Cómoda y aburrida victoria del Real Madrid 3-0 Levante

Después de salir del Bernabeu, con un cómodo 3-0 contra un flojo Levante, pensaba en cómo definir lo que había visto. Entonces me entró un mensaje en el móvil: “el Madrid me aburre, muy precedible”. Y luego otro: “coñacete”. Y todo mientras yo pensaba eso mismo, que este Real Madrid, repleto de jugadores de fantasía, con Bale, con Cristiano Ronaldo, con Isco, Kovacic, Marcelo, más todos los suplentes y bajas, es un equipo con el que no se disfruta.

A veces, que no hoy con la mitad del equipo en la enfermería, se ha dado el caso de que con la misma alineación de Ancelotti, el equipo parecía otro. ¿Cómo puede ser posible? Pues la respuesta es sencilla, porque el equipo es otro. Las órdenes de Benítez son diferentes de las de Ancelotti: mismos jugadores pero distintas prioridades.

Si antes la prioridad era atacar de una manera, ahora lo es hacerlo de otra y tener un ojo en la defensa. Si antes el equipo tenía libertad de movimientos, ahora los jugadores saben que tienen que ocupar determinados espacios sí o sí. He leído en la prensa que los jugadores llaman a Benítez, “el pesao”. Desconozco si es verdad, pero sí he leído que eso es lo que suelen pensar todos los jugadores que ha entrenado el técnico madrileño.

Puede ser que como Benítez controla todos los aspectos del juego, los jugadores se vean obligados a jugar como si estuviesen siguiendo órdenes por un pinganillo. Y en esa falta de libertad, de creatividad está la virtud y el defecto de los equipos de Benítez. Y se ve en este Madrid.

Sin duda será un equipo sólido, con pocos goles en contra y suficientes a favor para lograr muchas victorias. Y es posible que ese sea el camino de los títulos. Pero me queda la sensación, como aficionado, de que el futbolista no disfruta, que falta la parte de arte que es el fútbol, de improvisación, de magia. Justamente todo lo que sobraba con Ancelotti y lo que nos llevó a un año en blanco.

Y es que en el pecado lleva el Madrid la penitencia. ¿Ganar sólidamente o jugar bien? ¿Imponer una disciplina defensiva o el orgasmo ofensivo? ¿Y conjugar ambas cosas? No sé si ha nacido ese entrenador, pero lo que sí sé es que mientras Benítez gane partidos y eso traiga títulos podrá aguantar como entrenador, aunque con ese sonido de fondo que hizo que echasen a Antic cuando llevaba al Real Madrid líder. Ese sonido se tornará en pitos en cuanto lleguen las derrotas. Y ahí, veremos que hace Benítez y Florentino y los jugadores, aunque esa historia ya la hemos vivido.

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