Final ACB, 2-2, todo a un partido.

Xavi Pascual le dio ayer a Pablo laso un repaso que sirve para valorar la trayectoria de un entrenador que ha llevado al Barcelona a ser uno de los mejores de Europa durante varios años. Con la baja de Ndong, varios jugadores castigados físicamente y con otros muchos fuera de la competición a nivel mental, Pascual se inventó una zona y unos cambios constantes de defensa que desconcertó al Real Madrid.

 Habituados a ataques fluidos y rápidos, el Real Madrid no supo como hacer daño al Barcelona. Fruto de ello fue el pésimo acierto de Carrol, verdadero termómetro del Real Madrid a la hora de saber si el equipo  carbura o no. Tuvieron que entrar en escenas secundarios del Real Madrid, aunque también lo hicieron los del Barcelona. Especialmente Wallace, desaparecido en los 4 partidos anteriores en ataque. Además, el continuo castigo de Lorbeck hizo el resto.

 El Barcelona fue administrando la ventaja por encima de los 8 puntos y solamente al final y tirando de épica el Real Madrid fue capaz de rebajarla a 4 puntos. Apenas quedaba un minuto y el Barcelona no se dejó robar la cartera. Demasiada experiencia en su plantilla y demasiada ansiedad en un Real Madrid que a favor de partido es letal pero que todavía le cuesta administrar las desventajas en contra a pesar de que ya en varios partidos ha remontado la diferencia. Le falta esa gestión de los últimos minutos donde cada decisión que se toma es clave.

 EL Real Madrid se juega la liga en el último partido, en un campo donde ha cuajado grandes actuaciones. Quizá juegue incluso mejor fuera de casa, sin la ansiedad de tener que ganar ante su público. Yo sigo confiando en esta joven plantilla y sigo pensando que el Barcelona acabará acusando el desgaste de una final jugada en prácticamente 8 días.

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