Cuando la oscuridad se hizo luz

Si la velocidad de la luz es la velocidad más alta posible en la que algo se puede desplazar sin romper las leyes de la física, eso sería en el fútbol el equivalente al triplete. Y en su lado reverso, sería la velocidad de la oscuridad, que equivale al “nadaplete”.

Un concepto, el de “nadaplete”, que este año el Real Madrid ha llevado casi a la perfección, con un desempeño pobrísimo en todas las competiciones. Ni siquiera puede sostenerse la ausencia de títulos justificando la competitividad del equipo, puesto que no ha existido.

Así pues, mientras que el F.C. Barcelona parecía alejarse a la velocidad de la luz en busca del triplete, el Real Madrid parecía sumirse en las tinieblas más profundas a la velocidad de la oscuridad.

Pero en el fútbol las leyes de la velocidad son caprichosas.  Y así, ayer un F.C. Barcelona con una ventaja de tres goles, cayó con estrépito ante un Liverpool muy superior.  Es inesperado por cuanto se ha repetido que el Barcelona este año si quería  la Champions, y sobre todo, Lionel Messi, al que algunos periodistas siguen otorgándole la capacidad de decidir los partidos cuando y cómo quiere.

Celebración de un gol contra el Liverpool

Aunque no lo es tanto si tenemos en cuenta la historia de la Champions. Y la historia reciente, además. La remontada de la Roma el año pasado o sin irnos tan lejos, el vapuleo del Ajax en el Bernabéu este año. El fútbol tiene esa parte de impredecible, casi como si tuviese una función social para elevar a los humildes y bajar a los suelos a los que se creen vencedores.

Y esa máxima, de que todo es posible, se cumple porque la Champions League es la competición más difícil del mundo. Sí, son solo 7 partidos a partir de octavos. Aunque antes hay que clasificarse, y después hay que pasar tres rondas consecutivas contra los mejores equipos de Europa. Con las variables de tener que jugar un partido en casa y otro fuera y el valor doble de los goles, un solo gol  o error puede decidir una eliminatoria.

La derrota del Barcelona de ayer pone de relieve, una vez más, la dificultad de ganar esta competición. Y otorga aún más valor, si cabe, a la gesta blanca de las 3 Champions consecutivas. Y como el Real Madrid y el F.C.Barcelona se comportan como vasos comunicantes, el éxito de uno es el fracaso del otro.

El fútbol tiene estos giros casi impredecibles. Cualquier madridista de bien se recuerda hace no tanto viajando a velocidades próximas a la luz, con aquel gran doblete en el segundo año de Zidane, de liga y Champions League.  Hasta hace 24 horas, la pésima temporada blanca, era aún peor con el posible éxito culé de un triplete.

Captura de pantalla 2019-05-08 a las 15.15.33

¿Y ahora? Ahora, el F.C.Barcelona con una liga ya ganada, puede hacer un doblete y seguir demostrando que a nivel nacional han dominado estos años. Aunque eso nos lleva a otra pregunta, ¿cómo es posible que no hayan traducido ese dominio fuera de España? ¿Y por qué lo ha hecho el Real Madrid? Quizá sea todo una cuestión de percepción y de cómo analizar los datos. Se podría hablar de que el Real Madrid solo ha ganado dos ligas en los últimos 10 años, aunque la realidad es que en varias de ellas se quedó a poquísimos puntos del título.

O podríamos recordar la Supercopa de España de hace dos años, con Valverde recién llegado. ¿Era aquel Real Madrid sólido y jugaba como este F.C.Barcelona? A la luz de los resultados, desde luego. Y durante las tres temporadas previas de Zidane, y también gran parte del mandato de Ancelotti, este equipo ha jugado a la velocidad de la luz, pero no nos hemos dado cuenta.

Lo cierto es que la distancia no era tan grande entonces. Al fin y al cabo, el año anterior el Barsa quedo segundo a muy pocos puntos. Además fue ganador de la Copa del Rey y eso sí, quedó eliminado de la Champions League.

Y ahí, lanzo otro dato, y es la  de tres finales de Champions League de este Barcelona de Messi en las finales de Champions League en los últimos 13 años. Las mismas que Liverpool, Manchester United, Bayern de Munich, y solo una más que equipos como el Atlético de Madrid, Milán, Juventus y Chelsea.

En una época de supuesto dominio mundial de Messi, vemos que Cristiano Ronaldo ha llegado al doble de finales (2 con el Manchester y 4 con el Real Madrid), y ha sido mucho más determinante en la competición más importante del mundo.

¿Como de grande es la distancia entre el Real Madrid y F.C.Barcelona, entonces? ¿Y entre Messi y Cristiano Ronaldo? Si nos limitamos a los resultados de esta temporada la distancia sería enorme en ambos casos.

Captura de pantalla 2019-05-08 a las 15.11.59

Hay, no obstante, vuna gran diferencia en un aspecto clave: la capacidad publicitaria,  propagandística. Mientras que desde el F.C.Barcelona se valora y se ensalza los triunfos, y se internacionalizan adecuadadamente (casi recuerda a la situación política), en el Real Madrid la venta de los éxitos parece siempre menos efectiva.

Durante el periodo en el que se han sucedido las 4 Champions ganadas en 5 años, en un periodo claramente ganador en Europa, donde al fin y al cabo se enfrentan los mejores, todavía se escuchaba muchas veces que el F.C.Barcelona era el mejor equipo del mundo. Los éxitos pasados culés reverdecían por momentos, opacando los éxitos presentes blancos.

Y esa misma comparación vale con Messi y Cristiano Ronaldo. A pesar de que el portugués era el que se llevaba los balones de oro, en muchos círculos se decía sin rubor y sin ni siquiera argumentar estadísticamente, que Messi era el mejor.

La propaganda, la venta de éxitos y fracasos es crucial. El año pasado, por ejemplo, se habló de un Liverpool menor, sin Salah, y con un portero de segunda categoría. El Madrid ganó 3-1. Ayer, el Liverpool salía de inicio sin dos de sus estrellas ofensivas como son Firmino y Salah, y con varios jugadores tocados. El Barsa perdió 4-0.

