F.C. Barcelona: Lo que la verdad esconde

En las clásicas películas de espías siempre hay un malo que durante parte del metraje parece el bueno, o al menos no aparece como sospechoso. Para el avezado espectador siempre suele ser el jefe-colega o un buen amigo. Parece que engañan a todo el mundo pero siempre acaban delatándose de una u otra manera.

El F.C.Barcelona lleva desempeñado ese papel durante los últimos años, pero parece que sus coartadas cada vez son más débiles y no consiguen engañar al espectador, aunque por ahora siguen saliéndose con la suya.

Tras las últimas polémicas con el gol de Suárez, o el «no» penalty de Messi, donde el VAR no intervino, se ha estrechado el cerco sobre un club que desde hace mucho tiempo parece impune. Como los malos de las películas, siempre parece salir bien librados. Aunque el crimen se cometa, son capaces de limpiar la escena del crimen y seguir adelante como si nada. Da igual que el listado de agravios suponga el quebrantamiento de normas sin precedente alguno. Siempre encuentran un subterfugio, un aliado o una manera de no recibir el castigo.

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Y así durante más de una década hemos visto como hechos como tirar una botella al campo, llegar tarde a un partido, no presentarse a un partido de Copa del Rey, inscribir a un jugador sin ficha o la recién alineación indebida, entre otras muchas acciones, quedaban sin castigo.

Pero la gota que parece haber colmado el vaso ha sido la manipulación vivida en las últimas dos semanas, donde según parece la empresa responsable no mostró las imágenes apropiadas para que en la sala del VAR se dictase la medida correcta en dos acciones tan claras como el gol ilega de Suárez y el no penalty a Messi. Un gol que en cualquier otra circunstancia habría sido juego peligroso de Suárez y amarilla o incluso roja para el delantero y «no» penalty de Messi que simplemente acrecenta la sospecha sobre un funcionamiento sospechoso hasta la certeza.

Ahora, en vísperas de una eliminatoria crítica para el Barcelona y el Madrid y un mes que determinará la temporada de ambos clubes, no sabemos si la verdad saldrá a relucir o seguirá oculta.

No sabemos si esta noche el espectador verá como el supuesto amigo o jefe se desenmascara delante del protagonista mientras este va a la cárcel o sufre los efectos de las represalias. El F.C.Barcelona y las entidades o personas que lo han apoyado pueden   quitarse ya la careta y mostrar todas sus cartas, en un momento, como decimos, absolutamente clave.

Hasta ahora quizá podrían existir dudas sobre una competición completamente limpia, no siendo suficiente las maniobras del Barcelona, como su buena relación con la federación, como relata en su famosa entrevista Godall.
Entre los más ingenuos, esa maniobra que Laporta  realizó traicionando el voto de la liga, no conllevaba una contrapartida de favor (a pesar de las evidencias).

Gracias a esa buena relación y a una magnífica política de propaganda, el F.C.Barcelona ha sido capaz de mantener esa verdad escondida, y por supuesto, beneficiarse de ella. Tal ha sido la labor que todavía hay mucha gente que se sorprende cuando se compara la labor del F.C.Barcelona con la de la Juventus en Italia, y el famoso Moggigate.

A diferencia de aquello, aquí la prensa ha sido el caldo de cultivo perfecto para ocultar una actuación sistemática, igual de fraudulenta que en Italia. Distintos actores pero parecido modus operandi. Algo tan evidente que la propia estadística es incapaz de ocultarlo. Datos como el saldo arbitral, donde solamente haciendo referencia al número de penaltis pitados en contra se observa una anomalía estadística imposible.

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El antimadridismo militante, la otra gran afición en España después de la madridista, hablará de los beneficios de los grandes, ignorando la brecha estadística entre Real Madrid y Barcelona, y también obviando que el equipo de Florentino Pérez nunca ha recibido un  trato de favor semejante.

Sí al contrario, cuando ha tenido que ser eliminado de la Copa del rey por el caso Cheryshev, lo ha sido, o cuando el año pasado se le impusieron a Cristiano Ronaldo 5 partidos de sanción, se hizo sin titubeos.

No titubuean tampoco los árbitros en lo que se refiere a expulsiones contra jugadores como Ramos. Un jugador que tiene el récord de expulsiones de la liga con el Real Madrid en 638 partidos, 17 veces por doble amarilla y 7 por roja directa pero que curiosamente nunca ha sido expulsado con España en 161 partidos. Y si con el Madrid ha recibido 207 amarillas ( 1 cada 3 partidos), en la selección española ha tenido la suerte de recibir 21 amarillas (1 cada 7 partidos)

Si es cierto que al Real Madrid le han favorecido los árbitros en algunos partidos. Como al Atlético de Madrid, Sevilla o Valencia. Y en otros le han perjudicado. Eso forma parte del fútbol (o debía formar antes del VAR), pero la estadística muestra una anomalía, como recogen algunos tuitetos como @juanpfrutos o @maketolari

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El Real Madrid aparece en toda esta película como el protagonista ingenuo, donde al principio aparece como malo sin serlo y que además paga los platos rotos. Una ingenuidad que durante mucho tiempo ha tapado algunos grandes escándalos.

Hay pocos casos tan claros en la historia de la liga española como las dos ligas perdidas en Tenerife. En aquella ocasión se perdió el último partido de la liga con arbitrajes más que lamentables y con la constatación evidente en futuras entrevistas de primas a terceros por parte del Barcelona. No fue suficiente para castigar al Barcelona, por falta de pruebas, y porque el Real Madrid, a pesar de aparecer siempre como el malo de la película, nunca ha ejercido como tal. No denunció entonces aquello como no lo ha hecho ahora.

El F.C Barcelona ha vivido durante todos estos años a la sombra de una Federación y un Comité de Arbitrajes favorable y corrompido, como se demostró con la Operación Soulé y con tantas otras evidencias. Que de aquello no se haya abierto una causa judicial contra los clubes solo responde a la misma cobardía que en la Operación Puerto.

Esa es la verdad que esconde un club que ha vivido con el viento a favor en las competiciones domésticas durante todos estos años. Mientras los rivales, especialmente el Real Madrid, pero también clubes como el Atlético de Madrid o el Sevilla, recibían el trato arbitral normal, el F.C.Barcelona se beneficiaba de una anomalía estadística sin precedentes.

Quizá eso explique el dominio culé en España pero no en Europa, y haga lo propio con el Real Madrid. De otra manera es difícilmente explicable que un equipo que ha dominado Europa en los últimos 5 años, con 4 Champions conseguidas, y que ha sido uno de los 4 mejores durante los últimos 8 años, apenas haya logrado 2 ligas. En 5 de esas ligas la distancia con el F.C.Barcelona fue de menos de 4 puntos, mientras que en la última conseguida, el Real Madrid tuvo que vencer en su último partido mientras el F.C.Barcelona hacía lo propio gracias entre otras cosas al penalti pitado más vergonzante de la historia del fútbol.

Ahora con el VAR, una mejora tecnológica indudable como puso de manifiesto el mundial, parecía que esa impunidad iba a desaparecer. Con luz y taquígrafos y con la existencia de una sala especializada en el análisis de todas las jugadas conflictivas, se pensaba que desaparecería ese trato de favor.

Pero como en las mejores películas, el F.C.Barcelona contaba con la ayuda de otros entes, en este caso Mediapro, para seguir viviendo en la impunidad y cometiendo fechorías. Así que por ahora el malo sigue suelto en la oficina mientras el resto callan atemorizados. En esta película falta el héroe que denuncie la situación y sea capaz de derribar como en Italia, el tinglado. No lo tiene fácil porque parecen haber demasiados intereses en juego.

 

Vinicius Junior reclama su sitio

En el Santiago Bernabéu hay tres tipos de sonidos que el aficionado habitual alienta y reconoce. Uno de ellos, el más desagradable, es el que sigue al gol del equipo contrario. Normalmente se escuchan leves gritos, como desgarros, que ensucian el silencio provocado por la anomalía del gol recibido. El segundo sonido es el que precede al gol del Real Madrid cuando parece claro que se va a producir. Es un sonido de expectación, anticipando el posterior aullido tan característico del fútbol. Y el tercer sonido, el menos habitual, pero quizá el más apreciado, es el de admiración, el rumor que levantan determinadas acciones de un futbolista merengue.

Es ese un sonido que se parece a una suerte de murmullo colectivo, una exclamación colectivizada. Como no se produce con frecuencia, el buen aficionado lo reconoce y aprecia, porque eso significa que hay un futbolista especial en el Real Madrid, capaz de provocarlo.

En los últimos meses se ha escuchado con frecuencia ese murmullo en el Santiago Bernabéu. Un jugador de tez morena, mirada juvenil pero humilde y actitud desenfada, se ha encargado de relevar a otros como Zidane, Nazario o Butragueño en esa tarea de levantar esos murmullos tan especiales. Es un crío de menos de 19 años, y supongo que como tantos otros futbolistas brasileños, salido bien de las chavelas o de entornos pobres. Y seguramente por eso él y la mayoría de sus compatriotas juega con esa alegría, dándole al fútbol su verdadera naturaleza de juego, y no de deporte super profesional y de élite, que mueve ingentes cantidades de dinero.

Porque el joven brasileño parece que jugase solo para divertirse, para regatear al contrario, como en el colegio, con el objetivo de marcar gol, sin importarle demasiado los centenares de focos. Pero no está en el patio del colegio con una docena de compañeros, si no que comparece ante 80.000 gargantas cada fin de semana, rodeado de algunos de los mejores jugadores del mundo y en el club más exigente del planeta, capaz de pitar sin dudarlo a estrellas como Bale o Cristiano Ronaldo.

Vinicius José Paixao de Oliveira Junior es el nombre de este futbolista que ha logrado ser el protagonista de las crónicas sobre el Real Madrid. Al menos de la mía. Y sí, ayer el Real Madrid ganó en un buen partido, recortó dos puntos al F.C.Barcelona y mostró signos de gran mejoría, además de los goles nuevamente de Benzema y la vuelta de Mariano. Pero cuando dentro de 10 años recordemos estas fechas, nos acordaremos de que durante estos meses empezó a despegar Vinicius.

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Y es que él es la principal noticia de este Real Madrid. Y la mejor, en un año en el que jugadores como Bale o Asensio estaban llamados a liderar al equipo. Pero en su lugar, ha emergido un chico al que se despreció demasiado pronto. Fue despreciado no por su origen sino por su pertenencia a un club y como fichaje de Florentino Pérez. No es el primero ni será el último, pero su nombre ya podemos decir que se une a otros como el de Modric o de Odergaard, que quizá el año que viene vuelva para demostrar lo mismo que el brasileño. Jugadores que la prensa, demasiado focalizada en sus objetivos personales, despreció demasiado pronto.

El fichaje de Vinicius se utilizó para criticar al presidente, al que tomaron por loco o inconsciente, en lo parece que fue una decisión acertadísima. Desconozco el valor actual del brasileño pero dudo mucho que nadie quisiera desprenderse de él por menos del doble de lo que costó. Ahora mismo es tanto lo demostrado y su potencial que resulta difícil no imaginarle triunfando de blanco.

La sonrisa perenne de Vinicius no es la muestra de su éxito en la élite, porque ya la mostraba cuando fue llevado al Castilla, a pegarse en campos de segunda B, en una decisión que no debió ser fácil para el joven brasileño. Escrutado por la prensa para detectar sus fallos y por una afición siempre difícil, Vinicius no tardó en reventar la puerta del Castilla con goles.

Y Solari apostó por esa sonrisa, que era la misma en campos de césped artificial que en el Bernabéu. Su sonrisa es su carta de presentación para demostrar que está capacitado para levantar a un estadio entero sin notar los sudores fríos y las palpitaciones de corazón que cualquier otro sufriría en su lugar. Su desparpajo y naturalidad en sus acciones, tengan o no buena ejecución y resultado, es impropia de un chico de su edad. Y eso es lo que llamó más la atención al principio, más allá de regates exitosos o remates a portería desafortunados. Un niño con apenas 1.000 minutos en el equipo se comportaba como un veterano vistiendo una elástica que a otros mucho más mayores ha hecho palidecer e incluso llorar.

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Pero Vinicius no ha llorado ni ha parecido soportar la presión que un momento dado tuvo, cuando el Madrid era tan plano que solamente sus incursiones por la banda parecían darle sentido a la estrategia del club. Algo tan impropio como su rendimiento: 10 asistencias y 3 goles, y un buen puñado de buenas acciones, que han provocado goles, penaltis o jugadas espectaculares. Ya solo con esos pocos minutos se puede hacer un vídeo de Youtube de Highlights, que algunos profesionales tardarían lustros en conseguir.

Vinicius ha ayudado también a despertar a mejor Benzema, porque ambos parecen entenderse y buscarse. Y así, el francés a encontrado en el brasileño a su Cristiano, y viceversa.

El joven de Río de Janeiro ha sido durante las semanas de plomo, los días duros de un Madrid abatido y triste, la única ilusión y esperanza. Ahora es un motivo más para disfrutar del Real Madrid, junto con los habituales, pero un motivo especial. Vinicius provoca en la grada, como decía un tuitero, la ansiedad para que reciba el balón. Los espectadores, conscientes de su presencia y de que cuando reciba el balón levantará ese murmullo de admiración, le buscan con la mirada. Miran al balón y al brasileño a ver si coinciden para disfrutar de un regate, un encare, un pase filtrado o un eslalon.

Vinicius sin saberlo, con su sonrisa permanente, la ingenuidad del niño que es, se ha convertido en el ídolo del Bernabéu, sin saberlo él ni muchos de los que ahora todavía no le idolatran porque quizá no sean conscientes de que se viene un jugador tan especial, que su mera presencia ha revivido a todo un Real Madrid.

Vuelve la ilusión en el Bernabeu

El Bernabéu pareció ayer de nuevo ilusionado, animoso, con ganas de ver a su equipo remontar un resultado que pronto se tornó adverso. En la primera jugada con peligro del Gerona, la defensa del Real Madrid descuidó la marca y rápidamente se endosó el 0-1 en el marcador. Para ser eliminatoria, con los goles con valor doble en campo contrario, el inicio era esperpéntico, como gran parte de la temporada.

Pero la novedad fue que esa adversidad en vez de achicar al equipo, lo agrandó. El equipo de Solari atacó y disparó a puerta en la primera parte en numerosas ocasiones, y el 2-1 bien pudo haber sido un 4-1.

Luego la segunda parte trajo un formato similar. Buen juego del Real Madrid y un error, esta vez individual, que provocó el 2-2. Parecía nuevamente una situación para bajar los brazos, con un resultado nada beneficioso para los intereses blancos.

Pero volvieron a aparecer algunos de los jugadores destacados del partido. Los goles de Benzema y Ramos resolvieron el resultado y llevaron la alegría a un Bernabéu que por fin vuelve a recuperar las esperanza. ¿Y si ha vuelto el Real Madrid? se preguntaban algunos.

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Lo cierto es que los jugadores son los mismos campeones de Europa que hace un año. La gran diferencia hasta ahora, además de la presencia de Cristiano Ronaldo, era la falta de tono físico, y también psicológico. Ayer el equipo sí notó esa subida de nivel. Algo que se observa en jugadores como Modric o Casemiro, que ahora empiezan a mostrar su mejor versión. Es evidente que el mundial ha provocado que el inicio de temporada para el Real Madrid fuese físicamente muy bajo y ahora, como en otros años, muchos jugadores empiezan a adquirir su mejor momento físico.

También influye la presencia de jugadores menos habituales que le aportan al equipo vigor y frescura. Ayer, Odriozola fue muy incisivo en ataque, Ceballos mostró equilibrio y control del medio del campo y Vinicius fue un puñal por su banda. Y quiero volverme a parar en el jugador brasileño, como he hecho otras veces.

No, no es normal que un chico de 18 años levante al Bernabéu y aporte esa producción ofensiva. Logra generar ese rumor de expectativa, que solamente han logrado jugadores como Zidane o Ronaldo. Cuando el joven carioca coge el balón, el público sabe que va a encarar, que va a regatear y buscar el área contraria. Y logra el objetivo muchas veces, aunque muchas otras malogra la última jugada. Algo por otra parte normal en un jugador todavía por madurar, que necesita aprender a elegir sus mejores opciones. Cuando lo haga, y va muy rápido, será un atacante de primerísimo nivel.

Esas novedades lograron que ayer el Real Madrid marcase 4 goles y espantase los fantasmas de la falta de gol, algo que lleva persiguiendo al equipo toda la temporada. A cambio, se encajaron dos goles, en fallos muy concretos, y eso es algo a seguir mejorando.

Pero la noticia es que el Real Madrid, con pie y medio en semifinales, va a comenzar los meses vitales con el mejor ánimo y probablemente con toda la plantilla a disposición de Solari. Y ahí, veremos si el técnico toca las piezas y mejora lo que ya empieza a funcionar o por el contrario el equipo empeora. Pero es de suponer que contar con jugadores como Bale o Asensio debería ser más una suma que una resta. De como gestione el técnico argentino a la plantilla dependerá su futuro, y lo más importante, el presente de esta temporada del Real Madrid.

Análisis de la política de jóvenes del Real Madrid

Desde hace varias temporadas, el Real Madrid prácticamente solo ficha a jugadores jóvenes, la mayoría de ellos desconocidos para el aficionado, sin consagrar, con apenas unos pocos partidos en las máximas categorías del fútbol.

Esta política está alejada de la que impuso al principio de sus mandatos Florentino de fichar a los mejores, a costes elevadísimos. Jugadores que venían en la mayor parte de las veces con el balón de oro debajo del brazo.

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El giro no es casual ni caprichoso y en diversas ocasiones ha sido explicado por el presidente del Real Madrid como una necesidad ante la nueva realidad del mercado. Con clubes con capital infinito como el PSG o el City y con el incremento de derechos de la Premier, la política de fichajes y de salarios ha sido una obsesión del Real Madrid.

A continuación dejo un análisis de todos los fichajes de jugadores menores de 22 años, efectuados en las últimas 12 temporadas. Se han incluido solamente aquellos cuyo coste superó 1 millón de euros y se han tomado datos aproximados de coste de la prensa  y de su valor en  la web Transferdemarkt.

Captura de pantalla 2018-12-29 a las 20.20.24Están marcado en azul jugadores que se ficharon en su día y que hoy siguen en la plantilla. Todos ellos menos Asensio, han sido pilares de los éxitos del Real Madrid de las 4 Champions en 5 años. Jugadores como Marcelo, Varane o Casemiro eran jóvenes semidesconocidos en su día, apuestas del Real Madrid, fichados a coste bajo comparado con el rendimiento tan extraordinario que han dado. Otros como Benzema o Isco si tenían mayor cartel y de ahí su coste en torno a 35 millones de euros. Y luego está el caso de Asensio, cuyo valor se ha multiplicado con respecto a su coste de apenas 3 millones.

A excepción de Asensio, ninguno de estos fichajes estaba enmarcado en la política de fichar a los mejores jóvenes, pero ponen de manifiesto que en estas ocasiones el Real Madrid acertó y compensó con creces el coste del fichaje. A estos casos habría que añadir jugadores como  Sergio Ramos o Robihno, fichados en la temporada anterior. El sevillano tuvo un coste  de 27 millones de euros y comparado con el rendimiento que ha dado en estas  temporadas parecería ridículo. Y por el brasileño se pagaron 24 millones de euros y se vendió al Manchester City casi por el doble.

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En el gráfico están marcado en verde y en rojo los fichajes de jóvenes que ya no están en el club. Los primeros son jugadores que se vendieron a mayor precio del que costaron. Algunos como Ozil o Higuain dieron además de un buen rendimiento económico, rendimineto deportivo.  

El gráfico recoge el total de beneficios (precio de venta menos precio de compra) y las pérdidas o ganancias de todas esas operaciones, con dos cantidades: +62 y -55 respectivamente. Dentro de los fichajes que no resultaron, operaciones como la de Gago o Drenthe, jugadores que habían ya destacado en sus clubes pero que no cuajaron en el Real Madrid. Otros como Sergio Díaz, un joven delantero paraguayano tuvieron mala suerte con las lesiones y otros como Lucas Silva simplemente no eran para un club como el Real Madrid. En la mayoría de esos casos, el coste de venta incluido no es el total puesto que habría que incluir costes de cesión o de derechos futuros como con Garay.

He incluido en este campo el fichaje de Markannen, un delantero que se fichó para el Castilla por algo menos de 3 millones, y que además no cumple el requisito de menos de 21 años. Su fichaje contrasta con la política actual, de fichar talento claro, jugadores que sobresalgan claramente en sus categorías.

Por último, están los jugadores fichados  en las últimas tres temporadas. He señalado con el color naranja aquellos jugadores que ya no son promesas, con edades superiores a los 22 años, como son Ceballos, Odriozola y Kovacic. En estos tres casos, son jugadores que ya han demostrado su nivel para jugar con el Real Madrid.

Probablemente todos ellos irán incrementado paulatinamente su valor de mercado. Teniendo en cuenta que el tope suele ser a una edad comprendida entre los 28 y los 29 años, a los tres les queda mucho por crecer. Como en el resto de casos pueden ser jugadores que aporten un valor deportivo al club, o económico, a través de una venta. Pero en este caso, ya sabemos que con ellos el Real Madrid lejos de perder dinero, lo va a ganar.

Y por último están los jugadores en color amarillo; jugadores fichados jovencísimos y todavía hoy por debajo de los 21 años. Muchos de ellos muy destacados en su categoría pero a día de hoy por descubrir su rendimiento en un equipo de superélite como el Real Madrid.

Dentro de este grupo de jugadores fichados en edad juvenil hay tres jugadores cuyo coste no superó los 5 millones: Vallejo, Odergard y Valverde. En el caso del central aragonés las lesiones han impedido que pueda demostrar si tiene nivel o no para el club. Posiblemente tendrá que salir cedido y lo tendrá complicado para volver. Y en el caso del noruego y de Valverde son dos jugadores que ya han demostrado su talento y que aunque necesitan muchos minutos, probablemente se revaluarán mucho en los próximos años.

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Respecto a los dos brasileños, Rodrygo y Vinicius, su coste es muy superior al de otros fichajes parecidos por edad, teniendo en cuenta sobre todo su rendimiento, alejado de fichajes como Benzema o Isco que habían demostrado ya su nivel en equipos de primera. No obstante, ambos han sido titulares en sus equipos brasileños y su potencial para tan grande como para justificar en parte ese gasto.

Y aquí el gran problema es distinguir el talento antes de que esos jugadores exploten definitivamente en otros clubes y su valor se multiplique. El ejemplo más paradigmático es Mbappé, hoy con un valor de 200 millones y al que probablemente se podría haber fichado con 16 o 17 años por 50 millones. Pero hay más ejemplos de jugadores que jugaron 2 temporadas en Europa y rápidamente incrementaron su valor, como puede ser James.

Tanto en esos casos como en el de Lunin o Theo por los que también se han pagado cantidades superiores a los 5 millones, parece  complicado que el club vaya a perder mucho dinero. Son jugadores jóvenes, con mercado, que incluso en el caso de Theo, que ahora mismo no parece que valga los 30 millones pagados por él, si pueden hacerlo en el futuro.

En definitiva, es una política que en años pasados ha dado frutos y que se espera que se de en los próximos años en los cuáles el Real Madrid va a tener que afrontar un cambio de ciclo sin poder hacer los grandes dispendios económicos del pasado.

¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que «ese peor» fuese en realidad «este nefasto». Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados a todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo el aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes, y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con un 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacerse meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo.

