Final Four para el Real Madrid de Laso

Final Four, es decir, semifinales de la máxima competición continental de baloncesto, es una expresión inglesa a la que nos hemos habituado los madridistas en los últimos años. Concretamente con esta participación, el Real Madrid la habrá jugado en 4 ocasiones de las últimas 6.

Debería ser un dato normal para un club de la fuerza del Real Madrid (en fútbol son 7 semifinales consecutivas), pero lo cierto es que no hace tanto el club nadaba en el más absoluto caos, sin rumbo, con constantes cambios de jugadores y de entrenadores, subyugado por el poderío del F.C. Barcelona, con una participación en la Final Four en 16 años, para salir doblemente apaleado por 19 y 18 puntos, en las semifinales y en la lucha por el 3º y 4º puesto.

Ese era el Real Madrid antes de la llegada de Pablo Laso, que ha sido capaz de transformar completamente la sección y convertirla en una sección ganadora, con una nada despreciable cifra de títulos de 5 Copas del Rey, 3 Ligas ACB, 3 Supercopas de España, 1 Euroliga y 1 Copa Intercontinental. Un lustro de títulos a los que he incluido la Copa del Rey de este año y se podría sumar Euroliga y Liga ACB. En la primera el equipo está a dos partidos, y en la segunda queda algo más de mecha.

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El camino no es fácil y los retos son constantes como se vio durante el partido de ayer. El Darussafaka es un equipo rocoso, con jugadores de gran talento individual y con un entrenador top de Europa. Con la eliminatoria 1-1, tras un segundo mal partido muchos volvieron a criticar al equipo, especialmente a Pablo Laso. Injustamente como casi siempre, porque si suyos son los fracasos del equipo, también lo son los méritos. Uno de ellos el de lograr que su equipo gane dos partidos consecutivos en Turquía, para cerrar las series y enfrentarse a otro equipo turco.

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Espera esta vez el Fenerbahce de Obradovic, un equipo durísimo, que ya el año pasado apeó al Real Madrid de la Final Four por un contundente 3-0. Pero en aquellos encuentros el equipo blanco no estaba en su mejor momento, y como se ha visto en los duelos recientes, este equipo es tan bueno o mejor que el de Obradovic. Los precedentes hablan de una victoria en casa por 9 puntos y una derrota en Estambul por 1 punto. Pero eso son justamente precedentes, en partidos además de temporada regular, alejados de la inmensa tensión de una Final Four.

Por fortuna, este Real Madrid ya no es el equipo bisoño de antaño, aquel conjunto de jugadores en su mayoría jóvenes que cogió Laso en los primeros años. Este es un equipo curtido en mil batallas, concretamente en 3 finales de Euroliga, que ha levantado muchos títulos, y que cuenta, para bien y para mal, con jugadores de gran veteranía. Esa falta de energía la ha sabido suplir Pablo Laso rotando mucho al equipo e incorporando a prácticamente todos los jugadores, demostrando gran profundidad de banquillo.

Hablamos de un equipo con una media de edad de 30 años, en el que solamente Luka Doncic desentona con sus 18 años, aunque su comportamiento en la cancha sea el de todo un veterano. Quizá esa pueda ser la gran baza contra el equipo turco, algo más joven, aunque suplido eso por la veteranía y conocimiento del gran Obradovic.

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