Presidentes y clubes corruptos:el fútbol «se politiza»

El comportamiento en los últimos días de gente como Rosell, Bartomeu o del Nido no son más que el reflejo de nuestra propia sociedad. Y con ella la respuesta de cientos de aficionados que borreguilmente aceptan lo que dicen sin cuestionarse más allá. Ya sea pidiendo indultos o aplaudiendo cualquier declaración por más bizantina que parezca.

El hecho de que otros clubes y la propia federación apelen también al indulto de Del Nido o no intervengan  cuando hay clubes involucrados en contratos oscuros dice también mucho de nuestro fútbol y nuestra sociedad. Aunque viendo como el 90% de los clubes son deficitarios y deben dinero a Hacienda sin que nada ocurra, nos da también una idea de cómo se comporta el país.

El fútbol es el circo necesario para que millones de borregos se olviden de los verdaderos problemas del país. Se apela a sentimientos y a aficiones sin pensar en que los clubes son empresas con sus obligaciones y derechos. E igualmente sus dirigentes.

Contrasta mucho el ver a un club de la talla del Glasgow Rangers, 54 veces campeón de la liga escocesa, penando en la tercera división de Escocia por no haber pagado sus impuestos a Hacienda. Mientras que allí el club fue sancionado deportivamente, económicamente y luego disuelto, aquí nuestros políticos hacen la vista gorda.

Lo último que pretenden es que gente como Del Nido o Rosell salgan también impunes de sus fechorías. Sus comportamientos afirmando cosas como «fue un error imperdonable de haber creído que actuaba bien», en el caso de Del Nido o como Rosell y su lugarteniente Bartolomeu hablando de conspiraciones desde Madrid o directamente afirmando: “allí, en Madrid, hay un fiscal que no sabemos quién es, no es uno de los nuestros” demuestran que se comportan como políticos. Todo vale con tal de salvar su pellejo.

El problema viene cuando los aficionados en vez de rebelarnos, hacemos honor a nuestros colores y apoyamos a esos presidentes corruptos. Justo lo mismo que pasa con los partidos políticos.

Por mí, que vayan todos a la cárcel, sin excepción.

 

Entrevista a del Nido

 

 

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