Pau Gasol: líder de una España de leyenda

Pau-Gasol-España

Hoy se juega la España de Gasol el pase a las semifinales contra Alemania, en lo que podría ser el último torneo de la mejor generación de la historia del baloncesto español. Dos exponentes brillan por encima de todo: Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Difícil encontrar en el panorama europeo dos jugadores más determinadas. Ambos ya al final de sus carreras, especialmente Navarro al que ya no se le caen los puntos de las manos, pero también Gasol aunque sea capaz de mantener su brutal capacidad competitiva.

Es Gasol, ahora que Nadal ha ganado su 16º Gran Slam, el otro gran deportista español de los últimos tiempos. Ambos en el podio de los mejores 5 deportistas españoles de siempre. Ambos con los mismos rasgos determinados de competitividad, coraje, determinación, humildad, trabajo…

Con Gasol hemos vivido en la cresta de la ola siempre y nos hemos malacostumbrado a ganar medallas como quien alcanza los cuartos de final. Pero la realidad es que en un mundo tan competitivo es realmente difícil hacer lo que ha hecho esta selección. De hecho esta España ha estado a la altura de las mejores de siempre, algo que algunos ni podían imaginar cuando la URSS y Yugoslavia nos vapuleaban y dominaban con mano de hierro los campeonatos.

El valor de lo realizado, evidentemente no corresponde exclusivamente a Gasol, y en todos estos años han pasado por la selección jugadores de increíble talento: Felipe Reyes, Rudy Fernández, Chacho Rodríguez, Garbajosa, Ricky Rubio, Jiménez, Raúl López, Llul… Pero sí resulta evidente que la presencia del hermano mayor de los Gasol los ha hecho a todos mejores, exigiendo siempre el máximo asimismo y a sus compañeros.

Hoy Gasol se reencuentra con su pasado, con la Alemania de de un Nowitzki que ya no está pero que ha marcado igualmente una época. España es favorita y es probable que venza y aspire a medalla, pero lo cierto es que deberíamos disfrutar cada minuto de un jugador único e irrepetible y de una selección que algún día dejará de ganar.

 

Alemania, justa campeona del mundo

Se acabó el Mundial de Brasil, con Alemania como campeona, cumpliendo aquella mítica frase que decía “el fútbol es un deporte que se juega 11 contra 11, en el que siempre ganan los alemanes.

La selección germana fue la mejor del torneo, con una espectacular semifinal en la que borró a Brasil y con una final en la que no desplegó su mejor juego pero que si dominó durante gran parte del partido.

Curiosamente Alemania echó en falta a Khedira, en un partido que Argentina jugó con la esperanza en el contragolpe, y en sus tres delanteros: Higuain, Lavezzi y Messi. Con Di María, el mejor de los argentinos, fuera por lesión, la responsabilidad recayó en un trío atacante que solamente tuvo al segundo como jugador destacado. Cambiado a mitad de tiempo por Agüero, en una extraña decisión de Sabella, el trío atacante careció de efectividad ante una defensa alemana que no tuvo su mejor partido.

Fue finalmente Gotze, el joven jugador, promesa y ya realidad, quien le dio la merecida victoria a un equipo plagado de talento y de jugadores jóvenes. Tuvieron que sufrir varias derrotas pasadas para lograr ganar este mundial, pero ya se anticipa su dominio en los próximos años.

Se trata de un grupo sólido, con una tremenda variedad de recursos, que cuenta ahora mismo con uno de los dos mejores porteros del mundo, Neuer. El otros es Cortouis y ambos son jóvenes y representan a las nuevas generaciones. No obstante, el partido que hizo ayer el portero alemán, no recuerdo habérselo visto a ningún otro portero. Sus recursos no se limitan a paradas en el uno contra uno, sino que es un portero que domina toda el área: la pequeña, saliendo excelentemente ante cualquier balón aéreo, y la grande, saliendo al cruce como un líbero o repartiendo juego entre sus compañeros.

Su premio fue el guante de oro, aunque bien le podrían haber dado también el balón de oro al mejor jugador. El o Robben, incluso Di Maria, Muller, James o algún otro alemán. Pero nunca un Messi, que no marcó en ninguno de los partidos de eliminatoria (3 mundiales sin marcar en este tipo de partidos), que no fue determinante y que se mostró, en general, tan apático como toda la temporada. Pareciera que estuviésemos ante el cénit de un jugador que durante 2 o 3 años fue el mejor, con un rendimiento sobrehumano y una capacidad bestial de decidir los partidos.

Ahora, ese talento natural, esa capacidad para ser determinante para desaparecida, limitada a dos o tres destellos por partido. Evidentemente Messi mantendrá su calidad durante mucho tiempo, pero sin la adecuada motivación y forma física, no parece que sea capaz de marcar la diferencia como antaño. Además, su actitud, su desidia, habiendo sido de los jugadores que menos kilómetros ha recorrido en el mundial, parece un síntoma de agotamiento. La jugada final del partido, con Messi lanzando directamente una falta lejana lejos de la portería, pudiendo colgar ese balón para su remate, como última oportunidad, representa a la perfección esa incomprensión del jugador.

