La polémica de las esteladas

La Copa del Rey se ha convertido desde algún tiempo en una fuente de conflictos, siempre con el F.C Barcelona de protagonista. En las últimas ediciones, cada vez que ha llegado a la final siempre ha sucedido lo mismo, la politización del fútbol.

Estelada en el Camp Nou

Estelada en el Camp Nou

Ya hace mucho que viene siendo norma general en ese club. Si antaño se decía sin justificación, que el Real Madrid era el gobierno, hoy, el equipo que abandera el independentismo es el F.C Barcelona. Lo amparan sus presidentes, lo promueven muchos de sus aficionados  y lo comparten la mayoría de sus futbolistas catalanes-y españoles para su desgracia-.

Lo cierto es que el Real Madrid, aunque se le ha querido poner una determinada etiqueta, nunca ha tenido ningún posicionamiento político, más allá de su identificación con su país, España. Exactamente igual que el resto de equipos, tanto de España, como del resto del mundo, cuyos aficionados portan orgullosos las banderas de sus países de origen. Pero incluso esa actitud no ha sido promovida por el club, bastante neutral en estos temas.

Ha sido el F.C Barcelona el que, especialmente desde la llegada de Laporta, ha agitado sus cimientos políticos, permitiendo reivindicaciones políticas en su estadio. Y esa misma actitud ha llevado a la misma reivindicación en las finales de la Copa del Rey. Reivindicaciones que tenían mucho de falta de educación y de profundo paletismo. Así interpreto pitar el himno de cualquier país.

En cuanto al tema que nos acontece, las esteladas, se trata de una sobre reacción política. El F.C Barcelona ha conseguido politizar tanto el fútbol, que los políticos han entrado en el juego.

Una gran parte de la población empezamos a estar muy hartos de ese F.C Barcelona y de esa Cataluña que se declara independentista, y que reclama para sí lo que ellos no otorgan. No verán a aficionados con la bandera de España en el Camp Nou, porque o bien no les permitirán entrar o bien serán linchados hasta su expulsión. Ese nacionalismo excluyente nos conduce a conflictos anuales.

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