El fair play de Contador

Ayer Contador obtuvo el liderato del Tour de Francia, y lo hizo gracias a un pinchazo de Andy Schleck. Este atacó con todo, pero a mitad falló en el cambio y se le salió la cadena. Contador, que andaba detrás, a la búsqueda y captura, decidió continuar con su ritmo, y a continuación el resto de ciclistas fueron adelantando al luxemburgués.

Nadie le esperó ni nadie debía haberle esperado excepto los de su propio equipo obviamente. Decir y hacer lo contrario sería adulterar un deporte que tiene como elemento de riesgo y de incertidumbre las caídas, los pinchazos, las averías y demás circunstancias de la carrera. Es como si en fútbol un defensa se resbala y le regala el balón al defensa. Es una jugada no querida fruto de la mala suerte pero es inevitable que el delantero coja el balón y marque el gol.

De lo contrario, el ciclismo sería un deporte aburridísimo donde todos estarían pendientes de las averías del resto para ver si pueden ir juntitos hasta que la naturaleza humana haga su selección.

Nadió hablo de fair plair ni de venganza cuando una caída dejó a Contador a varios segundos de Cancellara y de Slcheck precisamente. Contador apretó los dientes y decidió continuar. Justo lo mismo que hizo ayer el luxemburgues pero sin mayor polémica.

El problema de lo de ayer es que a Contador le faltó claridad en la llegada cuando dijo que no había visto la avería de Schlek, cuando sabía perfectamente lo que había ocurrido. En vez de decir que había aprovechado el momento para atacar, como es lógico y han hecho siempre todos los corredores, Contador mintió para preservar su buena imagen de chico bueno.

Su posterior disculpa en su página web personal demuestra que se arrepentía, pero no sabemos si el arrepentimiento fue del ataque en sí o de la mentira en línea de meta.

En todo caso, esos 37 segundos que ganó son los mismos que perdió en el pavé. Así que lo comido por lo servido.