Los “Hispanos” ganan el Mundial de balonmano

No me desagrada especialmente el título de “hispanos” de esta magnífica selección española de guerreros. Como mínimo me agrada más que “la roja”, aunque menos que España. En todo caso, el título sí refleja esa combatividad de un equipo que ha sorprendido masacrando a Dinamarca.

Ese resultado equivaldría a un 6-0 en fútbol o una victoria en baloncesto de 30 puntos, algo que no se corresponde con el nivel real de ambos equipos. Ni España es tan buena ni Dinarmarca tan mala. El de ayer fue uno de esos pocos partidos en los que un equipo lo hace todo bien y otro todo mal. Por un momento, daba casi hasta pena. España lo metía todo, tiros imposibles, de larga distancia, a la contra…, mientras que Dinamarca en ocasiones delante del portero no acertaban con grandes paradas del portero español.

El resultado una paliza española que convierte a España en bicampeona del mundo, y que muestra el potencial español en este deporte en las últimas décadas. El equipo se ha sabido regenerar y ha contado sobre todo con un gran entrenador, Valero Rivera.

Es un triunfo para la historia que nunca se va a volver a repetir en esas circunstancias especiales que eran jugar en casa y avasallar al rival y tratarle como a un equipo menor, no de segunda categoría, sino de tercera.

¡Bravo por los españoles!

Lance Amstrong, de héroe a villano

Decía ayer Lance Amstrong que las dos últimas semanas habían sido horribles sin decir mucho más acerca de las terribles acusaciones de dopaje provenientes de la Agencia de Dopaje Norteamericana. Casi unas pocas horas después el ganador de la Vuelta a España, Alberto Contador, sancionado recientemente con dos años de suspención por dopaje, recibía un caluroso aplauso de homenaje en el estadio Santiago Bernabeu.

El ciclismo y el mundo del deporte tiene estas cosas, pasas de héroe a villano en un segundo y de pronto todos saltan contra ti. O puede ser que vivas el proceso varias veces como Alberto Contador, de héore a villano y ahora nuevamente héroe.

Resulta todo algo incomprensible. Amstrong, el todopoderoso ciclista que combatió un cáncer para convertirse en el mejor ciclista de todos los tiempos se va a convertir ahora en el deportista más tramposo y dopado también de todos los tiempos.  No ha sido en cuestión de segundos pero sí muy rápido como el tejano ha pasado de ídolo o basura de la sociedad.

Yo supongo que entre medias todo el pastel que tenía el americano montado tenía que saberse. En realidad lo sabíamos quienes escuchábamos a los que lo acusaban, cosa que pasó en numerosas ocasiones. Así que no tengo dudas de que estaban todos al tanto del dopaje sistémico de Amstrong y ya de paso del resto de ciclistas, incluido Contador.

Y lo saben y lo sabían tanto los organizadores de los eventos, como por supuesto los propios ciclistas como los periodistas afines. La diferencia es que solamente actúan como manada,ya sea defendiendo o atacando, cuando la presa ya es débil. Si después se vuelve fuerte le vuelven a apoyar.

Así funciona este mundo de intereses donde de pronto nadie se explica lo de Amstrong, ignorando las confesiones de compañeros suyas, los rumores y por qué no decirle la evidencia de los hechos.

Pero supongo que es más fácil creer en héroes que en villanos, y desde luego es mucho más gratificante y estimulante pensar en la superación natural y el talento de nacimiento que rebuscar posibles ayudas externas, tramposas la mayoría de las veces. No tenemos un ejemplo tan alejado en España…

 

 

http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/10/12/ciclismo/1350035743.html

Un tipo llamado Félix

Ayer pudimos asistir en director a una hazaña de la que es posible que ni siquiera seamos conscientes. El salto a más de 36000 metros de Félix Baumgartner hizo que el austriaco rompiese la barrera del sonido y nos puso además los pelos de punta a muchos cuando vimos como una especie de “objeto” blanco caía sin control. Después comprobamos como ese “objeto” se estabilizaba para finalmente comprobar como llegaba al suelo sano y salvo como hiciera en otros 2500 saltos.

 Félix Baumgartner no es un chalado o un loco es simplemente un tipo que percibe la vida de manera distinta y que busca constantes emociones. Le guía sin duda la adrenalina, una droga fuerte y adictiva, y las nuevas emocionas. Por eso, después de tirarse en paracaídas desde todos los lugares posibles pensó que lo que le quedaba era hacerlo “fuera de la tierra” y repetir un salto que solamente había logrado una persona hacia ya más de 50 años, Joseph Kittinger, quien le guiaría precisamente desde el puesto de control.

