La rebelión de los campeones del mundo

Tanto tiempo sin ganar una competición importante ha creado en el país una nueva casta de seres intocables, los campeones del mundo. Campeones además de Europa por partida doble, los jugadores españoles han visto como cu caché subía hasta alcanzar el máximo rango.

Cada uno de ellos en sus clubes se ha convertido en un referente. Muchos ya lo eran, todos jugadores importantes, pero ahora además de patrimonio de sus clubes se han convertido en patrimonio de toda España, que les jalea y apoya aún cuando son los rivales de su equipo.

Los casos de conflictos entre jugadores de la selección española y sus entrenadores se han multiplicado en los últimos años. Como si fuesen pulsos entre dos partes iguales muchos jugadores se han atribuido un poder especial retando a sus respectivos técnicos.

El conflicto público entre Ramos y Mourinho que sucede a otro más soterrado entre Casillas y el propio Mourinho no es más que un ejemplo más de los numerosos conflictos producidos.

El año pasado se produjo un conflicto similar en la acera contraria, entre Guardiola y su central titular Gerard Piqué, que supuso que el central no fuese convocado en varios partidos. También este año Cesc ha levantado la voz ante su suplencia, esta vez con Tito de entrenador.

Pero quizá el caso del que más tiempo se ha hablado y que ha provocado más desgaste en su club ha sido el pulso entre Javi Martinez y Llorente. El primero lo resolvió poniendo rumbo a Munich mientras que el segundo todavía lidia con una situación en la que parte como perdedor ante el apoyo casi unánime de afición y directiva a su entrenador, Marcelo Bielsa.

También es llamativo el caso de los dos delanteros habituales de la selección española, Fernando Torres y David Villa, piezas claves en el europeo y el mundial, respectivamente. Ambos mostraron el año pasado su descontento con su situación por distintos motivos. En el caso de Torres no obtuvo la confianza de su técnico en muchos partidos importantes, mientras que Villa sufrió la omnipotencia de Messi desplazandole a un sector del campo donde no se encuentra a gusto.

La excepción la confirmaron los habituales en sus equipos como Alonso en el Real Madrid o Iniesta y Xavi en el Barcelona. Otros como Arbeloa llevaron su suplencia sin mayores aspavimientos.

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