo y Vinicius, su coste es muy superior al de otros fichajes parecidos por edad, teniendo en cuenta sobre todo su rendimiento, alejado de fichajes como Benzema o Isco que habían demostrado ya su nivel en equipos de primera. No obstante, ambos han sido titulares en sus equipos brasileños y su potencial para tan grande como para justificar en parte ese gasto.

Y aquí el gran problema es distinguir el talento antes de que esos jugadores exploten definitivamente en otros clubes y su valor se multiplique. El ejemplo más paradigmático es Mbappé, hoy con un valor de 200 millones y al que probablemente se podría haber fichado con 16 o 17 años por 50 millones. Pero hay más ejemplos de jugadores que jugaron 2 temporadas en Europa y rápidamente incrementaron su valor, como puede ser James.

Tanto en esos casos como en el de Lunin o Theo por los que también se han pagado cantidades superiores a los 5 millones, parece  complicado que el club vaya a perder mucho dinero. Son jugadores jóvenes, con mercado, que incluso en el caso de Theo, que ahora mismo no parece que valga los 30 millones pagados por él, si pueden hacerlo en el futuro.

En definitiva, es una política que en años pasados ha dado frutos y que se espera que se de en los próximos años en los cuáles el Real Madrid va a tener que afrontar un cambio de ciclo sin poder hacer los grandes dispendios económicos del pasado.

¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paceremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que “ese peor” fuese en realidad “este nefasto”. Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo la aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacer meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo

Real Madrid: Fin de ciclo

El Real Madrid cayó con sonrojo y con estrépito, verificando el certificado de defunción de un Lopetegui que ya estaba ajusticiado desde hace tiempo. El 5-1 no es el reflejo de la diferencia futbolística de ambas plantillas, como tampoco lo fue en otras derrotas anteriores del Real Madrid. El resultado, y en especial la primera parte, es el reflejo de una diferencia anímica de dos equipos.

El Real Madrid fue ayer un equipo sin alma, sin garra, sin fuerza. Un enfermo deprimido que quiso salir de su letargo y depresión durante los 15 minutos que siguieron al descanso. Fue aquel un último intento desesperado para salir de un estado mental en el que se ha ido sumiendo el equipo poco a poco.

Cómo y por qué ha sucedido es algo difícil de explicar. Quizá haya que remontarse al partido de la Supercopa o a la salido de Cristiano Ronaldo y Zidane, o a la venta de jugadores como James, Pepe o Morata, que formaban parte de aquel equipazo que ganó el doblete. O quizá haya que remontarse al 2015, tras la debacle de Ancelotti.

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Pero parece claro que el equipo ha tocado fondo y que Lopetegui no puede ayudar a reconducir la situación. Lo cuál no significa tampoco que sea el problema. Pero lo que todos parecemos tener claro es que no es la solución. Ni siquiera los creyentes en los proyectos a largo plazo creemos en un entrenador que aparece desdibujado, triste, incapaz de girar los acontecimientos.

Fue ayer incapaz de evitar la sangría en el primer tiempo y tampoco fue capaz de dar un golpe de timón con el 2-1 cuando el Real Madrid más apretaba, consolidando el dominio con un par de cambios. Y esa misma incapacidad ha aparecido en las últimas derrotas. Son demasiados partidos partidos, demasiadas derrotas, pero sobre todo la sensación de que Lopetegui no es capaz de agitar a un grupo de jugadores que muestran su peor versión.

Y es aquí donde volvemos a lo de siempre, la responsabilidad de los jugadores. Casemiro se la atribuyó toda en unas declaraciones que dejaron de manifiesto el carácter del brasileño, diciendo que los jugadores tenían que correr y pelear más. Y Ramos trató de quitársela, afeando de paso a Casemiro sus declaraciones y además mandó un mensaje a navegantes con otra desafortunadísima frase, donde decía que el respeto hay que ganárselo. No sabemos si se refería a Conte, a Mourinho, a Lopetegui o a él mismo, que ha estado tan desafortunado en este inicio de temporada como el resto de pesos pesados.

No se libra nadie de la quema, desde luego no los jugadores, muchos ya leyendas del madridismo que fueron barridos por un Barcelona sin Messi, un equipo peor que otras versiones que golearon al Real Madrid. Tampoco se puede librar el club, que confió en Lopetegui, no sabemos si como primera opción o sexta, y que tampoco ha sido capaz de ver la debilidad de la plantilla.

Florentino Pérez pareció encontrar en Zidane a su compañero de viaje perfecto pero tras su marcha parece que el club vuelve a tiempos pretéritos.  La marcha de Zidane y de Cristiano Ronaldo, los dos a la vez, han dejado un hueco tan enorme, que ya antes de noviembre parece la temporada absolutamente perdida. Es difícil imaginar la llegada de otro redentor, de otro Zidane que resucite al equipo. Desde luego este equipo da tanta o más pena que el de Benítez. Con muchos de los mismos jugadores y otro puñado de jóvenes que deberían ser ilusionantes, lo que está claro es que no es un problema de nombres. No le falta calidad a la plantilla. Le puede faltar gol pero el equipo se ha desfigurado por la defensa, con errores groseros. Y eso es una responsabilidad global.

Simplemente el grueso de los jugadores no ha alcanzado el estado físico y mental óptimo, con claras desconexiones, poca motivación y poca concentración. Quizá Conte sea capaz de solucionar eso. La pregunta es durante cuando tiempo. 

Mientras el club tiene la necesidad imperiosa de reaccionar. Hasta ahora ha encontrado en los resultados, 4 Champions en 5 años, un modelo que parecía exitoso, a pesar de varios indicios como la nefasta liga del año del año pasado. Y el club, a pesar de esta derrota y de malas temporadas en liga ha sido capaz de completar un ciclo de triunfos. Pero el ciclo parece agotado y es necesario moverse con rapidez. Quizá sea la situación financiera de los clubes y la necesidad del club de cambiar de modelo y buscar nuevos ingresos con el estadio lo que ha ralentizado los cambios.

Es cierto que es difícil renovar la plantilla en mitad de un ciclo ganador. Ningún club lo ha hecho. Y también es cierto que los precios de los mejores jugadores es desorbitado y ni siquiera el Real Madrid se puede permitir esos desembolsos. Lo que no cabe es achacar a Florentino toda la culpa porque ha apostado por un nuevo estadio. Ese proyecto es independiente de la gestión deportiva y además es absolutamente necesario para garantizar el futuro económico del club.

Pero en todo caso, un equipo sin grandes fichajes en tres años al final acaba acomodándose, y quizá eso le haya pasado a muchos jugadores del Madrid, mientras que los  jóvenes jugadores fichados quizá no tengan todavía la entidad suficiente para apretar a los titulares.

Lopetegui, la penúltima pieza del dominó

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El domingo, Lopetegui se juega su futuro como entrenador del Real Madrid y seguramente como entrenador de élite. Al mismo tiempo, el Real Madrid se juega su futuro a corto plazo, un proyecto nuevo que debía ser ilusionante y que apostaba por un entrenador y una plantilla joven.

Si algo nos ha enseñado el fútbol a lo largo de su historia es que es imprevisible. Un fallo a puerta, una parada o un gol, lo cambia todo. Y supongo que a eso se aferra Lopetegui y su equipo. Menos la plantilla, a la que no le importa tanto el cambio del entrenador. Al fin y al cabo, aunque son los principales responsables en las victorias, no tanto en las derrotas, porque no se puede despedir a todo el 11 titular ni cambiar media plantilla a mitad del año.

Así que el domingo a las cuatro de la tarde veremos si se consuma el fin de un proyecto que debía suponer la continuación de una época gloriosa para el Madrid, apostando por los jóvenes llegados para regenerar al mejor Madrid de los últimos 50 años. Y para ello solo hace falta una derrota en el Camp Nou, algo no tan difícil, aún sin Messi, o quizá incluso un empate. Cualquier resultado negativo haría rodar la cabeza de Lopetegui, especialmente una derrota que dejaría al Real Madrid a 7 puntos de distancia del líder, y sobre todo 5 derrotas en 6 partidos.

La victoria dejaría en cambio al Real Madrid en las posiciones de cabeza nuevamente, y a solamente un punto del F.C.Barcelona, lo cuál daría a Lopetegui aire suficiente para unos pocos partidos más. Es Lopetegui la siguiente pieza del dominó en caer y solamente la excelencia en los próximos meses le permitirá librarse de un futuro ya pactado.

Para hacerlo, probablemente recurra al 11 más experimentado. A excepción de Cristiano Ronaldo y Carvajal, lesionado, no creo que apueste por los no habituales y pienso más bien en una alineación parecida a la del último día en Champion League, quizá con la inclusión de Varanne como central y Nacho como lateral derecha.

La ventaja de jugarte tu futuro con los Modric, Kroos, Bale y compañía es que esos mismos, hace no tanto arrasaban todos los campos de Europa. Ese 11 tipo ha vencido en todos los campos de Europa, incluido en Camp Nou. Con Cristiano Ronaldo añadirá alguna, sí, pero también contra Messi, que no estará. Así que se compensa.

La desventaja de apostar por esos mismos que no han dado la talla en partidos previos es que quizá no sientan la motivación suficiente para morir en el campo por un entrenador que más que jugadores necesita guerreros. Soldados furibundos que en cada partido den hasta la última gota de sangre, porque para Julen cada partido puede ser el último.

