Expediente Z

El Real Madrid de Zidane ha entrado en barrena, de manera inmisericorde, casi inexorablemente, como si solamente el fin del fútbol acabase con esta agonía a la que todavía le quedan cinco meses, y que lejos de mejorar, pudiera solamente empeorar hasta caer en el infierno, si el PSG da el golpe de gracia.

El fútbol del Real Madrid ya no resiste el análisis de la realidad de los hechos y únicamente se pliega ante la certeza de que todo puede ir peor, de que nada es imposible para seguir descendiendo a este equipo que tocó el cielo, al averno. Es ahí donde mora actualmente el equipo de Zidane, incapaz de ganar ni a los grandes, ni a los pequeños, ni en la Copa ni en la liga, ni en casa ni fuera, ni con Benzema ni sin él, ni con los suplentes ni con los titulares.

Y da igual si juega bien y crea ocasiones, como ayer, o si lo hace mal como contra el Celta o el Numancia hace algunos días, que el resultado siempre se decanta en contra del equipo al que hace no tanto se le atribuían los éxitos gracias a una inmensa flor de su entrenador. Si aquella existió, y dio para ganar dos Champion seguidas, una liga y todos los títulos anexos, esto de ahora también, un maleficio fatal, un mal de ojo que da para perder la liga en diciembre y estar a -18 en enero, y quien sabe si caer también con estrépito ante el PSG o el Leganés.

El análisis futbolístico, el desempeño de cada jugador o la labor del entrenador o del presidente sirven para calmar la ira del aficionado, que se mezcla con estupefacción. Alguno, sensato, se preguntará cómo es posible que el equipo que dominó el mundo ahora sea incapaz de dominar siquiera su pequeña parcela de casa. Y, otro, más incisivo aún, barruntará un déjà vu, recordando el año II de Ancelotti, una caída a los infiernos muy parecida a la actual, en la que el equipo, tras un doblete Champion-Copa y un récord de partidos invictos, se desmoronó de pronto en la segunda vuelta. Un tercero, incluso podría recordar como esos mismos jugadores titulares ganaron una liga con 100 puntos con Mourinho y al año siguiente la tiraron en septiembre, como este año.

Y yo, que soy corto de memoria, pero largo de pensamiento, me recuerdo pensando todos esos años atrás que el Madrid tiene que cambiar, que la estructura vertebral con Ramos, Marcelo, Cristiano, Benzema, Bale ya no sirve y que el modelo futbolístico del club ya no sirve y hay que buscar uno estable.

Como a aquel pensamiento lúcido y analítico le sucedieron 3 Champion League en 4 años y los mejores años de juego y fútbol que recuerdo, decidí no pensar más. Pensar en el fútbol tiene algo de racional y de lógico, dos aspectos de los que el propio fútbol carece. ¿Hay lógica tras la derrota de ayer? ¿Qué lógica se esconde detrás de que un equipo como el Real Madrid que hace una primera parte sensacional sea incapaz de meter un gol y que lo haga el Villareal en una sola llegada en los minutos finales?

Por eso Zidane, que es indudablemente un hombre de fútbol, aunque los hay que tratan de negarle el pan y la sal habiendo olido el fútbol solamente a través de una bolsa de pipas, piensa que el propio fútbol resolverá sus problemas. Zidane ha pensado durante todo este tiempo que la pelota ya entrará, algo que ya decía el año pasado cuando el madridismo ya había precintado el envoltorio con la venta de Cristiano Ronaldo. Y el fútbol, o Cristiano Ronaldo, le dio la razón con un final de temporada sublime.

Pero ahora el fútbol se resiste y Zidane no lo entiende y no es capaz de contestar a críticas de los que solo olieron el césped cortado de su casa ni de aquellos que planificaron el verano en sus cabezas y que jamás antes habían planificado siquiera una barbacoa.

Para Zidane, hombre de fútbol, la solución tiene que llegar a través del trabajo y el buen juego y quizá así sea y el Real Madrid levante la 13ª. No sería la primera vez que se repite una temporada del estilo y los madridistas lo vieron con la 7ª o la 8ª por ejemplo, en las que el desempeño en el resto de competiciones fue nefasto. Lo que nunca vivieron esos aficionados en 50 años fue  un equipo capaz de ganar en una misma temporada Liga y Champion, y todos los títulos alrededor, como en los últimos dos años.

 Quizá por eso el desconcierto es tan grande, porque el aficionado ya ni sabe lo que quiere, ni si quiere a Zidane, o a Benítez para que luego vuelva Zidane, ni si quiere a Cristiano o no; o limpiar al equipo de las figuras que nos han dado los éxitos y fichar otras nuevas. Lo importante es que el club sepa lo que quiere y sea coherente con lo planificado aunque el popolo demande y crea que tiene la razón, al final siempre será el popolo y le bastará con el pan y circo, aunque lo de ahora tiene más de circo que de pan. Y quizá solo quizá, vuelva el pan y el Real Madrid siga siendo ese club indescifrable capaz como ninguno de pasar del cielo al infierno y viceversa, como si solo fuese capaz de existir como tal en ese filo constante de irracionalidad.

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