 La gente como Félix que busca esas emociones fuertes sabe que la vida se puede acabar en cualquier instante pero prefieren vivirla de esa manera. Me recuerda mucho a los alpinistas que tras conquistar un 8.000 se plantean otro como reto. Todos ellos guiados por la misma necesidad de nuevas experiencias viven al límite.

 ¿Están locos? Quizá estemos locos el resto que disfrutamos de vidas anodinas, muchas veces aburridas, sin realizar lo que realmente deseamos, embargados con la perezosa rutina del día a día.

 Nunca he tenido un ídolo pero si lo tuviera sería este austriaco que ayer hizo que me subiesen las pulsaciones y que hoy es un hombre record, haciéndonos vivir a los nacidos después de la conquista de la luna un pequeño hito parecido que es posible que traiga después nuevos hitos.

 Enhorabuena Félix!

 

La acusación de David Millar a Induraín

Fue ayer David Millar, un ciclista de cierto peso por su historial, quien puso en duda que Miguel Induraín no se hubiese dopado.


Para  los que estamos más aventajados en este del dopaje no nos sorprende en absoluto. Fue Jose María García el que hace poco comentó la actualidad del mundo del dopaje y dijo algo similar:

“Induráin se retiró justo antes de que comenzaran a realizarse análisis de sangre”

 

Pero eso fue hace apenas un par de años, porque mucho antes en una entrevista que le hizo a Miguel Induraín le preguntó directamente por el asunto con unas respuestas del navarro más que dudosas. El periodista le preguntó a Induráin si se había dopado en algún momento, y la respuesta de fue la siguiente:

“Es un tema del que prefiero no hablar”.

José María García utilizó uno de esos silencios tan periodisticos para a continuación volver a formular la pregunta. la respuesta esta vez fue aún más dudosa:

 ”Sin comentarios… siguiente pregunta”

 

Tras los consabidos dopajes de Alberto Contador, Amstrong, Riis o Ulrich, los últimos grandes campeones a pocos le deben quedar duda de la limpieza de este deporte. Una limpieza que por desgracia no debe haber existido casi nunca. No, tampoco en la época de Induraín. Sabemos que también Perico Delgado se vio envuelto en una polémica de dopaje y si rascasemos un poco podríamos remontarnos muchos más años.

No se trata de fustigarse constantemente. Induraín fue un gran campeón, un ciclista excepcional pero nada de eso puede ocultar que seguramente se dopó como el resto. No por ser español dejó de hacerlo. Conviene por tanto no tirar de hipocresía.

Hemos visto como en Estados Unidos no han tenido ningún reparo en colgar de un palo a Amstrong. Nosotros en cambio todavía andamos justificando a Contador preguntándonos porqué aquel filete precisamente tenía clembuterol.

Amstrong, ¿el fin de una era dopaje?

La diferencia entre un país serio, Estados Unidos, y un país que no lo es, España, bien podría ser la actuación de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos(USADA) contra un deportista símbolo de un país, mediático como pocos y profundamente admirado como es Lance Amstrong

 Para los organismos de aquel país,  y la justicia americana, hay dos cosas intolerables: la mentira y los tramposos. Más allá de estos dos elementos cruciales para entender muchas de las cosas que han pasado en Estados Unidos puede existir una amplia escala de grises.

 Esto explica la acusación contra un corredor del que se viene sospechando casi desde el mismo momento en el que empezó a ganar Tours. Su cáncer previo sirvió como cortina de humo para tapar aquello, aprovechando una enfermedad, que fue real, para implantar un modelo de dopaje sistémico, no ya en un corredor, si no en todo un equipo.

 De eso se le acusa a Amstrong y no del uso puntual de una sustancia dopante, que también sería grave. Se le acusa de hacer trampas sistemáticamente durante todos estos años y de poner también en riesgo su vida y la de muchos de los integrantes de su equipo. Porque tal y como narraban algunos ciclistas altamente denostados por sus declaraciones en contra de Amstrong, si formaban parte de su equipo tenías que acatar sus reglas. Y entre estas reglas figuraban un complejo procedimiento de dopaje que incluía médicos, directores, compañeros. Y por supuesto, muchos de ellos españoles. Los mismos que seguramente en España se irán de rositas por no contar con organismos con la fuerza suficiente y el coraje para hacer lo que ha hecho la USADA.

 Pero a Amstrong también se le acusa de utilizar su influencia( y dinero) para ocultar positivos y otras pruebas que demostrarían que se dopó de manera reiterada durante varios Tours. Nada por cierto que no se supiera.

 Este organismo se basa en múltiples pruebas, entre las que figurarían análisis de sangre del deportista pero también múltiples testimonios. Testimonios de ciclistas estadounidenses ante un organismo oficial. Eso significa, como sucedió en el caso de Marion Jones, que una declaración entrañaría graves consecuencias en caso de ser falsa. Comprobamos con Clinton, la falsedad en las declaraciones es algo gravemente castigado en aquel país.

 Así pues, con estos ingredientes, Amstrong ha decidido tirar la toalla. Todo baja una sarta de acusaciones y cantos al sol, hablando de caza de brujas, envidias y otras lindezas. Lo verdaderamente triste de todo este caso es que trece años después tenga que llegar un organismo, en principio ajeno al ciclismo, para hacer lo que se debería haber realizado hace mucho tiempo, sancionar a Amstrong.

 Como ya es tarde, solo queda el recurso de retirarle todos sus logros conseguidos y condenarle de por vida, deportivamente hablando. Hablamos pues de medidas ejemplerizantes, necesarias para lanzar un mensaje claro y único, el dopaje se castiga severamente.

 Todo lo que no sea conducente a este tipo de medidas, con tibiezas como las de nuestros políticos y dirigentes deportivos, en el caso de Contador, por ejemplo, significa mandar un mensaje erróneo a la sociedad y a los deportistas.

 Dicen que cuando el río suena es que agua lleva. Con Amstrong lleva sonando demasiado tiempo pero también con otros deportistas. Quizá no haya que irse tan lejos para empezar a ver la luz… También hay otro refrán que dice que a todo cerdo le llega su San Martin (every dog has his day)

Bolt y Phelps, dos seres de otra especie

Hay dos tipos de personas: la corriente, como tu y como yo que vive una vida ajena al deporte de élite y aquella otra muy minoritaria donde unos cuantos entrenan cada día muy duro para mejorar físicamente. Entre estos últimos los hay mejores y peores en función de su capacidad, genética, etc…

 Y luego están Bolt y Phelps, dos seres de otra especie que nada tienen que ver con el resto de los humanos. Deportistas de tanto nivel como Blake o Lochte están en realidad más cerca de los deportistas de élite de mucho nivel que de estos dos.

Hablamos de dos seres únicos, excepcionales, que salen una vez cada siglo. Dos seres que yo podría incluso pensar que son extraterrestres. Solamente por la inmensidad del universo es posible que existan y quizá estos dos son una evolución física.

 De otra manera me cuesta explicar como un nadador puede conseguir 20 medallas en la historia del olimpismo, en unas condiciones de ultra competitividad, siendo casi todas de oro. También me resulta difícil entender que un gigante de más de 1,90 se desplace por la pista con la que lo hace Bolt, saludando a la gente antes de entrar en los 100 metros más rápidos del mundo.

 Al igual que la aparición de Beamon en longitud, Comaneci en gimnasia y algún otro ilustre, nosotros podremos decir cuando seamos viejos que vimos por la televisión en directo a dos estrellas, no ya del siglo XXI , si no de la historia. Dos estrellas que tendrán sus records intactos durante mucho tiempo hasta que aparezca un humano capaz de romperlos, o quizá, hasta que otro extraterrestres haga aparición.

Las chicas españolas son guerreras

A las jugadores españolas de balonmano las llaman las guerreras olímpicas. Representan como pocos españoles la antigua furia española, ahora denostada, y que muestran sin embargo a un grupo de chicas con carácter, con garra, con fuerza, con algo de furia, pero también con mucho talento. Tras ganar a Croacia en un excelente partido están en semifinales aspirando a todo.

De igual manera se podría hablar de las chicas del waterpolo, guerreras acuáticas, de cuerpos fuertes, mentalidad de hierro y pulmones de litio. Competidoras natas que en su primera participación olímpica se juegan esta noche el pase a la final contra Hungría.

Ese sentimiento de fuerza y orgullo lo ha mostrado en estas olímpiadas con más claridad que nadie la waterpolista española Maica García: “Yo por una medalla mato”. Esa es la actitud que he echado de menos en muchos deportistas, un inconformismo puro, un hambre de lucha y de victoria. Parece como si el hecho de competir en Londres, con todo un Imperio Británico en liza nos hubiese empequeñecido, recordando otros tipos en los que España perdía su Imperio a manos de Nelson. Quizá haya que recordar tiempos mejores como cuando Blas de Lezo destrozaba a la flota inglesa unas décadas antes.

