Robihno: un ejemplo a evitar

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Robihno fue una vez un galáctico en ciernes, una super promesa del fútbol brasileño que llegaba al mejor equipo del mundo para triunfar. Llegaba al Real Madrid en el mercado invernal, con 21 años cumplidos, tras haber sido nombrado el mejor futbolista de Brasil.

Había debutado en aquel país con 18 años con un gran impacto mediático y con números de futuro crack. Con 87 goles en 4 temporadas con toda su juventud por explotar, Robihno tenía la oportunidad de ser el nuevo Pelé, como muchos se apresuraron a calificarle.

Y fue así como llegó a un Real Madrid galáctico ya decadente, sin Figo pero con jugadores como Zidane o Ronaldo. Después de una temporada previa sin títulos y eliminado en la Champion League en octavos, Robihno era el fichaje que necesitaba el madridismo para ilusionarse. Ese año Florentino Pérez había decidido modificar su política de fichajes y apuntalar otros puestos clave y con ese fin fichó a jugadores como Pablo García, Diogo y sobre todo Sergio Ramos. En ataque jugadores como Casano o Baptista debían complementar el potencial de la plantilla.

Pero ninguno tenía la magia previa de los grandes fichajes galácticos. Una afición que había visto como su presidente fichaba de manera consecutiva a Figo, Ronaldo, Zidane, Bechkam y Owen, un galáctico por año. Jugadores de primerísimo nivel. Y en ese escalón llegaba Robihno como sucesor, la gran estrella brasileña emergente.

El primer partido del brasileño fue en Cádiz, en el primer partido de liga, que seguramente recuerde cualquier madridista. Fueron 25 minutos mágicos. Su primer balón fue un sombrero y después apareció con regates, velocidad y mucha calidad. Había nacido un supercrack, no había duda. El debut soñado.

A partir de ese momento las expectativas fueron tan altas que la gente (aficionados y prensa) olvidó que acaba de llegar de otra liga no europea, a un equipo como el Real Madrid, con todo lo que ello conlleva. En esa primera temporada, Robihno marcó 12 goles y dio 5 asistencias. Números buenos aunque no espectaculares. La temporada siguiente mantuvo los números pero fue en su tercera en la que tuvo más incidencia con 15 goles y 12 asistencias.

A partir de ahí llegó su salida tras la especulación del fichaje de Cristiano Ronaldo, y después de eso una buena temporada en el City y otra en el Milán y un rendimiento normal, pero no ya de un crack, hasta volver a Brasil.

Robihno tenía todas las condiciones técnicas y físicas para ser un supercrack. Ser algo parecido a Neymar: regate, velocidad y gol. Pero sus decisiones le hicieron convertirse en un jugador irrelevante. Lo hemos visto muchas otras veces.

Ahora sabemos que ha sido condenado a cárcel por una violación, aunque quizá no acabe en la cárcel. Desde luego es un pésimo final, que demuestra que no llevó la vida que debía llevar un futbolista ni tampoco una persona normal. Exceso tras exceso hasta esta sentencia.

La historia de Robihno muestra la importancia de tener una buena cabeza y de trabajar duro cada día. El talento no basta.

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