Y seguramente por ese estado de necesidad, este proyecto acabará finiquitándose más pronto que tarde, y con él se caerá la penúltima pieza del dominó, a la que muy probablemente seguirá un periodo de más caos que armonía en el club.

Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

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Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

Doncic, la NBA expectante

Doncic hará su debut a partir de este próximo jueves, cuando los Mavericks tienen su primer partido, comenzaremos a verle en la NBA. En torno al esloveno se han mencionado palabras como sobrevalorado o leyenda, pero siempre con las dudas propias que generan los europeos en la liga americana. Da igual que jugadores como Nowitski o Gasol hayan demostrado durante tantos años su nivel o que gente como Antetoukounmpo o Porzingis sean ahora de los mejores en la liga.

Luka Doncic fue elegido como el número 3 del draft en lo que ha sido una elección, que como muchas elecciones de este sorteo puede tratarse de un gran acierto o un gran error de futuro. En todo caso, lo que se evalúa en el draft no es quien es mejor jugador, si no quien es mejor jugador para cada franquicia, y más necesario para cada equipo.

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Y esa explicación tiene cabida aquí porque ahora mismo el jugador con más experiencia de ese draft es con diferencia es Luka Doncic. No en vano, hablamos del mejor jugador europeo actual, MVP de la Euroliga y MVP de la liga española. Es cierto que hay varios chavales con gran potencial en ese draft. Y también lo es que una cosa es Europa y otra la NBA, y Doncic tendrá que demostrar allí su nivel. Pero en todo caso, Doncic ya ha demostrado su nivel contra jugadores profesionales.

Aunque parece que hay pocas dudas sobre cuál va a ser su rendimiento, al menos a la vista de poco observado durante la pretemporada. Doncic tiene todos los ingredientes no solo para acoplarse en la NBA, sino para triunfar y ser una un jugador de gran impacto. Necesita como todos los recién llegados adaptación a una liga más física, a un nuevo equipo y a jugar cada semana contra los mejores. Pero eso, en alguien con un don para el baloncesto, que desde pequeño siempre ha sido mejor que niños dos años mayores que él, no es nuevo. Y de hecho le vendrá bien para mejorar. Los mejores necesitan las mejores ligas, los niveles más altos de exigencia.

Habrá que ver como responden los Mavericks y como se adapta Doncic al resto de jugadores. Siempre ayuda estar en un equipo ganador con buenos compañeros y eso es algo que es muchas veces una lotería en la NBA. Doncic tiene nivel suficiente para destacar a nivel individual pero su equipo logrará sacar mejor partido de él si funciona colectivamente. Si en algo destaca el esloveno es en su visión global. No es un anotador compulsivo ni un tirador clásico, si no más bien un base (con altura de alero) que maneja todos los registros.

Alguna vez le comparé con Magic Johnson por sus similares capacidades, aunque a priori parezca una barbaridad.  Pero lo cierto es que Doncic al igual que el base de Los Angeles suele optar por las mejores opciones en ataque, pero también puede asumir la responsabilidad en el tiro, y complementa su juego con rebotes y transiciones rápidas, siendo capaz de transportar el balón de campo a campo.

Veremos si Doncic se parece al Doncic europeo, a Magic Johnson o si necesita muchos años para demostrar su capacidad o hundirse.

 

 

 

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

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Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

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Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Primera crisis del Madrid de Lopetegui

El Real Madrid de Lopetegui afronta su primera gran crisis tras acumular tres partidos consecutivos sin ganar y sobre todo sin marcar ni un solo gol. Si contra el Sevilla el Real Madrid mostró su peor cara, ayer contra el CSKA de Moscú si fue capaz de dominar el partido desde la posesión, generando algunas ocasiones (3 palos), sobre todo desde centros laterales. El equipo ruso se cerró tanto que los blancos tuvieron que recurrir a centros constantes desde las bandas.

Si miramos los fríos datos encontramos un abrumador dominio blanco, tanto en posesión como en centros como en remates. Pero el resultado da por ganador al CSKA de Moscú por el grosero error de Kroos en la primera parte. De poco sirve un sistema de juego si se cometen errores de este calibre y se regalan goles al contrario. Hoy en día, en la élite, cualquier equipo con un gol de ventaja es capaz de explotar contraataques y de defender. Y eso justo hicieron ayer los rusos, no sin mérito.

Y es ahí donde el sistema de Lopetegui, basado a priori en la posesión extrema y en la presión alta, me causa desconcierto. En prácticamente todos los partidos importantes se han cometido errores de pase que han aprovechado los contrarios. Y en todos ellos los rivales han sido capaces de generar ocasiones de peligro. Y a cambio, este Madrid no es capaz de generar más ocasiones de gol ni más remates que el año pasado, que es el fin último del fútbol.

