Más fiebre amarilla para el Real Madrid

Borussia de Dormund vs Real Madrid

La fiebre amarilla parece ser el síndrome del Real Madrid de empatar con un rival al que le ha podido ganar y no hacerlo por culpa de errores graves de concentración. Esa me parece la mejor definición para estos tres partidos contra Villarreal, Las Palmas y Borussia de Dormund.

 Es cierto que cada partido merece matices, y el Borussia de ayer es mucho más equipo que los dos españoles y eso le habría dado más mérito al Real Madrid, que tiende a perder o empatar en Alemania.

 Visto el resultado final no es malo del todo, porque en ocasiones los alemanes apretaron mucho, aunque el Real Madrid tuvo muchos momentos buenos, quizá en su mejor partido de la temporada. Ayer vi cosas que no había visto hasta ahora. Por ejemplo al mejor Varane, contundente y eficaz como en su primer año. También vi, a pesar de perder muchos balones, algunos detalles de Cristiano Ronaldo, que me hace pensar que solamente está fuera de forma. Detalles muy buenos de Modric, Kroos y Bale y a Keylor Navas de vuelta, necesario, a pesar de su cantada en el gol.

 Por gustarme, me gustó incluso Danilo, que por alguna extraña razón parece más cómodo en el lateral izquierdo. Y luego están las malas noticias: la de siempre es Ramos. Hasta tres errores importantes, uno de ellos la falta que provocó el gol. En estos partidos de máxima exigencia cualquier error puede ser un gol.

 El de Camas es un central con un salario de más de 9 millones netos al año, intocable en la alineación y capitán del equipo. Su rendimiento tiene que ser el 95% de buenos o muy buenos partidos y si acaso, 5% de partidos mediocres o malos. Justo lo que le exigimos a gente como Cristiano Ronaldo o Bale.

 Y por ahora es de los pocos que no ha rotado. No se la estrategia de Zidane al respecto, y hasta ahora la he alabado, pero Ramos no puede ser diferente. Sus últimos partidos han sido malos. Sustituirle implicará abrir una guerra con la prensa, siempre pendiente de defender a sus ídolos, pero no hacerlo supone, además de un mensaje contra la meritocracia, el riesgo de que Ramos siga “rameando”, creyéndose el Kaiser imbatible que no es.

 La otra mala noticia es el bajísimo rendimiento de Benzema. Ayer, aunque participó en el gol, estuvo muy impreciso. Debió cambiarle mucho antes Zidane, que dicho sea de paso, no estuvo ágil con los cambios.

 El equipo pasa por su mini crisis particular con 3 empates seguidos, algunas dudas y la sensación de que estamos ante un punto de inflexión. Deberían servir los 3 partidos como aprendizaje. Ayer, por ejemplo, con 1-2, el Real Madrid contemporizó en exceso, al igual que contra Las Palmas. Mucho toque, toque y poco ataque para rematar el partido. Y además con sendas pérdidas de concentración que supusieron el empate. Este Real Madrid si no sabe jugar a la italiana, resguardando el resultado, tendrá que jugar a la inglesa, e ir con todo hasta el final.

 Estamos al comienzo de todo y nada se ha perdido. Las competiciones se juegan en febrero y marzo y estos partidos deben servir para ver los puntos fuertes y los débiles. Espero que Zidane y los suyos hayan aprendido la lección.

El Real Madrid se deja dos puntos en Las Palmas

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El Real Madrid de Zidane ya vive su primera mini crisis. Tras dos empates consecutivos en liga y algunas dudas, ya se abre la veda para pegar palos a diestro y siniestro.

La verdad es que el partido de ayer me recordó mucho al de Bernabéu contra el Villareal: en la segunda parte: mucho ataque pero sin premio final. Le está faltando al equipo la famosa pegada y los datos de tiros a puerta lo demuestran. Ayer fueron 19 tiros a puerta, algunas jugadas claras de gol.

Yo, personalmente también he echado de menos a Casemiro, y creo que en general el equipo también. Seguramente el brasileño sea la única pieza sin recambio y su ausencia se nota mucho. No solo por la capacidad de robar el balón, algo que hizo sufrir al equipo en el primer tiempo, sino porque a su vez libera a Modric y a Kroos, y estos multiplican su capacidad ofensiva.