 En algún momento de nuestra historia las mujeres han tomado el relevo de la verdadera furia española, ese sentimiento de fuerza, casta y orgullo que hace que te sobrepongas al dolor, al esfuerzo e incluso a una relativa superioridad rival.

 Es fácil ganar cuando se es el mejor, el más rápido, el más fuerte o el más talentoso. En esos casos, uno tiene la sensación de que se impone el orden natural, como cuando un león caza a un cervatillo.  Me ocurre cuando veo a Federer casi ganar sin esfuerzo o incluso a un Bolt con una zancada prodigiosa. Tiene mérito sin duda porque entrenan duro pero lo tendría mucho más si no tuviesen ese talento privilegiado. Quizá por eso ver ganar a Nadal me resulta más esperanzador o ver a Pistorius sobreponerse a su discapacidad. Quizá ese sentimiento explique porqué normalmente apoyamos al más débil, al pequeño, frente al fuerte.

Ese sentimiento de David contra Goliat es el que veo con las chicas españolas, sobreponiéndose a todo y escalando año a año puestos. Lo aplicado para estos dos equipos también vale para muchas otras deportistas.

 Al frente de todas ellas, la sevillana, Marina Alabau, talento puro, es cierto, pero explotado al máximo lo que le ha hecho ganar con holgura, sin dudas, sin miedo, pero con fuerza y garras.

Mireia Belmonte logra su segunda plata

Mentiría si dijese que yo siempre crei en Mireia Belmonte aunque hace dos años apostaba por ella como nueva estrella española. Es más hasta la inesperada plata lograda en los 200 mariposa pensaba que iba a ir de fracaso en fracaso. La realidad es que aquella medalla con la que no contaba, después de la decepción de sus mejoras pruebas anteriores, lo que en realidad rovocó en la nadadora española fue el efecto contrario.

 De pronto Mireia ha perdido el miedo a ganar, en dos pruebas, los 200 mariposa y los 800 libres en las que ni mucho menos estaba entre las favoritas para el podio. De ahora en adelante es posible que compita en el futuro sin esa presión que evita que saque lo mejor de sí misma, que es mucho.

 Que esta chica tiene un talento sobrenatural es claro, pero que a la vez tiene un problema mental, que le ha obligado a tener un psicólogo para mejorar su competitividad es también un hecho.

 Mireia Blemonte por edad y calidad podría haber ganado tres o cuatro medallas, alguna de oro, tal y como hacen otras super nadadoras o nadadores. Competidores natos que no se conforman con un diploma, entrar una final o un bronce. Nadadores, decepcionados cuando no logran un record o cuando nadan por debajo de sus mejores marcas.

 A los españoles y a Mireia en particular les falta ese hambre por ser los mejores. Esa punto de arrogancia para pensar que eres capaz de ganar al resto. En definitiva la competitivad propia de los estadounidensas.

 En todo caso, bienvenidas sean todas las medallas.

Entendiendo el Beisbol

Partiendo de la base que beisbol es baseball podemos empezar a comprender lo poco que conocemos este deporte en España. Vaya por delante también que es de los pocos deportes que me aburren. A pesar de entender el juego y de haber acudido a varios partidos y vistos otros tantos por la televisión no deja de ser un deporte al que no le veo el atractivo.

La parte que más me llama la atención del Baseball es que siendo un deporte de equipo, donde compite un equipo contra otro, en realidad consta en su fase principal de duelos individuales. Se trata de un duelo individual entre el lanzador (pitcher) que lanza la pelota y el bateador que la golpea. Esa acción que se repite cosntantemente y que ocupa gran parte del ocupa solamente involucra a estas dos personas y a un tercero que es el receptor (catcher).

Lanzada la pelota es cierto que el equipo que defiende tiene que ir a por la pelota y enviarla a través de distintos jugadores a diversos puntos del campo. Pero mientras, el equipo que batea sigue teniendo a su bateadores corriendo de manera independiente. O al menos de manera relativa porque depende de en que base se encuentre cada corredor.

Esta primera caracerística que lo convierte en una rara avis entre los deportes de equipo hace que nunca exista una conexión o interelación entre los equipos para anotar. De ello depende única y exclusivamente la capaz del bateador para enviar la pelota fuera del alcance de los defensa y correr hasta completar las cuatro fases.

La otra gran característica es la extrema lentitud del juego que se prolonga durante horas sin que necesariamente haya grandes jugadas ni un dinamismo en el juego. La pelota pasa más tiempo en las manos del pitcher que en cualquier otra, sin comparación posible.

