¡Campeón de la Euroliga!

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El Real Madrid de Pablo Laso se proclamó ayer por segunda vez campeón de la Euroliga. Sí, el Real Madrid de Laso, máximo artífice de este triunfo, demostrando que su gestión de la sección ha sido modélica. Solo sería necesario hablar de sus  5/7 Final Fours o de sus dos títulos de 4 finales en una de las competiciones más duras que hay.

Pero en el cómo hay muchos matices que magnifican el logro de un equipo que a principios de año perdía por lesión a tres de sus titulares: Llul ,Ayon y Randholph (además de un nuevo fichaje Kuzmic). Tres jugadores que eran de los mejores de Europa en sus puestos.

A partir de ahí Laso consiguió darle protagonismo a otros jugadores para acabar creando una plantilla en la que todos se han sentido en mayor o menor medida protagonistas. Así, tanto en el partido de ayer como  en el de semifinales anotaron 11 de los 12 jugadores que jugaron el partido (7 en el CSKA y 8 en el Fernerbahce), y el reparto de minutos muestra, por ejemplo, ayer, como el que menos jugó fue Campazzo con 9 minutos y el que más Causeur con 24 minutos.

Ese reparto de minutos tan amplio es muy complicado en partidos como el de ayer, con jugadores que entran fríos desde el banquillo y requiere tener a todos absolutamente concentrados en el juego. Ese ha sido un común denominador en los dos equipos de Laso campeones de Europa.

Si nos centramos en el partido de ayer, Laso le empezó a ganar el partido a Obradovic en defensa, con el ajuste nuevamente de Causeur, defendiendo ayer a Sloukas (7 puntos), de manera tan consistente como antes de ayer a Hines (2 puntos con el francés de defensor). En el primer caso, el juego de Sloukas era clave para la circulación del Fernerbahce, mientras que el segundo, Hines estaba siendo la amenaza principal, dinamitando la defensa del Real Madrid.

Pero ese trabajo defensivo del francés habría sido insuficiente sin el complemento del resto del equipo. Y ha entrado en juego una magnífica rotación con jugadores como Taylor, Llul, Campazo, Rudy o los interiores. Todos ellos ajustando muy bien tanto los rebotes como las líneas  pase, obligando, primero al CSKA a jugadas individuales con De Colo (20 puntos) y después al Fenerbahce a recurrir a un magnífico Melli (28 puntos). Pero ambas soluciones fueron insuficientes en partidos donde necesitas que todos los jugadores aporten.

Y ha sido en ese aspecto donde el Real Madrid también ha destacado. Si en el primer partido fueron Ayon (12 puntos) o Llul (16 puntos), en el segundo aparecieron Caseur (17 puntos) o Tavares (8 puntos). Y en ambos la aportación fundamental con sus triples de Carrol (9 puntos) y de Thompkins, uno de los más destacados en ambos partidos (18 de valoración en ambos partidos).

El norteamericano demostró el año pasado su talento ofensivo pero se le vio siempre demasiado frío, flojo en tareas defensivas. Su actitud y mejora en este campo ha sido más que evidente. Empezó tarde la temporada por graves problemas familiares y parecía que su año sería malo, pero ha dado un paso adelante y ha demostrado en esta Final Four que además de una gran muñeca tiene también otras cualidades. Ayer logró un rebote tras los fallos en los libres de Casseur, que era medio partido. Y en ambos partidos tuvo varios robos y rebotes de nivel. Otro mérito de Laso.

Y luego está Don Luka Doncic. Por valoración, no ha sido el mejor en cada uno de los partidos, pero en el conjunto (18 y 17 de valoración) sí ha sido de los destacados.  Si en el primer partido ayudó defensivamente con sus rebotes (7), en el segundo tuvo un buen papel con las asistencias (4). Y en ambos aportó ofensivamente con 16 y 15 puntos. Si hablamos de otras estadísticas, en ambos partidos logró sacarle a sus defensores 7 faltas por partido. Y eso más allá de canastas relevantes en momentos críticos del partido, demostrando liderazgo y capacidad de asumir la responsabilidad.

Hablamos, que nadie lo olvide de un chico de 19 años. Con esa edad, Luka Doncic ha logrado ya títulos individuales y colectivos que un 99% de los jugadores no lograrán en toda su carrera. Jugadores que salen cada 50 años. Como Petrovic o Sabonis. Teniéndoles a ellos de referencia, ambos fueron MVP de la Copa de Europa con 21 años. Otros grandes como Toni Kukoc o Radja lo hicieron con 22, y Ginobili con 23 años. Si vemos la repercusión de estos jugadores en Europa y su buen desempeño en la NBA, nos podemos hacer una idea de a donde llegará Doncic, dos años más precoz, y ya casi tres en la élite europea, liderando a todo un Real Madrid.

Esta segunda Euroliga confirma la apuesta del Real Madrid por un entrenador y un modelo. Repiten el título cinco jugadores: Rudy Fernández, Sergio Llul, Felipe Reyes, Ayon y Carrol. La columna vertebral de este equipo que ha integrado rápidamente a los nuevos, conformando un equipo campeón.

Le queda a este Real Madrid la liga ACB para redondear un gran año y 7 años de proyecto. Y luego tendrá que recomponerse con la pérdida de Doncic y seguir fichando para mantener la ambición. Pero lo logrado ya no se lo quita nadie a un equipo que ha devuelto al Real Madrid a lo más alto de Europa.

A un paso de la gloria en la Euroliga

“No hemos ganado”, repetían ante las cámaras primero Ayon y después Llul. Una frase que ya escuché antes, cuando el equipo logró clasificarse ante el Panathinaikos. Y una frase que se repetirá si el Real Madrid no gana mañana ante el durísimo Fenerbahce turco.

Para este Real Madrid de curtidos y veteranos jugadores solo vale la victoria. Aunque bien es cierto que para llegar a ella hay que tropezarse muchas veces antes por el camino. No hay victoria sin aprendizaje previo, y este Real Madrid de Laso es el mejor ejemplo de todo esto.

Afronta una nueva final, la cuarta en este periodo de Pablo Laso, y ante el rival que precisamente ha privado al Real Madrid de disputar la final en los últimos dos años. El Fenerbahce eliminó al equipo blanco el año pasado para convertirse en campeón. Y lo hizo el año anterior en cuartos de final en una contundente eliminatorio.

Es un equipo complicado, para el Real Madrid y para cualquier otro, sobre todo gracias al genio Obradovic, una auténtica leyenda de esto y el gran obstáculo para este Real Madrid. Un equipo contra el que este año el Real Madrid ha ganado un partido y perdido otro.

En todo caso, si el Real Madrid es capaz de repetir las constantes de ayer, gran parte del trabajo estará hecho. Ayer, tras un primer cuarto de avalancha del  CSKA de Moscú, con 30 puntos anotados, los blancos empezaron a defender como mejor saben. Esa fue la clave para parar al mejor equipo ofensivo de Europa.

A partir de ahí, el propio talento en ataque del Real Madrid apareció. Fue primero Carrol, con tres triples de los suyos, maravillosos, saliendo de bloqueo, con una ejecución perfecta. Y a partir de la ahí aumentó la producción ofensiva, con Doncic, Llul, activándose Ayon, aportación de Thompkins, Rudy o Felipe. Ese es el estilo de juego del equipo, el juego coral, la aportación múltiple de muchos jugadores y una gran competitividad, demostrada durante todos estos años.

Es un equipo que además este año ha sufrido especialmente con las lesiones y que ahora, en el momento más importante de la temporada se ha encontrado con el equipo sano. Y esa fortaleza mental se nota en muchos aspectos y ayer se demostró, neutralizando rápidamente una ventaja inicial en el primer cuarto de 10 puntos.

Va a ser más que necesaria esa fortaleza mental para derrotar al Fenerbahce. Los chicos de Laso deberán recordar la dura derrota del año pasado para recordar ese sentimiento de frustración y aprovecharla a su favor. Y también deberán recordar el éxito de hace varios años, con aquel año de la Euroliga y el triplete.

Para algunos de ellos podría ser la segunda Euroliga y para otros como Doncic la primera y una despedida perfecta. Sin duda este equipo está capacitado para hacerlo. Es solo un partido más, pero que será una auténtica batalla.

Un RMB de superhéroes

El Real Madrid se clasificó para la Final Four por sexta vez en los últimos ocho años, algo que cualquiera que haya seguido la sección parecía imposible en años anteriores. En las últimas 6 ediciones, solo dejó de clasificarse en el 2016, cayendo ante el Fenerbahce. Del resto de ediciones, se logró un título europeo y se cayó en las otras ocasiones.

Ese es el balance de Pablo Laso desde que tomó las riendas del Real Madrid. El viernes completó otra gesta, esta vez la de remontar el factor cancha ante el siempre duro y competitivo Panathinaikos. Se sabía que la tarea sería complicada, pero pareció mucho más difícil cuando el Real Madrid cayó por más de 20 puntos en un partido calamitoso.

El 1-0 a favor pero sobre las malas sensaciones cambiaron por completo tras un gran segundo partido. El vestuario blanco se conjuró para sacar la eliminatoria, sabiendo que ese partido era clave.

Tocaba la vuelta en el palacio, dos partidos para sentenciar la eliminatoria y evitar un regreso a Grecia que sería más que infernal para los blancos. Había que hacer los deberes y ganar primero el tercero y luego el cuarto.Y así ha sido.

El cuarto partido ha mostrado una de las grandes virtudes de este equipo, gran corazón y mucho carácter.Han sido casi los mismos protagonistas de hace varios años, sobre todo los veteranos, los encargados de liderar al equipo en estos momentos tan delicados.

El increíble Llul, el titán Ayon, el gladiador Reyes, el pistolero Carrol, y Doncic, el niño maravilla. Estos cinco magníficos, cinco superhéroes, lideraron al equipo en un gran partido, que si bien pudo haberse resuelto mucho antes, hubo que esperar hasta los minutos finales.

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Con esos argumentos y con la aportación del resto de la plantilla, se presenta el equipo contra el rival mas difícil, el Cska de Moscú, el monstruo final, al que sin embargo hay que ganar para presentarse en la final. Los moscovitas son el equipo más regular en Europa desde hace 15 años. Con 14 participaciones, su problema no es llegar a esta fase, sino culminarla, habiendo ganado solamente 3 ediciones.

Por trayectoria, plantilla y presupuesto este año también son los favoritos, pero eso no basta, y menos teniendo al Real Madrid enfrente. Los blancos se enfrentan también a sus propios fantasmas y parte de la afición exige otro título, sin valorar quizá, la enorme dificultad de conquistar una Euroliga.

El Real Madrid recupera el factor cancha

El Real Madrid salió vivo del infierno griego y ahora tiene la oportunidad de sentenciar la eliminatoria en Madrid, en dos partidos. No va a ser sencillo y aunque el factor cancha debería ser una ventaja, con el nivel de la Euroliga no se aprecia tanto.

Algo de eso hemos percibido en estos dos primeros partidos. En el primero los de Laso salieron dormidos y ya en el minuto 5 habían perdido el partido. Recordó mucho a la final de la Copa del rey contra el Real Madrid. Una ‘pájara’ que luego es imposible de remontar, aunque contra el Barcelona casi se lograse.

Y ayer, con un Real Madrid muchísimo más combativo y centrado, mostrando su mejor versión, esa vena competitiva que ha demostrado Laso durante todos estos años. Y eso es algo que no se puede olvidar, que este Real Madrid lleva compitiendo contra los mejores y ganándolos en ocasiones. Y esa regularidad no es fácil.

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Ayer lo hizo de la mano de Felipe Reyes, absolutamente colosal con 18 puntos y 25 de valoración, pero también dieron un pasito adelante otros veteranos como Carrol y Rudy. La baja de Campazzo se está notando mucho y Doncic tampoco pasa por su mejor momento. Por eso conviene tener una plantilla equilibrada, donde en cualquier momento un jugador pueda asumir la responsabilidad.

El próximo miércoles el equipo tendrá la oportunidad de dejar al Panathinaikos contra las cuerdas y llevar la eliminatoria al 2-1 para luego sentenciarla el viernes. Pero para eso hay que disputar esos minutos sin fallos, con plena concentración, dejándose llevar lo justo por la euforia de jugar en casa y controlando siempre el partido.

Creo sinceramente que el Real Madrid tiene jugadores y equipo para ello. De ser se conseguiría llegar a la Final Four. Ese debería ser el objetivo. Ojalá se consiga

Victoria merioria del Real Madrid en Turquía

Taylor penetrando a canasta. Fuente: EFE

El Real Madrid dio ayer un golpe de efecto venciendo en la cancha del temible Fenerbahce, y consolidando así su racha ascendente. Después de un duro periodo de derrotas en la Euroliga, el equipo ha sabido recomponerse tras una serie de lesiones que le mermaron mucho.

El mérito de este equipo es enorme, primero en la liga ACB y entre los 8 mejores en la Euroliga, sobre todo si tenemos en cuenta que 3 de los titulares indiscutibles: Llul, Ayon y Ranldholp están lesionados. A lo que hay que sumar la lesión del 5 suplente, Kuzmik.

Esa desconfiguración de la plantilla creó al principio muchos ajustes y un cierto caos. Sin juego interior, el fichaje de Tavares debía suplir esas carencias, más la baja de Llul, auténtico referente del equipo en los años previos, y uno de los mejores jugadores de Europa.

Pero esa misma necesidad se ha convertido en virtud y ha servido para que muchos jugadores diesen un paso hacia delante. El primero de todos, Doncic, a la sombra de Llul el año pasado, y de Dragic en el Europeo, pero evidenciando que ya estaba preparado para asumir su rol de estrella y líder. ¡Y vaya si lo ha hecho!

Ayer completó un partido antológico, a 2 rebotes de un triple doble histórico, aportando en todas las facetas del juego: (20 puntos, 10 asistencias, 8 rebotes, 2 balones robados y 10 faltas recibidas). Son números que hablar del súper jugador que todos intuíamos, imposibles de alcanzar para la mayoría y que alcanzan muy pocas estrellas a lo largo de su carrera. Para Doncic, no obstante, es relativamente normal, y ya es la cuarta vez que su valoración total está por encima de los 35 puntos, algo que solo han logrado un puñado de jugadores en la Euroliga este año(y una vez). Eso explica que Doncic sea ahora mismo el MVP claro del continente.

 De indudable calidad técnica, es uno de esos 4 exteriores, algo fríos pero calientes de muñeca. Ayer fue suyo el tapón final para evitar la remontada de los turcos y aportó ofensivamente como viene haciendo en los últimos partidos. También ha aparecido el mejor Taylor, Campazzo y sobre todo Reyes, incombustible todavía.

La de ayer es una victoria de gran mérito, que dará mucha moral al equipo y que sirve para mantenerse en lo alto de la tabla en una competición tan exigente como la Euroliga.

Doncic: la sonrisa de un jugón

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Doncic sonríe como un niño, como el chico de 18 años que es, consciente ya de su talento y de su impacto en el baloncesto, pero incapaz de dejar de sonreír cuando hace cosas geniales. Tiene esa sonrisa a la que se refería Andrés Montés, la sonrisa de los jugones. “¿Por qué todos los jugones sonríen igual, Daimiel?”, le decía este a su compañero de retransmisiones cada vez que un jugón de la NBA hacía algo espectacular.

Y la respuesta es que todos ellos sonríen porque cuando hacen jugadas maravillosas, al alcance de unos pocos, se vuelven a sentir como niños, sorprendidos y maravillados ante lo que puede ofrecer la vida. En este caso el baloncesto.

Y lo que Doncic puede ofrecerle a ese mundo, aparte de su sonrisa de jugón, es la evolución de un juego que como cualquier otra actividad humana no ha parado de evolucionar. Cuando uno recuerda al gigante Fernando Romay, de 2,13, uno de los primeros pivots de ese tamaño, le vienen imágenes de un jugador torpe, que no salía de la zona porque apenas sabía botar el balón, y cuya función era coger rebotes fáciles, cerca de él, canastas cerca del aro e intimidar.

Pero el baloncesto no tardó en evolucionar hasta encontrar a jugadores como Pau Gasol, del mismo tamaño que Fernando Romay, pero con una movilidad y unas condiciones totalmente diferentes. Pau podía moverse con una agilidad asombrosa por toda la zona, correr contraataques, y por supuesto gozada de un talento casi infinito para generarse sus propios tiros, con un movimiento de pies y manos impresionante.

La última evolución ha llevado a que en la NBA (el verdadero núcleo de talento mundial)  jugadores del tamaño de Pau Gasol,  ya sean capaces de realizar  tiros de 2 o de 3 como un alero o un escolta. Ya vimos como Pau y Marc Gasol -por citar a dos- eran capaces de realizar esta jugada con éxito, pero todavía estaban lejos de perfeccionar dicha faceta. Ahora vemos como Porzingis, de 2,21, es capaz de hacer la mismas cosas que Pau Gasol, y además tirar de tres con extrema facilidad.

Y esa misma evolución ha hecho que jugadores de 2,11 como Antetokunmpo puedan entrar a canasta y moverse por todo el ataque como un escolta, o que haya bases como Ben Simmons, de 2,10, con capacidad para asistir y hacer todo lo demás.

Porzingis, denominado el unicornio, acompaña al resto no ya de futuros cracks, sino presentes, hacia una evolución del baloncesto con jugadores totales, que todo lo pueden hacer. Y ahí es donde entra Luka Doncic.

El esloveno puede también manejar todas las habilidades mencionadas. Es capaz de todo y en cada partido sorprende un poco más. Ayer hizo varias jugadas geniales en un mismo partido, una de ellas una serie de crossover mangíficos, que en la NBA se repetirían una y otra vez.

Su repertorio de jugadas mágicas parece ilimitado y en cada partido hace varias de esas que para cualquier otro jugador sería la jugada de su vida. Para él es una más: triples lejanos, sobre la bocina, entradas a canasta, asistencias imposibles, altísima efectividad en el tiro, control del juego, capacidad de rebotear…

Lo llamativo es que todavía tiene 18 años. Y será así hasta el próximo 28 de febrero, cuando cumpla 19 y lleve ya más de 3 años en la élite europea, primero como un cadete que aprende de sus compañeros, después con un rol importante en la plantilla y finalmente como auténtico líder de todo un Real Madrid.

Doncic con su edad es el más precoz en todo. Sus estadísticas, su comportamiento, todo, hace de él ya uno de los mejores de Europa, si no el mejor. Es tan difícil encontrar un precedente que hay que compararlo con Petrovic o Sabonis, que a esa edad triunfaban aunque de manera distinta. Estaban en otro tipo de equipos, con otro tipo de estructura del baloncesto mundial y europeo.

Con Doncic, la evolución ha traído un unicornio de 18 años, ya preparado para luchar cara a cara con los mejores bases de Europa, muchos de ellos jugadores de altísimo nivel (para Europa y para la NBA). Su liderazgo en el campo y su capacidad para asombrar en cada partido hace que cada vez sea más difícil no ya discutirle el número 1 del draft de la NBA sino que vaya a ser allí uno de los mejores de siempre.

Y eso, porque si en España ya es un supercrack, en la mejor liga del mundo, rodeado de los mejores jugadores, entrenadores, técnicos, podrá ver moldeado su juego de la misma manera que jugadores como Porzingis o Antetuokompo que a la edad de Doncic todavía eran secundarios con proyección. Ellos mismos, como el polaco, son conscientes de lo que se viene

Doncic ya es protagonista del Real Madrid y de su selección, un líder de 18 años con la sonrisa de un niño pero con la mentalidad de un veterano de 35 años. 

Una NBA de extranjeros

En la NBA hay un total de 421 jugadores, de los cuáles 104 no son nacidos en Estados Unidos, siendo su gran mayoría provenientes de Europa, aunque con una creciente presencia de jugadores de otros continentes.

Una nueva generación de jugadores asoma en la NBA y muchos de ellos lo hacen como estrellas. Hace tiempo que la NBA dejó de ser solo de los estadounidenses para reclutar  talento de todo el mundo. Y así, hemos visto no hace tanto como jugadores como Nowitski, Gasol, Parker o Ginobili han sido piezas fundamentales de sus equipos. Pero se han hecho mayores y una nueva hornada de jóvenes llega con una fuerza inaudita, estando ahora mismo varios de ellos entre los 5 mejores jugadores de la NBA.

Viendo solamente las estadísticas, entre el top 5, en prácticamente cada categoría se cuela algún extranjero. Destacando por encima de todos ellos dos jugadores, que son además dos de los mejores anotadores. El número 1 es el griego Antetokoumpo con una sorprendente media de 31.3 puntos por partido, un promedio a la altura de los mejores de siempre. El tercero en esa lista es el letón Porzingis que promedia casi 29 puntos, superado solo por Lebron James.  Y ya al final de la lista en el top 20 se encuentra el francés Evan Fournier y justo después el alemán Dennis Schroder, ambos con más de 20 puntos por partido.

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En rebotes aparece entre los 10 mejores el serbio Nikola Jovik (6), el suizo Capella(9) y a partir del décimo puesto un ramillete de jugadores copan casi todos los puestos: Sabonis (10), el francés Gobert (12),el camerunés Embiid (13),  Antetokoumpo (14), el australiano Simmons(15)  Marc  Gasol (16) y el polaco Gortat (17), el finlandés Markkanen y finalmente el dominicano Al Horford (20)

En asistencias el primer extranjero que aparece (5º) es el australiano Ben Simmons, un inaudito base de 2,10 que en su primer año está sorprendiendo con unos nu´meros espectaculares. Hay que bajar al 12º puesto para encontrar a Dennis Schroder y  en el puesto 5º aparece Ricky Rubio.

En el apartado de tapones volvemos a encontrar a Gobert, nada menos que como primero de la lista, promediando 2.8 tapones por partido. Marc Gasol aparece en el 5º lugar, siendo Porzingis el 6º de esta lista. Pau Gasol, Capella, Antetokoumpo, Embiid se encuentra entre los 20 primeros de la lista

Como se puede observar, la presencia de jugadores no estadounidenses no es testimonial y 3 o 4 de estos jugadores están sin duda alguna entre los 20 mejores de la NBA. Y el resto tienen roles muy determinantes en sus respectivos equipos.

La NBA, al igual que el resto de sectores se ha globalizado hace tiempo. Cualquier jugador que aspire a ser el mejor tiene que dar el salto a la NBA. El próximo en hacerlo será Doncic que no tengo ninguna duda de que pasaré a formar parte de esta lista de extranjeros exitosos. Tendrá que competir en el draft con jugadores universitarios, muchos de ellos estadounidenses.

Cada vez hay más extranjeros en los drafts que provienen sobre todo de Europa, pero también buenos jugadores formados en las Universidades norteamericanas.

 

 

No diga baloncesto, diga Doncic

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No es ni la primera ni será la última vez que escriba acerca de Luka Doncic. De hecho, llevo haciéndolo desde hace varios años, antes de su explosión en el primer equipo y antes de que fuese obvio que estábamos ante un jugador histórico, de esos que aparecen cada 30 o 40 años. Es cierto que ya se vislumbraba un dominio sin igual en categorías inferiores. Con 1 o 2 años menos dominaba los partidos con números espectaculares.

Justamente lo mismo que hace ahora. Son solo 18 años y con menos años que cualquier otro jugador en cancha domina los partidos como vimos ayer contra el Valencia. Previamente habíamos visto su mejor actuación anotadora de siempre ante el Efes Pilsen, con 27 puntos.

Pero lo de ayer fue una exhibición global porque estuvo cerca del triple doble y dejó varias jugadas sensacionales. Jugadas que en algún caso me recordaron a Magic Johnson, cogiendo su propio rebote y llevando la pelota hasta el otro extremo para conseguir bien una canasta sensacional o bien una asistencia. También sus posteos me recuerdan al genial base de los Lakers.

Quizá a alguno le parezca excesiva la comparación, pero lo cierto es que ni Magic Johnson ni ningún otro jugador a la misma edad actual que Doncic tenían un dominio tan grande del juego. No podemos olvidar que desde hace dos años, el esloveno lleva jugando en primera línea ante grandes jugadores y equipos europeos, algo que constatamos en el reciente Europeo.

No, lo de Doncic ni es casual ni es algo que no siga una evolución natural. En breve se le quedará pequeña la Euroliga y la Liga ACB y tendrá que dar un salto a la NBA para competir con los mejores, esta vez sí. Tiene todas las cualidades no solo para ello, sino para superarles y convertirse en un jugador de leyenda.

Si con 18 años maneja así los conceptos de juego, en 2 o 3 años tras 70 u 80 partidos de NBA, con los mejores técnicos y mejorando sus defectos, puede convertirse en un jugador histórico, al nivel de los mejores de siempre. Jugadores como Petrovic en la Cibona de Zagrev  o Kukoc en la Jugoplastika destacaron sobre todo en primera línea europea a partir de los 20 años, aunque en el caso de Petrovic ya era una estrella en la liga yugoslava con 18 años.

El genio de Sibenik es el mayor parecido a Doncic, al menos en cuanto a precocidad porque Petrovic era un anotador nato, un killer, mientras que Doncic es un jugador más de equipo, más completo. Ayer Doncic logró 16 puntos, 10 asistencias y 7 rebotes. De hecho, su superioridad es parecida a la del propio Petrovic que literalmente hacía lo que quería

Doncic y una nueva era

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Doncic comandó ayer a la selección eslovena para eliminar a una España a la que se le acaba este maravilloso ciclo. Al mismo tiempo que Pau Gasol da algún síntoma de cansancio, la selección lo hace, influenciado también por numerosas bajas, bien de jugadores que ya se han retirado o que no han acudido por otras circunstancias.

