Cuando la oscuridad se hizo luz

Si la velocidad de la luz es la velocidad más alta posible en la que algo se puede desplazar sin romper las leyes de la física, eso sería en el fútbol el equivalente al triplete. Y en su lado reverso, sería la velocidad de la oscuridad, que equivale al “nadaplete”.

Un concepto, el de “nadaplete”, que este año el Real Madrid ha llevado casi a la perfección, con un desempeño pobrísimo en todas las competiciones. Ni siquiera puede sostenerse la ausencia de títulos justificando la competitividad del equipo, puesto que no ha existido.

Así pues, mientras que el F.C. Barcelona parecía alejarse a la velocidad de la luz en busca del triplete, el Real Madrid parecía sumirse en las tinieblas más profundas a la velocidad de la oscuridad.

Pero en el fútbol las leyes de la velocidad son caprichosas.  Y así, ayer un F.C. Barcelona con una ventaja de tres goles, cayó con estrépito ante un Liverpool muy superior.  Es inesperado por cuanto se ha repetido que el Barcelona este año si quería  la Champions, y sobre todo, Lionel Messi, al que algunos periodistas siguen otorgándole la capacidad de decidir los partidos cuando y cómo quiere.

Celebración de un gol contra el Liverpool

Aunque no lo es tanto si tenemos en cuenta la historia de la Champions. Y la historia reciente, además. La remontada de la Roma el año pasado o sin irnos tan lejos, el vapuleo del Ajax en el Bernabéu este año. El fútbol tiene esa parte de impredecible, casi como si tuviese una función social para elevar a los humildes y bajar a los suelos a los que se creen vencedores.

Y esa máxima, de que todo es posible, se cumple porque la Champions League es la competición más difícil del mundo. Sí, son solo 7 partidos a partir de octavos. Aunque antes hay que clasificarse, y después hay que pasar tres rondas consecutivas contra los mejores equipos de Europa. Con las variables de tener que jugar un partido en casa y otro fuera y el valor doble de los goles, un solo gol  o error puede decidir una eliminatoria.

La derrota del Barcelona de ayer pone de relieve, una vez más, la dificultad de ganar esta competición. Y otorga aún más valor, si cabe, a la gesta blanca de las 3 Champions consecutivas. Y como el Real Madrid y el F.C.Barcelona se comportan como vasos comunicantes, el éxito de uno es el fracaso del otro.

El fútbol tiene estos giros casi impredecibles. Cualquier madridista de bien se recuerda hace no tanto viajando a velocidades próximas a la luz, con aquel gran doblete en el segundo año de Zidane, de liga y Champions League.  Hasta hace 24 horas, la pésima temporada blanca, era aún peor con el posible éxito culé de un triplete.

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¿Y ahora? Ahora, el F.C.Barcelona con una liga ya ganada, puede hacer un doblete y seguir demostrando que a nivel nacional han dominado estos años. Aunque eso nos lleva a otra pregunta, ¿cómo es posible que no hayan traducido ese dominio fuera de España? ¿Y por qué lo ha hecho el Real Madrid? Quizá sea todo una cuestión de percepción y de cómo analizar los datos. Se podría hablar de que el Real Madrid solo ha ganado dos ligas en los últimos 10 años, aunque la realidad es que en varias de ellas se quedó a poquísimos puntos del título.

O podríamos recordar la Supercopa de España de hace dos años, con Valverde recién llegado. ¿Era aquel Real Madrid sólido y jugaba como este F.C.Barcelona? A la luz de los resultados, desde luego. Y durante las tres temporadas previas de Zidane, y también gran parte del mandato de Ancelotti, este equipo ha jugado a la velocidad de la luz, pero no nos hemos dado cuenta.

Lo cierto es que la distancia no era tan grande entonces. Al fin y al cabo, el año anterior el Barsa quedo segundo a muy pocos puntos. Además fue ganador de la Copa del Rey y eso sí, quedó eliminado de la Champions League.

Y ahí, lanzo otro dato, y es la  de tres finales de Champions League de este Barcelona de Messi en las finales de Champions League en los últimos 13 años. Las mismas que Liverpool, Manchester United, Bayern de Munich, y solo una más que equipos como el Atlético de Madrid, Milán, Juventus y Chelsea.