Es posible que viendo un resumen de un partido se puedan apreciar imágenes espectaculares pero a día de hoy todavía no le he encontrado la gracia a ver un partido completo.

El final del Caso Contador

El caso Contador es de principio a fin un conjunto de despropósitos que han acabado hoy con la sanción de dos años al ciclista. O al menos, este es el final si el corredor no recurre el veredicto del TAS en la justicia ordinaria. Todo el asunto pone en evidencia un deporte que todavía no ha entendido la necesidad de remar todos en una misma dirección. Y esa dirección no puede ser otra que reconocer el problema del dopaje del ciclismo. La connivencia de deportistas, entrenadores, equipos y federaciones e incluso organismos como la UCI no ayuda a sentar unas bases necesarias para atajar de raíz el problema. No es que sea sencillo hacerlo pero la vía adoptada por gran parte del entorno ciclista consistente en negar la existencia del dopaje desde tiempos inmemoriales no ayuda a asumir la importancia de renunciar a ello.

Tampoco ayudan unas normas y unas resoluciones incapaces de crear la necesaria seguridad jurídica para corredores. En el momento en que unos son sancionados y otros no por el mismo hecho todo el sistema entra en duda. Mientras haya unos países con unas normas distintas de otros y una importante politización del sistema va a ser difícil lograr la unificación de criterio. Existe en torno al dopaje una hipocresía consistente en criticarlo cuando es algo ajeno haciendo la vista gorda cuando se trata de algo propio. El paradigma de ello nuestro país, España, experta en esta hipocresía, la misma por cierto que niega la existencia de cualquier tipo de doping en el fútbol mientras acusa a deportes como el ciclismo.

Pero en todo caso, nada de esto debe restar importancia al hecho principal, el positivo de Alberto Contador y su falta de argumentos sólidos para probar su inocencia. Por tanto, conviene no llevarse a engaño y no utilizar el pésimo funcionamientos de todas las instancias para disminuir la culpa del ciclista. El ciclista, Alberto Contador, un fuera de serie sin duda de este deporte, dio positivo y se dopó mediante un conocido procedimiento. Y suya también fue la decisión de prorrogar un asunto que se ha dilatado demasiado en el tiempo. Bien es cierto que los plazos de comunicación así como la propia resolución del TAS dejan una la sensación de que el proceso ha sido anómalo.

 Aunque no habría existido ninguna anomalía si el propio corredor y su entorno hubiesen hecho lo adecuado y también lo que no hace casi ningún ciclista. Supongo que es mucho más difícil salir a la palestra y reconocer lo que todos sabíamos, asumir como un hombre y como un deportista la sanción por hacer trampas y de paso aprovechar eso para desvelar los trapos sucios del deporte. Es mucho pedir a Contador y a cualquiera pero es lo que debería haberse hecho en vez de utilizar la estrategia seguida. Una estrategia consistente en utilizar la opinión pública y los propios fallos del sistema para obtener un veredicto favorable.

 Así, Contador consiguió el apoyo público e incluso político hasta del presidente del gobierno lo que se tradujo en una dejación de funciones por parte de la Federación española de Ciclismo. En vez de sancionar al corredor como correspondía, la federación para evitar ser los malos de la película decidieron dejarlo en manos del TAS, ante el recurso presentado por la UCI y la AMA. Una decisión errónea y cobarde que ha provocado que meses después Contador sea sancionado. Lo que no fuimos capaz de realizar en nuestro propio país lo hicieron en un organismo internacional. Mientras nuestros Secretarios de Deporte, de federación, políticos y prensa defendían con uñas y dientes a Contador a sabiendas de la existencia evidente de un positivo, la prensa extranjera y los organismos internacionales acusaban al corredor de dopaje.

 Ahora Contador se enfrenta a una sanción de dos años, con carácter retroactivo, con la consiguiente pérdida  de Tour y Giro y la prohibición de correr hasta agosto. La misma sanción que hubiera obtenido si hubiese reconocido su dopaje o si la Federación española no se hubiese dejado llevar por su patrioterismo. A cambio, los amantes del deporte consideraríamos a Contador por lo menos un tipo valiente y a la federación una organización seria que defiende los valores del deporte.

 Nada me sabe peor que ver como un gran corredor como Alberto Contador que ha entrenado desde niño para ser un campeón es ahora sancionado. Cada caso de dopaje y cada correspondiente sanción hacen un daño terrible a la credibilidad del deporte. Por eso, en vez de aferrarnos a inocencias injustificables y a pruebas imposibles convendría desde el primer momento denunciar y criticar sin ambages a todos aquellos relacionados directa o indirectamente con el dopaje.