Y así podríamos hablar de otras situaciones análogas en las que el Real Madrid estaba contra las cuerdas, como el F.C.Barcelona ayer, o en Roma, pero logró al final clasificarse. Partidos como las semifinales del año pasado contra la Juventus con el gol de penalti de Cristiano Ronaldo, jugadas como la de Benzema en el Calderón o el famoso testarazo de Ramos, se consideran suerte o incluso beneficio arbitral.

A pesar de que aquel Real Madrid logró varios récords de goles, partidos sin perder y victorias en todos los campos importantes de Europa que demostraban la solidez de un equipo que ha ganado a los mejores de Europa en varias ocasiones, no ha parecido unánime la justa crítica de que el Real Madrid era el mejor. Esa realidad que, por ejemplo, asumieron algunos jugadores de la Juventus tras la final perdida, no ha sido asumida en el ámbito nacional. La jerarquía de un equipo capaz de ganar en Munich, Paris o Turín y aplastar a todos sus rivales ha sido en ocasiones minimizada.

O se podría hablar, como se hacía hace no tanto, cuando Florentino llegó a la presidencia, del gasto económico de uno u otro equipo. Se podría comentar que mientras que el F.C. Barcelona se ha gastado 600 millones de euros en las últimas 3 temporadas para ganar la Champions, ingresando 390, el Real Madrid se gastó cero.O hablar  del gasto en fichajes del club azulgrana en los últimos 5 años, de 920 millones, con un gasto neto de 380 millones. La famosa cartera contra cantera que en su día fue un lema casi institucional.

Captura de pantalla 2019-05-08 a las 15.10.51

La propaganda afecta a todo, hasta a cómo se debe jugar para ganar. Y mientras el F.C.Barcelona parecía haber ganado ese pulso, el Real Madrid ni siquiera entraba a disputarlo.

La perspectiva que da tiempo nos permitirá valorar en su justa medida lo que ha hecho uno u otro equipo. Antes de ayer, el Barcelona se encontraba con Valverde renovado, Messi en modo Dios y todo funcionando perfectamente. Hoy  todo se pone en duda. Y al otro lado, al Real Madrid no es que le vaya a ir mejor por la derrota culé, pero el club ya asumido su cambio de ciclo, y sobre todo lo hace con la buchaca llena de Champions League.

La magia de Guardiola desaparece en la Champions

Guardiola es un buen entrenador, como muchos otros. Un entrenador que con una gran plantilla y al cabo de varios años puede construir un buen bloque y ganar títulos. No es diferente a muchos otros grandes entrenadores como Alegri, Klopp, Mourinho…

El gran problema con el técnico catalán (y español a su pesar) es que se ha intentado vender una figura de un super entrenador mítico, con algunas referencias incluso por “periodistas” excesivamente elogiosos, por no decir otra cosa, donde le atribuyen poco menos que haber casi inventado el fútbol.

Captura de pantalla 2019-04-18 a las 18.11.56

Guardiola tuvo la enorme suerte de encontrarse al mejor F.C.Barcelona de su historia, con algunos de sus mejores jugadores de siempre del club como Messi, Xavi o Iniesta. Y tuvo el mérito de aprovechar al máximo esa plantilla. Bien es cierto que era un equipo que no hacía tanto había sido campeón de Europa y existía en el club esa inercia ganadora ya creada, y tan difícil de lograr.

Pero es justo reconocer que Guardiola supo llevar a otro nivel lo que ya tenía y exprimir al máximo a su plantilla y encontrar otros elementos claves como Busquets o Pedrito. Ganó un gran número de títulos y durante 3 años fue el mejor equipo de España y en dos ocasiones de Europa. Un logro gigantesco, sin duda.

Pero Guardiola no inventó la posesión en el fútbol ni tenía fórmulas mágicas para ganar. Después de todo lo que había ganado en el F.C.Barcelona se le alzó a esos altares. Y simplemente, como muchos otros entrenadores en otras épocas, estuvo en el momento justo en el sitio adecuado.

Después, encontró en clubes como el Bayern de Munich un gran equipo, ganador del triplete, y nuevamente siguió una inercia ganadora en liga que han continuado sus predecesores (el Bayern ha ganado las últimas 6 ligas). En la liga alemana funcionaba una fórmula que le lleva funcionado al equipo bávaro décadas, y que tiene mucho que ver con la predominancia de un club que cada año ficha a los mejores jugadores de sus máximos rivales.

Pero mientras eso le funcionaba en la liga doméstica no pasó lo propio en la máxima competición continental. Y el equipo de Guardiola, lejos de competir acorde a la historia, nombre, calidad y presupuesto de su equipo, cayó con no poco estrépito en las semifinales.

No fueron derrotas funcionales, si no que en algún caso fueron algunas de las mayores goleadas recibidas por el equipo alemán en su historia, como el 0-4 del Real Madrid, o el 3-0 contra su ex-equipo, el F.C.Barcelona. Guardiola no solo no hacía milagros si no que como cualquier otro entrenador cometía errores y podía ser goleado y derrotado duramente.

Captura de pantalla 2019-04-18 a las 18.25.22Fuente: Marca

Su paso al Manchester City le daba una nueva oportunidad de demostrar sus poderes mágicos. Ayudado también por el poder mágico de un dinero casi ilimitado, que lleva regando al club inglés desde que lo adquiriese un jeque multimillonario, era otra oportunidad para conquistar lo solo puede lograr un entrenador al año, la Champions league.

Su antecesor, Pelligrini, había sido incapaz de grandes milagros, aunque había logrado el no tan pequeño milagro de ganar una liga. A la postre, y pendiente de esta temporada, casi el mismo balance que Guardiola.

Si comparamos los 3 años de Pellegrini con los 3 de Guardiola no hay tantas diferencias. El chileno ganó una liga, en otra quedó segundo y es cierto que en la última quedó cuarto. Y en Europa fue eliminado dos veces en octavos de final, las dos veces de manera consecutiva por el F.C.Barcelona (que sería en una de ella campeón) y cayendo en semifinales contra el equipo, a la poste también campeón de europa, el Real Madrid.

Mientras que Guardiola cayó primero contra el Mónaco (semifinalista), Liverpool (finalista) y ahora contra el Tottenham. Dos veces en cuartos y una en octavos no precisamente contra los rivales más potentes. Es cierto que ganó la liga del año pasado brillantemente, con un record absoluto de puntos. Pero no es menos cierto que su equipo estaba muchísimo más reforzado que lo que había recibido Pellegrini. Con desembolsos multimillonarios por todo tipo de jugadores, con cifras records por ejemplo con fichajes de defensas, Guardiola ha fichado casi todo lo que ha querido (menos a Messi).

¿Es Guardiola un mal entrenador por no ganar la Champions? No, claro que no. Hay muchos otros que no lo han ganado en todos estos últimos años. Pero cuando Guardiola infravalora, por ejemplo los logros del Real Madrid, diciendo que el mejor es el que gana la liga y no la máxima competición, está devaluando una competición dificilísima de ganar, que precisamente fue la que le dio un nombre como entrenador de éxito.

Probablemente veremos en algún momento a Guardiola levantar una Champions con este City o con otro equipo. O quizá no. Por eso la Champions League es la competición más difícil de ganar.

El Real Madrid: un castigo

Mientras veía ayer el partido en una cadena hispanoamericana, el locutor hablaba acerca de la poca actitud de los futbolistas del Real Madrid y se refería a estos últimos partidos como un castigo para ellos. Un castigo por haber tirado la temporada antes de tiempo, en partidos en los que no se juegan absolutamente nada.

Lo cierto y real es que el castigo es colectivo porque los aficionados también parecemos castigados. La primera parte de ayer, como la de Valencia o el Huesca fue un castigo insufrible. Ni los más madridistas somos capaces de aguantar la mediocridad de un equipo que apenas ataca y que cuando defiende a la primera de cambio recibe gol.

No es un mal que ha llegado con Zidane, y viene siendo la tónica general desde el inicio de temporada. Y si nos remontamos un poco más, el embrión de esto empezó el año pasado a principios de liga. Por entonces el equipo sí jugaba bien y generaba ocasiones, pero no era capaz de materializarlas y además encajaba goles.

Resultado de imagen de zizou castigo

Ahora parecen haberse juntado todos estos males y por momentos el equipo es un trapo de paja que deambula por el campo. Así que la labor del aficionado más fiel es buscar la ilusión con los pequeños detalles. A mí por ejemplo me ilusionó ver ayer a Valverde con jerarquía, haciéndolo casi todo bien. O durante el resto del año, observar cómo el otrora indolente Benzema es ahora un líder total, que presiona, asiste, juega, hace jugar y mete goles.

Otros aficionados para resarcirse tendrán que pensar en lo malo y ahí la lista es casi infinita. Todo parece malo. Y hasta Zidane, que acaba de llegar ya empieza a ser responsable de todo este hastío. Pero ni el francés es responsable, ni lo era Solari ni lo fue Lopetegui. Seamos justo. Y probablemente tampoco lo sean muchos de los jugadores.

Es una responsabilidad compartida pero me atrevería a decir un lance del fútbol ineludible, que es la caída después de la gloria. No hay equipo que haya subido alto que luego ni haya caído hasta las profundidades. Y si hablamos de subir alto, pocos han subido tan alto como logrando 4 Champions en 5 años.

Sabemos que la Quinta del Buitre acabó hundiéndose, así como el Milán, el Madrid de los galácticos, el Manchester United triunfador, el Bayern en varias ocasiones…El F.C.Barcelona de Pep Guardiola se hundió en Champions League después con la terrible humillación de aquel 7-0 contra el Bayern de Munich. Aunque debo decir que este Barcelona durante una década no ha tenido la clase de hundimiento total de este Madrid. Sí es cierto que su papel en Europa en los últimos 3 años ha sido lamentable pero nunca se han dejado ir completamente. Quizá porque al principio de sus éxitos jugadores cómo Messi o Iniesta estaban en su mejor edad y no al final del camino.

Pero el Real Madrid sí se ha hundido y ya no hay dudas sobre el proyecto. Ya hay la certeza de que hay que rehacerlo. ¿Cómo y con qué piezas? Cada uno tiene sus ideas, pero nadie sabe qué hay en la cabeza de Zidane. Y por supuesto, nadie sabe cuánto tardaremos en levantarnos. Hay casos de clubes grandes que tardaron muchos años. El Madrid, mismamente, que estuvo seis años siendo eliminado en la ronda de octavos de finales de Champions.

Habrá aficionados que justamente le reclamen al club la falta de previsión. “¡Se veía venir!” “¡Estaba claro, había muchos indicios!”. Y no les faltará razón, pero si es un patrón que sucede una y otra vez tendrá un sentido. Y ese es que es muy difícil disolver y renovar antes de tiempo a jugadores que lo han ganado todo.

¿Va a cambiar Coca-cola su fórmula mágica después de tantos años por unos meses con ventas flojas? Pensarán que es un bache. Y sí no lo piensan, el coste de tener que cambiar algo que ha triunfado por otro producto es realmente complicado. Se podría haber renovado o cambiado el envase o la publicidad. Un pequeño cambio para mantener las ventas altas.

Sí, seguramente ese ha sido el gran error del Real Madrid, no haber sido algo más agresivo en la renovación. Ahora, ya con el equipo en caída libre, es difícil no pensar en una revolución plena.

Los partidos que le quedan a Zidane siguen siendo un examen para los jugadores. Ya llevamos varios suspensos y el fin de curso promete ser terrible. Ojalá el siguiente sea de matrícula.

El fútbol español se moderniza

nuevos_logos_copafutbol

Ayer se anunciaron cambios en el formato de la Copa del Rey y de la Supercopa. Ambas competiciones necesitaban una modificación para hacerlas más interesantes y para encajarlas dentro de un calendario sobrecargado de partidos.

Esta vez creo que Rubiales ha acertado por completo. En primer lugar, se propone una Copa del Rey a partido único en el campo del más débil, incluyendo a equipos no profesionales hasta división regional. El hecho de incluir a equipos muy modestos les da a todos esos clubes una gran oportunidad. Podrán hacer taquilla si se enfrentan a equipos de mayor categoría y avivar los sueños de sus aficionados. Es además una extraordinaria fuente de motivación para todos esos jugadores modestos que sueñan con destacar y tener una oportunidad.

