El deporte y la Teoría de las expectativas

 Significado de expectativa según la Wikipedia: en caso de incertidumbre, una expectativa es lo que se considera lo más probable que suceda. Un expectativa, que es una suposición centrada en el futuro, puede o no ser realista. Un resultado menos ventajoso ocasiona una decepción.

Lo que nos hace seguir los deportes es que hay un grado de incertidumbre que no nos permite saber con absoluta certeza que equipo o jugador ganará finalmente un partido. Cuando esta incertidumbre es de alguna manera eliminada internamente o externamente nos encontramos con lo que yo llamo la «Teoría de las expectativas» (nada que ver con la Teoría económica) que en demasiadas ocasiones ha provocado los mayores fracasos y decepciones. Veamos algunos ejemplos y sus causas.:

1) Día 3 de febrero del 2008, Glendale (Arizona):

Tiene lugar la 42º edición de la Super Bowl y enfrenta a un muy buen equipo, los Giants de New York, con el «mejor equipo posible», los Patriots de Nueva Inglaterra. El equipo que había ganado todos los partidos de la temporada (16-0) y también de los playoffs, con el mejor quarterback de la liga, Tom Brady, con el récord de touchdowns pasados de la liga, con 50, y con un récord personal de 4.806 yards y un 68.9% de pases completados; y con el mejor receptor de la temporada, Randy Moss, rompiendo el record de touchdowns recibidos con 23.

Con una defensa más que solida; un récord de victorias que a cualquier equipo le daría una moral «infinita» y los puestos claves cubiertos por los mejores jugadores de la liga, las expectativas puestas en los Patriots eran tan altas que una derrota habría sido además de algo inesperado una tremenda decepción. Y justamente eso es lo que ocurrió, y también inversamente para los seguidores de los Giants fue una alegría inesperada dado que las expectativas eran bajísimas.

Giants-superbowl

Celebración de los Giants en la Superbowl

2) Temporada 2003-2004: Real Madrid / Temporada 2006/2007 Barcelona:

Estos son dos casos que deben ir juntos dado que de alguna manera se generaron las mismas expectativas. El primero venia de ganar la liga y llegar a las semifinales de la Copa Europa y contaba con lo mejores futbolistas del momento: Zidane, Ronaldo,Roberto Carlos, Figo, Beckham o Raul.

Y el segundo acababa de ganar la Copa de Europa, tenía al mejor Ronaldinho y al mejor Etoo, y aspiraba a la triple Corona, repitiendo los errores del primer Madrid galáctico. En ambos casos la generación de expectativas era tan grande que incluso se la llegaron a creer hasta los rivales, que en cierto modo ante la indiscutible calidad de estos equipos casi,casi se dieron por vencidos. El problema fue que en ambos casos, los jugadores se creyeron las propias expectativas y pensaron que con eso era suficiente. El final de ambos equipos lo conocemos; en sendos casos acabaron la temporada sin un sólo título y a las expectativas creadas siguieron grandes decepciones y disgustos de los aficionados.

Estos son dos de los casos mas conocidos pero la lista es interminable y ademas se puede dar el fenómeno inverso de falta de expectativa o mejor dicho de expectativa de fracaso. En este caso, cuando no se cumple se produce en el aficionado una gran alegría ante lo inesperado. Tenemos un ejemplo clarísimo con la última Copa Davis ganada por España. Lo que sucede aquí, es que la alegría española es inversamente proporcional a la decepción argentina, debido a las enormes expectativas creadas ante la supuesta superioridad argentina.

El mismo ejemplo habría pasado si la selección española hubiese ganado a selección norteamericana en la final de baloncesto de las olimpiadas. Como esperábamos la derrota, la decepción fue pequeña, como lo fue la alegría norteamericana. Otra cosa totalmente distinta habría ocurrido en caso de victoria, pero como no sucedió habrá que esperar a la siguiente oportunidad.

Por eso, cada vez que se proclama a alguien como favorito, los equipos y jugadores tratan rápidamente de desembarazarse de ese adjetivo, huyendo de una posible generación de expectativas que en ningún caso produce beneficio alguno, pero que si puede provocar una tremenda desilusión e incluso «sensación de engaño»

Así pues, como conclusión, el deporte nos permite siempre mantener la ilusión incluso en los duelos más desiguales, y a su vez nos obliga a estar alerta ante una supuesta superioridad de nuestros equipos. En definitiva, en la vida como en el deporte, la generación de expectativas influye terriblemente en el resultado final, tanto en forma de alegría,decepción o indiferencia.

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