Crisis de fútbol en el Real Madrid

Desde que llegó José Mourinho este es el momento más delicado de todos.Mucho más que las derrotas en Champion league y en Copa del rey contra el Barcelona y también incluso que el 5-0. Lo segundo fue un accidente puntual y las eliminaciones entraban dentro de la lógica jugando contra el Barcelona.

 Lo de ahora es distinto. A las malas sensaciones se unen malos resultados. 1 victoria y 1 empate de cuatro partidos y dos derrotas fuera de casa hablan de un Real Madrid a años luz del del año pasado. Quitando la primera parte contra el Barcelona en la vuelta de la Supercopa, el Madrid no ha enlazado más de 10 minutos buenos de juego.

 Defensivamente el equipo no aprieta como el año pasado y ofensivamente le falta no solo la pegada de la que siempre se ha hablado, sino ese control de los partidos,ese dinamismo y verticalidad necesario y la sensación de que todos los jugadores estaban implicados.

 Ahora, se mire a donde se mire, todos los jugadores parecen en su peor versión. Solamente se salvan Pepe, imperial, y Xabi Alonso. Del resto no salvo a ninguno. Con Cristiano Ronaldo menos participativo de lo habitual ni Benzema ni Higuain han demostrado la voracidad del año pasado. Di Maria está muy lejos del de principios del año pasado y Ozil muestra su habitual irregularidad. En defensa, Arbeloa cada vez parece más pesado y Marcelo tampoco ayuda como otras veces en ataque. Y sí, también está mal Ramos y Casillas, al que recuerdo pocas paradas. Khedira entre tanto jugador fuera de forma no puede ser el jugador determinante y Modric parece el único fresco y con ideas.

 Lo peor es que la crisis de juego viene directamente del banquillo con Mourinho como responsable de algunas decisiones que no ayudan al equilibrio. La presencia permanente de Higuain, que no da la pausa al juego de Benzema, y la de Di Maria, más los cambios con Callejón con demasiados delanteros me da la sensación de que no han logrado su propósito en ningún partido.

 Tampoco parece haber logrado transmitir en determinados momentos la pausa necesaria al juego. La primera parte de ayer es el ejemplo perfecto de cómo no jugar con un resultado adverso. Sin aciertos, con pelotazos arriba, sin encadenar dos pases buenos, el Real Madrid fue un equipo desconocido. Y ojo, que tuvo más del 60% de la posesión para los amantes de este dato. Pero fue una posesión sin peligro, sin pisar área con claridad.

 Tampoco logró en la segunda parte aprovechar el desgaste físico del Sevilla y aunque siguió teniendo más posesión que el rival nunca dio la sensación de control del partido. Más al contrario me pareció que estaba más cerca el segundo sevillista que el empate.

 Queda mucha liga, desde luego, pero 8 puntos contra el Barcelona de Messi no son pocos, ni siquiera con 34 partidos por disputar. Más que los puntos de diferencia son las sensaciones. Yo era de la idea de que iría al revés. El Barcelona con Tito perdería fuelle y el Real Madrid reforzaría su situación dominante del año pasado. Ha pasado al revés y la Supercopa apenas cuenta ya.

 En el horizonte más cercado un primer partido de Champion League importantísimo contra uno de los rivales más difíciles de Europa. Un Manchester City repleto de buenos jugadores dispuestos a sacar algo positivo del bernabeu. En caso de hacerlo si podríamos hablar de una crisis importante de este Real Madrid. Quizá la primera y única real, no inventada por al prensa y fundentada en hechos evidentes. Y en algo más de dos semanas la visita al Camp Nou, en un partido que puede servir para profundizar aún más esta crisis o para paliarla.

 Mucho trabajo tiene por delante Mourinho con sus jugadores pero también con sus propias decisiones. Algo se tiene que estar haciendo mal para no lograr motivar a jugadores jóvenes que solamente han ganado una liga y que juegan en el Real Madrid.

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