El mejor Real Madrid de la historia

A veces el deporte tiene sorpresas como la derrota del CSKA de Moscú ayer contra el Olimpiakos ganando de 19 puntos, las eliminaciones prematuras de Nadal o Djokovic o el record de 121 goles de un entreador ultradefensivo como Mourinho.

 Algunos tiemblan solo de pensar en una versión ofensiva del entrenador portugués,¿de cuántos goles hablaríamos?¿un millón? Si ya sé, que el fútbol es algo más que goles, importa el juego, el estilo. Al menos eso es lo que se dice ahora que el Real Madrid ha ido derribando todas y cada una de las barreras que le imponían. A saber, primero ganar títulos, luego ganar al Barcelona, luego superar el puntaje de Pelegrini. Pues todo eso y algo más se ha logrado, borrando de un plumazo todos los records, incluidos algunos del mejor Barcelona de la historia. Con 100 puntos, 32 victorias, record de victorias consecutivas y a domicilio, 121 goles y record de goles a domicilio, al Real Madrid todavía le piden que justifique el fichajes del dictador portugués.

 Algunos, los más ilustrados, le demandan un tipo de juego distinto. Son esos mismos los que hace no tanto decían que los equipos que mejor jugaban en la liga eran el Barcelona, el Bilbao y el Villareal. Es posible, pero si eso te sirve para no ganar la liga, acabar el décimo en la liga y descender, no dudo que los aficionados lo cambiarían por el juego triste y romo del Madrid. Ese juego que solo saber ser directo y meter goles. Un juego primitivo e insustancial que promete algo tan básico como encarar la portería.

 Los del fútbol total de Bielsa o el juego de toque de Villareal todavía se están dando golpes contra las paredes intentando explicar lo inexplicable. Tampoco logran entender como un equipo que tiene el pichichi, el Zamora y el record de goles de su historia se ha quedado a 9 puntos del Real Madrid. Nada de eso se puede explicar si se renuncia a la alabanza a un equipo y a un entrenador que ha hecho historia con mayúsculas.

 Si no viniésemos de donde venimos diríamos que el Barcelona son su portero y su goleador como antaño el Real Madrid era Casillas y Ronaldo Nazario. La pegada arriba y un gran portero. Incluso el Zamora podría hablar de un equipo defensivo, un catenaccio moderno que propone la defensa de su área secuestrando el balón en zonas insustanciales. Un modelo que sin su pichichi acabará deshaciéndose como un azucarillo en el mar. Un modelo que sustenta un equipo que a pesar de haber acabado con los mejores números de su historia pero a 9 puntos del líder sigue considerándose más exitosos que el del equipo ganador.

 Por fortuna los números pero también los partidos quedan ahí para que todos lo vean. Los goles del tridente blanco, el juego combinativo de Ozil, Benzema y Ronaldo, los contrataques fulgurantes, la labor defensiva de Pepe y Ramos, el timing de Xabi Alonso, la bella locura de Di Maria o las victorias aplastantes a domicilio y los 121 goles son prueba evidente de que este Real Madrid es un equipo histórico y no el conjunto agrietado por las malas artes de Mou que ha ganado a base de pegada.

El año que viene habrá que combatir nuevamente todos y cada uno de los tópicos sobre este entrenador, que en su soberbia infinita ayer se arrodilló delante de sus jugadores. Ese malvado portugués incapaz de tener una palabra buena hacia nadie y del que sin embargo jugadores, entrenadores, árbitros y presidentes hablan con adoración. Ese entrenador prepotente e intransigente que se ha atrevido a enfrentarse al cuarto poder para salvaguardar los intereses de su vestuario. El mismo entrenador que ha enterrado en vida al Barcelona de Guardiola.

 Quizá ese sea el problema futbolístico de base, que no es posible alabar al mismo tiempo al segundo de la liga y criticar al primero que le ha sacado 9 puntos. Un problema de coherencia imposible de asumir con prejuicios y complejos previos.

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