El Alpinismo como espectáculo.

Hace unos días conocíamos el rescate a la desesperada de Juanito Oirzábal, conocido alpisnista, rescatado precisamente por otra alpinista, igualmente conocida, Edurne Pasaban. Hasta ahí la historia no difería de lo visto y escuchado otras veces, donde muchos alpisnistas tienen que ser rescatados por otros compañeros cuando las circunstancias se complican. Se organizan grandes operaciones de rescates que a veces son más peligrosas que la propia situación del rescatado.

Todo muy sano y reconfortable en concordancia con lo que siempre se ha considerado como un rasgo propio del espíritu montañero. Lo que se salía del guión fueron las declaraciones posteriores de Juanito recriminando a Edurne su actitud. La polemica surge cuando se emite un comunicado en el que se afirma que la expedicion de Edurne ha realizado un rescate en alta montaña, y que debido al mismo la expedicion de Edurne no intentara hacer cumbre de nuevo. Además también se critica que se realizarán fotos en los que aparece Juanito en un estado de riesgo, apareciendo también Edurne con algunos de sus compañeros, con sus respectivas marcas patrocinadas.

Después de la polémica he leido que finalmente se reconciliaron ambos montañeros tras considerar que se podían haber malinterpretado tanto el comunicado de prensa como las palabras altisonantes de Juanito.

Lo que conviene analizar y no perder de vista tras esta polémica es que el alpinismo como cualquier otro deporte de élite, o quizá incluso más, requiere de patrocinadores y marcas dispuestas a pagar los importantes gastos que conllevan las expediciones. Surgen por el camino, a veces, intereses contrapuestos entre las expediciones para ver quien corona antes, quien tiene antes determinados marcas, los records mas absurdos o quien es capaz de grabar las imágenes más espectaculares. Todo ello forma parte de un alpinismo artificial pero necesario para lograr el objetivo final que es lograr las cumbres más difíciles.

No podemos por tanto desprestigiar un deporte de tanto mérito y riesgo como el alpisnismo por el hecho de que existan importantes interes comerciales. Estos, son inherentes al deporte de competición y de élite, y en no pocas ocasiones contribuyen a lograr gestas que de otra manera serían imposibles.

El problema de este interés comercial que ha convertido a picos como el Everest en verdaderos campamentos con decenas de personas es que a veces se confunden los objetivos puramente deportivos de los que se consideran alpinistas. Estos, pretenden poner su cuerpo al límite y superar determinadas barreras que para el común de los mortales supondría la muerte o el agotamiento.

Por el camino no queda más remedio que asistir a espectáculos como el vivido entre estos dos grandes escaladores. Ambos se han dado cuenta de que en nada favorece a este deporte su absurda polémica. Finalmente Juanito salvó la vida y Edurne podemos decir que le ayudó y además logró el objetivo de dar algo de publicidad a su proyecto. Yo lo quiero ver como un win, win.


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