En una época de supuesto dominio mundial de Messi, vemos que Cristiano Ronaldo ha llegado al doble de finales (2 con el Manchester y 4 con el Real Madrid), y ha sido mucho más determinante en la competición más importante del mundo.

¿Como de grande es la distancia entre el Real Madrid y F.C.Barcelona, entonces? ¿Y entre Messi y Cristiano Ronaldo? Si nos limitamos a los resultados de esta temporada la distancia sería enorme en ambos casos.

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Hay, no obstante, vuna gran diferencia en un aspecto clave: la capacidad publicitaria,  propagandística. Mientras que desde el F.C.Barcelona se valora y se ensalza los triunfos, y se internacionalizan adecuadadamente (casi recuerda a la situación política), en el Real Madrid la venta de los éxitos parece siempre menos efectiva.

Durante el periodo en el que se han sucedido las 4 Champions ganadas en 5 años, en un periodo claramente ganador en Europa, donde al fin y al cabo se enfrentan los mejores, todavía se escuchaba muchas veces que el F.C.Barcelona era el mejor equipo del mundo. Los éxitos pasados culés reverdecían por momentos, opacando los éxitos presentes blancos.

Y esa misma comparación vale con Messi y Cristiano Ronaldo. A pesar de que el portugués era el que se llevaba los balones de oro, en muchos círculos se decía sin rubor y sin ni siquiera argumentar estadísticamente, que Messi era el mejor.

La propaganda, la venta de éxitos y fracasos es crucial. El año pasado, por ejemplo, se habló de un Liverpool menor, sin Salah, y con un portero de segunda categoría. El Madrid ganó 3-1. Ayer, el Liverpool salía de inicio sin dos de sus estrellas ofensivas como son Firmino y Salah, y con varios jugadores tocados. El Barsa perdió 4-0.

Y así podríamos hablar de otras situaciones análogas en las que el Real Madrid estaba contra las cuerdas, como el F.C.Barcelona ayer, o en Roma, pero logró al final clasificarse. Partidos como las semifinales del año pasado contra la Juventus con el gol de penalti de Cristiano Ronaldo, jugadas como la de Benzema en el Calderón o el famoso testarazo de Ramos, se consideran suerte o incluso beneficio arbitral.

A pesar de que aquel Real Madrid logró varios récords de goles, partidos sin perder y victorias en todos los campos importantes de Europa que demostraban la solidez de un equipo que ha ganado a los mejores de Europa en varias ocasiones, no ha parecido unánime la justa crítica de que el Real Madrid era el mejor. Esa realidad que, por ejemplo, asumieron algunos jugadores de la Juventus tras la final perdida, no ha sido asumida en el ámbito nacional. La jerarquía de un equipo capaz de ganar en Munich, Paris o Turín y aplastar a todos sus rivales ha sido en ocasiones minimizada.

O se podría hablar, como se hacía hace no tanto, cuando Florentino llegó a la presidencia, del gasto económico de uno u otro equipo. Se podría comentar que mientras que el F.C. Barcelona se ha gastado 600 millones de euros en las últimas 3 temporadas para ganar la Champions, ingresando 390, el Real Madrid se gastó cero.O hablar  del gasto en fichajes del club azulgrana en los últimos 5 años, de 920 millones, con un gasto neto de 380 millones. La famosa cartera contra cantera que en su día fue un lema casi institucional.

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La propaganda afecta a todo, hasta a cómo se debe jugar para ganar. Y mientras el F.C.Barcelona parecía haber ganado ese pulso, el Real Madrid ni siquiera entraba a disputarlo.

La perspectiva que da tiempo nos permitirá valorar en su justa medida lo que ha hecho uno u otro equipo. Antes de ayer, el Barcelona se encontraba con Valverde renovado, Messi en modo Dios y todo funcionando perfectamente. Hoy  todo se pone en duda. Y al otro lado, al Real Madrid no es que le vaya a ir mejor por la derrota culé, pero el club ya asumido su cambio de ciclo, y sobre todo lo hace con la buchaca llena de Champions League.

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