El Real Madrid pierde la liga ACB

El día de la final de la Euroliga, el Real Madrid no solamente perdió ese título sino también el de liga. Y perdió seguramente también la ilusión de un proyecto que llevaba camino de convertir al equipo en leyenda.

Ese día se quebró de golpe el equipo, incapaz de superar la segunda derrota consecutiva en una final, y sobre todo, la sensación de que habían sido los mejores en las dos temporadas pero no en la final. Perder cuando eres inferior es fácil de asumir, pero hacerlo cuando te sientes superior es complicado.

A partir de ahí se empezó a ver al equipo con muchas dudas. Unas dudas que se han confirmado en cuanto se ha puesto delante un equipo potente como el Barcelona. El mismo equipo por cierto al que el Real Madrid aplastó sin contemplaciones en el partido que era entonces el más importante de la temporada, la semifinal de la Euroliga. Lo que ha cambiado no ha sido el rival, sino el Real Madrid.

La falta de motivación del equipo se ha visto durante toda esta serie, con el equipo exhausto física y mentalmente. Una gestión que va al debe de Laso, que no ha sabido o no ha podido motivar a su plantilla. Seguramente el problema fuese que él mismo no se sentía motivado para seguir adelante.

El resultado es un equipo sin alma, triste, sin rumbo, que tuvo el objetivo de la final de la Euroliga al alcande de la mano y que una vez soñó con un triplete más posible que nunca. Hoy, ese triplete es una Copa del Rey conquistada en la última canasta, y sobre todo la sensación de que hay cosas que cambiar.

Con el mejor plantel del equipo en años, esta derrota en liga ya no es algo aislado. Si en algún momento pensé que la derrota de la Euroliga era un accidente, algo factible en un final a un solo partido, el 3-1 demuestra lo contrario.

Curiosamente el equipo ha notado demasiado la falta de un jugador secundario como Draper. Un especialista defensivo, que si bien apenas jugaba 10 minutos por partido, le aportaba no solo rotación de banquillo sino defensa, fuerza y ganas. El error de no reemplazarle y de igual manera a Carrol, un jugador muy venido a menos, también ha de estar en el debe de Pablo Laso.

Toca analizar lo que se ha hecho mal, ser críticos y volver a formar un equipo que vuelva a ilusionar como este pero que al mismo tiempo sea capaz de lograr títulos.

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