¿Y ahora qué hacemos con el Real Madrid?

Pasada la histeria de las primeras 24 horas, y la terrible decepción de comprobar que nuevamente se está ante otro proyecto previsiblemente fallido, es hora de pensar en soluciones para el futuro.

Desgraciadamente, en Benítez no confía ni el mismo, ya que no ha sido capaz de llevar sus ideas y sus conceptos hasta el final y ha sucumbido a lo que en el artículo enlazado comentaba como los 4 grandes frentes de cualquier entrenador que llega al Madrid: prensa, afición, presidente y jugadores. No tiene la confianza de ninguno de ellos y eso no hace presagiar nada bueno.

La primera opción es la más fácil, la de cambiar de entrenador: un efecto de ilusionismo, de uno por otro. Con él, por un tiempo al menos la afición y la prensa morderán el anzuelo. El problema es que no hay muchos entrenadores  libres,  y menos, capaces para entrenar al Real Madrid.

Hay una opción curiosa que sería repescar a Ancelotti, cinco meses después de haberle despedido. Eso supondría por parte del presidente asumir su error. Aunque bien es cierto, mirando en retrospectiva, el italiano era una buena opción a pesar de su mal fin de temporada y la mala gestión en la portería y de los cambios. Tuvo una gran primera temporada y una segunda temporada mucho peor, condicionada por la lesión de Modric.

Dentro de las opciones de repesca se podría incluso contemplar la vuelta de Mourinho, aunque no creo que quiera ni él ni un sector importante de la afición que nunca llegaron a entender lo que logró el portugués.

Ahora, cabe preguntarse si un entrenador nuevo, distinto de estos dos que ya conocen la magnitud del Real Madrid, podría lograr algo distinto a los últimos 30 años. Para empezar, el Barcelona lleva siendo superior toda la década, y contando con que este año la liga no se gane, algo lógico visto lo de ayer, el balance de los últimos 7 años es de 1 liga contra 5.

Adicionalmente al problema de competitividad contra el Barcelona, los jugadores mandan más que los entrenadores. El nuevo entrenador junto con el presidente, muy reacio a ello, tendrían que tomar las medidas concretas, como por ejemplo una gran purga.

El gran problema es que este modelo ha sido cebado por el presidente, cometiendo el mismo error que en su primer mandato, en sus palabras, maleducar a los jugadores. Renovaciones millonarias como la de Ramos y sobre todo, la presión adicional que obliga a los entrenadores a alinear a los jugadores más mediáticos. Todo eso ha conducido al Real Madrid al mismo problema de hace años.  Tuvo Florentino con Mourinho su oportunidad de poner fin a esa situación, pero decidió elegir a los jugadores por encima de su entrenador. Y curiosamente con Ancelotti le pasó al revés, y decidió elegir su propio criterio y de parte de la prensa, contra el de los jugadores.

Pero en uno u otro caso, un equipo entrenado primero por Pelegrini, luego por Mourinho, Ancelotti y finalmente por Benítez no puede aspirar a la estabilidad necesaria que permite competir por todos los títulos. Y el mejor ejemplo es el baloncesto y la apuesta final por Laso.

Montaje de imágenes con Pellegrini Mourinho Ancelotti y Benitez

Los 4 últimos entrenadores del Real Madrid. Fuente: libertaddigital.com

Pero en el fútbol, ni la prensa está nunca conforme ni nosotros, los aficionados, nunca estamos tampoco satisfechos. Unos porque quieren su cuota de poder y por la lucha entre algunos medios y el control de algo tan mediático como el Real Madrid. Y los aficionados porque tenemos en el subconsciente el recuerdo de un Real Madrid absolutamente hegemónico, que lleva sin existir décadas. Queremos un triplete que nunca se ha dado antes en la historia, no logramos disfrutar del primer doblete en décadas y nunca tenemos paciencia ni con los jugadores ni con los entrenadores, porque en el Real Madrid jugó Di Stéfano y se ganaron las primeras cinco Copas de Europa de manera consecutiva.

Llegados a este punto es hora de pensar más en el modelo deportivo a largo plazo (sistema de juego, entrenadores, jugadores apropiados, mensaje…) que centrarse exclusivamente en el valor del club. Y eso ya no lo puede hacer Florentino Pérez que ha demostrado no ser capaz ni de hacerlo por él mismo ni mediante los que ha nombrado, ya seam Valdano o Sacchi.

Unas elecciones a final de año, un nuevo modelo deportivo a 4 años, con un mismo entrenador que encaje con lo que demanda la mayoría de la masa de aficionados, con jugadores que encajen en ese sistema y un mensaje claro para ellos, recalcando que el entrenador manda y que quien no lo acepte tiene la puerta abierta, se llame Lucas o Cristiano. Y por supuesto, una mejor de la prensa, no permitiendo su influencia perniciosa en el club.

Toda lo demás serán parches, como los de los últimos 20 años.

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