También seguimos viendo una versión mala de Cristiano Ronaldo aunque al menos también lo vio Zidane, que por primera vez en mucho tiempo le cambió sin estar lesionado, por motivos estrictamente futbolísticos. Creo que el francés estuvo acertado con los cambios y con la alineación titular.

Sigue apostando por involucrar a todos los jugadores y repartir minutos y no creo que ayer se perdiese porque jugasen Nacho, Morata y Asensio y no otros. El papel de los tres fue positivo, de hecho. Nacho bien en el lateral izquierdo, llegando incluso arriba, a pesar de no ser zurdo, y provocando indirectamente el primer gol del Real Madrid, que remató Asensio. El chaval de 19 no firmó su mejor partido pero tuvo premio con el gol. Y Morata le da al equipo una movilidad y un trabajo que no dan el resto de delanteros.

El Real Madrid sigue líder, aunque un poco menos cada vez y con la sensación de que ya toca demostrar la mejor versión del equipo. Es cierto que ha habido lesiones y rotaciones pero Zidane tiene una oportunidad perfecta contra el Borussia de Dormund de apostar por su mejor 11. Enfrente espera un rival mucho mejor que Villareal y las Palmas.

 

Empate en en el Bernabeu contra el Villarreal

El Real Madrid pinchó su primer partido contra el Villarreal, un partido trampa, contra un rival no sencillo y tras varios partidos en los que el juego había ofrecido dudas. Es curioso que el equipo de Zidane hizo de los mejores partidos de la temporada, pero hay jugadores que todavía no están a punto y eso se nota mucho en este tipo de partidos.

Ramos rematando

Ramos remantando

Es el riesgo de rotar con tantos jugadores para que toda la plantilla esté enchufada, que se tarda en poner el equipo a punto. Ahora mismo, la segunda unidad ofensiva, con Lucas, Morata y Asensio, está más en forma que la primera, la siempre titular BBC. Vienen de lesiones o del Europeo y la labor de Zidane es ponerlos a punto para empezar a competir.

Por otra parte, este equipo es peor sin duda sin Casemiro y sin Modric, dos jugadores prácticamente irreemplazables, especialmente el brasileño.

Con todo, el Real Madrid jugó una primera parte floja, mientras que  ya en la segunda apretó. Lo hizo mucho y bien por momentos, pero no fue suficiente. El asedio al que sometió al Villarreal contrasta con la pasividad de la primera parte en la que sendos errores de Varane y de Ramos provocaron un penalty que puso al equipo por detrás. Lo de Varanne ya preocupa porque ha perdido su sobriedad y lo de Ramos ya es simplemente costumbre. Lo que Ramos te quita, Ramos te da. Pero sus goles no justifican sus errores, ni tampoco tiene sentido que sea el único jugador junto al portero, que no ha rotado.

Analizando el partido con el resultado del Camp Nou, podría decirse que son dos puntos perdidos de posible ventaja contra rivales directos como el F.C Barcelona y el Atlético de Madrid. O se podría pensar al revés, y el Barcelona no está a solo 1 punto. La liga, ya se sabe, se pierde o gana en este tipo de partidos. Aunque por otro lado, la liga es muy larga y apenas estamos al inicio y no hemos visto la mejor versión blanca.

Como nota positiva el partido de James, el mejor de los 11. El colombiano es el de la primera temporada, Corre hacia adelante y hacia atrás, y luego su calidad hace el resto. Ahora mismo es un jugador que tiene que tener minutos. Sigo pensando que esta plantilla es muy completa y que el objetivo debe ser ganar el máximo de puntos posibles, rotando, para que allá por enero o febrero, todos los jugadores puedan ser usados y no haya una excesiva carga de minutos para ninguno. Y esa labor, con 17 o 18 jugadores disponibles, es la que está haciendo Zidane. Paradójicamente, solo faltan por incluir Cristiano Ronaldo y Benzema. Recordemos el comienzo del luso el año pasado, bajísimo de forma. Al francés se le ve también todavía muy pesado.

