Un partido de sufrimiento bien vale una Champion

Ayer sobrevolaron por el Santiago Bernabeu palabras como debacle, fracaso histórico, ridículo, vergüenza. Hasta el minuto 92, cuando se produjo el claro penalti a Lucas Vázquez, daba la sensación de que la prórroga sería la prolongación justa y necesaria de una agonía y un miedo que habría de terminar con el cuarto gol de la Juventus.

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La auto expulsión de Buffon, y sobretodo el gol de Cristiano Ronaldo, tras una magnífica ejecución, aliviaron de golpe todos esos sentimientos y produjeron los contrarios de euforia, alivio y descanso. El Real Madrid alcanza su 8ª semifinal consecutiva, un récord histórico, con Cristiano Ronaldo como líder deportivo y espiritual de equipo, como demostró ayer con su 11º partido consecutivo marcando en Europa, pero también con su actitud ganadora.

El resultado (ese gran impostor, como diría Xavi) y las sensaciones durante el partido fueron malas. A medida que caían los goles de la Juventus, que empezaron demasiado pronto(antes del minuto 2),y con el marcador de la eliminatoria empatado antes del minuto 70, todo se veía de color de negro. Los 3 goles de la Juventus, provocados por estrepitosos fallos defensivos, no fueron consecuencia de un dominio abrumador de la Juventus, pero si dio esa sensación.

Lo cierto, es que analizando el partido y las ocasiones de gol con más calma, el Real Madrid pudo haber marcado, eliminado la ilusión juventina, en varias ocasiones claras. Además de un larguero de Varanne al final de la primera parte, el Real Madrid tuvo alguna ocasión en las botas de Isco, con un mano a mano contra Buffon, un muy dudoso gol anulado en fuera de juego y algún remate más ligero de Cristiano.

En todo caso, la Juventus hizo su partido, y lo hizo muy bien, acortando la distancia poco a poco, jugando al límite de fuerzas y manteniendo el control de las emociones. Hasta el minuto 92. Antes, el Real Madrid echó de menos a Sergio Ramos. Se notó la inexperiencia de Vallejo a quien los compañeros apenas pasaron el balón.

El partido de ayer, que no deja de ser una derrota por 1-3, casi ni se nota sabiéndose en semifinales, recordando el partido de ida y sobre todo, mirando al vecino, el F.C.Barcelona, que en circunstancias muy similares no fue capaz de resolver finalmente el partido. Y es que para ganar una Champion hay que sufrir, mucho. Siempre suele haber un partido malo, que es necesario resolver con éxito si se quiere ser campeón. El madridismo recuerda el momento del 2-0 el año pasado en el Calderón, o la vuelta contra el Borusia de Dormund, a un gol de la eliminación, o antes contra el Wolsfburgo o en Turquía.

Son momentos de debilidad extrema del equipo, que como ayer, parecen abocados al fracaso, pero que en última instancia se superan y hacen al equipo mucho más fuerte. Esa es la situación actual del Real Madrid.

Por otra parte, el partido de ayer y estas eliminatorias de Champion, confirman que el fútbol es un deporte maravilloso. Nos hemos acostumbrado a dar demasiadas cosas por hecho, a infravalorar al propio fútbol, impredecible e increíble al mismo tiempo.

Disfrutemos del fútbol, de la CHampion League, y de este Real Madrid, capaz de salir vivo ayer de un partido, que fácil en otras circunstancias habría acabado con un

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