Mourinho, Guardiola y el estrés del fútbol

El fútbol es un deporte y una afición para muchos, pero para unos pocos (afortunados), es una profesión. Y una profesión de millones de euros que conlleva la responsabilidad de ver como miles de aficionados se alegran o decepcionan con tus actos.

Los que llegan a la élite son unos pocos elegidos que han reunido todas las condiciones, incluyendo la necesaria dosis de suerte. Los futbolistas son sin duda las estrellas de este deporte, pero excepto unas pocas excepciones no parecen vivir el estrés que viven algunos entrenadores.

Seguramente de todos los cargos el más estresante sea el de entrenador. Con sus decisiones puede contribuir a la victoria o derrota de su equipo, pero siempre desde un plano indirecto. Es cierto que los jugadores soportan la presión de ser quienes ganan o pierden, los que fallan o aciertan, pero eso solamente depende de ellos mismos. Quizá por su incapacidad de influir directamente en el resultado los entrenadores se pongan tan nerviosos y sean a la postre los que más sufren.

En el caso de los técnicos de dos de los clubes más prestigiosos del mundo, la exigencia es máxima. No valen las excusas y solo vale ganar. Seguramente por eso su pelo se ha blanqueado o se ha caído después de un par temporadas. Y es que el puesto va asociado al estrés máximo. Las imágenes hablan por sí mismas (a la izquierda el antes y a la derecha el después).

Mourinho

Antes:sdasd 

 

 

 

 

 

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