Real Madrid: Fin de ciclo

El Real Madrid cayó con sonrojo y con estrépito, verificando el certificado de defunción de un Lopetegui que ya estaba ajusticiado desde hace tiempo. El 5-1 no es el reflejo de la diferencia futbolística de ambas plantillas, como tampoco lo fue en otras derrotas anteriores del Real Madrid. El resultado, y en especial la primera parte, es el reflejo de una diferencia anímica de dos equipos.

El Real Madrid fue ayer un equipo sin alma, sin garra, sin fuerza. Un enfermo deprimido que quiso salir de su letargo y depresión durante los 15 minutos que siguieron al descanso. Fue aquel un último intento desesperado para salir de un estado mental en el que se ha ido sumiendo el equipo poco a poco.

Cómo y por qué ha sucedido es algo difícil de explicar. Quizá haya que remontarse al partido de la Supercopa o a la salido de Cristiano Ronaldo y Zidane, o a la venta de jugadores como James, Pepe o Morata, que formaban parte de aquel equipazo que ganó el doblete. O quizá haya que remontarse al 2015, tras la debacle de Ancelotti.

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Pero parece claro que el equipo ha tocado fondo y que Lopetegui no puede ayudar a reconducir la situación. Lo cuál no significa tampoco que sea el problema. Pero lo que todos parecemos tener claro es que no es la solución. Ni siquiera los creyentes en los proyectos a largo plazo creemos en un entrenador que aparece desdibujado, triste, incapaz de girar los acontecimientos.

Fue ayer incapaz de evitar la sangría en el primer tiempo y tampoco fue capaz de dar un golpe de timón con el 2-1 cuando el Real Madrid más apretaba, consolidando el dominio con un par de cambios. Y esa misma incapacidad ha aparecido en las últimas derrotas. Son demasiados partidos partidos, demasiadas derrotas, pero sobre todo la sensación de que Lopetegui no es capaz de agitar a un grupo de jugadores que muestran su peor versión.

Y es aquí donde volvemos a lo de siempre, la responsabilidad de los jugadores. Casemiro se la atribuyó toda en unas declaraciones que dejaron de manifiesto el carácter del brasileño, diciendo que los jugadores tenían que correr y pelear más. Y Ramos trató de quitársela, afeando de paso a Casemiro sus declaraciones y además mandó un mensaje a navegantes con otra desafortunadísima frase, donde decía que el respeto hay que ganárselo. No sabemos si se refería a Conte, a Mourinho, a Lopetegui o a él mismo, que ha estado tan desafortunado en este inicio de temporada como el resto de pesos pesados.

No se libra nadie de la quema, desde luego no los jugadores, muchos ya leyendas del madridismo que fueron barridos por un Barcelona sin Messi, un equipo peor que otras versiones que golearon al Real Madrid. Tampoco se puede librar el club, que confió en Lopetegui, no sabemos si como primera opción o sexta, y que tampoco ha sido capaz de ver la debilidad de la plantilla.

Florentino Pérez pareció encontrar en Zidane a su compañero de viaje perfecto pero tras su marcha parece que el club vuelve a tiempos pretéritos.  La marcha de Zidane y de Cristiano Ronaldo, los dos a la vez, han dejado un hueco tan enorme, que ya antes de noviembre parece la temporada absolutamente perdida. Es difícil imaginar la llegada de otro redentor, de otro Zidane que resucite al equipo. Desde luego este equipo da tanta o más pena que el de Benítez. Con muchos de los mismos jugadores y otro puñado de jóvenes que deberían ser ilusionantes, lo que está claro es que no es un problema de nombres. No le falta calidad a la plantilla. Le puede faltar gol pero el equipo se ha desfigurado por la defensa, con errores groseros. Y eso es una responsabilidad global.

Simplemente el grueso de los jugadores no ha alcanzado el estado físico y mental óptimo, con claras desconexiones, poca motivación y poca concentración. Quizá Conte sea capaz de solucionar eso. La pregunta es durante cuando tiempo. 

Mientras el club tiene la necesidad imperiosa de reaccionar. Hasta ahora ha encontrado en los resultados, 4 Champions en 5 años, un modelo que parecía exitoso, a pesar de varios indicios como la nefasta liga del año del año pasado. Y el club, a pesar de esta derrota y de malas temporadas en liga ha sido capaz de completar un ciclo de triunfos. Pero el ciclo parece agotado y es necesario moverse con rapidez. Quizá sea la situación financiera de los clubes y la necesidad del club de cambiar de modelo y buscar nuevos ingresos con el estadio lo que ha ralentizado los cambios.

Es cierto que es difícil renovar la plantilla en mitad de un ciclo ganador. Ningún club lo ha hecho. Y también es cierto que los precios de los mejores jugadores es desorbitado y ni siquiera el Real Madrid se puede permitir esos desembolsos. Lo que no cabe es achacar a Florentino toda la culpa porque ha apostado por un nuevo estadio. Ese proyecto es independiente de la gestión deportiva y además es absolutamente necesario para garantizar el futuro económico del club.

Pero en todo caso, un equipo sin grandes fichajes en tres años al final acaba acomodándose, y quizá eso le haya pasado a muchos jugadores del Madrid, mientras que los  jóvenes jugadores fichados quizá no tengan todavía la entidad suficiente para apretar a los titulares.

Lopetegui, la penúltima pieza del dominó

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El domingo, Lopetegui se juega su futuro como entrenador del Real Madrid y seguramente como entrenador de élite. Al mismo tiempo, el Real Madrid se juega su futuro a corto plazo, un proyecto nuevo que debía ser ilusionante y que apostaba por un entrenador y una plantilla joven.

Si algo nos ha enseñado el fútbol a lo largo de su historia es que es imprevisible. Un fallo a puerta, una parada o un gol, lo cambia todo. Y supongo que a eso se aferra Lopetegui y su equipo. Menos la plantilla, a la que no le importa tanto el cambio del entrenador. Al fin y al cabo, aunque son los principales responsables en las victorias, no tanto en las derrotas, porque no se puede despedir a todo el 11 titular ni cambiar media plantilla a mitad del año.

Así que el domingo a las cuatro de la tarde veremos si se consuma el fin de un proyecto que debía suponer la continuación de una época gloriosa para el Madrid, apostando por los jóvenes llegados para regenerar al mejor Madrid de los últimos 50 años. Y para ello solo hace falta una derrota en el Camp Nou, algo no tan difícil, aún sin Messi, o quizá incluso un empate. Cualquier resultado negativo haría rodar la cabeza de Lopetegui, especialmente una derrota que dejaría al Real Madrid a 7 puntos de distancia del líder, y sobre todo 5 derrotas en 6 partidos.

La victoria dejaría en cambio al Real Madrid en las posiciones de cabeza nuevamente, y a solamente un punto del F.C.Barcelona, lo cuál daría a Lopetegui aire suficiente para unos pocos partidos más. Es Lopetegui la siguiente pieza del dominó en caer y solamente la excelencia en los próximos meses le permitirá librarse de un futuro ya pactado.

Para hacerlo, probablemente recurra al 11 más experimentado. A excepción de Cristiano Ronaldo y Carvajal, lesionado, no creo que apueste por los no habituales y pienso más bien en una alineación parecida a la del último día en Champion League, quizá con la inclusión de Varanne como central y Nacho como lateral derecha.

La ventaja de jugarte tu futuro con los Modric, Kroos, Bale y compañía es que esos mismos, hace no tanto arrasaban todos los campos de Europa. Ese 11 tipo ha vencido en todos los campos de Europa, incluido en Camp Nou. Con Cristiano Ronaldo añadirá alguna, sí, pero también contra Messi, que no estará. Así que se compensa.

La desventaja de apostar por esos mismos que no han dado la talla en partidos previos es que quizá no sientan la motivación suficiente para morir en el campo por un entrenador que más que jugadores necesita guerreros. Soldados furibundos que en cada partido den hasta la última gota de sangre, porque para Julen cada partido puede ser el último.

Y seguramente por ese estado de necesidad, este proyecto acabará finiquitándose más pronto que tarde, y con él se caerá la penúltima pieza del dominó, a la que muy probablemente seguirá un periodo de más caos que armonía en el club.

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

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Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

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Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Primera crisis del Madrid de Lopetegui

El Real Madrid de Lopetegui afronta su primera gran crisis tras acumular tres partidos consecutivos sin ganar y sobre todo sin marcar ni un solo gol. Si contra el Sevilla el Real Madrid mostró su peor cara, ayer contra el CSKA de Moscú si fue capaz de dominar el partido desde la posesión, generando algunas ocasiones (3 palos), sobre todo desde centros laterales. El equipo ruso se cerró tanto que los blancos tuvieron que recurrir a centros constantes desde las bandas.

Si miramos los fríos datos encontramos un abrumador dominio blanco, tanto en posesión como en centros como en remates. Pero el resultado da por ganador al CSKA de Moscú por el grosero error de Kroos en la primera parte. De poco sirve un sistema de juego si se cometen errores de este calibre y se regalan goles al contrario. Hoy en día, en la élite, cualquier equipo con un gol de ventaja es capaz de explotar contraataques y de defender. Y eso justo hicieron ayer los rusos, no sin mérito.

Y es ahí donde el sistema de Lopetegui, basado a priori en la posesión extrema y en la presión alta, me causa desconcierto. En prácticamente todos los partidos importantes se han cometido errores de pase que han aprovechado los contrarios. Y en todos ellos los rivales han sido capaces de generar ocasiones de peligro. Y a cambio, este Madrid no es capaz de generar más ocasiones de gol ni más remates que el año pasado, que es el fin último del fútbol.

