Javier Fernández, campeón del mundo de patinaje

javier Fernández

javier Fernández, tras un ejercicio

Javier Fernández, campeón del mundo de patinaje por segunda vez consecutiva es uno de esos múltiples casos que ponen en entredicho nuestro sistema deportivo. Mientras que el tenis, baloncesto, balonmano o el volleyball compiten contra el fútbol, de manera distinta, él y su deporte compite contra todos los demás.

No es sencillo gozar de un minuto de gloria ni siquiera siendo bicampeón del mundo. Ser campeón del mundo en cualquier deporte o disciplina significa ser la persona que mejor aúna talento, trabajo y competitividad. Ser campeón del mundo significa ser el mejor de entre miles de candidatos. Primero tras haber pasado el filtro para llegar a profesional, y después, tras haber superado a todos tus compañeros.

Pero ser bicampeón del mundo requiere de lo anterior y de otras dos cualidades, la constancia y la ambición por seguir siendo el mejor. Y mucho más en estos deportes tan minoritarios, con nula prensa y repercusión pública, y sin apenas recursos financieros. Ser bicampeón del mundo sin el premio de convertirte en millonario significa adicionalmente una extraordinaria motivación y una gran afición por el deporte que se practica. Y todo eso es lo que transmite Javier Fernández en sus programas. 

No seré yo lo suficientemente hipócrita para hablar de un deporte que desconozco, y que no sigo más que puntualmente. Pero sí seré lo suficientemente crítico para reconocer que un país que no es capaz de tratar con justicia a sus campeones no funciona bien. España es un país lo suficientemente grande y avanzado para que tengan cabida múltiples deportes y aficiones. Se trata de otorgar a cada deporte un espacio, ponderado evidentemente por interés del público, pero también permitiendo la publicidad de aquellos deportes menos presentes en los medios. A más publicidad más personas interesadas y viceversa.

Y por otra parte, hay que dar espacios públicos e incentivar otros deportes además del fútbol. Primero, porque solamente un puñado escasísimo de chicos podrán dedicarse a ello profesionalmente y después, porque hay otros muchos deportes que pueden adecuarse a distintas personas.  Sí, el fútbol es el deporte rey, y en este blog pasa como en otros medios y es prioritario. Pero quizá muchos sólo siguen el fútbol porque ignoran las bondades de otros deporte. Se sorprenderían muchos si practicasen atletismo un día en una pista profesional o si fuesen a nadar en una piscina, o si jugasen al volleyball, o patinasen sobre hielo, por citar unos pocos ejemplos.

Cuantos más deportes practiquemos, más riqueza deportiva tendrá el país y más oportunidades tendrán muchas personas de practicar un deporte que les apasione.

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