El rey contra el heredero: Super Bowl

Este domingo tiene lugar una de las Super Bowl con más atractivo de los últimos años. Un enfrentamiento entre el pasado, presente y futuro de la NFL, y un choque de trenes entre dos grandes ofensivas y dos potentes defensivas.

El partido del domingo enfrenta al mejor quarterback de la historia, Tom Brady,  de 43 años, ganador de 6 anillos y participante en 10 finales, contra el mejor quarterback de la actualidad, Pat Mahomes, de 25 años,  campeón y MVP del año pasado, y jugador destinado a suceder en el trono como uno de los grandes quaterbacks de siempre.

De ganar el primero se iría a los 7 anillos, con dos equipos diferentes, algo solo logrado por Peyton Maning, dejando la sensación de que el sistema no eran los Patriots, si no que era el propio Brady. Lo logrado por el ex de Nueva Inglaterra es tremendamente meritorio. Llegar a un equipo nuevo, con 42 años, sin conocer los sistemas, ni a los jugadores, sin pretemporada, y con un equipo que en la temporada anterior no había logrado el pase a los play-offs, y convertirlo en todo un finalista de la Super Bowl, es una hazaña, sin duda. Corroborarlo, ganando el título agrandaría aún más la leyenda.

En el otro lado, Mahomes tiene la oportunidad de dar un golpe en la mesa y empezar a recortar distancia con Brady, logrando además su segundo título consecutivo, algo que por cierto, no se lograba, precisamente desde que lo lograsen los Patriots. Mahomes, con toda la carrera por delante tiene tiempo de sobra para llegar a muchas finales, pero es mucho mejor aprovechar las oportunidad que luego hay imprevistos. Y ahora mismo, estos Chiefs lo tienen todo para ser un equipo dominante durante un lustro.

Pero más allá de este magnífico duelo, el partido ofrece a dos equipos elite en sus ataques, contra dos defensas también élite, que a medida que han ido evolucionando los partidos y estos play-offs, han sido cada vez más competitivas.

Por el lado de los Chiefs, el triángulo formado por Mahomes, un jugador que lo tiene todo, brazo, movilidad, magia para salir de la presión, pase corto , medio y largo, potencia; junto con uno de los mejores WR de la liga, Hill, una bala, para pases profundos y medios, y el TE más en forma, Kelce, para soluciones distintas. Además de tener un juego de carrera decente y otras opciones como Hardman. Un crisol de variables ofensivas que hasta la fecha no han sido parados por ningún equipo y que hace de los Chiefs los teóricos favoritos.

KANSAS CITY, MO – OCTOBER 30: Tight end Travis Kelce #87 of the Kansas City Chiefs high-fives wide receiver Tyreek Hill #10 during the game against the Denver Broncos at Arrowhead Stadium on October 30, 2017 in Kansas City, Missouri. (Photo by Peter Aiken/Getty Images)

Y es aquí donde aparece la defensiva de los Buccaners, la mejor del año contra el juego de carrera, con un puñado de jugadores muy agresivos, con un juego muy basado en el Blitz. Jugadores como Devin White, Barret, Pierre -Paul o Lavonte David tienen que lograr convertir su infalibilidad contra el ataque en carrera y traducirlo también contra el juego de pase, uno de los fuertes de los Chiefs.

No es un tarea sencilla, y básicamente de eso depende el éxito de los Buccaners. En un intercambio de golpes, los Chiefs probablemente van a anotar más puntos. El factor Mahomes, un jugador absolutamente letal hace que todas sus jugadas sean potenciales primeros downs.

Mientras que los Bucs cuentan también con un conglomerado de estrellas ofensivas, con jugadores como Evans, Godwin o Brown como receptores, más otras opciones como el corredor Fournett o Gronkowski para desatascar, más la seguridad de que a Tom Brady no le va a temblar el brazo. Con 10 finales jugador, el ex de Nueva Inglaterra no va a sentir la presión con un tercera y 8 por jugar, ni a falta de dos minutos para acabar el partido. No la sentía antes, mucho menos ahora.

Y ese es quizá el gran aval de los Buccs, que cuenta en sus filas con el mejor de siempre. El problema es que Brady no posee la magia de Mahomes, ni la regularidad y el equipo depende de su defensiva para igualar el partido.

En definitiva, una Superbowl que tiene todos los ingredientes para ser un espectátculo ofensivo y defensivo y que independientemente del resultado será histórica, bien por la consagración definitiva de una leyenda como Brady, o por el ascenso imparable de Mahomes.

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