Iker Casillas se marcha al Oporto

Se marcha Iker Casillas del Real Madrid de forma similar a como lo hizo Raúl unos pocos años atrás, con la sensación por parte de muchos madridistas de que se ha estirado la cuerda al máximo, incapaz el jugador de adoptar una actitud semejante a la que adoptaron Xavi o Puyol en el Barcelona.

Iker Casillas en su rueda de prensa de despedida

Iker Casillas en su rueda de prensa de despedida

No era fácil, nunca lo es para los grandes futbolistas. Pero por eso deberían ser especialmente grandes, para ser capaces de echarse a un lado y beneficiar al club de su vida, al club que les dio la oportunidad de triunfar. El haber intentado permanecer a toda costa, en contra de su propio rendimiento futbolístico y promoviendo campañas de la siempre dañina prensa  es algo que muchos pensamos que es uno de los grandes errores de Iker Casillas.

Iker fue un gran portero hasta hace 3 o 4 años cuando su propio rendimiento decayó, fruto quizá de la edad, de la autocomplacencia o simplemente de factores mentales provocados por la falta de confianza. Y en eso, evidentemente influyó Mourinho, que en su segunda temporada vio esa bajada de rendimiento y trató de buscarle solución. Lo que se hizo con Iker no ha sido distinto a lo que se ha hecho con el resto de jugadores: traer competencia y exigirlo lo máximo al jugador, ni más ni menos. Pero desde algunos sectores se habló de manías, campañas…, cuando la realidad ha demostrado que Iker Casillas hace tiempo que dejó de ser un portero top.

El Real Madrid siempre ha sido el lugar del mundo más difícil para ser titular, porque  37 partidos buenos no justifican uno malo. Han pasado tantos buenos jugadores que el nivel de exigencia es altísimo. Y ahí Iker no supo estar a la altura y la mejor prueba de ello fue la final de la Champion League que se ganó a pesar suyo.

Atrás queda también una muy dudosa gestión de su capitanía y su labor como compañero. Pero también queda su magnífico rendimiento en sus mejores años, durante los cuáles llegó a ser el mejor portero del mundo. Lo comido por lo servido, más unos pocas decenas de millones de euros que se lleva el portero, incluyendo sus dos años de contrato.

El Real Madrid ha pagado sobradamente los servicios prestados por Iker y ha hecho mucho por un portero que se ha tenido que ir al Oporto con la carta de libertad, cobrando más de la mitad de su club de origen porque ningún otro club le quería. ¿Se imaginan que Courtois o Neur estuviesen en el mercado? En 2 días tendrían sus clubes encima de la mesa una docena de ofertas de los mejores clubes de Europa.

El ocaso deportivo de Iker es también el ocaso de su imagen, degradada a pasos agigantados a medida que íbamos viendo su comportamiento, su falta de entereza aguantando la suplencia, su falta de compañerismo sin salir a dar la cara por Diego López o su falta de escrúpulos al pedir cada céntimo de su contrato como condición a su salida. Todos esos que asimilan canterano y español con madridismo olvidan que jugadores como Zidane se fueron del club con la cabeza alta, perdonando el último año de contrato, mientras otros aguantaron hasta que la situación fue insostenible, sin perdonar un euro.

Quizá haya que redefinir el concepto de madridismo. O quizá haya que empezar a dejar ser indulgente con algunos jugadores por el simple hecho de ser canteranos y españoles y valorar la profesionalidad pura y dura de los jugadores, ya sean brasileños, alemanes, croatas o argentinos.

Con Casillas se ha repetido lo de Raúl, y quién sabe si se repetirá con Ramos si ahora se le renueva. Puede ser que el Real Madrid sea la institución deportiva más grande del mundo pero eso no parece impedir que se sigan cometiendo los mismos errores una y otra vez.

Ojalá Florentino aprenda. Y ojalá también lo haga Iker y algún día entienda lo importante que fue todo lo que le dio al Real Madrid pero también lo que le quitó en esos últimos años. Dicen que lo que se recuerda de los grandes viajes son los últimos días. Ese es el recuerdo que suele quedar. Con Iker pasará algo parecido, al menos ahora. Luego el tiempo nos hará recordar sus comienzos, al mejor Casillas, al de las paradas antológicas y grandes reflejos. Al jugador que representó en algún momento de verdad con su actitud luchadora  al madridismo.

Como el recuerdo es caprichoso y volátil quiero quedarme con esos sus mejores años:


Adiós Iker.

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