La selección vuelve al punto de partida

Cesc

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La selección española cayó contra Italia, en un mal partido, demostrando que lo de hace dos años en Brasil no fue un accidente. Se llama fin de ciclo y ahora, ya sí, con dos competiciones consecutivas, cayendo en fase de grupos y en octavos, está constatado.

Del Bosque supo en aquel momento lo que era pero, o no lo quiso ver, o lo vio pero no pudo cambiarlo. Lo que necesitaba entonces la selección era una renovación profunda y valiente. Evidentemente Del Bosque no era el adecuado para ello, ni por su carácter, poco arriesgado, ni por la deuda contraída con los jugadores que le habían dado el éxito.

Aún así, se produjo una pequeña renovación, provocada por la jubilación anticipada de la selección de jugadores como Xabi o Puyol, y la posterior de otros como Xavi. Aún así, nunca se acabó de dar el paso definitivo de incorporar a 7 u 8 jugadores nuevos, jóvenes, distintos, con hambre, como titulares con peso, Y ya de paso, cambiar un estilo de juego que tenía sentido con los antiguos jugadores pero no los nuevos.

Y así, hemos visto a la selección no saber muy bien cómo atacar a Italia con un delantero centro puro como Morata, pero sin extremos que le surtiesen de balones. Y hemos visto también a una selección incapaz de defender cuando no tenían el balón, con un medio centro en el que solamente Busquets intentaba realizar una tarea indispensable, con un mediocentro italiano muy activo.

En el banquillo durante gran parte del torneo, jugadores como Thiago, Koke o Lucas Vázquez. Solamente con la entrada de estos, en vez de jugadores como Cesc o Silva, ambos muy grises durante el torneo, habría dado otro aire a la selección.

Bien es cierto que se ha dado entrada a jugadores como De Egea o Morata, ambos todavía necesitados de encontrar su sitio, con claros y oscuros. Bien es cierto que el meta ha cometido varios errores, pero sin duda es el mejor portero de España en este momento, y ya era hora de meterle como titular. Y de Morata todavía se puede esperar mucho más. Pero en todo caso, son dos jugadores que todavía tienen que acoplarse a su sitio en la selección. Y para eso es necesario que otros hagan hueco. Ha costado que lo hiciese Casillas y los delanteros, pero ahora le toca al resto.

Las revoluciones nunca se pueden hacer a medias, y en cierta manera eso ha pretendido Del Bosque, manteniendo el statuo quo a determinados jugadores. Al final, el resultado, es que una selección más joven pero con muchísima hambre, como Italia, nos ha pasado por encima. Mientras nuestros jóvenes se mordían las uñas en el banquillo viendo a los titulares sin resuello, los italianos se sabían más fuertes y rápidos.

La primera parte fue una exhibición de una y otra cosa. Los italianos parecían jugar con dos más, atacando y defendiendo. Y los españoles no sabían ni donde colocarse. En la segunda parte, la selección italiana se echó más atrás, pero haciendo mucho daño a la contra, como en el segundo gol.

Es hora de un nuevo entrenador, y de darle galones a jugadores jóvenes. Toca hacer la revolución que hizo Luis Aragonés y que tantos frutos dio más tarde. De ella se ha beneficiado Del Bosque, que apenas ha sido capaz de introducir cambios sobre aquello, ni en el sistema ni en los jugadores. Pero el tiempo es tozudo, y la fórmula que funcionaba en 2008, ya no vale 8 años después.

El drama de España es que se han desaprovechado dos años enteros, y toca empezar de nuevo. Tras caer en las primeras rondas, toca recomponer esa plantilla. La base de la plantilla, que debería haber sido la de esta Eurocopa, debería estar formada por los campeones de la sub 21 de 2011 y 2013. Especialmente en torno a jugadores como De Egea, Morata, Koke, Thiago y Carvajal. Ellos y otros jóvenes, junto con uno o dos veteranos, serían los titulares de la selección.

Habrá que dar con la tecla adecuada, con un estilo de juego que se adapte con esos jugadores, que necesitarán también confianza hasta desplegar su máxima potencia como equipo. Y eso puede llevar algún tiempo.

Hay cantera sin duda, y habrá más. Pero el tiempo perdido se me antoja crítico, porque mientras otras selecciones se rearmaban, la nuestra no se enteraba de nada, con un entrenador siempre complaciente, como la mayoría de la prensa que todavía guarda su foto con la Copa del Mundo y por supuesto una Federación, incapaz sine die, de llevar la delantera a los acontecimientos.

Cuanto antes se haga mejor. Ya hemos perdido suficiente tiempo entre el mundial de Brasil y el Europeo de Francia. Toca revolución y mejor hoy que mañana.

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