Final de la Champion League: Real Madrid- Atlético de Madrid

En unas pocas horas comienza el evento futbolístico más importante del año, la final de la Champion League, para mí la Copa de Europa, pero el nombre da igual porque todos sabemos lo que representa que nuestros equipos puedan jugar esa final.

Para unos pocos, poquísimos aficionados blancos será la final número 14 (incluyendo las que no deberían contar según los más estultos), con 10 victorias más la posibilidad que ofrece el partido de esta noche para superar la decena. Mientras que los atléticos están ante su tercera final, la segunda en tres años, una oportunidad, por tanto, que se les presenta cada muchísimos años.

Una vez realizado el análisis futbolístico, toca pensar en las repercusiones que tiene ganar o no la final. Hay un gran componente económico, además de la repercusión mediática que lleva incluido múltiples ingresos por publicidad. El máximo escaparate europeo, hoy en Milán, permite además atraer a los mejores jugadores. Para el Atlético de Madrid sería sin duda un gran reclamo su consagración definitiva como uno de los grandes de Europa. Para el Real Madrid, supone el seguir siendo el auténtico rey de reyes y seguir aumentado la diferencia con sus perseguidores.

Y curiosamente, este último Real Madrid, a la sombra del Barcelona, habría logrado en este siglo tantas Copas de Europa como el equipo culé, en los que han sido sin duda los mejores años de su historia.

Y luego está el aficionado y la rivalidad histórica entre dos clubes de la misma ciudad. Esa rivalidad que durante unos años se perdió, ha ido en aumento en los últimos años, merced a la recuperación de competitividad rojiblanca. Por eso, esta final puede suponer un punto de inflexión, si los de SImeone logran vencer, o un punto de no retorno, si vuelven a caer por segunda vez consecutiva.

En todo caso, seguirá siendo fútbol, y una derrota o una victoria, más allá de las emociones del día e incluso de los días posteriores, para el aficionado de a pie poco le va a solucionar la vida. Por eso, aquí dejo mi catálogo para superar la derrota. Para celebrar la victoria no creo que nadie necesite consejos.

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