El Real Madrid: un castigo

Mientras veía ayer el partido en una cadena hispanoamericana, el locutor hablaba acerca de la poca actitud de los futbolistas del Real Madrid y se refería a estos últimos partidos como un castigo para ellos. Un castigo por haber tirado la temporada antes de tiempo, en partidos en los que no se juegan absolutamente nada.

Lo cierto y real es que el castigo es colectivo porque los aficionados también parecemos castigados. La primera parte de ayer, como la de Valencia o el Huesca fue un castigo insufrible. Ni los más madridistas somos capaces de aguantar la mediocridad de un equipo que apenas ataca y que cuando defiende a la primera de cambio recibe gol.

No es un mal que ha llegado con Zidane, y viene siendo la tónica general desde el inicio de temporada. Y si nos remontamos un poco más, el embrión de esto empezó el año pasado a principios de liga. Por entonces el equipo sí jugaba bien y generaba ocasiones, pero no era capaz de materializarlas y además encajaba goles.

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Ahora parecen haberse juntado todos estos males y por momentos el equipo es un trapo de paja que deambula por el campo. Así que la labor del aficionado más fiel es buscar la ilusión con los pequeños detalles. A mí por ejemplo me ilusionó ver ayer a Valverde con jerarquía, haciéndolo casi todo bien. O durante el resto del año, observar cómo el otrora indolente Benzema es ahora un líder total, que presiona, asiste, juega, hace jugar y mete goles.

Otros aficionados para resarcirse tendrán que pensar en lo malo y ahí la lista es casi infinita. Todo parece malo. Y hasta Zidane, que acaba de llegar ya empieza a ser responsable de todo este hastío. Pero ni el francés es responsable, ni lo era Solari ni lo fue Lopetegui. Seamos justo. Y probablemente tampoco lo sean muchos de los jugadores.

Es una responsabilidad compartida pero me atrevería a decir un lance del fútbol ineludible, que es la caída después de la gloria. No hay equipo que haya subido alto que luego ni haya caído hasta las profundidades. Y si hablamos de subir alto, pocos han subido tan alto como logrando 4 Champions en 5 años.

Sabemos que la Quinta del Buitre acabó hundiéndose, así como el Milán, el Madrid de los galácticos, el Manchester United triunfador, el Bayern en varias ocasiones…El F.C.Barcelona de Pep Guardiola se hundió en Champions League después con la terrible humillación de aquel 7-0 contra el Bayern de Munich. Aunque debo decir que este Barcelona durante una década no ha tenido la clase de hundimiento total de este Madrid. Sí es cierto que su papel en Europa en los últimos 3 años ha sido lamentable pero nunca se han dejado ir completamente. Quizá porque al principio de sus éxitos jugadores cómo Messi o Iniesta estaban en su mejor edad y no al final del camino.

Pero el Real Madrid sí se ha hundido y ya no hay dudas sobre el proyecto. Ya hay la certeza de que hay que rehacerlo. ¿Cómo y con qué piezas? Cada uno tiene sus ideas, pero nadie sabe qué hay en la cabeza de Zidane. Y por supuesto, nadie sabe cuánto tardaremos en levantarnos. Hay casos de clubes grandes que tardaron muchos años. El Madrid, mismamente, que estuvo seis años siendo eliminado en la ronda de octavos de finales de Champions.

Habrá aficionados que justamente le reclamen al club la falta de previsión. “¡Se veía venir!” “¡Estaba claro, había muchos indicios!”. Y no les faltará razón, pero si es un patrón que sucede una y otra vez tendrá un sentido. Y ese es que es muy difícil disolver y renovar antes de tiempo a jugadores que lo han ganado todo.

¿Va a cambiar Coca-cola su fórmula mágica después de tantos años por unos meses con ventas flojas? Pensarán que es un bache. Y sí no lo piensan, el coste de tener que cambiar algo que ha triunfado por otro producto es realmente complicado. Se podría haber renovado o cambiado el envase o la publicidad. Un pequeño cambio para mantener las ventas altas.

Sí, seguramente ese ha sido el gran error del Real Madrid, no haber sido algo más agresivo en la renovación. Ahora, ya con el equipo en caída libre, es difícil no pensar en una revolución plena.

Los partidos que le quedan a Zidane siguen siendo un examen para los jugadores. Ya llevamos varios suspensos y el fin de curso promete ser terrible. Ojalá el siguiente sea de matrícula.

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