Excesiva y dolorosa derrota: 0-3

Hay una máxima en el fútbol que actúa como refrán y que normalmente se cumple, y es que cuando un equipo perdona, lo suele pagar al final. Ese podría ser el mejor resumen del partido de vuelta de las semifinales de Copa de ayer, entre Real Madrid y F.C.Barcelona. El Real Madrid perdonó en exceso y lo pagó carísimo, no solo con una derrota sino con una dolorosa goleada en contra por 0-3.

El casillero a cero del Real Madrid revela uno de los muchos de los problemas actuales de este Real Madrid, la falta de gol. En contra de la leyenda de la pegada, que realmente se remonta hasta tiempos de Ronaldo Nazario, con una gran efectividad en pocas llegadas, el equipo blanco ayer remató hasta 14 veces, algunas de ellas muy claras, sobre todo en botas del joven brasileño, Vinicius.

Y remarco lo de joven porque desde ese adjetivo se puede contemporizar sus acciones de ayer, dándole el mérito que merecen y quitándole importancia al fallo. La facilidad que tiene Vinicius para llegar al área contraria y crear ocasiones de gol tiene apenas parangón en el actual mundo futbolístico, e incluyo no solo a jóvenes sino a todos los futbolistas en general. Y ese motivo por sí mismo es suficiente para ver la luz que ayer se le apagó a la hora de definir. Si hay algo que cuesta adquirir y aprender es el temple de cara a portería, esa sangre fría para definir. Pues esa es la asignatura en la que cojea un chaval que en el resto de materias saca sobresalientes.

En el otro lado, en el F.C.Barcelona, los tres goles revelan una altísima efectividad. En solamente 4 remates lograron 3 goles, uno de ellos en propia meta, otro de penalti y una contra perfectamente ejecutada por sus delanteros y pésimamente defendida por el Real Madrid.

Y quizá ahí este el análisis del partido, en la mala lectura del Real Madrid a la hora de jugar con el resultado y de ida y el marcador de la vuelta. Hasta la segunda parte había dominado en ocasiones y seguía con un 0-0 que le clasificaba. Pero de alguna manera se respiraba en el ambiente el ansia del gol, la necesidad de buscar un gol como seguro, cuando en realidad esa necesidad debería haber sido del equipo azulgrana.

El Real Madrid se volcó en exceso ofensivamente y dejó huecos a la contra que aprovechó el mejor jugador azulgrana para ello, un rapidísimo Dembelé. Porque previamente el juego posicional de los de Valverde no inquietó en exceso al Madrid, a pesar de que siempre se hace incómodo jugar sin balón.

A partir de ese 0-1, el guión lo único que hizo fue acentuarse, porque ahora así el Real Madrid necesitaba el gol para empatar, y el F.C.Barcelona solo uno más para cerrar definitivamente la eliminatoria. Es curioso como en este tipo de eliminatorias y con un 1-1 en la ida, resulta más cómodo jugar la vuelta como visitante. El Barcelona lo entendió perfectamente mientras que el Real Madrid no supo, quizá consciente de la importancia del partido, a falta del colchón de la liga.

Las conclusiones a vuela pluma dejan a Solari tocado, a varios jugadores en evidencia, la sensación de caos, falta de proyecto, deriva…y toda una ristra de descalificaciones hacia el club y su presidente, como bien pude escuchar en el campo y leer después en Twitter.

Las conclusiones meditadas y reflexionadas devuelven un futuro más mucho ilusionante con un proyecto a construir en torno a la mastodónia figura de Vinicius, capaz de fallar una ocasión clarísima y levantar los brazos pidiendo ánimo al público, movilizando y activando todo un Santiago Bernabéu. Revelan también la consagración en el 11 titular de un lateral izquierdo “made in la fabrica”, al más puro estilo Nacho, Reguilón, un lateral izquierdo cumplidor y muy serio, justo como su antecesor, ahora que este no anda precisamente fino.

Pero como todo proyecto requiere de una serie de plazos, que incluyen entre otras cosas dolorosas derrotas como la de ayer. No es la primera vez que ocurre en el Real Madrid, y nos podemos remontar por ejemplo a los peores años de plomo, siendo eliminados en octavos de Champions League 6 años consecutivos o cayendo con estrépito contra el F.C.Barcelona, en aquel duro 5-0. Aquellos polvos trajeron los lodos posteriores en forma de Champions consecutivas y varias derrotas al mejor Barsa, incluyendo la huida de Pep.

Y de la misma manera, el propio F.C.Barcelona vivió los mejores años galácticos, con una derrota en la semifinal de la Champion por 0-2, con el Real Madrid dominando claramente. Esas derrotas y la construcción del equipo provocó después un Barcelona campeón.

A ese futuro deberá encomendarse el madridismo, consciente de que el presente estará muy complicado esta temporada. De manera lógica y calmada toca transitar este destino pacientemente, preguntándonos donde estaría este F.C.Barcelona si Messi si hubiese ido al Inter de Milán y le hubiesen encomendado su relevo a Dembelé.

De nada sirve reclamar fichajes a lo loco y querer deshacerse de media plantilla. Esos pensamientos cortoplacistas y propio de aficionados fanáticos no tienen una correspondencia ni con la realidad deportiva ni financiera.

Que al Real Madrid le falta gol y necesita varios ajustes en su plantilla (un central potente) es obvio, y que varios de los jugadores de este maravilloso ciclo se van apagando poco a poco, también. Pero el relevo está en la propia plantilla, muy joven y con jugadores que ya han demostrado que pueden ser titulares. Pero toca ahora esperar ese proceso de maduración (y sufrir), para luego disfrutar. Tenemos el ejemplo reciente. No queramos todavía quemar el club con todos dentro.

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