Llul le da la Copa del Rey al Real Madrid

A mi padre le gusta el baloncesto pero nunca lo ve por la televisión. Normalmente me pide que le avise cuando quede un minuto, siempre que su equipo, el Real Madrid, vaya ganando.

Como no pude ver el partido con él, supongo que a falta de un minuto y con el Real Madrid ganando de 7 puntos vería el final. El partido había transcurrido hasta ese momento igualado, con la sensación de que el Barcelona imponía su ritmo pero de que el equipo blanco tenía más variedad de recursos ofensivos.

Con Rudy Fernández y Mirotic liderando el ataque, era Marcelihno Huertas el que mantenía vivo al Barcelona con constantes jugadas de bloqueo  y continuación en las que bien doblaba el pase al pivot o se jugaba él la canasta.

El partido, intenso, duro y repleto de faltas personales hacía honor a todo una final de la Copa del Rey con los dos mejores equipos del país. Un duelo de nervios y corazón en el que el Barcelona parecía desfallecer a escasos 68 segundos del final. Con 7 puntos abajo y apenas tres posesiones por delante ante un equipo repleto de calidad, parecía casi imposible.

Y sin embargo, en ese minuto largo el Barcelona arrinconó al Real Madrid hasta lograr con solamente 8.8 segundos por concluir el partido, una diferencia de un punto a favor. Le había dado tiempo incluso para fallar dos tiros libres, pero aún así con un triple de Oleson y un tiro de media distancia de Marcelinho (el enésimo a una pierna) se colocaba a dos puntos con una posesión para el Real Madrid.

Un mal tiro de Sergio Llul y una rigurosa falta en ataque pitada sobre Felipe Reyes, le daba la oportunidad al Barcelona de sacar el balón en campo del Real Madrid. Oleson entraba a canasta y lograba un sorprendente dos más uno. Terrible error del pivot griego del Real Madrid, Bourussis, que concedía semenantje jugada. Parecía casi el final. Tras tener el partido ganado, parecía que el destino quería que ese partido lo ganase el Barcelona.

Y ahí entró en escena Sergio Llul, con un partido malo en ataque, aunque meritorio en defensa, anulando completamente a Navarro, suyo fue el último tiro a una décima del final. Y suya fue la canasta y la gloria. La jugada, precedida de varios botes de balón de Sergio Rodríguez pudo incluso haber acabado en pérdida tras forzar el canario demasiado la jugada. Pero quiso nuevamente el destino que ese balón cayese en las manos del mallorquín y que esta vez sí acertase.

Un minuto de infarto y un final que hace que los madridistas valoren un título que llegaron a tener ganado y luego perdido. El Real Madrid se convierte nuevamente en el rey de copas y parece enfilar un año repleto de éxitos.

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