Tener posesión y presionar arriba para llegar al área contraria parece una opción fantástica para un Real Madrid lleno de talento y mediocampistas. Pero si la posesión del balón no acaba en las botas de un futbolista de ataque en zonas claras de área, no sirve para nada. Y más aún, si la presión alta no logra el objetivo de robar el balón inmediatamente después de perderlo.

Esas son las carencias que le veo ahora mismo al Real Madrid de Lopetegui, que por otra parte, entiendo que necesita más meses para ser valorado y analizar en profundidad su juego. También es cierto que ese sistema, como el del Barcelona de Pep, necesita que arriba haya, si no un Messi, sí al menos un jugador diferencial, como podría ser Bale o deberían ser Asensio o Benzema.

Y ese es el déficit de este Madrid. La alargada sombra de Cristiano Ronaldo es tan grande que en apenas unos primeros partidos, el equipo ya se encuentra en números de ocasiones, goles y remates de la época pre Cristiano. Se sabía que se echaría de menos a un jugador que ha marcado con el Madrid un gol por partido (ayer con el en el campo eso habría significado al menos el empate), pero se confiaba en que el colectivo y otras individualidades compensasen su marcha. Y por ahora está siendo complicado, veremos en el futuro.

Yo sí tengo la sensación, y esto es una apreciación absolutamente personal, fuera de toda objetividad, que a este Madrid le falta algo, llámese alma, magia ambición, competitividad. De pronto parece un equipo menos temible que el año pasado. No tener arriba a un tipo que sabes que en cuanto la reciba va a tirar a puerta puede generar un relajo en las defensas que antes no tenían. Y la ausencia de Zidane, tantas veces criticado el año pasado, también deja una sensación de orfandad, como si los jugadores creyesen menos. Y es que al fin y al cabo, creer en el Zidane jugador y entrenador, en ambas categorías leyenda, debía ser muy fácil.

En uno u otro caso, y por distintos motivos, esta ha sido la elección del club, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la ausencia del 7 portugués y de Zidane. Le toca al entrenador y a los futbolistas más importantes dar un paso adelante. Estamos en octubre y queda toda la temporada por disputar, y de estas derrotas todavía se pueden sacar aprendizajes para mejorar, algo que los meses de marzo y de abril sí penalizan.

Debacle del Real Madrid

Llegaba el Real Madrid de ganar al Español en un partido de transición y de golear a la Roma en la Champion Legue en un partido espectacular, el mejor partido de la temporada y uno de los mejores de los últimos años. Y esperaba el Sevilla como siempre, intenso en los primeros minutos y muy motivado.

Pero el desenlace no por visto en otras temporadas, especialmente en los años pre Mouriño, dejó de ser inesperado. El Real Madrid claudicó en los primeros 45 minutos. No compareció. Mientras que el Sevilla se aplicó al 120%, defensiva y ofensivamente con un despliegue que hizo saltar por los aires todas las líneas blancas. El mejor equipo de Europa con el mejor medio de su historia y con dos centrales de leyenda se vio desbordado una y otra vez.

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Y en ataque apenas apareció Bale, el único que durante todo el partido intentó tirar de la nave blanca, pero sin suerte. Poco rastro del resto, a excepción de un Modric más participativo que apareció especialmente en la segunda parte. Como en general el Madrid, los blancos jugaron mejor los 45 minutos, también influenciado por una menor intensidad del Sevilla, con un resultado, 3-0, muy ventajoso.

La derrota rompe todo posible idilio inicial con Lopetegui. Esas goleadas duelen mucho y acaban apareciendo durante el resto de la temporada. Los errores individuales groseros, y esa incapacidad colectiva tardan tiempo en olvidarse y quedan como una cicatriz permanente. Y mucho más, pensando que el F.C.Barcelona había perdido su partido y era una oportunidad ideal para empezar a marcar distancias.

Más allá de los 3 puntos o la derrota, algo asumible como pasó contra el Atlético de Madrid o con los dos puntos perdidos en San Mamés, lo que llama la atención es que un equipo que hace 7 días fue un rodillo, ayer pareciese una chirigota. Puede ser concentración, motivación o incluso  estado físico, aunque lo cierto es que el sábado jugadores como Kroos, Marcelo o Bale habían descansado. Y otros como Asensio o Benzema no disputaron el partido completo.

Al Real Madrid no se le pide que gane todos los partidos, pero sí que compita en todos ellos, aunque sean amistosos. El de ayer era un partido oficial, e importante, y el Real Madrid, como dijo Casemiro, regaló los primeros 45 minutos. Y eso es inadmisible y es algo que Lopetegui tendrá que corregir si quiere comerse el turrón en diciembre. Para eso tendrá que ganar el partido del próximo sábado ante un Atlético de Madrid que huele sangre y que puede meter al entrenador vasco en su primera crisis importante.