Bye, bye Ramos

Hace no mucho hable del problema del Real Madrid con sus capitanes. Ahora, en pleno inicio de verano, parece que está a punto de explotar con las informaciones del “caso Ramos”.

Pendientes todavía de resolver el problema de Casillas, que no es pequeño teniendo en cuenta el altísimo coste que supone su finiquito y el precio desorbitado de De Gea, ahora se abre un nuevo frente.

Desconozco la postura exacta del Real Madrid y también la de Ramos. Con las informaciones existentes parece que existe una guerra de filtraciones por una y otra parte.

Sergio Ramos de vacaciones

Sergio Ramos de vacaciones

Lo que si tengo claro, y para eso sirve también el caso Casillas, es que cada renovación debe estudiarse con detalle porque sino se corre el peligro de tener a jugadores endiosados, por debajo de su rendimiento e imposibles de colocar en el mercado por su sueldo y edad.

Ramos, como jugador, es el mejor central del mundo cuando está concentrado. Pueden ser 10 o 15 partidos al año. El problema de Ramos son los muchísimos partidos en los que no juega a su rendimiento óptimo. Y eso se conecta con una vida extradeportiva no compatible con el máximo rendimiento. Con su edad actual, 29 años, si Ramos se hubiese cuidado como Zanetti o Maldini en su día, sería un jugador que bien dirigido y centrado podría aguantar hasta los 35 años, ofreciendo un buen rendimiento.

El problema es que ni está ni estará concentrado, ni tampoco es un jugador que se cuide, aunque actualmente tiene unas condiciones físicas envidiables. Para cuando finalice su contrato dentro de 2 años ya habrá perdido una pizca de velocidad y potencia.

Desde el punto de vista de su ascendencia sobre el vestuario, su labor es más bien perjudicial. Recordemos su reto a Mourinho enseñando la camiseta de Ozil y sus recientes declaraciones sobre la destitución de Ancelotti. No, Ramos no es un capitán modélico, siguiendo la estela de sus antecesores.

Y si hablamos de su salario y de sus aspiraciones hacia los 10 millones netos de Cristiano Ronaldo, la explicación es sencilla: ningún jugador genera deportivamente ese dinero. Y si Cristiano Ronaldo y Bale ganan esas cantidades es por su capacidad extradeportiva, por su imagen de marca que les confiere el estatus de megaestrellas mundiales, reconocibles por todo el orbe y capaces de atraer a las grandes marcas mundiales. Es decir, dinero.

Este concepto, aparentemente sencillo, es lo que mucha gente no entiende. Si se pagan esas cantidades por jugadores como James, Cr7 o Bale no es por su rendimiento deportivo, por más excelente que sea, es por una suma de su rendimiento deportivo más su rendimiento extradeportivo como imagen asociada al club, capaz de atraer más dinero a través de la publicidad y patrocinios.

Por tanto, Ramos, idolatrado por muchos, no por ser el hombre record en tarjetas rojas, sino por su gol en Lisboa, no deja de ser un jugador más, sustituible, actualmente importante en la plantilla con sus varios problemas, pero potencialmente es un problema mucho mayor que Iker Casillas.

Y por último, aunque no menos importante, resta añadir el comentario de Don Santiago Bernabeu, que debería ser el referente de muchos madridistas y no las opiniones de los pseudoperiodistas de Marca o As: “quien quiera irse del Real Madrid siempre estará la puerta abierta”

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