Zidane, el artífice de la liga 33

Zidane ha hecho historia como entrenador, igual que la hizo como jugador con aquel gol antológico. Pero lo de ahora, si cabe, tiene más mérito porque el francés ha superado no pocas barreras. Se empezó la campaña contra Zidane ya pronto, en el Castilla. En el sitio en el que otros entrenadores como Luis Enrique, Guardiola, Michel y tantos otros, tienen la libertad de crecer como entrenadores, al francés se le puso el foco en la cara, primero evaluando los resultados de unos chavales cuya prioridad es la formación, y después con la falsa y estúpida polémica de la validez del título de entrenador. Por supuesto, todas esas dudas llegaban de gente que lo más redondo que ha visto en su vida ha sido su cabeza.

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Después de 5 años ha logrado una dificilísima liga, con 93 puntos, habiendo logrado más puntos fuera de casa que en el propio Bernabéu. Esa competitividad, demostrada en muchos momentos de la temporada, es uno de los rasgos de este Real Madrid. Algo que ya se empezó a observar la temporada pasada, que la empezó a mitad y la compitió hasta el final.

Aprendió de Mourihno y de Ancelotti, por exceso y por defecto cosas como la importancia de las rotaciones, la necesidad de que exista cierta meritocracia pero también una jerarquía y por supuesto la gestión siempre tan difícil de la prensa, pero también de la relación con aficionados y presidente.

Ha logrado enchufar a jugadores en momentos claves, como Benzema, Cristiano Ronaldo, ha seguido apostando por Keylor; le ha dado confianza a Nacho y Danilo, y en general ha mejorado la versión de todos los jugadores, especialmente Isco. Por el camino, James y Morata quizá se marchen.

Pero Zidane mantuvo la calma también cuando en su debut las cosas le empezaron bien y se habló de la flor de Zidane. La flor le llevó primero a ganar la Champion League (también con flor), y a casi arrebatarle al Barcelona una liga que estaba perdida. Más tarde la flor sirvió para levantar la Supercopa de Europa y el Mundialito de clubes, y establecer un récord de victorias. Y ahora, con la flor, ha ganado una liga, con récord europeo de partidos consecutivos marcando, con la opción de ser el primer técnico en levantar dos Champion League de manera consecutiva.

Después llegaron los baches. Sí, el equipo de Zidane también tenía baches. Porque hasta entonces lo había superado todo, incluso la lesión de todos sus titulares y suplentes en algún  momento de la temporada. La eliminación en la Copa del rey y varias derrotas, especialmente dura la del Barcelona hizo temer por la liga.

Pero Zidane no perdió la calma. Ese es su gran rasgo. Se recuerda el cabezazo a Materazzi y algún otro episodio donde como jugador si perdió esa calma que ahora sí traslada como entrenador. Y esa frialdad y tranquilidad la plasman perfectamente Modric y Kroos. Dos futbolistas que deben entender perfectamente a Zidane, y que juegan al ritmo que este quiere. Ellos son el motor del Real Madrid.

Eso también es mérito de Zidane, encajar perfectamente todas las piezas. Un puzle de 22 jugadores, superestrellas casi todos. Y lo ha hecho, a la perfección, logrando lo que ningún técnico madridista había logrado antes, crear un sistema de rotaciones; convencer a jugadores veteranos como Ronaldo de que no tiene que jugar todos los partidos, y por otro lado, convencer a los jóvenes, de que tendrán minutos y que su momento llegará. Todos parecen contentos, entendiendo su rol. Los jóvenes aprendiendo de los veteranos, y estos economizando sus fuerzas y trasladando sus conocimientos. Este equipo tiene esa mezcla perfecta.

Espera en el horizonte el 3 de junio. Una fecha en la que Zidane, leyenda viva como futbolista, puede hacer historia como entrenador.

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