Brasil humilla a España

Vaya por delante que siempre he pensado que la Copa Confederaciones es un trofeíllo, menor sin duda,. Un apaño de la FIFA para ganar más dinero bajo capa de juntar a todos los campeones de continente.

Como se ha demostrado, los partidos verdaderamente interesantes han sido las semifinales. Y ahí sí, hemos visto el verdadero potencial de cada equipo. El de España menor al esperado. Da la sensación de encontrarse el modelo agotado, de manera similar a lo que ha ocurrido con el Barcelona. Sin los delanteros centros en forma, hace meses desaparecidos, el juego de España contra Italia y Brasil ha consistido en un juego plano, falto de frescura, con el añadido de importantes grietas defensivas. Un puñado de jugadores no ha estado en su mejor forma, a la cabeza de todos ellos Xavi Hernández, el faro del equipo que ha echado de menos sin quererle a Xabi Alonso.
Eso se vio con nitidez contra Brasil. Inoperante Torres y Mata, tampoco Xavi e Iniesta supieron encontrar ventajas. En el lateral, Arbeloa no ofrecía nada en ataque y en defensa se veía desbordado, al igual por cierto que los otros dos centrales y Jordi Alba. Y tampoco Casillas estuvo a la altura, hay que decirlo también. Brasil basó su juego en una presión alta, mucha intensidad en el juego y transicciones rápidas.

Con dos centrales sobresalientes atrás, Thiago Silva y David Luiz conformando una defensa que se postula como una de las mas desequilibrantes del mundo con el aporte ofensivo de Marcelo y Alves y con la inmensa calidad arriba de Neymar, la contundencia de un buen delantero, Fred, de esos tan necesarios, más un buen complemento en el medio del campo, Brasil apabulló a España.

El partido sirvió para anticipar lo que se puede encontrar España en el mundial de Brasil, a toda la afición encontra, a todos los equipos jugando a su máximo intentando batir a la campeona del mundo y de Europa y sobre todo a una Brasil ansiosa por recuperar su título de mejor selección del mundo.

Con los mimbres actuales parece un modelo sino agotado al menos si necesitado de cambios urgentes. El argumento de mantener a los jugadores porque han sido los que fueron campeones se choca  con la realidad, además de por supuesto con la merecida meritocracia. Algo parecido a lo que le ocurrió a aquella Francia de Zizou. Los éxitos quedan pero es necesario imponer nuevas soluciones futbolísticas, agregar nuevos jugadores y sobre todo quitar a aquellos que están lejos de su mejor versión. Mención especial a VIlla y Torres.

Veremos si Del Bosque se atreve a cambiar o si se va con la misma plantilla al mundial.

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