Para acabar, señalar la mala actuación del árbitro, que se comió penalty y medio por lo menos y estuvo pésimo en los minutos finales. Bien es cierto que el otro día en el partido del Español le regalaron a los blancos la no expulsión de Ramos. Lo comido por lo servido, pero espero que no se acostumbren.

 

Victoria en Cornellá y liderato para el Real Madrid

El partido de ayer del Real Madrid en Cornellá no pasará a la historia por su belleza. Ni falta que hace. A lo largo de toda una liga hay infinidad de partidos que un campeón tiene que ganar, sin necesidad de adornos ni de jugar bien. Se le puede llamar pegada, efectividad o competitividad.

La realidad es que el Real Madrid ganó porque el Español falló las dos que tuvo, una clarísima en la primera parte, mientras que los blancos sacaron petróleo de sus oportunidades. Una de ellas fue un golazo de James desde fuera del área. Era una jugada sin peligro, con el colombiana rodeado de dos jugadores. De la nada, sin aparente peligro, James se sacó un zurdazo que significó el 0-1, y casi el fin del partido. Tampoco había hecho nada especial hasta entonces el colombiano, ni el resto del equipo. Pero por esto el Real Madrid es el Real Madrid y James un jugadorazo.

James

James celebrando su gol en Cornellá

No me canso de decir lo bueno que es el colombiano. A nivel resolución en momentos claves está incluso a la altura e Cristiano y de Bale. Lo demostró la primera temporada, pero incluso durante la pasada, en la que a pesar de estar fuera de forma y con pocos minutos siempre tuvo recursos para sacar asistencias o goles. Me alegro que esté recuperado para la causa. Quizá no pueda ser titular indiscutible con la BBC, pero es importante que sea el jugador número 12, y que apriete a los titulares, o que incluso sea un recurso para cambiar los partidos.

El resto del partido fue una sucesión de incidentes e interrupciones hasta casi el segundo gol del Real Madrid, con una jugada maravillosa, en una combinación entre Carvajal y Lucas Vázquez, para acabar en el gol de Benzema. Nuevamente un actor secundario, como el canterano Vázquez, siempre activo, siempre peligroso.

No olvidemos que el Real Madrid compareció sin Bale y Cristiano Ronaldo  y sin Casemiro durante gran parte del partido. Pero el fondo de armario es casi ilimitado y se vieron buenas acciones de Asensio y los aportes habituales de los Modric, Kroos y compañía.

Para el olvido, por cierto, el partido de Ramos y Pepe. El portugués se contagió del de Camas. Lo de Ramos, primero con una pérdida que le supuso una temprana amarilla y después con una mano, absurda, es para analizarlo. Por suerte, el árbitro no lo vio, pero fue una mano clara, expulsión merecida, y complicaciones futuras para el equipo. Ni es la primera vez ni será la última. Y sí, Ramos es Ramos, pero también para hacer este tipo de cosas que complican más de un partido.

Bien Casilla, por cierto, que le va a poner las cosas difíciles a Keylor. Ese es el mérito de Zidane, lograr que estén todos enchufados. Hasta 11 jugadores han marcado gol y prácticamente ya han jugado todos. Ese, y la racha de victorias, que empieza a ser llamativa. Aunque está el precedente de Ancelotti, ósea que ya sabemos que lo importante no es como se empieza sino como se acaba. Pero mientras disfrutemos del liderato y de la ventaja de 3 puntos al segundo.

Zidane y el camino del éxito

La línea entre el éxito y el fracaso es especialmente delgada en el caso del fútbol. Un balón al palo, una mano del portero, un penalty fallado o un cabezado en forma de gol en el minuto de descuento. El éxito se convierte en fracaso en segundos y viceversa.

 Pero hay gente que está siempre relacionada con el éxito. Y una de esas personas se llama Zinedine Zidane. Sus éxitos deportivos como jugador fueron tan incuestionables como su indudable protagonismo en los momentos claves. Cuando tenía que aparecer aparecía, bien liderando a su selección, bien con una volea, ya mítica.

 Parece que Zidane está empeñado en trasladar su éxito como jugador a su labor como entrenador. Y que mejor manera de debutar que ganando una Copa de Europa, transformando un equipo psicológicamente hundido en uno netamente ganador. Nada de eso puede atribuirse a la suerte o baraka, y sí al talento. Y Zidane lo tiene, es indudable.

Zinedine Zidane

Zinedine Zidane, entrenando al Real Madrid

 Quizá mañana sus victorias, ahora incontestables con el Real Madrid, se conviertan en fracasos. Y su labor modélica, hasta la fecha, sea objeto de duras críticas. Llegará tarde o temprano, sin duda, porque la línea es muy delgada, y el nivel de exigencia en el Real Madrid nunca baja peldaños y sí los sube.

 Pero la realidad es que ahora mismo Zidane es una especie de urna de cristal irrompible, un entrenador incuestionable e incuestionado. Los jugadores le respetan por lo que fue, y ninguno puede ponerse a su altura en cuanto a títulos conseguidos y calidad. Incluso ahora, con más años que todos ellos, tiene más calidad y toque que ninguno. La prensa ve en Zidane a una persona educada, más bien parco en palabras, pero con las ideas claras. El presidente le venera y le tiene un aprecio como a ningún otro fichaje y la afición ve en Zidane al responsable de la Undécima.

 Y mientras, además, sigue ganando partidos y en el día a día se muestra como un entrenador que es capaz de tomar decisiones difíciles sin miedo. Un día sienta a James, otro a Isco y otro a Benzema o Varane, sus compatriotas. Y al día siguiente apuesta por Kovacic o Lucas Vázquez, los jugadores con teóricamente menos caché, y más vulnerables a ser carne de banquillo. Todo ese conjunto de decisiones además están siendo respaldadas por victorias, que finalmente es lo único que cuenta.

 Ahora mismo resulta difícil vislumbrar un futuro sin Zidane en el banquillo. Y también parece difícil que este equipo se vaya a colapsar. Pero los momentos duros vendrán, se perderán partidos y títulos, y ahí será cuando habrá que aguantar a Zidane y seguir apostando por él.

Parece difícil imaginar una gran debacle que provocase que Zidane perdiese todo ese gran caché ganado. Ni siquiera el cabezazo a Materazzi logró hacerlo, aunque aquello le costó a él y a Francia un mundial, y el retiro ideal. Y es que, al final de todo, en el fútbol, ni siquiera Zidane es perfecto.

Sin fichajes no hay paraíso

El Real Madrid cierra su verano de 2016 sin fichar, casi como si hubiese sido sancionado de verdad, y no tuviese la opción de fichar gracias a la cautelar. Esa es la primera gran lectura, ¿por qué se pidió una cautelar para este verano? Hay que pensar que el club tendría pensado reforzarse para dos sesiones sin fichar.

Pero en todo caso, la realidad es que el Real Madrid sí ha fichado jugadores, aunque pareciera que no porque ninguno es un fichaje de los denominados galácticos. Y para hacer justicia a Florentino, tampoco el mercado los ofrecía, a excepción de Pobga, que es solamente un galáctico a nivel de precio.

Y así, cabe analizar la actual plantilla del Real Madrid y colegir que el equipo sí se ha reforzado y mucho. Del equipo del año pasado, las únicas bajas han sido la de Arbeloa, que apenas jugó y Jesé, que el año pasado jugó en total 1.242 minutos (823 en liga, 339 en Champion y 90 en la Copa del Rey).  Con su venta más lo ingresado por otros canteranos como Cheryshev, Medrán o Mascarell, el Real Madrid ha ingresado algo más de 40 millones de euros.

Asensio y Morata

Asensio y Morata

Y han llegado, Morata, Asensio, Mariano y Coentrao. Son 2 refuerzos más con respecto al año pasado. Dos delanteros como Morana y Mariano, uno contrastado ya en la Juventus y otro un canterano que ha derribado la puerta del Castilla. Luego está Coentrao, cuyo caso sigue siendo un enigma, porque no se sabrá si ha vuelto para jugar, entrenar o estar de juerga. Y por último Asensio, un jugador que desde luego no ha venido para hacer relleno, y que ahora mismo les ha quitado el puesto a James y a Isco.

Es posible que los aficionados reclamasen un fichaje de relumbrón, uno de esos de 70 u 80 millones que luego en realidad se critican. Lo mismo hace la prensa, la verdadera interesada en este tipo de fichajes.

