La justicia norteamericana carga contra la FIFA

Ayer se destapaba un masivo caso de corrupción en la FIFA. La verdad es que me sorprendió tan poco como si lloviese en invierno en el norte de España. Lo que sí es noticia es porqué no se ha hecho nada antes contra esta gente.

La FIFA de Blatter investigada

Blatter con cara de sorpresa

La FIFA es un nido de corrupción tan grande que todo lo que se pueda desvelar en estos días no me extrañará absolutamente nada. Hablamos de un deporte, como el fútbol, que mueve miles de millones. Algo como un mundial es un “evento interplanetario”, que evidentemente mueve muchos intereses.

Lo más curioso de este asunto es que hayan sido nuevamente los estadounidenses los que destapen la casa de Pandora. Como en el caso de Amstrong, pareciera que si la justicia norteamericana no interviene todo sigue como está. Si hay algo que tiene ese país es un concepto muy claro: “el que la hace la paga”. Puede ser un capitalismo salvaje, con ambiciones desmedidas, gente poderosa, lobbys, pero la Justicia cuando tiene que intervenir lo hace sin que le tiemble el pulso.

Tan pronto mete en la cárcel a una atleta heroína como Marion Jones, con todas sus medallas olímpicas al cuello, como destruye por completo el futuro y pasado de Amstrong o cualquier otra acción.

Mientras, en países como España en casos como el de Contador, aplaudimos con las orejas ante sus logros y miramos a otro lado cuando nos hablan de un filetón relleno de clembuterol, para al mismo tiempo ver como día sí y día también el muy corrupto Villar se pasea por su Federación de fútbol, decidiendo los designios del deporte más popular en España. Y de Europa lo mismo podría decir, con Suiza como sede de la corrupción, impertérritos ante los tejemanejes de los mismos que le han otorgado un mundial a Qatar, ese país democrático y libre, de salvaje tradición futbolera y con los mejores argumentos meteorológicos para jugar el evento mundial más importante en verano.

Es posible que mientras escribo Blatter esté recibiendo los votos para volver a ser presidente de la FIFA. Y es que el pobre nada sabía de lo que pasaba debajo. Y por eso, se le premia su incompetencia o su desvergüenza para afirmar semejantes palabras.

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