Además, el formato de partido único aumenta las probabilidades de los equipos más modestos y elimina un partido a doble vuelta que no hace más que sobrecargar el calendario, especialmente para los equipos de primera división. La semifinal a doble partido tiene sentido para hacer taquilla ambos clubes y por el interés propio de esa ronda.

En cuanto a la Supercopa y su ubicación en enero al estilo de la Copa del Rey de baloncesto, lo considero también un acierto. En agosto, con la pretemporada todavía en marcha, se desluce un título al que muchos jugadores acuden fuera de forma. Y además impiden a los clubes participantes realizar una pretemporada ordenada. Su ubicación en enero garantiza que los equipos acudirán ya rodados.

El formato de Final Four trata también de copiar el formato del baloncesto y tiene sentido. Aunque hay que ver como afecta a los futbolistas jugar en tan poco tiempo. Habrá que observar como se planifica, aunque sería lógico que las semifinales se disputasen un jueves y la final en domingo, como el Mundialito de clubes.

La ubicación de la competición en países extranjeros tiene que ver con la globalización del fútbol y con la necesidad de hacer caja. Si se quiere hacer una competición que tenga sentido, ha de generar ingresos. Y disputar posibles partidos entre Real Madrid, F.C.Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia, que serían los participantes de la próxima edición, será sin duda muy atractivo para los aficionados de otros países.

Personalmente soy partidario de llevar el fútbol español a otros países, de la misma manera que hace la NBA o la NFL con sus competiciones. Los aficionados de los principales clubes son españoles, pero también de otras muchas nacionalidades. Además del efecto económico ya mencionado.

El fútbol tiene que modernizarse y ya ha empezado a hacerlo con nuevas tecnologías como el VAR. Eso sí todavía muy mejorables y más en la liga española. Su uso casi modélico en la Champions es el espejo. Esperemos que el fútbol español no deje de seguir mejorando porque su futuro está en jugo y la Superliga Europa parece una realidad próxima. Todos estos cambios ayudarán a optimizar un deporte que ha pecado con demasiada frecuencia de conservadurismo.

La pretemporada de Zidane

Captura de pantalla 2019-04-06 a las 19.28.11

La vuelta precipitada del francés tenía un doble objetivo. Por un lado, evitar un desastre mayor. Con un equipo anímicamente depresivo se podía encadenar derrota tras derrota con un final incierto. Y por otro, empezar una pretemporada de 3 meses para evaluar sobre el terreno el futuro de los componentes de la plantilla. Además de lo que ya sabía antes de su marcha y de lo que podía intuir viendo los partidos desde fuera, se trataba de que tuviese ya preparada a 1 de junio una lista de altas y bajas.

Y aunque suenan muchos nombres y cada cuál tiene sus sospechas en cuanto a lo que va a pasar, Zidane siempre parece un tipo enigmático. Como si no supiésemos ninguno que está pensando hasta que ocurre. Por eso, cuando Zidane habla en rueda de prensa suele dejar pocos titulares.

Pero en los últimos tiempos ha dejado claras evidencias de sus intenciones, con solo leer adecuadamente entre líneas. Primero respondió claramente sobre Pogba mostrando un interés inusitado y hoy básicamente ha indicado la puerta de salida a Bale, con las siguientes declaraciones:

“Ya veremos. No te voy a decir lo que va a pasar. Bale es jugador del Real Madrid y tiene dos años de contrato. Ya veremos que va a pasar. No te lo voy decir ahora”.

Más allá de la historia previa entre Zidane y Bale, es cierto que en los últimos partidos el galés no justifica ni su sueldo ni su estatus de estrella. Tampoco lo ha hecho a lo largo del año. Y tampoco lo han hecho, por cierto, otros muchos jugadores.

El trabajo doble del francés es el de intentar que el equipo gane el mayor número de partidos y darle a todos la oportunidad de demostrar su valía. Contra el Eibar poca valía se demostró en la primera parte pero varios sí se reivindicaron en la segunda.

Especialmente Benzema. Resulta paradójico conocer la mejor versión del francés ahora, a sus 31 años, 10 temporadas después de su llegada. Esta es la versión total, el jugador que marca, asiste y lidera. Una versión balón de oro. Su otra versión, quizá capada por la omnipresente presencia de Cristiano Ronaldo, daba como resultado un grandísimo jugador pero menos completo.

Captura de pantalla 2019-04-06 a las 19.27.22

Y luego está la aportación de chicos como Valverde, Odriozola o Reguilón. Los tres me parece que se han ganado durante este año tan difícil, un puesto entre los 22 jugadores. Son ellos más Vinicius, la mejor noticia de este año. Siendo el resto casi todas noticias malas.

Discernir si los jugadores rinden así de mal por estado anímico, por falta de interés o hambre o simplemente por calidad, es el duro trabajo de Zidane. Pero si algo tengo claro es que el fútbol es un estado de ánimo. Y el Madrid este año ha estado depresivo y los buenos momentos no son más que anomalías.

Conviene, en todo caso, pensar fríamente jugador por jugador. Evaluar su rendimiento actual, pasado y considerar su rendimiento futuro. Hay que calibrar si tienen capacidad para estar en el Real Madrid. O si la siguen teniendo. Hablamos de un club que genera un desgaste espectacular, no apto para cualquiera. Y hay que evaluar el coste-beneficio (salario vs rendimiento), la edad y el mercado que tienen.

Todo eso también es labor de Zidane. Esa y traer a jugadores que cubran las carencias del equipo; que no son pocas. Y no solo ofensivas. Defensivamente el Real Madrid lleva mucho tiempo concediendo demasiados goles.

Sirvan estos partidos como pretemporada y casting de Zidane, y esperemos que como mínimo como alivio de los aficionados. Aunque ahora mismo es más un martirio que otra cosa. Que se acabe ya esta temporada, por favor.

Zinedine Zidane, Supertar

Zinedine Zidane, Superstar es el estribillo de una sencilla canción, muy de moda ahora en las redes, y que se limita a enumerar a casi todos los grandes futbolistas de la historia (y algunos otros) y a repetir ese pegadizo estribillo.

