Esto es la falsa humildad

Durante la etapa de Guardiola he criticado sin descanso, casi desde el primer momento, esa falsa humildad que demostraba día a día. La humildad que consiste en no presumir de los logros y reconocer fracasos y debilidades, se torna falsa cuando detrás esconde el propósito de que sean otros los que lo hagan, siendo en realidad conscienten de esos logros y demostrando con hechos lo contrario a las palabras.

Pues bien, esta semana hemos tenido un ejemplo con las declaraciones de Iker Casillas, otro que se ha pasado al bando de la falsa humildad. El portero blanco dice que el “no se votaría a sí mismo, por ética personal” en contraposición de Cristiano Ronaldo que dice lo contrario, que “si se votaría a sí mismo”.

La actitud de Casillas esconde en realidad un terrorífico deseo de ser Balón de oro y una demagogia importante al hablar de ética personal como si el hecho de considerarse mejor que otros estuviese reñido con un tema como la ética. La ética personal es por ejemplo votar a un amigo como Ramos y Xavi por la amistad y no por su verdadero mérito futbolístico. Eso es ética.

A sensu contrario, Cristiano Ronaldo demuestra su ambición y sus ganas al declararse a sí mismo apto para ganar el balón de oro y decir algo que yo al menos he dicho, que es votarse a uno mismo, considerarse bueno en algunas cosas y decirlo.

En España tenemos esa absurda costumbre de no destacar, de intentar parecer en la media para evitar envidias. Cuando se le pregunta a alguien sobre alguna habilidad se suele decir aquello de “me defiendo”, en vez de, “soy bueno”. Está mal visto como si al ser preguntado Pau Gasol por su altura dijese “no soy bajo”, en vez de “soy un tipo muy alto”, para no parecer distinto.

Pues bien, yo me declaro profundamente en contra de esta actitud, bien lejos de la verdadera humildad pero también de la realidad. Esta actitud es la que históricamente nos ha convertido como españoles en un país mediocre. Un país sin emprendedores, un país en el que la palabra ambición está proscrita y la palabra éxito se mira recelo. Un país plagada de mediocres, con un buenismo galopante que impide que un estudiante diga algo tan común en Estados Unidos (y tan bien visto) como “quiero ser rico”, “quiero montar una gran empresa” o “quiero triunfar”.

Aqui en cambio valoramos más al que aspira a ser funcionario y vivir con tranquilidad y no al que arriesga. Valoramos al que no se esfuerza por ser el mejor porque eso le “hace más humilde”, en vez de a aquellos que demuestran con su ambición y sus ganas mejorar continuamente.

Cualquier que se haya pasado por Estados Unidos o conozca algo de aquel gran país (con sus grandes defectos también), sabe que allí un tipo como Cristiano Ronaldo con su ambición eterna, con sus records, con su actitud ganadora, sería un una persona increíblemente valorada. Como lo son, por otra parte, todos esos deportistas, con ese grado de arrogancia y chulería que tan poco nos gusta, pero que es tan necesario a veces para demostrar valor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *