Un país absurdo, una federación absurda

He cogido la palabra absurda porque es la primera que me ha venido a la cabeza pensando en Villar, pero lo mismo vale para corrupto, incapaz o incompetente. Quedaría por tanto de la siguiente manera: un país absurdo, corrupto, incapaz e incompetente y una federación absurda, corrupta, incapaz e incompetente. Cómo tiene que estar el fútbol para que un tipo como Angel Maria Villar, de demostrada incapacidad intelectual y demostrada capacidad de choricear repita nuevamente en el cargo y se convierta casi en presidente vitalicio tras más de 27 años como presidente. Nada ha cambiado desde que hace cuatro años escribiese acerca de la renovación de este individuo.

Villar representa en mi opinión todo lo malo de nuestro país. Villar representa el enchufismo frente a la meritocracia, algo que se ve en los nombramientos de entrenadores, directivos y en general todos los cargos de la federación, empezando por supuesto por él mismo cuyo único mérito para ser presidente por primera vez fue ser un ex jugador, licenciado en derecho, eso sí. Sus méritos posteriores tienen mucho que ver con su capacidad de comprar votos.

Villar representa la incapacidad y la ignorancia frente a la competencia y la inteligencia. Y representa como reflejo de ello la falta de modernidad y la caspa frente a la modernidad y la tecnología. Por supuesto también representa la opacidad frente a la transparencia. Nada de lo anterior deja de estar presente en este país en el que un tipo como Villar, con vicepresidentes imputados con corrupción y con una demostrado incapacidad repite sin cesar en el cargo año tras año, sin que nadie pueda hacer nada.Sin duda cuando esto pasa significa que el sistema falla. Un sistema quebrado por un ambiguo funcionamiento de una institución que no deja de representarnos a todos los españoles, a pesar de tratarse de una organización privada.

La guinda del pastel la pone Platini cuando dice que Villar es el dirigente deportivo más exitoso de Europa. Todavía habrá quien tras estas declaraciones no detecte una gran complicidad entre ambos dirigentes-dos mediocres-, que se acaba trasladando también al fútbol.

Lo he dicho una y mil veces, pero mientras estos tipos gobiernen el fútbol seguiremos con calendarios absurdos, injusticias arbitrales, decisiones arbitrarias y sobre todo la sensación de que este gran deporte apenas se ha modernizado a pesar de ser el más popular del mundo y uno de los más antiguos.

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