Posiblemente sea la mejor representación de lo que significa Zidane para el madridismo y, sobre todo ahora, tras su retorno. Si en el imaginario colectivo blaugrana, el gran mito de la transformación del club fue Johan Cruyff, sobre todo a través de su legado como entrenador, en el Real Madrid la figura del francés se ha convertido de alguna manera en su homólogo.

Reconociendo la grandeza de otros dos jugadores por encima de la de Zidane, Di Stéfano y Cristiano Ronaldo, el francés con sus tres Champions consecutivas se ha convertido en algo más, en una suerte de mito fundacional.

Una personalidad mágica, capaz de lograr milagros, con todo lo que eso significa en un deporte como el fútbol. Y si algún club se une al de la magia y los milagros es el del Real Madrid, y mucho más tras el famoso minuto 92:48 con el gol de Ramos. Zidane estaba allí como segundo entrenador, y después lo estuvo como primero, resucitando a un equipo que parecía muerto con Benítez, en un cambio de ciclo imparable. Como ahora.

La vuelta del francés a un equipo sin aspiraciones esta temporada, eliminado de todo y sin opciones en liga, debería ser tan deprimente como la de cualquier otra figura. Pero aún así, gran parte del madridismo ha abrazado la vuelta de Zidane como la del curandero mágico capaz de curar las enfermedades más malignas. Como decía Alvaro Odriozola en una entrevista reciente en La Galerna, “Es como un título”.

Zidane puede rescatar a los jugadores irrecuperables, mejorar a los jóvenes, conseguir títulos, fichar a Mbappé, levantar la decimocuarta, e incluso lograr el triplete. El mito de Zizou sigue intacto y en el imaginario popular su nombre se une como ninguno al éxito.

Su volea imposible en la final de Glasgow es la prueba manifiesta de su capacidad de lograr lo imposible. Y las tres champions consecutivas lo ratifican. ¿Por qué no lograr cualquiera de los deseos mencionados? La vuelta de Zidane ha sido la carta comodín de Florentino Pérez, que no quiere quemarla en exceso y por eso hará un esfuerzo para que los milagros a realizar sean más sencillos, con al menos 3 o 4 fichajes ilusionantes y de renombre.

Y en eso, el francés también es milagroso, porque va a tener a sus pies a un presidente difícil como pocos, Florentino Pérez. Zinedine Zidane logró con su marcha y con su vuelta, que el presidente le otorgue (casi) plenos poderes deportivos.

Ya hemos visto el último partido la resurrección de Isco y de Bale. ¿Casualidad? ¿Mérito de Zidane? ¿Será la flor? Todo eso y más, sin duda, porque Zinedine Zidane, superstar ha vuelto, como en la canción y todo es posible. Mañana lo comprobaremos.

El hundimiento del Real Madrid

Pjanic celebra el gol en el Bernabéu. Foto: Ligue 1Era un miércoles a las 20:45, la extinta hora Champions, un 10 de marzo, y el segundo proyecto de Florentino Pérez parecía empezar hundiéndose. Fallaba su primera reválida de verdad, los octavos de final de la Champion League, segundo fracaso de la temporada, tras el famoso alcorconazo. Una fase de grupos que el club no pasaba desde hacía 5 años, cuando el primer proyecto de Florentino había comenzado a hundirse. El resultado a remontar era un 1-0 y el equipo acabó empatando a pesar de adelantarse en el marcador Cristiano Ronaldo, con un balón al palo de Higuaín en el recuerdo del madridismo.

Hoy, 9 años después, el equipo vuelve a caer en octavos de final ante un rival, a priori sencillo, el Ajax, como aquel Olympique de Lyon, aunque esta vez el resultado es infinitamente más estrepitoso. Sin embargo, aquello se vivió con la misma indignación porque a pesar de la fabulosa inversión en jugadores, el club seguía sin ser capaz de superar esa fase de grupos por sexto año consecutivo. El intento de reflotar al equipo por parte de Florentino Pérez parecía no surtir efecto, y el club seguía deportivamente hundido.

Resultado de imagen de real madrid ajaxHoy, la indignación es por el resultado y por la costumbre (mala) de llegar a semifinales y de ganar Champions. Ocho semifinales y cuatro títulos levantados acabaron avalando aquel proyecto que se empezó a construir con la derrota del Real Madrid de Pellegrini y que acabó con el Real Madrid completamente reflotado, convertido de nuevo en un trasatlántico. Concretamente el mejor y más bonito de Europa.

Hoy, mientras el barco sigue hundiéndose poco a poco, ya se empieza a pensar en cómo reflotarlo y construir otro proyecto desde esta derrota. El apabullante 1-4, un resultado sin paliativos, con un Ajax que fue hoy mucho mejor y también en la primera parte en la ida, deja hundido un proyecto en el que apenas unos cuantos eran capaces de agarrarse al mástil sin ahogarse.

Se acabó un ciclo maravilloso que se empezó a construir aquel 10 de marzo de 2010 y con la posterior llegada de Mourinho, Ancelotti y Zidane. El proyecto tuvo como base aquellos jugadores fichados en ese verano (especialmente Cristiano Ronaldo, Benzema y Xabi Alonso) y otros que fueron llegando (Bale, Modric, Kroos, Varane, Casemiro o Carvajal) más algunos que ya estaban como Pepe, Marcelo y Ramos. Un elenco de jugadores de gran calidad, que fueron adquiriendo competitividad también a base de alguna dolorosa derrota (5-0 en el Camp Nou o la eliminación en semifinales contra el Bayern de Munich).

De aquel grupo, ya este verano se marcharon algunos imprescindibles como Cristiano Ronaldo o Pepe, en menor medida. Y otros empezaron a coquetear con su marcha como Bale o Modric. Un grupo saciado de Champions League y de muchos trofeos (no de ligas) y que en años anteriores y que ya esa misma temporada había dado muestras de agotamiento.

La apuesta conservadora del club, mezcla de confianza en la plantilla, pocas ganar de gastar dinero en un mercado inflacionista y confianza en los títulos pasados como colchón ha salido estrepitosamente mal. También la apuesta en un entrenador como Lopetegui e incluso poner de sustituto a Solari, aunque sería muy injusto culpar al argentino, cuando ya heredó un proyecto medio hundido, con más agua dentro que fuera.

