La guerra de los ochomiles

Cuando leo noticias acerca de los alpinistas enfrascados en la lucha contra la propia naturaleza, contra montañas inalcanzables para casi cualquier mortal, lo primero que pienso es que estos pocos intrépidos son en realidad unos locos, unos descerebrados incapaces de medir y calcular el riesgo. Me inundan todos estos pensamientos cuando por ejemplo leo que en la subida del Annapurna, sin duda uno de los ochomiles más difíciles, el porcentaje de fallecimientos es del 40%, habiéndolo ascendido unas 137 personas.

Algunos de los ochomiles más complicados

Algunos de los ochomiles más complicados

Teniendo en cuenta que hay 14 ochomiles, y una constante carrera para conquistar el mayor número posible de cimas, el porcentaje sumado de fallecer en el intento es altísimo. ¿Está esta gente realmente loca? Y aquí es donde me encuentro con un segundo pensamiento, más elaborado, menos lógico pero al mismo tiempo con mucho más sentido, al menos emocional. No, estos valientes no están locos, al revés, son personas perfectamente cuerdas que son absolutamente conscientes de lo que hacen.Son personas que únicamente hacen lo que desean, que es realizar alpinismo y retar constantemente a la naturaleza y a su cuerpo. Es su manera de disfrutar de la vida, y es a buen seguro de la única manera en la que se sienten vivos.

¿Cuantos de nosotros hemos sentido alguna vez la necesidad de estar vivos?¿de realizar nuestros sueños? Pues bien, esta gente lo consigue. A un precio altísimo, es cierto, en demasiadas ocasiones con sus propias vidas. ¿Pero acaso todos los que no realizamos nuestros sueños no estamos pagando un precio más alto aún?

Pude leer recientemente una interesantísima entrevista a Edurne Pasaban, una de las tres mujeres que aspiran a completar los 14 ochomiles. En ella, relataba la necesidad que tenía desde joven de «vivir la montaña». Y a pesar de haber perdido amigos seguía envuelta en aquella locura, porque de otra manera iba a enloquecer pero de verdad. Para estos fanáticos de la montaña, la locura es vivir en una sociedad que te aprisiona, que te agobia.

Y todo ello a pesar de saber que tu propia vida está en juego. No hace mucho, el pasado 14 de julio, la coreana Go mi-sun, otra de las aspirantes a completar los 14 ochomiles falleció en el Nanga Parbat. Se reduce de esta manera la lucha por ser la primera  mujer en completar los 14 ochomiles a 3 personas: la propia Edurne, Gerlinde Kaltenbrunner y Oh Eun Sun. Estas dos últimas a falta de un ochomil, el Everest y el Annapurna respectivamente. Este último tampoco ha sido ascendido por la española.Tan cerca pero tan lejos a su vez. A un ochomil de la gloria, pero también de la muerte, especialmente en el caso del Annapurna, una montaña que se ha cobrado la vida de mitos y grandes escaladores.

Supongo que la satisfacción de coronar una cima debe ser realmente espectacular. Un sentimiento embriagador de satisfacción y realización personal. Un sentimiento que se contrapone a la pérdida de un amigo, al miedo que deben sentir sus familiares en cada ascensión. Son sentimientos contradictorios que sin embargo están relacionados. Sin fracaso no hay éxito, y sin muerte no hay vida, al menos en la manera en que estas personas lo entienden la vida.  ¿Merece la pena esa vida? ¿Son locos de la muerte porque se enfrentan a ella en cada ascensión? ¿O son por el contrario locos de la vida porque viven al máximo cada segundo de sus vidas?

_______________________________________________________________________________

Con este post ,cierro temporalmente el blog por vacaciones. Volveré con energías renovadas espero y con más artículos.

6 comentarios en “La guerra de los ochomiles

  1. Pingback: La guerra de los ochomiles

  2. No pienso que estas tres mujeres sean realmente heroïnas del deporte, simplemente tienen un equipo brutal de dinero y medios. Esta lucha por ser la primera me parece completamente comercial, y los heroes de verdad estan en los pirineos escalando cimas el fin de semana y volviendo a currar el lunes.

  3. @Jordi Desde luego que es algo comercial, y da lo mismo a mi modo de ver ser el primero, que el quinto. Lo que no quita que tenga muchísimo mérito escalar todos los ochomiles.
    De todas maneras mi artículo trata precisamente de la pasión por la montaña y en ella entiendo yo se incluyen tanto a los profesionales como a los aficionados de fin de semana como dices.

  4. estoy de acuerdo con jordi, los que de verdad tienen merito son los aficionados que sin disponer de dinero como para viajar al himalaya, hacen montañismo en los alpes o pirineos, con pocos o ningun medio …

    pero no desmerezco el merito de ascencer 14 ochomiles eh?… aun con dinero no es facil !!

  5. …BUENO, SOLO TE PUEDO DECIR, QUE PARA ESCRIBIR MEJOR UN ARTICULO, CON OTRA PERSPECTIVA COMO HAS HECHO ESTE CON UNA SOLA , DEBES ESCALAR. O ALMENOS INTENTAR CORONARAR UNA MONTAÑA , QUE NO TE MATE, QUE TE ESFUERZE, QUE TE OBLIGUE A IR MAS ALLA DE TI, SIN QUE ESTA SEA PELIGROSA NECESARIAMENTE.
    HAY GENTE QUE TE PUEDE LLEVAR, GUIAR, ENSEÑAR, …LUEGO DE ESTO, ME ENCANTARIA LEERTE DESPUES.

    BUEN CAMINO.

    • Sin duda Juan Carlos. Vivir una experiencia de primera mano es la mejor manera de hablar y escribir de ella. Yo estaría encantado de hacerlo y de hecho la perspectiva que le doy al artículo es esa. Me gusta sentir esa sensación de ir a más e incluso algo de peligro y entiendo que no todo el alpinismo es peligro. Lo comento en esos casos puntuales porque no me podrás negar que hay gente que se juega la vida en cada ascensión y a los datos me remito.

      Bienvenido al blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *