Analizando al Real Madrid de Messina

La temporada de baloncesto se ha acabado para el Real Madrid, y lo ha hecho sin títulos y con úna sensación parecida a la sección de fútbol: en vez de evolucionar el equipo ha involucionado.

Comenzó la temporada con una ajustadísima derrota ante el Barcelona en la Supercopa, pero con la sensación de estar ante un proyecto ganador. A pesar de remozar casi completamente la plantilla parecía que el equipo cogía vuelo rápidamente. Así se vió a un Madrid potente y dinámico, con una magnífica rotación de plantilla. Los jóvenes funcionaban y los veteranos aportaban. En liga y euroliga el equipo dejaba una magnífica impresión.

Hasta que llegó de nuevo el Barcelona. Primero eliminó al Real Madrid en la final de la copa y después acabó de hundirlo tras los cuartos de la euroliga. Y sin embargo, hasta entonces Messina había conseguido el objetivo, tener un equipo competitivo capaz de luchar hasta el final. Perder contra el Barcelona estaba dentro del guión.

Lo que no estaba dentro del guión era quedar tercero en liga y perder en semifinales contra el Tau Vitoria (para mi siempre será tau). Quizá la perspectiva de llegar a la final y ser aplastado de nuevo por el Barcelona pesó demasiado a los jugadores, y sobre todo al técnico. Se ha visto a un Messina muy perdido, sobre todo en el último tramo de la temporada. Con fichajes erráticos como Almond o cortes extraños como Kaukenas, en benecifio de un Van der Spiegel prácticamente inédito.

Y lo peor para Messina es que no se puede decir que no tuviera una plantilla hecha a su medida. El italiano pidió y el Madrid concedió, dentro obviamente de las posibilidades del club que este año no eran pocas. Hasta 12 fichajes se hicieron, unos con mayor acierto, como Tomic o Velickovic, y otros, con peor fortuna como Prioni, muy por debajo de su nivel de los últimos años, o el propio Kaukenas.

Pero incluso con este balance, lo peor ha sido comprobar como el Real Madrid no ha sabido competir en los momentos claves: cediendo en la Euroliga el primer puesto, a la postre definitivo para no alcanzar la Final Four, y en liga cediendo al Tau el segundo lugar, perdiendo el factor campo. Se falló en partidos claves y esta vez no tenían la excusa de enfrentarse a un imbatible Barcelona que muy seguramente se llevará la ACB en 3 o 4 partidos.

En definitiva un balance negativo para un entrenador que sin embargo sigue teniendo el crédito obtenido tras muchos éxitos y victorias.Por eso seguramente seguirá, a diferencia de Pellegrini.Esa es la diferencia.A Messina le queda otra vida, Pellegrini la perdió por el camino.

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