Iverson, el galáctico que necesitaba el Real Madrid

Desde hace años la sección del Real Madrid de baloncesto está en declive, siendo especialmente decepcionante el año pasado tras haber efectuado una considerable inversión.

Son muchos años sin jugadores que marquen la diferencia que eligen casi todos ellos clubes donde obtienen mejores sueldos y donde tienen más probabilidades de ganar títulos. Son estos equipos los griegos o los rusos pero también el Barcelona en la acera de enfrente.

Con la excepción de Felipe Reyes, en los últimos años, los jugadores mejores pagados, y por lógico los mejores de Europa, no juegan en el Real Madrid.

Y sin embargo el Real Madrid dilapidó en le pasado tremendas cantidades de dinero  fichando y despidiendo a Lazaros Papadopoulus, que cobraba por ejemplo 2 millones de euros. También se permitió el lujo el año pasado de gastarse cinco millones de euros en finiquitos o en este año lo pagado con el despido de Bullock.

Como noticia positiva, algunos jugadores se han bajado los sueldos, como Reyes que ahora cobra 1.3 millones, Velickovic o Garbajosa. Curioso este último caso que ahora cobraría 1 millón de euros por un rendimiento más bien escaso, tapando por el camino a jugadores más baratos y más jóvenes como Pablo Aguilar y Mirotic. Pero, eso ya es cosa del entrenador.

También es cosa del entrenador y de la estructura deportiva no haber tenido la agudeza visual de fichar a un jugador como Alen Iverson. Por “solamente” el doble de lo que cobra Garbajosa, 2 millones de euros, el jugador nortemamericano forma parte de la plantilla del Betsitkas.

Es cierto, que Iverson ya tiene una edad, 35 años, y que no es precisamente un jugador modelo. Más bien lo contrario, conflictivo y egoísta en el campo, es posible que se plante su periplo por Europa más como unas vacaciones que como un juego. O quizá no, y quiera demostrar su valía aquí en Europa tras una muy decepcionante temporada en Memphis, donde jugó poco y promedió unos 14 puntos por partido.

Pero de lo que no cabe duda es que Iverson sigue siendo un auténtico jugón. Un jugador que sabe jugarse las “posesiones calientes” y que ha sido una de las más grandes estrellas de la NBA de la última década. All star en las últimas 10 ediciones, máximo anotador en la liga regular 4 veces o máximo recuperador de la NBA en 3 ocasiones son algunas de sus credenciales.

Números todos ellos que han ido bajando, logrando en su penúltima y antepenúltima temporada 17 y 25 puntos de media. Números bajos para alguien que llegó a promediar 30 puntos por partido.

Rendimientos pasados aparte, lo cierto es que al Real Madrid le falta un jugador de este estilo. En lo que llevamos de temporada se ha visto un equipo con un tiro exterior más bien pobre, que sobre todo no tiene jugadores experimentados en partidos importantes. No lo son ni Llul ni Suárez, todavía demasiado jóvenes, ni tampoco Tucke es un refente europeo. Son los dos primeros a buen seguro jugadores que serán estrellas, y el tercero un buen jugador de equipo, pero ninguno responde hoy en día al típico jugador capaz de jugarse(y meter) un último triple.

Repasando la historia del Real Madrid encontramos a Petrovic, Sabonis o Arlaukas, y recientemente a un Bullock al que ya hecho de menos. El Barcelona tiene a Navarro que responde a la perfección a ese tipo de exigencia. Por eso cobra 2.8 millones de euros por temporada.

Menos de lo que cobraría un Alan Iverson que rendimiento deportivo aparte habría dado al Real Madrid la notoriedad necesaria para revitalizar una triste sección de baloncesto. Triste por resultados deportivos pero también por hechos como jugar en un estadio, la Caja Mágica donde es imposible sentir el calor del público.

Iverson habría supuesto un impacto importante en el merchandising de la sección de baloncesto pero al mismo tiempo habría revitalizo al público madridista que se habría movilizado para ver a todo un MVP de la NBA, un jugador que no ni un Childrenns, ni un cualquiera.

Quizá hayan considerado que ese beneficio no compensaba el perjuicio de tener a un jugador con un probable pobre rendimiento deportivo, además de sumarle a ello el coste de su ficha. Eso sí, si tenemos en cuenta que Sergio Rodríguez apenas cobra 700.000 euros menos que Iverson quizá nos demos cuenta de la pequeña diferencia. Solamente en camisetas vendidas se supera y con creces esa cifra. Por no compararla con el millón de Garbajosa.

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