A la plantilla le falta otro medio centro defensivo y queda la duda del rendimiento de los delanteros suplentes de Benzema, más la duda de Coentrao. Pero, fuera de esas dudas lógicas, esta plantilla es una de las más completas que recuerdo del Real Madrid. Y la prueba de ello es que sin varios titulares el equipo ganó la Supercopa y ha ganado también los dos primeros partidos de liga. Sin los dos delanteros titulares ni el portero titular, pareciera que el equipo anda sobrado. Y eso con un banquillo en el que han figurado jugadores como James, Isco, Lucas Vázquez, Kovacic o Danilo.

Que el Real Madrid sea capaz de levantar varios títulos dependerá de la capacidad de motivar de Zidane a todos sus jugadores, no de la falta de plantilla ni de estrellas.

Oros que brillan entre 17 medallas: balance de Río 2016

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Conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos es una tarea dificilísima, que a muchos deportistas les lleva una vida entera. Conseguir un oro en cualquier deporte significa ser el mejor del mundo. Todos han trabajado duro durante cuatro años, pero hay infinidad de factores que inciden en los días de la competición.

Por eso, los oros conseguidos por España son tan importantes, porque revalidan el trabajo en esos deportes y sobre todo sirven de ejemplo para el resto de los deportistas. Los dos oros en piragüismo, por ejemplo, son fundamentales para seguir manteniendo el nivel en ese deporte. Tanto a nivel masculino como femenino, se han logrado dos oros, que hablan muy bien del trabajo realizado, aunque sean modalidades distintas.

El taekwondo sigue aportando medallas a España, como en el pasado, señal de que hay gente buena compitiendo en este deporte. Como con la halterofilia, con una Lidia Valentín además de brava y competitiva, con mucho carisma. La mountain bike aporta otro bronce, quitando el mal sabor de boca de no haber logrado una medalla en ninguna otra modalidad, en un deporte popular en España.

El caso de Carolina Marín es una anomalía mundial, en un deporte dominado por asiáticas. Ahora es la española la mejor de todas, y lo ha demostrado ya antes de las olimpiadas. Hablamos de una deportista muy joven todavía, con un talento espectacular, pero sobre todo con una capacidad competitiva y confianza en sí misma que recuerda a Nadal. España necesita muchas más deportistas como ella, sin complejos.

En contraposición a la juventud de Carolina, la veteranía de Ruth Beitia. Una atleta que lleva ya muchos años en la élite de la altura femenina, pero que hasta ahora no había sido recompensada con el premio máximo. Su medalla es la constatación de que el esfuerzo y la ilusión son también indispensables. En este caso, volvió a competir después de retirarse en Londres y lo ha hecho a lo grande, con un oro vital para que el atletismo español asome al menos la cabeza.

Los otros oros son del doble tenístico, otra anomalía, pero un gigantesco premio, en especial para Rafael Nadal, pero también para su compañero Marc López. La capacidad competitiva de Nadal le lleva a ganar incluso en disciplinas que no domina.

Y luego está Mireia Belmonte, camino de convertirse en una de las mejores deportistas de la historia de España, si es que no lo es ya. Seguramente, Mireia, con una estructura adecuada, en un país, como por ejemplo Estados Unidos, estaría ganando en los juegos 3 o 4 medallas, como sus competidores, nadadoras superlativas, tanto como la catalana. Pero habrá que conformarse con su oro y su bronce, muy meritorios también.

Del resto de medallas, especialmente significativa la plata en 110 metros vallas de Orlando Ortega. Siempre hay dudas respecto a los nacionalizados, suspicacias y a veces injusticias, en todos los sentidos. Pero las palabras de Orlando, su agradecimiento, su sentimiento hacia un país que le ha ayudado a competir en lo que más le gusta, han sido de lo más bonito de las Olimpiadas.

También es importante la medalla de plata de las chicas en rítmica. España siempre ha tenido tradición en este deporte, y a falta de medallas en la gimnasia artística, buena es esta medalla, en una disciplina más elegante y bonita.

Y acabo con el baloncesto, con los chicos y las chicas, dos equipazos, dos grupos de jugadores parecidos. Uno el de los hombres se despide, en su recta final, después de más de una década ganándolo casi todo. La generación del 99, la mejor de la historia del baloncesto español, se despide con una medalla de bronce. La mitad de la selección parece haber cumplido ciclo, ya muy veteranos, con todo ganado. A las mujeres, en cambio, les sobra carrete. Llevan varios años en la élite, pero estas olimpiadas las consolidan como un equipo de máximo nivel, solamente por debajo de un equipo de leyenda, como Estados Unidos.

El balance es bueno aunque creo que se le puede pedir más al deporte español. Y eso requiere más inversión. No se trata de invertir en deporte para ver a unos señores en unos podios, sino para extender el deporte como un bien fundamental para la sociedad. Esa percepción traerá a su vez deportistas más competitivos.

 

 

Se puede ganar a Estados Unidos

selección de baloncesto de España

selección de baloncesto de España

Esta noche España se enfrenta a su pasado y a su historia olímpica. Y ambas constatan que ha sido Estados Unidos la única selección capaz de apartar al baloncesto español de un oro olímpico.

 Y sin embargo, esos mismos hechos sirven para ser optimistas. En las dos últimas Olimpiadas, el equipo español compitió durante todo el partido contra selecciones americanas superiores a la de Rio. En Pekín y en Londres, Estados Unidos tenía prácticamente a sus mejores 12 jugadores. Esta vez faltan algunos de los mejores, como Lebron o Curry, aunque lleva a jugadores como Durant, Carmelo Anthony o Thompson, sin duda entre los 10 mejores de aquel país.

 Los partidos contra Lituania y Francia han demostrado cierta debilidad del equipo que lidera Durant. Victorias por la mínima y en la última semifinal Argentina llegó a ganar hasta por 10 puntos. Eso significa que si el equipo español muestra su mejor versión se puede ganar a Estados Unidos.

 La clave es estar concentrado todo el partido, porque en uno o dos minutos de despiste, los americanos, de juego rápido y vertiginoso, pueden romper el partido. Y ahí es cuando se requiere la experiencia de esta selección. Llega España en su mejor versión del campeonato, tras haber aplastado a Francia y Argentina. Se ha visto a un gran Mirotic y Rudy, Ricky ha mejorado su rendimiento y el equipo ha sido capaz de funcionar sin la dependencia de Gasol. Aunque contra Estados Unidos todos deberán defender y atacar al máximo.

 El partido puede ser el mejor colofón a una generación espléndida, la mejor del deporte español, con un grupo de jugadores que llevan 15 años subiendo al podio en casi todos los torneos que han disputado. Comenzando con aquel Mundial Junior en Lisboa, la generación del 99, con Juan Carlos Navarro como líder. El, Reyes, Gasol y Calderón son los únicos que quedan de aquel equipo capaz de ganar la final a Estados Unidos.

 Con los años se fueron añadiendo jugadores, y cambio el rol de jugadores, especialmente el de Gasol, que pasó de suplente a líder. Pero en esencia, el espíritu ganador de aquel equipo es el mismo que nos ha permitido ver a España ganando mundiales y europeos.

 Por eso, se puede aspirar a ganar a Estados Unidos, en lo que sería un espléndido final, casi de película, que habría que rematar después con el oro.

Una máquina humana llamada Simone Biles

Llegan los Juegos Olímpicos y de pronto nos sentamos frente al televisor para ver deportes que durante los 4 años anteriores no hemos visto ni leído. Pero tras varias sesiones, artículos especializados respectivos y las opiniones de las comentaristas, nos volvemos todos especialistas.

Y así, puedo afirmar con toda rotundidad que Simone Biles es una máquina de la gimnasia artística. En mi vida he estado en un espectáculo de esos en directo ni jamás he subido a unas anillas, o paralelas, ni mucho menos he hecho un salto, (ni mortal ni no mortal), ni para delante ni para atrás.

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Pero lo cierto es que viendo el otro día su prueba en la competición individual por aparatos, me pareció fabulosa. Seguramente condicionado por la opinión de las comentaristas, que decían que efectivamente era fabulosa. Y puede ser que mi mente fácilmente influenciable pensase eso lo mismo.

