El fútbol ante la justicia

En estos tiempos de gran dificultad económica los ciudadanos de a pie, los que conforman ese 27% de paro o tienen familias que forman parte de él, o simplemente sufren las crisis como todos tienen una sensibilidad especial hacia los escándalos de índole económica. Lo hemos visto con la trama Gurtel, los EREs o el desfalco (presunto, si ya..) de Urdangarín.
De alguna manera, el fútbol siempre ha vivido en una burbuja, como si fuese un bien comunitario, como si fuese parte incluso del estado. Como la Sanidad, Infraestructuras y demás estucturas públicas, que tiene más gastos que ingresos y a pesar de lo cuál tenemos que mantenerlos entre todos.
La realidad es que el fútbol, el club de cada uno, debería residir en un ámbito privado. Como el club de Golf privado, o el de tenis, o las clases de Yoga o el gimnasio o cualquier otra actividad que desempeños, nuestro interés por el fútbol, por más que mueve millones de euros, no deja de pertenecer a clubes privados. El Real Madrid y el Barcelona con sus estructuras millonarios y sus cientos de miles de aficionados son al final, a pesar de su popularidad y de la imagen exterior que proyectan, entidades privadas, con ninguna relación societaria con organismo público alguno.
Esos dos clubes, como el resto que representan a ciudades enteras no son distintos a un Zara, un Telefónica o un Abengoa. Esas empresas tienen responsabilidades tributarias y de todo tipo y han de cumplir con las normas a pesar de que igualmente tienen una tremenda imagen exterior e impactan directamente en la economiía de nuestro país.
Desde luego que esas empresas tienen muchas más facilidades que cualquier PYME y a veces esa permisividad pone en duda el estricto cumplimiento de las leyes. Pero finalmente los poderes del estado deben hacer cumplir las leyes en todas sus vertientes.
Realizo esta reflexión para afimar con rotundidad que todos los clubes de fútbol deben ser tratados de acuerdo a las leyes, sin excepción alguna, con la misma severidad que cualquiera otra entidad o particular. Da igual que tengan millones de seguidores detrás o solamente tres.
El trato desigualitario a los clubes de fútbol, con privilegios no es nuevo y es la causa de muchos de los males de nuestra liga. Ningún club o jugador de fútbol puede estar exento del pago a Hacienda. Y voy más allá, todos los deportistas que representan a nuestra país y se benefician de sus ayudas y de sus estructuras deberían tener la obligación asimismo de tirbutar en España. Aquellos que no lo hacen y se van a paraísos fiscales demuestran su total falta de solidaridad. Los que directamente no declaran o hacen trampas demuestran su naturaleza insolidaria e inmoral.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *