Goleada rutinaria en el Bernabéu al Sevilla

Celebración de los jugadores del Real Madrid

Celebración de los jugadores del Real Madrid

El Real Madrid ganó en su feudo al Sevilla, con una goleada casi rutinaria, casi tanto como el sufrimiento que soportamos los aficionados a domicilio o contra un rival de los duros. No es que el Sevilla no fuese duro, que no lo fue, es que contribuyó a las goleadas de Zidane (y de Benítez) en el Bernabéu, sabiendo que antes o después ellos mismos u otros le harán pagar al equipo blanco su juego alegre y vistoso en campo ajeno.

Esta versión del Real Madrid me recuerda mucho a esos equipos ingleses blanditos, tipo Arsenal, que juegan y dejan jugar. Pura contribución al espectáculo, con continuos ataques y contraataques. El Real Madrid, digámoslo, nunca ha sido un equipo defensivo. Se fichó a un entrenador supuestamente defensivo como Benítez y el equipo no paró de recibir ocasiones en contra, casi todas desbaratadas por el único jugador del equipo que no ha bajado su rendimiento en toda la temporada, Keylor Navas.

Pero claro, tratar de ser defensivo jugando con tres delanteros como Cristiano Ronaldo, Benzema y Bale, con dos laterales como Marcelo y Danilo y con un medio del campo con dos ex-mediapunstas como Kroos y Modric, suena a chiste. Al menos Zidane ha caído en la cuenta, como Benítez antes, que Casemiro sí es un jugador de ese corte, y que sus robos, sus cuerpeos y sus tackles sirven al menos para evitar que el equipo se desangre completamente en defensa. Y luego está el tema de los centrales, que da igual si son los titulares o los suplentes, que casi siempre las pasan canutas.

El brasileño también permite que los de arriba se tomen aún más alegrías e igualmente sus compañeros en la medular, Modric y Kroos. Y así, se vio ayer una buena versión del croata y un par de llegadas al área del alemán. Es lo que tiene el equilibrio.

Y luego está el tridente. Benzema en su mejor año con el Real Madrid sigue prácticamente marcando a gol por partido, aportando su habitual temple y buen hacer con el balón. Parece que lo de ser chantajista le viene de perlas. Y Cristiano Ronaldo a lo suyo, marcando goles, normalmente no tan importantes como antes, y tras demasiados intentos. Y Bale demostrando que el equipo necesita de sus diagonales y de su velocidad.

 Como la liga es un entrenamiento para la Champion League, la conclusión es la misma de siempre, se ataca bien pero se defiende muy mal y en los partidos contra grandes rivales no será tan fácil. Pero mientras llegue el ajusticiamiento final, seguiremos cebando el sueño de la undécima, obviando incluso arbitrajes tan penosos como el de ayer. Sí, son 10 puntos de diferencia, que bien podrían ser un par de penalties no pitados a un lado y a otro y alguna roja de más o de menos. Poco que reclamar por parte de un equipo que tiene que pedir perdón por tener buena suerte en los sorteos y que definitivamente perdió la batalla de la propaganda el día que su presidente decidió anteponer su popularidad personal a la defensa de su club.

 

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