Pero fue el día que Zidane anunció su marcha cuando el barco empezó a zozobrar y producirse las primeras grandes grietas.Y hasta hoy, con el club hundiéndose a estas horas irremisiblemente hasta las profundidades de la derrota y del negro océano.

Fue posiblemente la apuesta del año pasado por un conjunto menos competitivo lo que empezó a crear esas grietas. Son siempre aseveraciones a toro pasado porque algunos ya veían el fin de ciclo en 2014. Y son además conclusiones siempre ventajistas puesto que el corto plazo choca con el largo, al igual que las necesidades financieras y deportivas no siempre son las mismas.

Lo cierto y real es que esta temporada ha sido calamitosa y hay cierta sensación de vuelta a un 2010, que creíamos ya muy lejano, aunque por el camino hemos vivido el mejor ciclo histórico en Europa en los últimos 50 años.

En ese hundimiento han colaborado indudablemente las dos derrotas contra el Barcelona, en liga y en copa. El sueño de cualquier culé era precisamente ese, ayudar a hundir al Madrid (bueno ese y ganar 3 Champions seguidas y una al Madrid si es posible). El efecto anímico de ambas derrotas, especialmente la primera, dejó ya a la actual plantilla en mínimos emocionales y futbolísticos, achicando tanta agua que era prácticamente imposible dedicar los esfuerzos a recuperar la fuerza necesaria.

Ese golpe de gracia ha dejado al Real Madrid tan tocado que los 90 minutos de hoy no son más que un innecesario tiempo extra, innecesariamente cruel para el tricampeón de Europa, y para la mejor generación de jugadores que hemos visto muchos madridistas. Como el boxeador noqueado, que solo espera irse a casa, pero al que le queda otro asalto, y tiene que ver cómo su rival va como un vendaval a rematarle y dejarle herido de muerte. Y como era el Real Madrid, ninguno quisimos tirar la toalla y anular el combate, aunque era evidente que el equipo ya no podía más.

spain-soccer-champions-leag-jpg_9410438_20190305224948

Solari, probablemente no quería tampoco tirarla y quiso morir con lo puesto. Esto es, su equipo base, el mismo que le había ayudado a remontar en liga, hacer un gran partido en el Camp Nou y ganar en el Wanda. Y el mismo, o parecido, que había también caído claramente contra el F.C.Barcelona en dos partidos, principalmente por la falta de gol, uno de los grandes problemas del equipo aunque desde luego no el único, porque el equipo encaja goles con una facilidad asombrosa.

Era una última apuesta al todo o nada. A blanco o negro. Buscar un par de buenos golpes y seguir pasando rondas. Ya funcionó en el pasado. Pero ha salido cruz, un partido negro, con el equipo fundido y ya aturdido a los 8 minutos con un gol tempranero del Ajax. ¿Era una repetición de las eliminatorias del año anterior del Bayern y de la Juventus? No. No lo era, porque el equipo no tenía ni fuerza ni ganas para remontar.

Podría señalar el mal partido de muchos pero me quedaré con el bueno de Modric, de los pocos que compareció durante los 90 minutos. El sí intentó liderar al equipo, pero a diferencia del año anterior, en circunstancias parecidas cuando el equipo perdía en el Bernabéu, le faltó la presencia aún más carismática de dos jugadores imprescindibles para entender este ciclo victorioso: Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. El segundo, el primer en irse del proyecto, y el primero, fuera por considerar hecho ya hecho el pase, en un error de soberbia imperdonable. Más allá del croata, un peleón Reguilón y un Benzema intentando hacer algo que no lleva en la sangre, que es liderar, aunque lleva todo el año intentándolo.

Ahora toca reunir al mejor equipo de expertos e ingenieros para reflotar un barco hundido en las profundidades, y que seguramente durante los próximos meses de primavera se seguirá hundiendo hasta tocar fondo definitivamente. En ese momento habrá que rescatarlo. Costará mucho dinero, habrá que sustituir a parte de la tripulación que no ayudó a que no se hundiese, cambiar al capitán del barco y renovar también otras estructuras del proyecto. Y quién sabe si incluso se querrá cambiar al armador, aunque eso ya serían palabras mayores.Un trabajo arduo que ya se hizo en 2010, con el armador Florentino Pérez, pero que costó varios años de trabajo y mucho dinero.

Nueve años después, un 5 de marzo de 2019 a las 21:00, la nueva hora Champions, acabó de hundirse, otra vez, el trasatlántico más exitoso y potente de Europa, un barco llamado Real Madrid. Y lo ha hecho para volver a ser reflotado, quién sabe si en 10 años o en 32. Pero sí tenemos la certeza de que tarde o temprano el Real Madrid volverá a navegar de nuevo por las aguas de la Copa de Europa a la máxima velocidad.

Excesiva y dolorosa derrota: 0-3

Hay una máxima en el fútbol que actúa como refrán y que normalmente se cumple, y es que cuando un equipo perdona, lo suele pagar al final. Ese podría ser el mejor resumen del partido de vuelta de las semifinales de Copa de ayer, entre Real Madrid y F.C.Barcelona. El Real Madrid perdonó en exceso y lo pagó carísimo, no solo con una derrota sino con una dolorosa goleada en contra por 0-3.

El casillero a cero del Real Madrid revela uno de los muchos de los problemas actuales de este Real Madrid, la falta de gol. En contra de la leyenda de la pegada, que realmente se remonta hasta tiempos de Ronaldo Nazario, con una gran efectividad en pocas llegadas, el equipo blanco ayer remató hasta 14 veces, algunas de ellas muy claras, sobre todo en botas del joven brasileño, Vinicius.

Y remarco lo de joven porque desde ese adjetivo se puede contemporizar sus acciones de ayer, dándole el mérito que merecen y quitándole importancia al fallo. La facilidad que tiene Vinicius para llegar al área contraria y crear ocasiones de gol tiene apenas parangón en el actual mundo futbolístico, e incluyo no solo a jóvenes sino a todos los futbolistas en general. Y ese motivo por sí mismo es suficiente para ver la luz que ayer se le apagó a la hora de definir. Si hay algo que cuesta adquirir y aprender es el temple de cara a portería, esa sangre fría para definir. Pues esa es la asignatura en la que cojea un chaval que en el resto de materias saca sobresalientes.

En el otro lado, en el F.C.Barcelona, los tres goles revelan una altísima efectividad. En solamente 4 remates lograron 3 goles, uno de ellos en propia meta, otro de penalti y una contra perfectamente ejecutada por sus delanteros y pésimamente defendida por el Real Madrid.

Y quizá ahí este el análisis del partido, en la mala lectura del Real Madrid a la hora de jugar con el resultado y de ida y el marcador de la vuelta. Hasta la segunda parte había dominado en ocasiones y seguía con un 0-0 que le clasificaba. Pero de alguna manera se respiraba en el ambiente el ansia del gol, la necesidad de buscar un gol como seguro, cuando en realidad esa necesidad debería haber sido del equipo azulgrana.

El Real Madrid se volcó en exceso ofensivamente y dejó huecos a la contra que aprovechó el mejor jugador azulgrana para ello, un rapidísimo Dembelé. Porque previamente el juego posicional de los de Valverde no inquietó en exceso al Madrid, a pesar de que siempre se hace incómodo jugar sin balón.

A partir de ese 0-1, el guión lo único que hizo fue acentuarse, porque ahora así el Real Madrid necesitaba el gol para empatar, y el F.C.Barcelona solo uno más para cerrar definitivamente la eliminatoria. Es curioso como en este tipo de eliminatorias y con un 1-1 en la ida, resulta más cómodo jugar la vuelta como visitante. El Barcelona lo entendió perfectamente mientras que el Real Madrid no supo, quizá consciente de la importancia del partido, a falta del colchón de la liga.

Las conclusiones a vuela pluma dejan a Solari tocado, a varios jugadores en evidencia, la sensación de caos, falta de proyecto, deriva…y toda una ristra de descalificaciones hacia el club y su presidente, como bien pude escuchar en el campo y leer después en Twitter.

Las conclusiones meditadas y reflexionadas devuelven un futuro más mucho ilusionante con un proyecto a construir en torno a la mastodónia figura de Vinicius, capaz de fallar una ocasión clarísima y levantar los brazos pidiendo ánimo al público, movilizando y activando todo un Santiago Bernabéu. Revelan también la consagración en el 11 titular de un lateral izquierdo “made in la fabrica”, al más puro estilo Nacho, Reguilón, un lateral izquierdo cumplidor y muy serio, justo como su antecesor, ahora que este no anda precisamente fino.

Pero como todo proyecto requiere de una serie de plazos, que incluyen entre otras cosas dolorosas derrotas como la de ayer. No es la primera vez que ocurre en el Real Madrid, y nos podemos remontar por ejemplo a los peores años de plomo, siendo eliminados en octavos de Champions League 6 años consecutivos o cayendo con estrépito contra el F.C.Barcelona, en aquel duro 5-0. Aquellos polvos trajeron los lodos posteriores en forma de Champions consecutivas y varias derrotas al mejor Barsa, incluyendo la huida de Pep.

Y de la misma manera, el propio F.C.Barcelona vivió los mejores años galácticos, con una derrota en la semifinal de la Champion por 0-2, con el Real Madrid dominando claramente. Esas derrotas y la construcción del equipo provocó después un Barcelona campeón.

A ese futuro deberá encomendarse el madridismo, consciente de que el presente estará muy complicado esta temporada. De manera lógica y calmada toca transitar este destino pacientemente, preguntándonos donde estaría este F.C.Barcelona si Messi si hubiese ido al Inter de Milán y le hubiesen encomendado su relevo a Dembelé.

De nada sirve reclamar fichajes a lo loco y querer deshacerse de media plantilla. Esos pensamientos cortoplacistas y propio de aficionados fanáticos no tienen una correspondencia ni con la realidad deportiva ni financiera.

Que al Real Madrid le falta gol y necesita varios ajustes en su plantilla (un central potente) es obvio, y que varios de los jugadores de este maravilloso ciclo se van apagando poco a poco, también. Pero el relevo está en la propia plantilla, muy joven y con jugadores que ya han demostrado que pueden ser titulares. Pero toca ahora esperar ese proceso de maduración (y sufrir), para luego disfrutar. Tenemos el ejemplo reciente. No queramos todavía quemar el club con todos dentro.

Todo o nada (casi)

Resultado de imagen de real madrid barcelonaEntra en juego una semana absolutamente crucial para el futuro del F.C.Barcelona y el Real Madrid. Algo más para el segundo, que necesita ganarle al primero los dos partidos que disputan entre sí en un lapso de 4 días, si quiere seguir vivo en liga.

Los dos clásicos entroncan con la mejor época pasado, aquellos duelos a muerte entre Guardiola y Mourihno, o lo que es lo mismo entre F.C.Barcelona y Real Madrid. Aquel choque de trenes acabó decidiendo el futuro, primero fortaleciendo al equipo blanco tras duras derrotas, y después expulsando a Guardiola de su idilio con el fútbol.

Ahora, muchos años más tarde, estos dos duelos en Copa y Liga pueden también marcar el presente y el futuro. Si bien es cierto que el F.C.Barcelona conserva una sustancial ventaja de 9 puntos, perder o ganar estos partidos puede suponer mucho más que 3 puntos. Y me explico.

El primer partido, el del miércoles, significa quedar fuera de la primera competición importante, para ambos equipos. Con una final de 90 minutos ante Valencia o Betis (a priori ambos rivales menores para ambos equipos), la Copa del Rey sería un colchón anímico para ambos. Y por tanto, cuando pienso en ambos partidos no lo veo como sucesos independientes, sino interconectados. Lo que pase en el primero influirá enormemente en el segundo.

En un escenario en el que el Real Madrid es capaz de eliminar al Barsa en Copa, imagino al equipo crecido, con ganas de rematar la faena en el partido de liga. Una victoria liguera dejaría al equipo a 6 puntos. No es un colchón pequeño, pero quedarían 13 jornadas, y con dos derrotas consecutivas más la Champions entre medias, no sería descartable un Real Madrid que volase, y un Barcelona deprimido.

A esta hipótesis, no obstante, no le doy más de un 10-15% de probabilidades. Son dos equipos que se conocen muy bien, ambos llegan con ciertas dudas y cualquier cosa puede ocurrir. Además, al Barcelona se le da bastante bien el Santiago Bernabéu. Dependerá sobre todo de los detalles físicos y tácticos, de cómo ambos entrenadores utilicen sus piezas en ambos partidos.

Por tanto, no sería descabellado imaginar una victoria blanca en copa y luego que el Barcelona saliese enrabietado el sábado y lograse sacar la victoria o un empate, que sería igual de malo para el Real Madrid. En este caso, me resulta una opción más que probable, y le daría entre el 25% y el 45% de probabilidades

En un segundo escenario imagino una derrota en la eliminatoria copera. No hablo de una derrota en el partido, sino de un empate a 2 o a 3, que deje al Real Madrid. En este caso, el golpe sería duro. El 1-1 parece un buen resultado, el equipo dio la cara, y en su estadio, tiene en cierta manera la obligación de ganar, siendo favorito.

Por eso, una derrota, dejaría al Real Madrid muy tocado de cara al partido del próximo sábado. Con 9 puntos de diferencia y la decepción copera, imagino a un equipo deprimido, vulnerable a cualquier golpe de gracia de un F.C.Barcelona que podría buscar hacer sangre. Al igual que en el primer escenario, también es posible que esa derrota espolee a los blancos y relaje al equipo azulgrana. Es una especie de ruleta rusa anímica. Este escenario tiene en mi opinión un 20-30% de probabilidades.

Sí tengo la sensación de que al Real Madrid le interesa más la Copa del Rey que al Barcelona, y que el partido del miércoles está señaladísimo en el calendario de Solari. Como comentario arriba, es un primer golpe anímico contra el rival. De la misma manera que la mejor táctica son los goles, las victorias son la mejor táctica para preparar los siguientes partidos.

Y luego está la Champions League, un torneo que saca todas los defectos y vulnerabilidades de los equipos. Un trofeo del KO, entre semana, de altísima intensidad, y que requiere la máxima concentración. Por eso, afrontar esa competición con la relajación de los 9 puntos en liga puede ser muy relevante. Y viceversa, afrontarla con 6 puntos y con el Real Madrid bufando, puede ser muy peligroso para el F.C.Barcelona.

Así que es la hora de los mejores, de ver a los dos mejores equipos de España en un espectacular de choque de trenes, que puede dar con uno de ellos en la lona, con un empate técnico, o incluso con los dos, eventualmente ante una mala eliminación en Champions.

El Real Madrid completa su resucitación en el Wanda

Dice una famosa frase que los que no conocen la historia están condenados a repetirla. Con el Real Madrid también nos habíamos olvidado de la historia de las últimas temporadas, repitiendo nuevamente el menosprecio a una plantilla que parecía muerta.

Nos equivocamos todos, la plantilla y el Real Madrid siguen vivos. El Real Madrid no ha muerto todavía este año y ahora más que nunca parece vivo en todas las competiciones. Es cierto que sigue teniendo al F.C.Barcelona a 8 puntos, pero ya la percepción es distinta y no parece tan lejano.

El Real Madrid es el único club del mundo capaz de resucitar una y otra vez. Y hacerlo más fuerte que nunca. Eso que ahora se llama ADN madridista y que de toda la vida se ha llamado no dar los partidos por perdidos hasta el último segunda. Esa esencia tan madridista es la que parece volver una y otra vez.

Claro que para resucitar hay que haber muerto. O casi. En los últimos años el Real Madrid ha muerto tantas veces como ha revivido. Pero hay dos episodios especiales en los que parecía que no iba a revivir. El primero fue tras la destitución de Benítez, y el segundo tras la de Lopetegui.

Son en realidad dos guiones similares. Un entrenador con buena formación y prestigio que coge al grupo al principio de temporada y luego un desarrollo de la temporada muy por debajo de las expectativas.

Y como actores secundarios dos entrenadores del Castilla, ex-futbolistas de prestigio, Zidane y Solari. Uno más que otro, pero de corte similar en cuanto a experiencia como entrenador y expectativas para llevar al Madrid lejos: ninguna.

Si Zidane resucitó a su plantilla a base de poca improvisación, casi por arte de magia, Solari lo ha hecho recurriendo a recursos que no había utilizado Lopetegui. Con protagonismo a jugadores como Reguilón, Odriozola, Valverde, Javi Sánchez y por supuesto Vinicius.

Captura de pantalla 2019-02-10 a las 11.57.42

De la mano de Vinicius, el equipo ha pasado de ser pobre y triste en ataque a ser vertiginoso y goleador. No recuerdo en la historia reciente del Real Madrid un impacto similar de un jugador de menos de 21 años. El precedente más inmediato es Raúl pero el contexto es diferente porque aquel equipo no estaba anímicamente destrozado como este.

Raúl fue una pieza más del equipo, con momentos de gran protagonismo, pero su impacto no fue como el de Vinicius. Porque para narrar la historia de los últimos 2 meses del Real Madrid, de las victorias encadenadas, se hace necesario mencionar al brasileño.

Se le mencionó en el partido en el Camp Nou y se le mencionó ayer, en el Wanda. Vinicius es fundamental para explicar el empate y la victoria. Y eso sin marcar goles. Su influencia es tan grande que en tres jugadas es capaz de desarbolar a rivales de esa talla. 18 años y medio tiene, unos pocos meses en el Madrid.

El Real Madrid ha vuelto, más fuerte que antes incluso. Donde aparecían jugadores acabados vemos a los antaño campeones de la Champion League. Y donde aparecían chavales imberbes e inexpertos como Reguilón o Vinicius, observamos piezas fundamentales para el funcionamiento del equipo.

Llegan febrero y marzo, meses de Champion y claves para el devenir de todas las competiciones y el Real Madrid está en posición de competir por todo. No sabemos el resultado final, pero ahora mismo el Real Madrid vuelve a estar vivo y nadie se atrevería a darle por muerto. Al menos hasta la siguiente muerte.