El resultado, con una ventaja de 20 puntos, es prácticamente la mayor derrota en la era Gasol, y pone de manifiesto un cambio de ciclo, que no obstante, es posible que España todavía cierre con una medalla bronce. Como los grandes equipos esta España sigue siendo competitiva incluso en sus momentos más bajos. Como dice Gasol, cuando miremos atrás valoraremos lo que ha logrado y el hecho de poder competir por una medalla de bronce no es premio pequeño.

Al otro lado una selección fresca, con el talento balcánico y dirigida por dos jugadores diferentes. Uno, Dragic, un jugador ya maduro (31 años), con experiencia en la NBA y al que se le caen los puntos de las manos. Y otro, Doncic, también extremadamente maduro, pero en cambio joven como pocos (18). Un jugador completísimo al que más que los puntos se le cae todo de las manos: rebotes, puntos, asistencias, tapones, dirección de juego, defensa. Un jugador total, a la altura en este momento por edad y por talento de poquísimos jugadores, no ya europeos, sino de la historia del baloncesto.

Lo tiene todo para triunfar, si es que no lo está haciendo ya. Por de pronto ha llevado a una selección que hasta ahora no había ganado medallas a la opción de ser campeona de Europa, tras casi lograr un triple doble en la semifinal ante la que era la mejor selección del Europeo. El techo de Luka Doncic no se conoce y solo faltará por ver cuando y cómo va a ir a la NBA. Pero cuando llegue el momento estará preparado y lo hará como hasta ahora, con una madurez absolutamente desconcertante.

En la final o en la lucha por el bronce esperarán Rusia o Serbia, que se enfrentan esta noche y que representan la aristocracia del baloncesto europeo. Herederas naturales de la URSS y de Yugoslavia siguen siendo dos grandes selecciones.

España ha entrado ya por derecho propio en ese exclusivo y selecto club de grandes selecciones de la historia. Veremos si puede hacerlo con una merecida medalla de bronce.

Gracias por tanto!

Pau Gasol: líder de una España de leyenda

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Hoy se juega la España de Gasol el pase a las semifinales contra Alemania, en lo que podría ser el último torneo de la mejor generación de la historia del baloncesto español. Dos exponentes brillan por encima de todo: Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Difícil encontrar en el panorama europeo dos jugadores más determinadas. Ambos ya al final de sus carreras, especialmente Navarro al que ya no se le caen los puntos de las manos, pero también Gasol aunque sea capaz de mantener su brutal capacidad competitiva.

Es Gasol, ahora que Nadal ha ganado su 16º Gran Slam, el otro gran deportista español de los últimos tiempos. Ambos en el podio de los mejores 5 deportistas españoles de siempre. Ambos con los mismos rasgos determinados de competitividad, coraje, determinación, humildad, trabajo…

Con Gasol hemos vivido en la cresta de la ola siempre y nos hemos malacostumbrado a ganar medallas como quien alcanza los cuartos de final. Pero la realidad es que en un mundo tan competitivo es realmente difícil hacer lo que ha hecho esta selección. De hecho esta España ha estado a la altura de las mejores de siempre, algo que algunos ni podían imaginar cuando la URSS y Yugoslavia nos vapuleaban y dominaban con mano de hierro los campeonatos.

El valor de lo realizado, evidentemente no corresponde exclusivamente a Gasol, y en todos estos años han pasado por la selección jugadores de increíble talento: Felipe Reyes, Rudy Fernández, Chacho Rodríguez, Garbajosa, Ricky Rubio, Jiménez, Raúl López, Llul… Pero sí resulta evidente que la presencia del hermano mayor de los Gasol los ha hecho a todos mejores, exigiendo siempre el máximo asimismo y a sus compañeros.

Hoy Gasol se reencuentra con su pasado, con la Alemania de de un Nowitzki que ya no está pero que ha marcado igualmente una época. España es favorita y es probable que venza y aspire a medalla, pero lo cierto es que deberíamos disfrutar cada minuto de un jugador único e irrepetible y de una selección que algún día dejará de ganar.