Tener posesión y presionar arriba para llegar al área contraria parece una opción fantástica para un Real Madrid lleno de talento y mediocampistas. Pero si la posesión del balón no acaba en las botas de un futbolista de ataque en zonas claras de área, no sirve para nada. Y más aún, si la presión alta no logra el objetivo de robar el balón inmediatamente después de perderlo.

Esas son las carencias que le veo ahora mismo al Real Madrid de Lopetegui, que por otra parte, entiendo que necesita más meses para ser valorado y analizar en profundidad su juego. También es cierto que ese sistema, como el del Barcelona de Pep, necesita que arriba haya, si no un Messi, sí al menos un jugador diferencial, como podría ser Bale o deberían ser Asensio o Benzema.

Y ese es el déficit de este Madrid. La alargada sombra de Cristiano Ronaldo es tan grande que en apenas unos primeros partidos, el equipo ya se encuentra en números de ocasiones, goles y remates de la época pre Cristiano. Se sabía que se echaría de menos a un jugador que ha marcado con el Madrid un gol por partido (ayer con el en el campo eso habría significado al menos el empate), pero se confiaba en que el colectivo y otras individualidades compensasen su marcha. Y por ahora está siendo complicado, veremos en el futuro.

Yo sí tengo la sensación, y esto es una apreciación absolutamente personal, fuera de toda objetividad, que a este Madrid le falta algo, llámese alma, magia ambición, competitividad. De pronto parece un equipo menos temible que el año pasado. No tener arriba a un tipo que sabes que en cuanto la reciba va a tirar a puerta puede generar un relajo en las defensas que antes no tenían. Y la ausencia de Zidane, tantas veces criticado el año pasado, también deja una sensación de orfandad, como si los jugadores creyesen menos. Y es que al fin y al cabo, creer en el Zidane jugador y entrenador, en ambas categorías leyenda, debía ser muy fácil.

En uno u otro caso, y por distintos motivos, esta ha sido la elección del club, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la ausencia del 7 portugués y de Zidane. Le toca al entrenador y a los futbolistas más importantes dar un paso adelante. Estamos en octubre y queda toda la temporada por disputar, y de estas derrotas todavía se pueden sacar aprendizajes para mejorar, algo que los meses de marzo y de abril sí penalizan.

Debacle del Real Madrid

Llegaba el Real Madrid de ganar al Español en un partido de transición y de golear a la Roma en la Champion Legue en un partido espectacular, el mejor partido de la temporada y uno de los mejores de los últimos años. Y esperaba el Sevilla como siempre, intenso en los primeros minutos y muy motivado.

Pero el desenlace no por visto en otras temporadas, especialmente en los años pre Mouriño, dejó de ser inesperado. El Real Madrid claudicó en los primeros 45 minutos. No compareció. Mientras que el Sevilla se aplicó al 120%, defensiva y ofensivamente con un despliegue que hizo saltar por los aires todas las líneas blancas. El mejor equipo de Europa con el mejor medio de su historia y con dos centrales de leyenda se vio desbordado una y otra vez.

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Y en ataque apenas apareció Bale, el único que durante todo el partido intentó tirar de la nave blanca, pero sin suerte. Poco rastro del resto, a excepción de un Modric más participativo que apareció especialmente en la segunda parte. Como en general el Madrid, los blancos jugaron mejor los 45 minutos, también influenciado por una menor intensidad del Sevilla, con un resultado, 3-0, muy ventajoso.

La derrota rompe todo posible idilio inicial con Lopetegui. Esas goleadas duelen mucho y acaban apareciendo durante el resto de la temporada. Los errores individuales groseros, y esa incapacidad colectiva tardan tiempo en olvidarse y quedan como una cicatriz permanente. Y mucho más, pensando que el F.C.Barcelona había perdido su partido y era una oportunidad ideal para empezar a marcar distancias.

Más allá de los 3 puntos o la derrota, algo asumible como pasó contra el Atlético de Madrid o con los dos puntos perdidos en San Mamés, lo que llama la atención es que un equipo que hace 7 días fue un rodillo, ayer pareciese una chirigota. Puede ser concentración, motivación o incluso  estado físico, aunque lo cierto es que el sábado jugadores como Kroos, Marcelo o Bale habían descansado. Y otros como Asensio o Benzema no disputaron el partido completo.

Al Real Madrid no se le pide que gane todos los partidos, pero sí que compita en todos ellos, aunque sean amistosos. El de ayer era un partido oficial, e importante, y el Real Madrid, como dijo Casemiro, regaló los primeros 45 minutos. Y eso es inadmisible y es algo que Lopetegui tendrá que corregir si quiere comerse el turrón en diciembre. Para eso tendrá que ganar el partido del próximo sábado ante un Atlético de Madrid que huele sangre y que puede meter al entrenador vasco en su primera crisis importante.