El mundial finaliza y en breve volverá la competición de clubes, quizá influenciada por lo que ha pasado en este mes de competición. Nuevas estrellas, jugadores que definitivamente han explotado y otros que irán a sus clubes, bien con ganas de empezar, bien exhaustos ante un mes de fútbol

El día que Alemania destrozó a Brasil

Los alemanes son el único pueblo que ha perdido dos guerras y se han vuelto a levantar, más fuerte, más preciso, más alemán. Unas características que las aplican en todos los aspectos de su vida, desde la manera en la que construyen máquinas hasta la manera en la que juegan al fútbol.

La historia de la Alemania futbolística es la historia de un equipo que pase lo que pase siempre está preparado para competir. Puede tener un equipo de grandes estrellas o de jugadores sin nombre. Un entrenador malo o uno excelente. Pero lo que siempre tiene es esa capacidad para no dar nunca un partido por perdido, para estar siempre presente.

Si a esa cualidad se le suma la presencia de una excepcional generación de jugadores, un buen entrenador, frustraciones pasadas y un rival frágil, el resultado bien pudiera ser el 1-7 que vimos ayer.

En un equipo con jugadores como Ozil, Muller, Klose o el ayer suplente Gotze, destacó Khedira, el panzer alemán, el box to box que todos pensamos que sería ese jugador de trote percherón, pinta de actor porno y toque de balón más práctico que estético. El madridista junto a otro posible madridista, Kross, el modelo perfecto de jugador alemán, destrozaron a Brasil en solo 179 segundos. El tiempo que transcurrió desde el primer gol hasta el quinto.

Quizá sea demasiado castigo para una selección como la brasileña, a pesar de que su desempeño en el mundial había sido hasta ahora más bien rácano. Nadie merece recibir semejante paliza, un partido que quedará para siempre en el recuerdo, por inesperado y por enfrentarse entre sí dos equipos teóricamente parejos. Como el 0-4 de este año del Real Madrid al Bayer de Munich, el 5-0 del Milán al Real Madrid o el 4-0 del Milán al Barcelona, son todas goleadas que quedan para siempre en la historia y que normalmente tienen un gran impacto en el equipo que la ha recibido.

Con Brasil el impacto no es solo ser eliminado en su propia mundial, la destitución inmediata de su entrenador, y el desprestigio de todos sus jugadores, sino que esa derrota pesará durante los próximos cuatro años hasta que Brasil pueda resarcirse en el mundial.

Para ello tendrá que volver a recuperar la identidad que siempre le caracterizó y que empezó a perder con Dunga como entrenador. Cuando un aficionado cualquiera al fútbol piensa en Brasil, piensa en los grandes delanteros y mediocampista. Inmediatamente te acuerdas de Ronaldo, Romario, Rivaldo, Ronaldihno o Kaká, por mencionar algunos de los más grandes en las dos últimas décadas. En ocasiones muchos de estos jugadores jugaron juntos, conformando auténticos equipazos, selecciones de ensueño y de magia, que podían ganar o perder mundiales pero que sabías que garantizaban siempre el puro espectáculo.

Una selección en la que han jugado defensas eternos como Cafú o Roberto Carlos, medios como Mauro Silva o Mazinho y leyendas como Pelé o Zico, no puede tener en sus filas a jugadores de segunda fila como Fred(¿), Bernad(?) o Hulk. Y tampoco puede tener a dos jugadores de diez con capacidad ofensiva.

Este Brasil, como el del último mundial, se ha encontrado con una generación de jugadores ramplones, de poca calidad. Y la prueba de ello es que excepto Neymar ningún otro jugador de los ofensivos de Brasil se encuentra entre los 30 mejores jugadores del mundo.

Este factor es aún más preocupante cuando el equipo se convierte en un coladero en cuanto falta el central titular, Thiago Silva. La baja del defensa del PSG fue mucho más determinante que la de Neymar, y mostró las vergüenzas del peor Brasil que se recuerda.

Amaños en el fútbol: ¿Está todo el deporte podrido?

Ante noticias tan preocupantes como la que nos han acontecido estos días, no me queda más remedio que plantearme de esta manera tan cruda si existe la limpieza en el deporte o es toda una gran mentira.

Mucho se ha hablado en el pasado de las primas por ganar. En lo que a mi respecta tanto si es el presidente de tu equipo o el de otro, es de lo más legítimo, una ayuda más para hacer un sobreesfuerzo, que no garantiza nada, ya que a la hora de ganar depende tanto de ti como del adversaio. Ahora bien,para lo contrario es bastante más fácil, la pregunta es:  ¿Primas por perder?.

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Uno piensa, esto sólo pasa en países sin ligas profesionales, a nosotros no nos incumbe, el deporte de élite europeo está limpio, es imposible que suceda, son casos aislados. Pero de un tiempo a esta parte, son demasiados los escándalos para no plantearse si en realidad es todo pura ficción, si vivimos una gran mentira donde los resultados son decididos por los más ricos y los más codiciosos.

Primero los amaños arbitrales en Alemania, país poco sospechoso de hacer trampas, luego el “Mottigate” en Italia, implicando a la Juventus, uno de los equipos de fútbol mas importantes del mundo, y ahora como no también le toca a la liga española.

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