¿Hay racismo en el fútbol?

Hace pocos días las noticias echaban humo con los insultos de Suárez a Evra. Decía la noticia que le había llamado negro hasta siete veces. Hoy mismo, se da en los periódicos amarillistas españoles otra noticia sobre un insulto racista de un aficionado a un jugador, con los consabidos precedentes de Luis Aragonés y Reyes y otros muchos.

Luis Suárez insultando a Evra

Luis Suárez insultando a Patrice Evra. Fuente: (AP Photo/Tim Hales, file)

Todos ellos parecen casos flagrantes de racismo, o al menos se venden así, cuando en realidad no dejan de ser expresiones cuyo objetivo es menospreciar, insultar, ofender o alterar al rival. Y dentro de estas expresiones caben desde insultos racistas, xenófobos hasta insultos de todo tipo y condición de los que podríamos poner aquí una lista tan larga que no cabrían en varios post. Y, sin embargo, nunca nadie se ha ofendido porque a un portero se le llame «puta de cabaret», a un jugador «maricón», a otro cornudo (Cholo Simeone) y a la mayoría hijos de su santísima madre. Insultos por los que muchos en la calle no dudarían en partirte la cara y que en el fútbol y en el resto de deportes son meras expresiones que se utilizan para ofender al adversario.

El objetivo es ofender a toda costa, utilizando todo tipo de expresiones que puedan molestar especialmente al rival. Hay jugadores especialistas en provocar en el rival la mayor de las iras. Uno de los mejores ejemplos fue el insulto de Materazzi a Zidane. ¿Alguien se alarmó porque el italiano insultase gravemente a Zidane? No, eso es parte del juego y Zidane como profesional lo sabe y debe controlar sus impulsos. ¿Habría sido diferente si le hubiesen llamado moro de mierda? Pues tampoco, porque la intención de Matezzati habría sido la misma, sacar al adversario del rival, y no al contrario ofender a una etnia o discriminarla.

Porque cuando se habla de racismo con esa facilidad, en realidad se pierde la esencia de lo que es. El racismo como tal es la defensa racial de una etnia, y la discriminación racial es por tanto la exacerbación de esa defensa menospreciando al resto. La xenofobía, otro mal extendido está ligado a la discriminación de extranjeros.

Honestamente no veo ninguno de estos conceptos en el insulto de Suárez a Evra. Aunque le hubiese llamado 500 veces negro, ni el contexto de sus palabras ni la situación real me hace pensar que se trate de racismo. ¿Intenta Suárez discriminar a un jugador negro, habiendo más negros en su equipo?¿Y cómo lo discrimina? ¿Insultándole? ¿La intención de Suárez con ese insulto es manifestar su superioridad como blanco sobre un negro como Evra?¿O por el contrario su intención es ofender a Evra para descentrarle, cuando le estaba defendiendo bastante bien?

Yo entiendo que en países como Gran Bretaña o Francia exista una gran sensibilidad  contra los comportamientos racistas. Lo entiendo sinceramente porque es algo grave que afecta a la libertad básica de las personas. Pero lo que no se puede hacer es fuegos de artificios ni demagogias con este tipo de comportamientos.

Si escarmentando a Suárez por llamar a otro jugador negro creen que atajan la raíz del problema se equivocan porque esa no es la raíz, ni la toca siquiera. La raíz de ese problema si existiese en el fútbol estaría en la existencia de una estructura que favoreciese comportamientos racistas, cosa que no ocurre.

La FIFA y la UEFA, «rino y dino», «dino y rino», se llenan la boca con la palabra discriminación racial y lo único que hacen en realidad es amplificar unas situaciones que lejos de ser casos de racismo son actos impulsivos cuya intención es ofender al contrario. Ni creo que Suárez considere a Evra mejor o peor por ser negro, ni creo que Busquets cuando llamó mono a Marcelo tuviese una intención distinta que sacar a Marcelo del partido. Ninguna de las dos acciones debería ser objeto de investigación y por más artículos contra el racismo que tenga la UEFA, deben referirse a los casos de verdad, que alguno habrá.

El insulto aislado, o del conjunto de una afición, me da igual, tendrá por objeto generalmente la ofensa, en general, de los jugadores. Ofensa que es cierto que a veces llega demasiado lejos. He escuchado como los aficionados de un equipo gritaban extasiados y ufanos que el hijo de Mijatovic se iba a morir y he escuchado también referencias bastante repugnantes a la triste muerte de Puerta. He escuchado insultos divertidos e irritantes, dolorosos y banales, colectivos e individuales, pero todos ellos, incluso los más duros me han parecido intentos, a veces desesperados, de descentrar al rival.

Todos ellos deben quedar en el campo como expresiones del fútbol, porque de lo contrario deberíamos monitorizar los partidos con 50.000 cámaras, una por aficionado. El jugador de fútbol cuando se hace profesional ya descuenta que le insultarán, como los árbitros, y aunque a veces se pueda sorprender por la dureza de los insultos debe entender como profesional, que la intención de los mismos es descentrarle.

Por eso, cuando un jugador habla de insultos racistas o de otro tipo, en realidad demuestra que los insultos le han descentrado. La afición ha logrado su objetivo. Si mañana los grandes jugadores enumerasen los cinco insultos más graves que le han dicho, nos quedaríamos todos de piedra. No dudo que defensas y adversarios dirán todo tipo de barbaridad para intentar que los grandes rivales se descentren. Por tanto, la denuncia de Evra es poco profesional porque el insulto ha logrado su objetivo y ha demostrado que a Evra todavía le falta entender que es el fútbol.

2 comentarios en “¿Hay racismo en el fútbol?

  1. Efectivamente, parece claro que a todos los que hemos practicado deporte(de equipo en general) nos habrán insultado alguna vez, y yo personalmente ni me he inmutado, se hace para desconcentrar, poner nervioso, intimidar…lo que quieras pero creo que poco más.
    Y en el fútbol profesional pasa lo mismo lo que pasa que si lo hacen mil personas a la vez parece más grave que si lo hacen 5 y no se les oye.
    Da pena, claro está que se insulte, pero yo creo que es algo que hay que asumir y me da igual que el insulto sea del tipo negro, mono, marica o lo que sea, está en el sueldo y la profesión.

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