Un Lockout beneficioso para Europa

Ayer fue el último día para los NBA que han vivido la experiencia europea, y sobre todo para todos los equipos que han podido disfrutar de sus servicios. Desde su llegada, estos equipos han visto como se incrementaba su competitividad y como mejoraban sus audiencias.

Jornada tras jornada, la mayoría de los MVP tanto en Euroliga como en ligas nacionales han sido para todos estos jugadores, la mayoría segundas espadas o incluso jugadores menores en la NBA. Ninguno de los grandes, a escepción quizá de Deron Williams, ha puesto en peligro contratos multimillonarios. Los Bryant, Wade, Lebron, Howard o los mismos Gasoles han sido conservadores, y a la vista de los resultados han hecho bien.

Ahora bien, para aquellos que han cruzado fronteras la experiencia ha sido positiva y también para una Europa que necesitaba incrementar el nivel de sus ligas. La experiencia, quizá lejos de quedarse en una mera anécdota, sirva para que se empiece a producir una fuga de jugadores NBA a Europa, de manera inversa a la que se viene produciendo durante las dos últimas décadas.

No se trata por supuesto de traer a las grandes estrellas, pero sí a jugadores que no son claves en sus equipos americanos pero que pueden disputar allí 20 o 25 minutos aportando mucha calidad. Esos jugadores, como se ha visto, en Europa se convierten en líderes de su equipos jugando casi todos los minutos.  Todos estos jugadores quizá prefieran ser cabeza de ratón a cola de león y empiecen a plantearse jugar en Europa(por el mismo sueldo obviamente) en clubes donde son estrellas, donde se les trata como a tales y en los que pueden desarrollar todo su potencial.

De la misma manera, los clubes han visto que merece la pena invertir en este tipo de jugadores a pesar del sobrecoste que conlleva. El ejemplo más claro es el Real Madrid. La llegada de Rudy e Ibaka ha supuesto por un lado dotar al equipo de dos piezas esenciales que no tenía aumentando las prestaciones de la plantilla, y por otro generar una ilusión en la afición que no se recordaba desde los tiempos de Sabonis y Petrovic. Esa ilusión provoca que se llene el pabellón todos los días, que los aficionados compren camisetas de estos dos jugadores y que se genere un círculo vicioso de optimismo donde al final al haber más gente interesada en el deporte hay más dinero de los anunciantes.

Hablamos de jugadores que ganan más que la mayoría de los jugadores europeos pero no en exceso. Muy lejos quedan las cifras de más de 10 y 20 millones de dólares de las superestrellas. Por mucho menos dinero que eso, menos incluso de 3 o 4 millones de dólares al año se pueden tener a jugadores como Rudy, Ibaka, Kristic o Pharmar. Jugadores determinantes como hemos podido ver durante estas semanas.

Se trata de que Europa empiece a tener clubes que apuesten fuerte por esta vía, aumentando el gasto en fichajes pero también aumentando los ingresos. Y la solución es precisamente crear esta corriente que se retroalimenta. La presencia de buenos jugadores atrae al público y este a las marcas y finalmente a los ingresos. La clave está en ser capaz de atraer a estos jugadores, aunque después de estas semanas positivas para todos ellos será sin duda algo a estudiar.

Ya sea a través de jóvenes promesas del draft que no encuentran los contratos que quieren, a través de jugadores veteranos o de este tipo de jugadores intermedios que no son estrellas en la NBA, Europa tiene que empezar a competir. Quizá no se trate solamente de competir en salario sino de competir en calidad de vida. Para ello claro, las estructuras de los clubes europeso tienen que ser casi tan buenas como las de la NBA, con gente super profesionalizada y con competiciones atractivas.

Con esas caracteríticas dudo mucho que jugadores como Rudy no se sientan atraidos. Todo es cuestionar de empezar y los primeros pasos ya están dados.

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