La Décima ya está en casa: el Real Madrid campeón de Europa

Hasta el minuto 93 el Real Madrid tenía perdida la Champion League para la que había esperado 12 años. Muchos años de espera para ver al equipo jugar sin demasiada fuerza ni convicción, superado por momentos por un rival rocoso e intenso, con las ideas más claras. Demasiadas años como para ver a tu equipo perder una final sin marcar un solo gol y con la sensación de que se podía haber hecho mucho más.

Quizá fuesen las bajas de Pepe o Xabi Alonso o el mal estado de forma al que llegaron al partido Cristiano Ronaldo y Benzema, o quizá la propia tensión del partido superó a un equipo al que en los minutos finales dejé de creer. Con escasas oportunidades y tiros a puerta ya parecía el canto del cisne, el triste final del equipo que pierde lentamente, minuto a minuto hasta el pitido final. Con balones colgados al área, con todo el Atlético de Madrid y su afición defendiendo todos juntos en el área, y con un portero excepcional que transmitía una total seguridad, el jovencísimo Courtois, parecía que la historia se iba a cambiar para siempre.

Fueron esos últimos 3 minutos de descuento los minutos en los que más claro tuve que el Real Madrid no ganaría ese partido y que de verdad el Atlético de Madrid mandaría en la capital. La historia se cambiaría para siempre con un doblete histórico. Por fin el Atlético de Madrid, el tercer equipo de España por presupuesto, pero un equipo no acostumbrado a ganar, sería el campeón de Europa, doblegando a un Real Madrid romo, espeso, con pocas ideas.

Ya leía las portadas con titulares que dirían que había vencido la humildad a la prepotencia, el sacrificio a la dejadez, el esfuerzo contra la pereza, el trabajo contra el dinero. Cientos de tópicos, cantidades ingentes de demagogia y sobre muchas ganas de que el Real Madrid perdiese una final a la que había llegado por méritos propios, eliminado al campeón de Europa en una semifinal sublime, goleando 1-6 al Shalke a domicilio y sufriendo en Dormund  a solo un gol de perder de nuevo otra eliminatoria contra Klopp.

Como si los jugadores del Real Madrid jugasen sin que su corazón latiese a las mismas revoluciones que los del Atlético, como si jugasen sobrados con un motor de gasolina, simplemente porque costaron más dinero o ganan más dinero; como si su esfuerzo fuese menor que el de otros jugadores por pertenecer al equipo con más presupuesto, se pretendía vender la idea de que el Atlético de Madrid sí merecía ganar la Champion League.

Hasta que llegó en el minuto 92 y 48 segundos, en el tiempo añadido que tanta amargura le dio al Cholo Simeone, que se quejó, dejando junto con sus amenazas finales a Varanne, la impresión de que su comportamiento barriobajero no era propio de una final. Pues bien,en ese preciso instante la cabeza de Sergio Ramos impactó un centro de Modric, para lograr un cabezado perfecto, futbolísticamente impecable, marcando todos los movimientos, y estéticamente precioso. Para culminar un final de temporada digno casi de balón de oro, Sergio Ramos justificó el dinero que se pagó en su día por él, y todos estos años en los que muchos hemos pensado que tenía todas las condiciones del mundo para marcar una época, pero que le faltaba cabeza y serenidad.

Ramos-gol

Cabezazo de Ramos

Pues bien, ese cabezazo, con el Real Madrid volcado en los minutos 20 minutos contra la portería de Courtois, contra el muro Atlético, en un sufrimiento de ambos equipos y aficiones, justificó esa espera de 12 años y tiró a la basura decenas de artículos periodísticos en los que se loaban una y otra vez al Atlético y su justa victoria contra un Real Madrid que a pesar de sus millones no había ganado.

Y lo cierto es que el Atlético de Madrid a pesar de su excelente campaña, no había merecido ganar hasta ese minuto 93. Ganaba porque ganan los que marcan goles y estos se definen bien por una genialidad del equipo o bien por un fallo de concentración. El 1-0 fue la cantada perfecta de un portero, el mayor error que ha cometido Iker Casillas en su historia y el argumento perfecto para un Atlético de Madrid que además de esa oportunidad no ofreció nada más. Tampoco lo hizo el Real Madrid, más allá de tres cabalgadas de Bale.

