La renovación de Sergio Ramos

Si algo debía haber aprendido el Real Madrid y Florentino Pérez es que las renovaciones millonarias a jugadores ya veteranos son malos negocios. La experiencia de Guti y Raùl con sus contratos vitalicios y la reciente de Casillas demuestra que lo que se gana al principio a nivel social y de favor de la prensa, se pierde a nivel de estabilidad institucional cuando esos jugadores ya no tienen un nivel élite y hay que buscar soluciones para ellos.

La renovación de Ramos, innecesaria puesto que su contrato expira dentro de dos años todavía, en 2017, pone de manifiesto que Florentino Pérez es muy permeable a la presión de la prensa. La decisión de renovar al central, que ahora tiene 29 años, hasta 2020, supone tener a Ramos sí o sí hasta que cumpla los 34 años, independientemente de su rendimiento.

Investido como gran capitán y héroe de la décima, y con un salario desorbitado como central de un equipo de fútbol, la figura de Ramos ya proyecta la misma sombra que la de Casillas. Además ha ganado el pulso al Real Madrid tras ofrecerse al Manchester United y coquetear con el Barcelona, con el único fin de satisfacer su ego y de paso ganar unos buenos millones.

Sergio Ramos celebrando el gol de la décima

Sergio Ramos celebrando el gol de la décima

Ramos le va a costar al Real Madrid algo menos de 20 millones de euros cada año (cobrará entre 8 y 10 millones según diversas fuentes), 100 hasta su jubilación si por el camino no pasa nada extraño. Una cantidad que habría que preguntarse si tiene un retorno año a año con el rendimiento del central. ¿Lo ha tenido durante la temporada 2014-2015?

La política salarial de Florentino tenía hasta ahora un sentido pragmático en el cuál los jugadores que más generaban a nivel deportivo y publicitario eran los que tenían un sueldo más alto. En lo más alto de la cadena estaba indiscutiblemente Cristiano Ronaldo y un peldaño por debajo Bale. Y de la misma manera, desembolsos como el de James se justifican con la oportunidad que ese tipo de jugadores ofrecía en mercados como el propio de Colombia, o incluso el chino, donde hemos visto como se volvían locos con James.

Ningún jugador vale deportivamente 20 millones netos a excepción quizá de Messi o Cristiano Ronaldo. Jugadores que por sí solos te ganaban títulos. Y desde luego, en ningún caso un portero o un defensa. Pero si desde el Real Madrid se han pagado esos sueldos y esas claúsulas vertiginosas se ha hecho desde la doble perspectiva deportiva y económica. Incorporar a los jugadores citados es lo que ha hecho que el Real Madrid sea el club más rico del mundo.

Así pues, Ramos, que seguramente no venda muchas más camisetas que Illarramendi, tendrá que demostrar cada partido y cada año que vale esos 20 millones al año. Si ya hasta ahora, su sueldo, no pequeño precisamente, justifica a duras penas su rendimiento absolutamente irregular, ahora tendrá que ser durante todos los partidos el héroe de la décima. No más expulsiones (es el jugador de la historia del Madrid con más expulsiones), ni tarjetas tontas ni fallos defensivos ni por supuesto gestos en contra del entrenador ni motines a bordo. Ramos deberá ser el central perfecto y por ese dinero deberá dedicarse en cuerpo y alma al Real Madrid y olvidar otros placeres rutinarios. Deberá ser en definitiva el otro Cristiano Ronaldo del equipo, es decir, un tipo que cuida cada detalle de su cuerpo, cada detalle de su preparación física.

Como hasta ahora es sabido que no lo ha hecho, tengo mis dudas de que lo haga ahora, precisamente que sabe que su futuro está más que resuelto. Veremos si Ramos, con sus 29 años y con la cuesta abajo física a la vuelta de la esquina, es capaz de reconvertirse como central inteligente. Nunca ha sido su fuerte la inteligencia, y así lo atestigua su récord de tarjetas rojas.

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