Simone Biles ganó con holgura el concurso, con la última prueba en suelo en la que saltó más alto y dio más vueltas que el resto. Con una asombrosa tranquilidad, como si fuese imposible no caer de pie tras una doble pirueta de esas, ni fuese posible error alguno.

Me alegré sinceramente por esa deportista que aparecía acumular muchas horas de entrenamiento (seguramente las mismas que el resto de sus oponentes), pero que aún así sonreía tímida, a pesar de ser la campeona olímpica y varias veces campeona del mundo.

Cuando varios días después  la vi fallar en barra y llevarse “solamente” una medalla de bronce es cuando le di aún más valor a sus cuatro oros. Efectivamente esta chica era humana, también fallaba, y para realizar a la perfección sus ejercicios tenía que concentrarse y entrenar igual de duro que las demás. Una atleta que entra por la puerta grande de la historia olímpica y de la gimnasia artística

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Hasta el final, vamos Nadal

Nadal perdió ayer la medalla de bronce y el día anterior la opción del oro o la plata ante Del Potro. Para él es un fracaso perder, siempre. Da igual que llevase varios meses sin competir, que llegase de una lesión, que hubiese tenido un mal año o que llevase acumuladas más horas que cualquier otro tenista. Da igual que ya se hubiese colgado la medalla de oro en doble. El balear siempre sale a la pista a ganar. Pero aunque no ganó, las sensaciones fueron que Nadal había vencido. No en el resultado, que importa y mucho, sino en recuperar al joven Nadal. Se venció a sí mismo y volvió a mostrar su mejor versión, esa que le permite ser competitivo en momentos dificilísimos.

2016 Rio Olympics - Tennis - Victory Ceremony - Men s Doubles Victory Ceremony - Olympic Tennis Centre - Rio de Janeiro  Brazil - 12 08 2016  Rafael Nadal  ESP  of Spain and Marc Lopez  ESP  of Spain pose with their gold medals    REUTERS Kevin Lamarque  TPX IMAGES OF THE DAY  FOR EDITORIAL USE ONLY  NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS

2016 Rio Olympics – Tennis – Victory Ceremony – Men s Doubles Victory Ceremony – Olympic Tennis Centre – Rio de Janeiro Brazil – 12 08 2016 Rafael Nadal ESP of Spain and Marc Lopez ESP of Spain pose with their gold medals REUTERS Kevin Lamarque TPX IMAGES OF THE DAY FOR EDITORIAL USE ONLY NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS

Nadal siempre compite, casi siempre vence y nunca se rinde. Ese es el común denominador de su carrera, que ya es dilatada e incluye todos los títulos posibles. Su palmarés asusta porque incluye absolutamente todos los logros. Ese es también el gran mérito de Nadal, superar sus propias limitaciones y ser capaz de competir en las circunstancias más variadas.

Cuando se decía que Nadal era un gran especialista de tierra batida, llegó y ganó varios Gran Slam en pista rápida, y después ganó al mejor especialista del mundo en hierba, Federer, en su templo favorito, en Wimbledon. Cuando se lesionó y volvió pareciendo menos competitivo, hizo casi el año perfecto. Y ahora, cuando su presencia era duda, llegó y ganó la medalla de oros en doble, especialidad que no es para nada su punto fuerte.

Si, este es Nadal, el tenista de los 14 Gran Slam, 4 Copas Davis, 2 oros olímpicos y 28 Master 1.000 para un total de 68 títulos individuales. El mejor tenista de la historia de España, además del mejor deportista de nuestra amplia historia, y sin duda uno de los mejores de la historia de siempre.

Habría que descifrar el ADN de Rafa Nadal y clonar su gen competitivo, ese que le obliga a sobreponerse en las circunstancias más difíciles. Porque Nadal ha ganado muchos partidos sin ser el más talentoso, ni estar físicamente. Pero ha ganado. Esa es la gran diferencia entre los super top, los top, y los jugadores de élite normales. Nadal cuando tenía que ganar por ser favorito ganaba, pero cuando no lo era también. Casi siempre, en casi todas las circunstancias.

Es verdad es que estos dos últimos años han sido malos para Nadal. Pero eso da aún más lustre a su medalla en las Olimpiadas. Nadal competía sabiéndose físicamente débil, y mentalmente con las dudas que hay que afrontar tras un año malo.