Sentimiento madridista

Una semana después de la décima todavía tengo en la cabeza el gol de Ramos y el sentimiento vivido. He repetido varias veces esa misma sensación tras ver vídeos que circulan por internet con las imágenes de decenas de personas celebrándolo. Gentes de todas las edades, razas y países gritan de la misma manera ante el gol de Ramos.

Sí, la pasión  por el fútbol es un sentimiento irracional, quizá incluso primitivo, pero es un sentimiento puro, de ilusión, de lealtad y sufrimiento ante un club. Se dice frecuentemente aquello de que una persona puede cambiar de trabajo, casa, de marido o mujer y hasta de ideología, pero no de club de fútbol.

 Y cuando ese sentimiento se da en un club como el Real Madrid, enfrentado a su propia historia, a su propia exigencia, ese sentimiento es el mostrado en el vídeo. Seguramente el gol de Ramos, por el momento, el lugar  y la forma en que se produjo sea uno de los goles más celebrados de la historia. Miles de personas en el mundo gritaron al unísono un gol que le permitía al Real Madrid seguir vivo en la competición que creó.

 Ese gol, además de elevar a los altares del fútbol y de la historia al Real Madrid y a Ramos para siempre, ha hecho por el equipo blanco más que las últimas tres Champion League conseguidas por el Barcelona. El testarazo de Ramos y el gol de Bale han circulado por la televisión y las redes sociales a la velocidad del viento, repitiéndose una y otra vez, incrementando la leyenda del club. No solamente por la espectacularidad del gol sino por su importancia capital estamos ante un gol cuya importancia va mucho más allá del resultado final del partido.

 El gol de Ramos es para el Real Madrid el más importante de este siglo junto con el de Zidane, o quizá incluso más. Es un gol que valida el sentimiento de millones de madridistas y que crea nuevos adeptos de manera inmediata. No habrá niño que no quiera ser Ramos como no hay aficionado, madridista o no, que no quiera celebrar los goles de su equipo como los madridistas celebramos el gol de Ramos.

gol-Ramos

Ramos celebrando el gol en la décima

 Todavía hoy, muchas horas  después,tengo en la cabeza el grito y el sentimiento tras ese gol. La descarga inmensa de adrenalina y el agotamiento posterior. La liberación ante un gol que justifica muchos años de penalidades. Tras el partido me recordé a mi mismo con mi fiel amigo Juan, volviendo a casa abatido tras ver perder a nuestro equipo en semifinales ante el Bayern de Munich en penaltys.Ese gol fallado por el propio Ramos y por Cr7 y el sentimiento de que se perdía una oportunidad de oro. Recordé estas tres últimas semifinales en las que el equipo estuvo cerca de llegar pero no lo suficiente. Y recordé esos años de travesía en el desierto, viendo al equipo caer en octavos contra rivales menores.

 Toda esa frustracción se liberó gracias al gol de Ramos. Y sí, gracias también al centro de Modric, actor absolutamente secundario pero necesario. Gracias al Real Madrid, la llama del fútbol que en algún momento se debilitó en mí, sigue viva, y lo hará me temo que para siempre.

El Real Madrid ha ganado mucho más que otra Copa de Europa, mucho más que la décima y mucho más que un inmenso poder de atracción a las masas. El Real Madrid ha visto revalidada su esencia y su identidad con el gol de Ramos y con la victoria final.

Esa identidad de antaño, de la época de Di Stéfano y de Bernabeu, y más tarde de Juanito y compañía, que significa nunca dar un partido por partido, luchar hasta el final,creer siempre en las propias posibilidades.

El gol de Ramos y el sufrimiento colectivo en el partido más importante del año, y de la década para el Real Madrid, valida esa identidad. En un escenario perfecto, el día D a la hora y minuto crítico llegó el gol clave. Y aunque al final, en el fútbol a veces se gana y otras se pierde, para el Real Madrid las únicas opciones siempre fueron o ganar o perder muriendo. Y eso es lo que hizo el Real Madrid en esos últimos 20 minutos, perder muriendo, hasta ganar…

En ese minuto 92 y 47 segundos, en el instante previo al saque de esquina de Modric, en la esperanza final del sacador del corner, de los rematadores, del entrenador,del banquillo, y de cientos de miles de aficionados madridistas de todo el mundo se resume lo que es ser del Real Madrid.

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