Casillas-gol

imagen previa al gol del Atlético de Madrid

El empate de Ramos, como mínimo justificó el demérito de ambos por ganar un partido, abriendo la puerta para una segunda oportunidad en la que ambos equipos debían, esta vez sí, demostrar quien merecía de verdad levantar una copa que representa lo más bonito del fútbol.

La prórroga determinó que el ganador fuese el equipo al que le quedaba más energía y también más calidad. El Atlético de Madrid estaba programado para jugar 90 minutos a muerte, pero no 120. No ayudó el cambio tempranero de Costa que le privó al equipo de un jugador de refresco, fundamental para esos minutos. Esa aportación si se vió en el equipo blanco, en el que Isco, Marcelo e incluso Morata, aprovecharon su vitalidad para dar aire al equipo.

El Atlético pagó su partido de liga hace una semana, con la máxima intensidad, pero también una temporada en la que el mayor argumento ha sido precisamente ofrecer más energía e intensidad que el rival. Esta vez no ofreció esa cualidad ni tampoco ninguna otra. Simplemente se derrumbó ante los 30 minutos más largos de la temporada y de su historia, ante un Real Madrid resucitado en el tiempo de descuento.

El equipo de Carlo Anceloti sufrió tanto durante el partido que la prórroga fue una bendición. El único momento de disfrute tras 93 minutos de impotencia e inseguridad. El 0-4 contra el Bayern de Munich quedaba a años luz, y el juego combinativo y la calidad de los jugadores parecía también desaparecido. Solamente Di María apareció en ataque, con su estilo de juego caótico, en el que unas veces hace eslalons de 15 metros y otras pierde el balón a la primera de cambio. Pero siempre intentándolo. Y Modric, limpiando primera líneas defensivas para luego no encontrar a nadie que le apoyase. Ellos dos, más un Carvajal con más oficio del que dice su edad, más Ramos, que se ha erigido en el capitán moral del equipo, sostuvieron al equipo en esos minutos.

Luego la prórroga trajo a Bale, para justificar esos 90 millones, que tras dos goles cruciales en dos finales, parecen cada vez mejor invertidos, y más tarde Marcelo y por fin Cristiano Ronaldo. Un Cristiano que marcó su gol y se quitó la camiseta no por la importancia del gol sino como un signo de liberación. Una gesto liberador para un jugador que hizo una mala final, seguramente por estar lesionado, y quien sin embargo lleva toda la temporada remando como el que más para llevar al equipo a esa décima Champion League. Cristiano Ronaldo necesitaba ese gol y ese título para justificar su pichichi en la Champion y en la liga, y también su balón y bota de oro.

Ganó el Real Madrid y ganó Ancelotti, siempre a la sombra, discutido a veces, pero siempre tranquilo, incluso con el gol de Ramos. Ganó el equipo que finalmente hizo una mejor competición a pesar de una final poco brillante por parte de ambos contendientes.

Ancelotti-Champion League

El entrenador, Carlo Ancelotti levantado la Champion League

Y ganó también el sufrimiento, la épica y el fútbol, porque este deporte ha demostrado muchas veces que todo puede pasar. Que cuando menos crees tu equipo marca un gol, que cuando más favorito eres de repente caes. El fútbol es marcar un gol en el minuto 93 y ver como el sueño de toda afición se desvanece, y al contrario.

Siento pena por los atléticos pero más pena habría sufrido por los madridistas. Pero tanto ellos como nosotros sabemos que esto es fútbol. El Atlético ha llegado a una final, 40 años después, ha disfrutado con un equipo al que prácticamente de la nada el Cholo Simeone lo ha convertido en candidato a ganar la Champion League y en campeón de liga.

Enhorabuena a ellos por su temporada y también al Real Madrid, por lograr un doblete, muchísimos años después. Un doblete que le permitirá a este cuerpo técnico y a estos jugadores disfrutar de confianza y poder seguir creciendo, con la tranquilidad del trabajo bien hecho.

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