El fútbol como servicio público (I)

La llegada de dinero privado a la liga española de fútbol es una magnífica noticia. De confirmarse definitivamente la inversión de alrededor de 130 millones de euros de un fondo de Dubai al Getafe, estaríamos ante la consolidación de una serie de inversiones privadas indispensables para el fútbol, que han comenzado previamente con la presencia de inversores privados, especialmente el jeque que ha comprado el Málaga, que ya ha empezado a aportar importantes cantidades de dinero.

Ángel Torres y el jeque que patrocina al Getafe

Ángel Torres y el jeque que patrocina al Getafe

Se trata de una noticia importante, fundamentalmente porque el fútbol español es por definición deficitario. Un informe de 2006 establecía la deuda de los clubes de fútbol que militaban en la Primera División del fútbol español en torno a los 3.000 millones de euros. Decía el informe que casi la mitad, 1.332,10 millones, correspondía a fichajes.  Unos pocos años después ya conocemos los problemas para pagar nóminas de muchos equipos y la situación de crisis actual de nuestra economía que también se traslada al fútbol.

Este nivel salvaje de endeudamiento ha venido propiciado por un gasto descontrolado por parte de los clubes, que tras las negociaciones televisivas pensaron que aquello era como el oro que llegaba al Imperio Español de las Américas, nunca se acababa. Pero como aquel, el dinero de las negociaciones televisivas ha disminuido, pero no así los gastos en fichajes y sueldos. La deuda que en sí misma no es problema, sí lo es cuando no se generan suficientes ingresos para pagarla, y el ratio de apalancamiento no es proporcional. Pero en el caso del fútbol la mayoría de los clubes pensaron que los ingresos que se gastaban por anticipado aumentaría en los años venideros.

No fue así y como adelantaba previamente, no han sido únicamente las inmobiliarias, las constructoras o las Pymes las que han sufrido el pinchazo de la burbuja. También los clubes españoles han visto como sus ingresos disminuían de manera alarmante, mientras tenían que seguir amortizando los fichajes millonarios y pagando los sueldos astronómicos a sus jugadores. Además de tener la necesidad se seguir fichando para no dejar de ser competitivos.

Los clubes más modestos querían seguir el ejemplo del Real Madrid o el Barcelona, y fichar a grandes figuras con grandes sueldos, sin tener en cuenta los gastos. Pero a diferencia de estos dos grandes, los únicos capaces de generar suficientes ingresos para compensar esos gastos, el resto de clubes han acabado cada año con más gastos que ingresos, aumentando así su deuda.

Sabemos que muchos clubes se hallan en concurso de acreedores y otros en situación de quiebra técnica, consecuencia según el profesor José María Gay de Liébana,  de una ecuación económica muy sencilla: «sus activos son inferiores a sus pasivos exigibles y, en consecuencia, con la totalidad de sus activos o inversiones no están en posición de liquidar la totalidad de las deudas comprometidas».

El problema con el fútbol es que históricamente se ha considerado como una especie de servicio público y su trato no ha sido comparativamente el mismo que cualquier otra empresa o Sociedad Anónima. Así, al igual que el estado tiene un déficit necesario en sanidad para aportar un servicio esencial, el estado en su expresión municipal o regional, tiene también un déficit con muchos de los clubes de fútbol.

El fútbol se ha tratado como algo más que un deporte, y ha sido considerado como un sentimiento unificador. De alguna manera, se ha creado un derecho universal, el derecho a tener un equipo de fútbol representativo de una ciudad. Así, los equipos de fútbol no son tratados como meras sociedades anónimas o clubes sino como entidades semipúblicas con privilegios impensables para otras empresas.

A los clubes de fútbol se les consideraba de manera diferente por ejemplo a nivel fiscal, donde muchos de ellos han visto como se les trataba favorablemente en sus deudas contraídas con Hacienda. Por supuesto, donde más se percibe este trato especial es a la hora de firmar acuerdos entre los Ayuntamientos y los clubes de fútbol. Muchos de ellos financiados por las entidades públicas bien directamente con ayudas, subvenciones o contratos de patrocinio, o indirectamente mediante la concesión o negociación de terrenos.

Y ello es así, porque en caso contrario, los clubes de fútbol, deficitarios en su gran mayoría, habrían desaparecido. La gran mayoría de clubes, con el Real Madrid y el Barcelona a la cabeza, han visto como sus terrenos se recalificaban. La construcción de nuevos estadios y la solvencia de los clubes es en muchos casos, por no decir todos, una cuestión pública para los ayuntamientos.

El fútbol como servicio público (II)

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