Derrota contra el Sevilla y crisis para el Real Madrid de Benítez

La primera derrota del Real Madrid tenía que llegar tarde o temprano. El problema no es el cuando o el contra quién, sino el cómo. Y si la derrota es como la de ayer, con la sensación de que el equipo no pudo contener al Sevilla en ningún momento, incapaz de reaccionar primero al empate y luego a los goles, entonces las conclusiones son malas.

 Los primeros minutos del Real Madrid fueron buenos, pero como en otros partidos, el gol hizo que el equipo pierdese empuje y fuerza. Un equipo que marca un gol a favor y defiende el resultado tiene sentido cuando se sabe defender. El problema es que este equipo desde el primer día más que defender bien se ha dedicado a esperar los milagros de su portero, Keylor Navas, que ayer no jugó.

 El Sevilla llegó ayer por derecha y por izquierda y el Real Madrid no solamente no lo paró sino que tampoco fue capaz de responder en el área contraria. Ahí, Cristiano Ronaldo incomparecía, incomprensiblemente desparecido, mientras Bale intentaba algo sin demasiada ayuda. Pero personalizar casi siempre es malo y sobre todo cuando es evidente que todo el equipo está en su peor versión.

Banega durante el Sevilla Real Madrid

Banega celebrando el gol del Sevilla

 Recuerdo muchas veces el tiempo de Juande Ramos como entrenador del Real Madrid. Se sucedieron victorias pírricas, con malas sensaciones pero acumulando tres puntos sobre tres puntos. Hasta que llegó el Barcelona y desnudó de una vez por todas al equipo con aquel 2-6. Y entonces el equipo se hundió porque lo anterior había sido un espejismo sostenido solamente por los resultados.

 Las victorias dan confianza y moral, pero a veces también impiden ver los defectos del equipo y la verdadera capacidad competitiva. Y de igual manera, muchas derrotas no muestran el verdadero potencial de un equipo. Y ahí tenemos al Barcelona del año pasado que al principio no parecía sólido.

 Temo pensar que este Real Madrid se parece mucho al de Juande y poco al Barcelona del año pasado. Prácticamente cada partido jugado, incluyendo la derrota de ayer, victorias y empates me parece que el equipo no se encuentra a sí mismo.

 Recuerdo al mejor Real Madrid de Ancelotti y al mejor de Mourihno y veía que el equipo disfrutaba jugando al juego propuesto. Incluso en algunas derrotas el equipo mantenía la misma identidad. Y cuando no lo hacía era cuando normalmente perdía. Ahora mismo no se qué identidad tiene el Real Madrid de Benítez. Realmente no tengo ni idea de cuál es la propuesta del entrenador madrileño.

 Se cumplen prácticamente 3 meses de competición oficial y desde el primer partido no llego a entender la filosofía futbolística de Benítez. Se supone que es un técnico especialista en que sus equipos defiendan bien, pero hasta ahora el Real Madrid si no ha encajado goles no ha sido por su virtuosismo defensivo. Apuesta por unos u otros jugadores pero realmente no sé cuál es su modelo defensivo. Confieso mi despiste absoluto aunque en el fondo creo que se que si fuese por Benítez jugaría con Lucas Vázquez y Cheryshev por las bandas y renunciaría a varios jugadores impuestos como estrellas.

 Y quizá ese sea el problema que este Benítez tampoco se encuentra a sí mismo. O no sabe lo que quiere o lo sabe pero no puede hacerlo. Es como querer conducir un Ferrari por el campo o un 4×4 por carretera, un sin sentido.

 En el caso de este Real Madrid los empates se han sentido como derrotas y hasta las victorias como empates. Así que la derrota de ayer por casi goleada se sentirá por la afición como algo humillante y frustrante. Y eso puede desencadenar ante el Barcelona el fin de Benítez. El precedente más inmediato es Antic.

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